Ago 082010
 


Y no le gusta la cebolla y ¡señoras y señores! se ha comido los espagettis, de uno en uno¡si! de uno en uno, despegando de cada tira de pasta el más mínimo rastro de cebolla. Así como lo he visto lo cuento. Y es que no ha parado. Como tampoco le gusta el pimiento, ni el ajo, ni las zanahorias, pero dice que se las come; las judías verdes, pero dice que se las come. Del resto del mundo vegetal:¡Nada de nada! Y ahora me está diciendo, al lado de la oreja: si. Los guisantes si me los como ¡me gustan mucho! Y yo digo que ahora me entero ¿Y la leche? ¡¡¡¡nnnoooooooooo!!!! Y me pregunto que con esa alimentación tan ideal que la nena lleva , como puede medir con doce años : 1’67m. Y calzar un piececito de los que contratan en la NBA. Se cabrea porque digo que tiene un pie que solo valdría para un cuento: el de big-foot. Está tan indignada que me dice: ¡oye ya vale no! deja mis pies en paz ¡pues no! porque siempre tropiezo con ellos en la calle, y no se si será porque anda lenta como un ganso salvaje, sacado de alguno de los estanques dorados de los emperadores chinos, o que yo voy más rápida.
-¿Más rápida tu? pero si siempre voy yo delante…
Aquí tenemos una lucha por borrar lo que no le gusta, y por escribir lo que yo veo.Ahora se hace un silencio total, y no se si es porque se ha idiotizado con una maquinita: DS, que no “de esas”, o porque ya me ha dado por imposible ¡Hay Andrea Doria! dulce pájaro de la niñez, de esa niñez que ya se esta difuminando en ese caminar por la vida, que no hace tanto tiempo quiso Dios que emprendieras…
– Traeme agua Andrea
Me ha entrado una sed terrible, será por lo que he lidiado a la hora de comer con ella y la Bella Sara…porque otra que tal baila, con decir que se come lo que le pongo, que es digno del estómago de una Barbie, con el postre. Le da igual que el guiso tenga vinagre, picante o salsa china; ella lo engulle con el postre: bocado de lo que sea, y bocado de postre ¡que harta me tienen! menos mal que mi consorte se encarga de la bisabuela ¡como me oiga la Bella Sara lo llevo claro!
Volviendo a Andrea Doria, la niña es mucha niña, pues se empeñó en ponerle las pilas al blog que tengo en dique seco desde que me metí, el uno de septiembre hará un año, en este lío, y colgó una foto, que he de decir es de mis preferidas: Está tomada en una librería de los barrios más antiguos de Taipei.Bueno pues ahí está ¿ y lo chulo que queda? Por lo menos hace más interesante el perfil. Je, je, je… Bueno ya pensaré algo para él, aunque creo que este cerebro no está ultimamente para “hacer dos cosas a la vez”.
-¡Andrea!
– Que…
está tumbada en el sofá al gusto marroquí, que la dueña de la casa tiene en esta habitación en donde me encuentro,con la “DS” esa de los demonios que me pone de los nervios. Y es que no tengo paciencia para esas maquinitas.
-¡Que te sientes a escribir algo! ¿no me habías dicho que querías colgar no se que? ¡pues espabila!
-¡No me dejas ni respirar ! ¿eh?
-……………………………

Los Granos de Arena

EL VERANO EN FAIRY OAK

Antes de contaros el otoño, es preciso que os describa el verano en Fairy Oak, porque sólo así podré indicaros el punto exacto, el momento justo en que todo comenzaba siempre.

En agosto íbamos a la playa.
La playa de Arran era una larga franja de arena blanca resguarda por las dunas, entre el promontorio que la separaba de nuestra bahía y los arrecifes.
En agosto, el mar estaba caliente y los chicos podían permanecer entro del agua durante horas. Nadaban y jugaban entre los escollos, buceaban para observar a los peces, hacían rabiar a los cangrejos, volaban desde las rocas, los varones a veces se transformaban en cangrejos e iban a pinchar en los pies a las chicas, que bailaban entre las olas, y ellas, para devolvérsela, se volvían medusas y obligaban a los chicos a huir.
Hasta que su piel se arrugaba como la de las tortugas y sus labios se amorataban. En ese momento tenían tanto frío que corrían a rodar por la arena ardiente y, como lagartijas rebozadas se adormecían al sol.
Cada día era dulce y perezosamente igual que otro: en la playa desde las diez de la mañana hasta la hora de la comida, y después, desde las tres hasta las siete de la tarde, a veces incluso hasta las ocho.
Algunos salían en barca.
A Grisam, a Tommy Corbirock y, sobre todo, a Pajarito les gustaba salir a pescar con los adultos por la noche, a la luz de los faroles, para echar las redes. Aceptaban incluso que luego, a las cuatro o las cinco de la mañana, los despertaran para izarlas, con frío y mar grueso. Con los ojos medio cerrados, se ponían un jersey, un par de pantalones remendados, un gorro en la cabeza y un trozo de pan en el estómago para engañar el hambre y no marearse.
Al alba, cuando el sol salía por el horizonte y empezaba a calentar, era bonito. Soltaban las velas y se deslizaban hacia el puerto. Los barcos se juntaban y los hombres se contaban como había ido la noche, se felicitaban o bien se lamentaban de que algún pez grande hubiera roto una red o que el mar la hubiera desplazado… En esos momentos, los chicos se sentían parte de algo importante; se sentían mayores, y eran tratados como mayores: modos bruscos, voces gruesas y el lenguaje del puerto, que un hada no puede repetir.
Aprendían desde pequeños: a amarrar un barco, a evitar que no se fuera contra el muelle o los escollos, a estar de pie en la proa cuando había marejada, a afilar una cadena, a lavar la madera con agua dulce, a quitar las algas y las incrustaciones de la quilla, a coger en la mano u erizo o una morena sin que te pinchen o te muerdan, a limpiar el pescado, a zambullirse en las aguas oscuras, a nadar o, al menos, mantenerse a flote.
El puerto, al alba, no era un lugar para niños ni cobardicas y por eso era precioso: había que ser hábiles y espabilados, y venga, a despertarse, a sacudirse la pereza…
A los chicos les gustaba participar en aquellas tareas de hombres. Y, si eran lo bastante mayores, sus padres y tíos, una vez desaparejados los barcos y descargado el pescado, los llevaban al pub a beber sidra y comer buñuelos y dulces calientes entre el humo de las pipas, el ruido de vasos y el olor de el mar. Y a escuchar las aventureras peripecias que habían vivido. Sensaciones fuertes, como comprenderéis.

Elisabetta Gnone, Flox de los colores ( Saga Fairy Oak )

  11 Responses to “¡No le gusta la cebolla!”

  1. Que bueno! No te quejes tanto que la baba que se te cae con las dos "niñas" me está goteando por la pantalla.
    Besote con cebolla, orégano, ajo y nuez moscada.

  2. Mire señor Jonsu el porta sandalias, es usted la monda. Aqui estamos "la niña de la cebolla"y una servidora, partiendonos de risa, porque ya no se si entre el que iba buscando en mi blog: "como hacer y trazar zaguanes", y usted pensando que eran dos niñas diferentes…¡ja, ja, ja! Claro que algo de culpa tengo yo, puesto que he colgado dos fotos con algunos años de diferencia, y de ahí el lio ¡ja, ja, ja! Mi nieta dice: ¿pero como estais todos de colgaos? ¡ja, ja, ja! Anda que el de los zaguanes.
    Un abrazo de madeja de lana.

    Gudeita.

  3. No si cuento bien Guedita, la otra niña por la que se te cae la baba, es la bella Sara.
    Besote para las tres.
    P.D. se me olvidó antes el tomate.

  4. Dile a la niña de la cebolla, que por más que busco en mi blog no la encuentro (emoticón tristón)
    Un abrazo para ella, para la bella Sara, para el paciente Marco Polo, y para tí…………el más gordo.

  5. La niña de la cebolla abrió un blog ayer por la noche y se colgó el santo y seña de: Luve, así que busque en las ventanitas a Luve.
    Un besote.

    La Ratita Presumida

    P. D. Blog en el que aún no ha colgado nada…

  6. ¡Ja, ja, ja! el tomate, y las aceitunas, y el queso de mozzarela, y la sal, y…¡las clases de cocina!
    Un besote con sabor a vino de "Marsala".

    Gudeita

  7. Veo que está muy ocupada…te dejo con tu verano con jaleo,jaleo…je…je…Besos, gaviota

  8. Si, Gudea de Lagsh, tenemos mucho en comun, por ejemplo, las dos se llaman Andrea, tienen 12 años, adictas al DS, con el tenedor van apartando aquello que no le gusta de las comidas, tan solo la estatura, pero lo que no va en estatura va en anchura.
    Besos

  9. Hola, hola!!
    ¿¿¿¿¿Y eso del ganso del emperador?????
    Ya hablaremos tú y yo… ¡Ah! Y hoy te quedas sin coca-cola…

  10. Querido Yo Mismo, tienes mucha razón en lo que dices, más yo apuntaria otra salvedad: los dos tenemos la misma pasión por la familia.
    Un abrazo.
    Gudea.

  11. Señorita Luve Fashion, es un placer tenerla por este blog, aunque no se si despues no me arrepentiré, porque para empezar ya me ha castigado sin "Coca Cola", total porque he dicho una verdad: Como siga usted creciendo, habrá que colocarle una piedra de esas que usan los levantadores de idem, en el "coco". Je, je, je…¡Menos mal que en cuanto llegue el momento de darle a los libros tendrá poco tiempo para pasarse por mi zaguán.
    Un besote tierno.
    La resignada Gudea de Lagash

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>