Oct 282010
 

Un besote que me marcho mañana por unos días. Cuidaros mucho y si os resfrías, ya sabéis: paracetamol y aguita, como decía el médico de una serie muy divertida de T.V.
¡Os quieroooooooooooooooooooo! ¡Muak!

Gudea de Lagash

P.D. El caminito ya os lo sabéis, pero por si hay algun@ despistadillo aquí dejo la dirección: “té-pastas”, entrando en el zaguán de la Isla de las Orquideas.

Oct 282010
 

He pasado por “la calle de la vida”, como yo llamo al Paseo del Revellín, ese trozo de Ceuta en donde la vida pasa y pasa tan acelerada como un corazón subiendo el Monte Hacho. Y me he parado a mirar el escaparate de una librería. No sé el motivo pero a mi memoria ha venido aquellas noches de maravillosa complicidad infantil, en la que los niños que vivíamos en el campamento de la Guardia Colonial nos deslizábamos de la cama y en pijama corríamos a la casa del capitán, en donde los hijos más pequeños nos esperaban también preparados para dormir. Y es que eran unas noche mágicas, cuando los padres de todos nosotros acudían a las cenas que por un motivo o por otro se daban en el Club de Tenis. Nos dejaban, eso si, al cuidado del “boy”, un guardia joven cuyo cometido eran las faenas del hogar, con el convencimiento de que los niños dormían plácidamente y podían quedarse hasta altas horas de la madrugada. Pero lo que ellos no sabían era que la prole de los instructores del campamento teníamos la”hora D”, que era ni más ni menos el momento de los ronquidos de nuestro cuidador. Había que acercarse a la cocina por un pasillo exterior con el techo de cinc, en donde en la época de lluvia el agua caia estrepitosamente sobre la chapa, haciendo un ruido tan envolvente que a mi me entraban ganas de regresar a la cama;siempre me atrajo la lluvia y mucho más las tormentas.Y llegabas a ese cuarto, en donde el “boy”, dormía como un angelito, un poco grandote, o al menos me lo parecía a mi, tal vez porque una a la edad de siete u ocho años, era bastante tapón,no os hagáis ilusiones que una sigue siendo un retaco, pero como nunca me ha preocupado la estatura, siempre digo que: “un tapón de “Moët Chandon”.Y tras estos derroteros vuelvo a mi recuerdo infantil,en el momento en que desde la puerta veía como el cuidador estaba en el “séptimo cielo”, sentado en aquel banco de madera con la cabeza apoyada en la pared, con la sola compañía de las brasas que permanecían vivas en aquella cocina de hierro. Yo lo observaba un momento, como siempre, y como siempre con el mismo pensamiento que no era otro que el saber como podía quedarse tan frito en aquel banco tan duro y con aquella postura tan incómoda. Pero un día llegué a la conclusión de que el motivo de dormir tan plácidamente en esa situación, se debía al ruido de la lluvia al estrellarse en el techo de zinc, y a ese olor dulzón que invadía la cocina, y que cuando le preguntaba por la colonia que usaba , el me miraba con sonrisa burlona y me decía que:”la colonia no se fumaba”…Así era el “boy” que velaba mis sueños, y supongo que el de algún que otro niño de los instructores del campamento. Siempre acudíamos todos, con lluvia o sin ella, con impermeable y botas de agua o con “bambas” , pero siempre respondiamos a la llamada de una noche en vela alrededor de la lumbre de la cocina del capitán,en donde un par de” boys” sentados también en esos bancos de dura madera, a los que parecía que alguien les había dado una buena capaz de brillante barniz, por lo bruñidos que estaban del uso,comenzaban a practicar una de las cosas que más le gustaba al hombre negro de aquella tierra añorada:”hacer historia” o como lo llamamos nosotros:contar cuentos. Y eran unos cuentacuentos admirables; sabían atraer la atención de todos los que nos encontrabamos en torno a esa cocina de hierro, a la que había que remover los rescoldos de tanto en tanto para mantener “la cocina viva”.Con maestría, conducia el cuentacuentos nuestra imaginación por un mundo en donde los protagonistas eran siempre los animales que habitaban el mismo pedazo de tierra que habitabamos nosotros. Todos ellos encerraban una moraleja, que daba cuerda a nuestra lógica infantil, y teníamos mucha pues por lo general dábamos con la enseñanza del relato.Las horas pasaban con ellos en los bancos y nosotros en el duro suelo sobre los cojines de los sofás del salón del capitán. De cuando en cuando la visita a la nevera era obligada para beber un vaso de agua filtrada o pellizcar un trozo de bizcocho, con tal estilo que parecía no haber sido tocado desde que se guardó bajo llave, porque la nevera como la de todos, al menos en el ámbito en que yo me movía, tenían llaves que las madres guardaban celosamente, en este caso el escondrijo era cantado para todos nosotros porque fabiola y Juanin, los dos pequeños de la casa, sabían muy bien donde se guardaba: en un zapato de fiesta de la madre. Pasaban las horas sin sentir, hasta que como en el cuento de Cenicienta el reloj de la torre del mercado daba sus campanadas, pero no las doce de la bella princesa; el reloj hacia sonar las cuatro campanadas de la madrugada y el “hacer historia” se tenia que acabar, así que salíamos todos corriendo atravesando la gran explanada de aquel campamento para meternos en la cama antes de que nuestros padres llegaran, o que Pantaleón-por aquel entonces era nuestro”boy”-y todos los otros “Pantaleones” se percataran, cosa que no había ocurrido nunca. He pasado por “la calle de la vida”…….Y me he parado a mirar el escaparate de una librería….. Hoy me he resistido al impulso de sentarme en un banco de madera barnizada.” de esa calle de la vida” y rodearme de niños y “hacer historia”, pero no ha podido ser porque no había ni techo de zinc, ni lluvia ni complicidad infantil.

Oct 282010
 

Con tiempo bueno y mar en calma, el pasaje tendía a reunirse en los lugares comunes y uno de ellos era el comedor. Se dio cuenta de que tenía hambre así que se añadió a la cruzada por el condumio. Atravesó el local hasta llegar a la mesa que compartía con Eusebio, el maderero, el cual charlaba animadamente con dos hombres uno, un funcionario de correos cuyo destino era Santa Isabel y otro de sanidad, que regresaba a la isla tras disfrutar sus vacaciones en la península. Acomodándose en la silla dio las buenas noches a la vez que abría la servilleta. Hablaban de la II guerra mundial. El de sanidad relataba a los dos novatos, el accidente del hidroavión Sunderland Británico que se estrelló en la Isla a causa de un tornado, en junio del cuarenta y cuatro y en el que murieron los diez tripulantes que en el iban…:
– El avión sobrevolaba el aeródromo de Santa María en unas condiciones muy difíciles. … – comentaba consciente del interés que había despertado en los dos hombres – Un camarero se acercó a la mesa y sirvió una humeante “sopa de estrellas” a la que el funcionario de correos tras sujetarse la servilleta al cuello de la camisa y sin dejar de mirar al narrador hundió la cuchara en su plato mareando el caldo.-… volaban por encima de las nubes acompañados de una lluvia espesa y un viento racheado de al parecer “no te menees”;es decir queel Sunderland iba enfiladito a un tornado… Llegó un momento en el que la visibilidad fue nula y el avión sobrevolaba Santa Isabel,a menos de doscientos metros de altura, entonces las antiaéreas desde el cañonero “Canalejas”,y las ametralladoras de la Guardia Colonial apostadas en Punta Fernanda, lanzaron unas ráfagas de aviso con el fin de que desviara su trayectoria. Y así lo hizo, alejandose del lugar perdiendose en el tornado… – Hizo una pausa y encendió un cigarrillo, que tras darle un par de caladas lo dejó en el cenicero para luego sorber dos cucharadas de la hirviente sopa, que le hizo proferir un quejido. – ¡Hay que joderse como quema esto! – Bueno donde estábamos…- dijo chasqueando la achicharrada lengua.
– El Sunderland acaba de escoñarse por culpa del tornado…- comentó “Ojos de Gato” a sabiendas de que le había jorobado su narración porque, aunque era un pasaje de la historia reciente de “la Guinea”, conocida por los que llevaban unos cuantos años en esa tierra, a los “antiguos” les gustaba sorprender a los recién llegados con este tipo de relatos.
Lo miró como diciendo…: cállate, y no seas metemuertos…
– Efectivamente, se estrellaron en mitad del bosque, cerca de la finca propuedad de Moritz, una compañia alemana que pisa fuerte en estas tierras, allí la fuerza del tornado lo lanzó contra una gigantesca ceiba. De los diez tripulantes, nueve carbonizados y el décimo, queaún vivia,fue trasladado al hospital de Bata en donde murió de madrugada. Pero antes de morir, al pobre hombre aún le dió tiempo de contar que el hidroavión había salido de Nigeria , con diez tripulantes entre los que se encontraba él. Dijo que a pesar de que sabía que iba a morir, no podia desvelar ni la misión ni el destino …Contó que todo funcionaba con normalidad hasta que tropezaron con el tornado… Que no se percataron de que acausa del tornado habían cambiado de ruta,y que seguían volando sobre el mar y no sobre tierra…- el camarero retiró los platos vacíos, todos, menos el del contador que se lo llevó sin a penas probarlo. Ahora había montado su escenario particular con el salero por ceiba y el pimentero por avión; una caja de cerillas y el paquete de tabaco hacían las veces de ambulancia y hospital. – …El pobre muchacho declaró que era la primera vez que volaba esa ruta, pues sus misiones las había realizado siempre por Europa.
– ¿Los repatriaron o los enterraron en Santa Isabel? – Preguntó el maderero contemplando la ración de pollo al horno que le habían servido. – Espere… ¿Me puede poner un par de patatitas más?… – le dice al camarero. –
– Como no señor ¿Así está bien? – y le dedica una estudiada sonrisa buscando su aprobación.
– Así está bien, gracias…
El hilo de la historia se había quedado atado a las neuronas que impulsan la imaginación, para dejar pasó a algo más trivial como era la contemplación de los platos que el camarero iba “decorando”: que si un trozo de pollo aquí… que si unas patatas al lado; que ahora te coloco algo de panaché de verduras en este otro hueco, y ahora te lo riego todo con la salsita que baña la bandeja…El camarero se vuelve a la mesa de al lado y empieza el mismo protocolo, mientras ellos contemplan el contenido de sus platos, pensando unos, que les podía haber puesto algo que no fuera el espinazo, y otros, encantados con los muslos y pechugas que les había tocado en suerte. El narrador hinca el tenedor en el contra muslo y con el pesado cuchillo de alpaca comienza a despellejar el pollo. “Ojos de Gato” dando un rápido repaso a los platos de sus compañeros de mesa, piensa en la injusta decisión de los hados del Olimpo que guiaron la mano del camarero hasta el huesudo espinazo, cuando le llegó su turno. Tras la catilinaria mental contra los dioses olímpicos y sus estratagemas, opta por pinchar una patata y un par de judías del panaché.
– Acabe la historia… – dice el funcionario de correos frotando el tenedor con la servilleta que llevaba al cuello.
– No hay mucho más que contar; fueron enterrados en el cementerio de la ciudad; todo el múndo estaba allí…
– Se pudo recuperar alguna cosa del interior del avión?
– Si. Cartillas militares, diarios de navegación, tablas de situaciones geográficas… armamento, efectos personales; alimentos y medicinas… y un sin fin de cosas más, como comprenderán algunas en mejor estado que otras.
– Si no recuerdo mal, creo que el Sunderland es un antisubmarino especialmente dedicado a misiones de exploración y vigilancia… – Dice “Ojos de Gato”, dándole un sorbo al vaso de vino. – Y ya sabes lo que se rumoreaba sobre lo sucedido…: que cuando ocurrió el desastre iba tras un submarino alemán localizado en algún punto de la costa de la Isla…
– De acuerdo, pero eso es algo que de momento no sabemos con certeza, al menos los españolitos de a pie… – comenta riendo.- Habían llegado a los postres y el camarero servía en platillos, hojaldres rellenos de crema, cubiertos de finas láminas de almendra, que hacían la boca agua al más desganado de los desganados.

Oct 262010
 




LIBRO
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississippi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sube el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.

Nosotros
los poetas
caminantes
exploramos
el mundo,
en cada puerta
nos recibió la vida,
participamos
en la lucha terrestre.
Cuál fue nuestra victoria?
Un libro,
un libro lleno
de contactos humanos,
de camisas,
un libro
sin soledad, con hombres
y herramientas,
un libro
es la victoria.
Vive y cae
como todos los frutos,
no sólo tiene luz,
no sólo tiene
sombra,
se apaga,
se deshoja,
se pierde
entre las calles,
se desploma en la tierra.
Libro de poesía
de mañana,
otra vez
vuelve
a tener nieve o musgo
en tus páginas
para que las pisadas
o los ojos
vayan grabando
huellas:
de nuevo
descríbenos el mundo
los manantiales
entre la espesura,
las altas arboledas,
los planetas
polares,
y el hombre
en los caminos,
en los nuevos caminos,
avanzando
en la selva,
en el agua,
en el cielo,
en la desnuda soledad marina,
el hombre
descubriendo
los últimos secretos,
el hombre
regresando
con un libro,
el cazador de vuelta
con un libro,
el campesino arando
con un libro.

Pablo Neruda

Oct 262010
 


QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

Pablo Neruda


Oct 252010
 



Me trajo Mara Mori
un par de calcetines,
que tejió con sus manos de pastora,
dos calcetines suaves como liebres.
En ellos metí los pies
como en dos estuches
tejidos con hebras del
crepúsculo y pellejos de ovejas.

Violentos calcetines,
mis pies fueron dos pescados de lana,
dos largos tiburones
de azul ultramarino
atravesados por una trenza de oro,
dos gigantescos mirlos,
dos cañones;
mis pies fueron honrados de este modo
por estos celestiales calcetines.

Eran tan hermosos que por primera vez
mis pies me parecieron inaceptables,
como dos decrépitos bomberos,
bomberos indignos de aquel fuego bordado,
de aquellos luminosos calcetines.

Sin embargo, resistí la tentación
aguda de guardarlos como los colegiales
preservan las luciérnagas,
como los eruditos coleccionan
documentos sagrados,
resistí el impulso furioso de ponerlas
en una jaula de oro y darles cada
día alpiste y pulpa de melón rosado.

Como descubridores que en la selva
entregan el rarísimo venado verde
al asador y se lo comen con remordimiento,
estiré los pies y me enfundé
los bellos calcetines, y luego los zapatos.
Y es esta la moral de mi Oda:
Dos veces es belleza la belleza,
y lo que es bueno es doblemente bueno,
cuando se trata de dos calcetines
de lana en el invierno.

Pablo Neruda


Oct 242010
 

DSC05775
De lo bueno y de lo malo
De lo que he amado y más tarde aborrecí
Del pensamiento puro e impuro
De aquello que deseé y un tiempo después,
quedó olvidado en un hueco que me prestó la vida
Del resentimiento
Del orgullo herido por una palabra emitida a destiempo,
consecuencia clara de no saber callar antes de lanzar el dardo.
De no estar libre de pecado y aún así arrojar la primera piedra…esto se traduce en:
los actos violentos que alguna vez se adueñan de mi parte menos visceral
De esa bárbara incomprensión que de tanto en tanto viene a visitarme
De la hipocresía y la falsedad, a Dios gracias poco ejercitadas
De todo esto y de algún desatino que ahora no puedo, o no quiero recordar,
me arrepiento con la duda que deja esa contrición humana que por ser humana,
dura lo que una polilla a la llama de un candil.

De la generosidad, con los necesitados
De la alegría de vivir
De lo fácil que es tenderte una mano
Del “buenos días”con la sonrisa en los labios,
aunque el día no sea tan bueno para una
Del saber escuchar sin reparar en el tiempo
De ser la primera en “apearme del burro” si veo que no lo haces tú
De amar hasta lo imposible
De no saber mentir
De saber como reír, y lo bien que sienta
De coleccionar abrazos
De guardar en el álbum del alma los besos robados y los que he regalado,
que han sido muchos
De mi infancia
De mi aolescencia
De mis ancestros y las generaciones futuras
De valorar la amistad
De no practicar el “no matarás”,
no solo de la carne sino también de la reputación del otro
De mi fe
De saborear la vida.
De todo esto doy gracias al que me acomodó en el semen de mi padre
acunandome después en la matriz de esa madre,que nunca grabó en su corazón algún recuerdo de mi niñez.
Hoy quiero compartir con vosotros, los que arribáis hasta la isla de las orquideas y cruzáis el umbral de mi zaguán, lo malo y lo bueno de mi vida y he llegado a la conclusión de que soy una persona más de las que llenan el mundo:
Hoy la balanza de Maat, confrontará mi corazón a la pluma…

Oct 212010
 

En el taller, la señora Varech con Manuel,el maestro, y Chelo su encantadora señora.

Una verdadera maravilla.
para gente muy importante

Es un extenso encargo…

Una de las últimas joyas…

del proceso.

Y la dueña del Mirlo, escucha atentamente la explicación…

Lo abordamos en plena restauración.

Un rincón de entre los muchos que en mi cámara guardé.


les enseñó.

Cuando Manuel falte dentro de muchos,muchos años, ellos seguirán con lo que él …

Los tres ayudan a sus padres en el “hospital de libros”

Estuve en Madrid hace muy poco. Fue un viaje rápido, como casi todos los que hago y esta vez no hubo museos, ni paseos, ni centros comerciales. Durante unas horas entré en un mundo que siempre me fascinó de la mano de la dueña del Mirlo de Papel. Ella lo frecuenta con asiduidad por esa gracia que tiene a la hora de restaurar libros dañados por el paso del tiempo o por las manos que no supieron mimarlos en su momento. Y me llevó al taller de la familia Baile, gente que sabe, y lo hace más que bien, eso de “sanar libros”. Me presentó a la familia, de uno en uno y poco a poco, empezando por Chelo, el alma mater de ese taller. Una mujer pequeña y tímida cuyos ojos te piden que la escuches, porque aunque su familia lo sea todo para ella, necesita de una amiga para hacer lo que hacemos tod@s cuando tenemos necesidad de volcar nuestras angustias, y deseos mejor guardados.
-¿ Que me vas a sacar una foto? Espera que voy a peinarme…
– ¡Pero si estás guapisima! venga ya, chelo…- Y mientras enfila la escalera de ese sótano en donde duermen los sueños de papel, yo aprovecho para sacarle unas cuantas. Cruza el sotano hablando de sus tres hijos que andaban atareados, pero que no me iria sin conocerlos. Cuando me los presentó vi la nobleza reflejada en sus miradas y no me equivoqué, porque la dueña del Mirlo de Papel, me dijo que “vivían para sus padres”.
Manuel…Que quieres que diga de ti. Dejó huella en mi, la historia de tus comienzos; de como te rebelaste ante esa carrera militar que tu familia quería que siguieras, ahora viene que ni pintado eso de que:”de casta le viene al galgo”, porque en tú caso no se cumplió y supiste capotear con arte, el temporal de la negativa que les diste y te aferraste siendo un adolescente en la imprenta “Europa”, aprendiendo aquello para lo que habías nacido. Y lo hiciste despacito, saboreando cada pincelada de cola, cada tira de piel pegada en el lomo de un libro…cada impresión de letra dorada de cada tapa… Podría decir que te vi disfrutar como un chiquillo enseñando tu trabajo en el taller, pero tengo que confesar que más disfruté yo, pisando por un ratito ese santuario mientras escuchaba atenta tus sabias explicaciones de cómo se encuaderna un libro. El día en que te conocí, cumplias setenta y cinco años estupendos y llenos de vida. Yo te dije:-felicidades, mientras observaba el ir y venir de tus maravillosas manos por entre las pieles, pergaminos, y papel de forrar . Me enseñaste muchas cosas de ese mundo tan nuevo para mis ojos, pero lo que más me llamó la atención, fue las distintas formas de paletas para distribuir el pan de oro por las tapas. Y un libro encuadernado en pergamino de no se cuantos siglos atrás, que mi corazón dio saltitos de alegría, al roce de mis dedos por su piel. Muchas cosas me enseñaste esa mañana querido maestro, y todas maravillosas, pero lo que de verdad me caló, y muy hondo fue: vuestra sencillez; una sencillez apabullante ante el trabajo que realizáis día a día como si fuera algo al alcance de todos. Queridos sanadores de libros heridos y en peligro de perecer, en su nombre y en el mio propio: ¡gracias por lo que hacéis! Un abrazo fuerte, y que duréis al pie del cañón muchos, muchisimos años más, familia Baile

Oct 202010
 

Cuando llego a la oficina, y dejo a un lado esa habitación grande en donde escribes, vuelvo atrás; sobre mis pasos, y me quedo en el marco de la puerta mirando a la oscuridad y no te veo: ¡mira si te echo de menos que enciendo la luz! Ya ves que tontería pero es cierto, al tener ese cuarto iluminado me parece que estas a mi lado, y los tediosos papeles que inundan esa mesa fría y grande en la que tantas horas paso, me parece menos fría…menos grande…más soportable. Mira si te echo de menos que sentado en el sofá de la haima, o del hogar, me parece que me llamas y deambulo por la casa encendiendo la luz de un cuarto y otro, y te pregunto que qué quieres y tus labios me contestan que no me has llamado, y tus ojos del color de la avellana me confirman que no has pronunciado mi nombre: ¡mira si te echo de menos que enciendo la luz! Mira si te echo de menos, que en las horas de la noche en que cerebro y alma descansan de los agobios del día, siento esa cama vacía y te llamo con la voz entrecortada por ese sueño profundo que me invade. Y no contestas…:¡mira si te echo de menos que enciendo la luz! te busco en el baño, en la cocina…en el balcón en donde a veces te encuentro pero no estás…y vuelvo sobre mis pasos con tu nombre entre los labios.Y…¡Mira si te echo de menos que enciendo la luz! Y tiene gracia,porque tanto miedo tengo de perderte que no he visto que seguías en la cama.
¡Mira si te echo de menos que enciendo la luz!

Oct 152010
 


¡Ja! que cosas se me ocurren. Y el caso es que lo llevo pensando un tiempo: Yo tenía que haber nacido pez. Un pez chiquito, sin chicha, por eso de pasar desapercibida, ante los más grandes. ya sabéis que”el pez grande se come al chico”¿que cual es el motivo de esta disertación filosófica algo absurda y en mitad de la mañana? pues…que…¡estoy más que harta de tanto ir y veniiiiiirrrrrrrrrr! y menos mal que una sabe nadar…Bueno querid@s que corto el rollo, Con lo facilito que hubiera sido decir:¡¡hasta luego amad@s tpd@s !! que me marcho y que en un ratito regreso.
Abrazotes y…..¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Sed buenos que os veooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gudea de Lagash

P.D. La “quedada”en la cocina del zaguán. No os atraquéis de té con pastas, que luego los kilos de más diréis que son culpa mía ¡ja, ja, ja!

Oct 152010
 

Vuela ahora que aún puedes…

– Necesito hablar contigo¿tienes tiempo?
su voz apagada me hizo comprender que la cosa no iba bien. Sabía lo que me iba a decir; no necesitaba ser bruja para adivinarlo, aunque ella está convencida de que lo soy ¡que se le va a hacer! Es algo tan sencillo como poner en marcha el sentido de la pura lógica y la observación.
– Cuéntame – digo a pesar de que estaba ocupada, esta vez entre libros y no entre ollas y sartenes.
– Me ha dicho que se va a presentar en mi lugar de trabajo y que me va a montar un lío de los guapos…
No la dejo seguir; porque veo que se está alterando por momentos , Y le digo, que lo que me va a decir no es para hablarlo por el móvil, así que quedamos para tomarnos un café a la mañana siguiente.

Estoy sentada en “El Bizantino” con la cámara en una mano sacando fotos a diestro y siniestro, porque desde que me he metido en este lío, me ha dado por captar el bullir de la vida por donde paso, pero hasta entonces yo a lo mío. Espero que aparezca por las escaleras del callejón, mientras sorbo el café con leche que quema un h…..pero lo agradezco porque empieza a hacer fresco y yo solo llevo una camiseta de manga corta. Una muchacha pelirroja baja las escaleras de piedra y me doy cuenta de que es ella teñida de ídem, y aunque le sienta bien el color, pienso que es una pena que haya cubierto su pelo natural con ese tinte caoba.
– Hola “Eder”- me llama “Eder” como mucha gente en esta, ciudad porque mi nombre es largo y difícil , incluso acortándolo, hay gente que me llama “Edu”¡Que cosas! mejor me callo porque yo soy única para olvidar los nombres del personal y mezclarlos todos, así que a callar…
-………..Puntos suspensivos ,porque iba a decir algo pero no me deja hablar, eso es lo que tiene, que cuando quiere exponer sus razonamientos, no deja hablar, hay que entrar a matar entre frase y frase. No me lo tomo a mal, porque la conozco bien y se que actúa así porque está nerviosa y necesita soluciones para su problema. Veo bajo esos preciosos ojos unas indeseables ojeras y en su cuerpo, a través del vestido, bastantes kilos de menos. En la mano un cigarrillo, y en sus pulmones nicotina. Y le pregunto que desde cuando fuma, aunque ya se la respuesta. Y me cuenta que “la otra ” se ha enterado porque encontró algo suyo entre sus pertenencias, y que no va a parar hasta saber quien es…
– Lo que no comprendo es como sabe donde trabajas y no te ha encontrado aún… .-“que más quisiera que poder deshacer todo este lío que presiento no va a terminar bien”, pienso emitiendo un suspiro tan sonoro que las de la mesa de al lado se vuelven a mirarnos.
– La verdad es que no se como se ha enterado…
– Esto es muy pequeño, y aquí nos conocemos todos, aunque a veces nos pensemos lo contrario. Bueno… eso creo, porque yo ya sabes lo despistada que soy y bastante tengo con mis cosas…
– No estoy dispuesta a darle explicaciones…
– Y él que dice…- se muy bien lo que me va a decir, porque la historia la conozco al dedillo.
– que no piensa dejarla, por sus hijos y por la familia… que son como una piña y esto sería muy fuerte.
-“”La eterna historia “”-pienso yo- Ya… -acierto a decir, y aunque una parte de mí me dice que me calle y no eche más leña al fuego,la otra;la de la conciencia, a riesgo de perder a una amiga, es la que gana la batalla- Lo que no comprendo es como has aguantado esto tanto tiempo…¿No te das cuenta de que estás perdiendo los mejores años de tu vida, de una preciosa vida; eres muy joven, bonita, con un trabajo estupendo, amigos, viajes… esa es tu vida, y podías disfrutarla plenamente si decidieras cortar esto…
– Pero si ya cortamos hace tiempo, bueno alguna vez, hemos tenido una relación de alcoba, pero ahora solo como amigos..
– Te robó unos cuantos años de tu vida. Tú misma dijiste: “me ha tenido en un callejón sin salida”… pero como estás enamorada, en el fondo no quieres acabar con esto aunque tengas que sacrificar muchas cosas…
– Me tengo que ir, Eder, ya te llamaré contándote que tal va todo…- Pagamos, nos abrazamos y nos vamos cada una a nuestras cosas.
Estoy dándole a la tecla pero no con el blog, sino con el libro que espero acabar antes de que me de un patatús ¡Ja! que moral tengo. El móvil suena y veo que es ella…
No me deja hablar;está muy alterada. Me cuenta que esa mañana la señora en cuestión se presentó en su lugar de trabajo preguntando por ella, pero le salvó la campana porque no supo describirla….
-¿Y tú como lo sabes?¿Es que se lo has contado a alguien más?- le digo preocupada.
-es que yo estaba detrás de ella, fue una coincidencia, y juego con ventaja , porque yo si la he visto en foto y un par de veces en persona, pero eso ella no lo sabe…
– Ay “Irene”, “Irene” , en que líos te has metido…- le digo mientra analizo la situación. Que verdad es eso de que “toda regla tiene su excepción”, porque en el caso de “Irene”, ella no entorpeció ese matrimonio en ningún momento:ella es la víctima, aunque cueste creerlo, y aquí el único culpable es él, por seducirla cuando hace unos años llegó a Ceuta con su familia.Era muy joven e ingenua y estaba sola. Él en cambio tenía ya sus kilómetros corridos y sabía muy bien lo que se hacía. Lo de “mi mujer no me comprende”, esa frase tan trillada de los hombres , y que a tantas nos gusta creer aunque sabemos que no es cierta, también se la dijerón a ella y la muy tonta se lo creyó: “que si llevo mogollón de años bajo el mismo techo, pero sin alcoba…que si por el momento no me voy de casa por los hijos… que si estamos viviendo algo precioso… que si algún día la dejaré…y mientras tanto el tiempo va pasando, esperando algo que yo se, y ella sabe que nunca pasará.Alguien le dijo una vez, hace años, que “no era la primera con la que le ponía los cuernos a su mujer; que hubo otras…
conclusión de esta Historia inconclusa: él siempre fue “un pica flores”, aunque por ella sienta ¿algo especial? Yo creo que solo es cuestión de cama para él. La mujer, es “una consentida”porque nunca le importó que fuera de flor en flor, siempre y cuando regresara a su cama y trajera la pasta,pero con lo que no contaba era con que ese hombre dejara de picar flores para libar solo una, eso si, sin compromisos ¡Cuidado! que esto ya es más serio, ahora monto el follón; ahora si. E “Irene” es la víctima de esta historia porque se enamoró de un hombre que le mintió en todo momento; un hombre cobarde y egoísta, como muchos otros, que “ni come ni deja comer”, al que ella ama y yo quiero mucho porque es un buen amigo mío ¡que ironía¡
Esta es la puesta en escena de una tragicomedia, cuyos personajes son : el truhán, la consentida y la “ciega que no quiere ver”

Presiento que es una obra larga , de la que solo he vivido la presentación y de la que queda un largo nudo y un desastroso desenlace… ¡Y YO NO SOY DE PIEDRA!

P. D. Por si alguien llamada Irene tiene una historia parecida, aclarar que la persona en cuestión de esta historia real, no lleva ese nombre.

Oct 142010
 



El recuerdo del pasado, la tradición de padres a hijos, han hecho en La Rioja que pervivan tradiciones de la más variada índole, por ejemplo, esta tradición recuerda la dependencia y el tributo de cien doncellas que recibía el moro en tiempos de la Reconquista. El tercer domingo de mayo se celebra en Sorzano la romería de la Virgen de la Hermedaña. Docenas de doncellas vestidas de blanco y adornadas con ramos de acebo y flores suben a la ermita de Roble, acompañadas de familiares y habitantes de todos los pueblos de la comarca. La procesión que sigue conmemora la Batalla de Clavijo donde según la tradición lucharon Santiago en su caballo blanco y San Millán para derrotar al ejercito árabe.

Turismo rural de La Rioja

Los ojos azules de su dueño divisaron a lo lejos, la blanca procesión que subía por la ladera. La punta de lanza de cada soldado centelleaban al sol; ese sol de primavera que hervía la sangre en sus venas ante la visión de la virtud hecha carne…El pura sangre piafó, y él frenó su impaciencia tirando de las riendas de cuero enjaezado de plata y oro al tiempo que acariciaba el poderoso cuello del animal. Su madre, la bella Muzna, de la que había heredado el color de sus ojos y la tez clara de su piel, le inculcó ese amor por los caballos en el Harem, entre esposas, favoritas, niños y eunucos, porque ella se había criado entre esos nobles animales allá en tierra de Vascones. Estaba cansado; cansado de tanta batalla. Había alcanzado la gloria,eso era cierto, gracias a la astucia y al muro que creo en su corazón contra la compasión, claro signo de debilidad humana que solo podía conducir al fracaso. Y esto lo aprendió en el Harem, en donde los celos, daban paso al odio, y este a la venganza. Al amor de su madre y de su maestro, aprendió todo lo que había que aprender de las antiguas enseñanzas, forjando así, al paso de los años, una mente clara y un cerebro frió y calculador, que le llevó a lo más alto. Pero estaba cansado, y de mal humor por esa espina de fracaso,que las tierras del norte habían clavado en su orgullo. Al paso de su caballo había sometido al infiel, pero el dueño y señor de toda esa tierra cristiana, no podía con los guerreros del norte, y eso no le traía sosiego precisamente a su alma… Miró al cielo con el ceño más que fruncido y prometió una vez más a su señor del paraíso, que no descansaría hasta lograrlo. Descansar… quería volver a esa bella ciudad que había construido para gloria de su Dios y de su ego.
Y se hizo la entrega de las cien doncellas. El cristiano habia pagado el tributo una vez más a su señor. Y lo había hecho con la mirada nublada y el rostro hostil: “” no es para menos -pensó-
-¡Ya no habrá más afrentas!-
Ramiro II señor del reino de León, gritaba furioso aplastando un puño enguantado contra la dura tabla de la regia mesa. Los señores de la guerra que allí se encontraban, vitorearon la decisión. Había que acabar con aquel execrable pacto que Mauregato,el hijo bastardo de Alfonso I rey de Asturias apañó con el moro, tal vez por eso de ser medio moro.
Y el rey de León, Don Garcia de Navarra y Fernán Gonzalez, dieron muerte a los emisarios del poderoso Abderramán: no habría más entregas.
Los cascos de los caballos retumban a la par que los timbales. El sol allá en lo alto derrite el seso, y asfixia el cuerpo. Pero el valor que envuelve sus almas, es la fuerza que les lleva a la batalla contra la furia desatada del califa, que corta cabezas, y arranca los pechos de las cristianas, sembrando el camino de horror…
En Simancas,en la margen derecha del Pisuerga, Los cristianos de hinojos en tierra se encomendaban al Santo, y los moros se lanzaban al ataque creyendo que se rendían. La violenta batalla duró varios días.
……………..Desde sus aposentos contemplaba el campo de almendros sembrados, y la visión de una tierra anegada de pequeñas flores blancas, como siempre, le emocionó. Habían pasado los años, y sus huesos ya no eran jóvenes. Setenta años tenían de duras batallas, y victorias mil…victorias mil…y a su cerebro llegó la visión de la vergonzosa derrota de Simancas, mientras su mano acariciaba por última vez, la blanca mejilla de su joven favorita.

¡Oh Fitur, fitur!

Oct 132010
 



El Mundo .Es

Eran 33 seres anónimos para el mundo menos para los suyos. Sus vidas transcurrían tranquilas, hasta donde el trabajo que llevaban a cabo permitía y los problemas cotidianos les dejaba. Pero aún así, vivían una vida tranquila hasta aquel cinco de agosto en que la tierra de aquel desierto de Atacama se hundió atrapando sin contemplaciones, a cada una de las almas con casco que allí se encontraban picando el pan de sus hijos en la entrañas de la madre tierra, que vomitaba con cada golpe de pico los metales nobles para la empresa minera. Cundió el pánico, como no, entre los que les echaban de menos. Y la inquietud, entre los que llevaban esa Mina de San José. Y pasaron los días, y como la montaña no venia a ellos, ni vomitaba las almas que se tragó, decidieron ir ellos a la montaña, en este caso transformada en desierto revestido de roca, montando la pequeña” Ciudad de la Esperanza” de tejados de plástico azul, y soñadores parterres sembrados de bellos capullos en flor de fe, constancia, e ilusión.entre los que al llegar la noche y al amor de la lumbre, las buenas gentes alzaban sus voces al son de una guitarra, con el convencimiento de que ellas llegarían de alguna manera hasta las entrañas de la madre tierra. Pero no solo sus voces no oradaron la tierra, sino que esta afianzó su tremendo poder derrumbando parte de sus entrañas en el interior de esa mina de San José.No importó; eso no fue suficiente para mermar el ánimo de ninguno de los vivientes de esa Ciudad de la Esperanza. y así, un dia, por esas ferreas voluntades de que todo acabará con un final feliz, les llegó una señal del cielo en forma de papel adherido a una de las sondas., con las palabras mágicas de: Estamos vivos los ” 33″, y siguieron cantando, y rogando al buen “Diosito”por sus papas, hermanos y maridos. Y el buen “Diosito”, tal vez por aquello de que eran “33” como el número de años que Él tenía cuando tanto padeció, se apiadó de esas almas enviando al interior de la tierra a la “T – 130”, un ángel de la Guarda de metal, cuyo larguisimo brazo llegaría hasta ellos para rescatarlos de una muerte segura.

Ayer, al filo de la media noche la esperanza se tornó realidad, y el protector abrazo del ángel de la Guarda reforzado de tornillos se introdujo en la madre tierra para volver a la luz del sol a esos “33” seres humanos ya no tan anónimos. Y yo me pregunto si el camino de la ganada fama que han comenzado a vivir, no afectará de alguna manera a esa tranquila vida que llevaban cada uno de ellos. Una cosa está clara: ya nada será igual. Para bien o para mal…ya nada será igual.

¡Hoy es un día! estupendo, luce el sol para mi,para ti, y para cada uno de ellos que van pisando la piel de la madre tierra.Si; decididamente hoy es un día estupendo.

Oct 072010
 

Ya sabéis esta rutina que me traigo de ir y venir. Así que como siempre, deciros que solo he salido un momento. Id tomando sorbo a sorbo ese té que os he dejado sobre la mesa de la cocina ¡cuidadito con llenarme el suelo de migas cuando le deis un bocado a las pastas, porque vendrá la marabunta, y no vais a ganar para insecticidas. Je, je, je…
Abrazotes.

Gudea de LAgash

¡¡¡¡¡¡¡Sed buenos que os veoooooooooo!!!!!!!!

Oct 072010
 



Anda calla y no te rías, que ya se lo que tu opinas. Que si salgo, que si entro, que si miro y que me miran. Anda calla y no te rías, que yo creo que me estás tomando el pelo ¡si es que ya no estoy “pa”trotes. Y tú dale, que te dale, con ¡pero que bonita eres! Y te hablo de mis huesos, de mi coco, y tú dices:
-¿Te has tomado la pastilla?
¡Ja, ja, ja! como si todo lo que me preocupa, lo arreglara una pastilla…¡Que no te rías te he dicho! que te estoy hablando en serio ¿en serio dentro de un vestidor?
– Aparta,que no puedo abrir el cajón ¡como saco los calcetines? ¡Mira que estamos gordos! – te digo explotandome de risa-. Cuando regresemos de esa aventura de camilla, algodones y goteros: ¡Objetivo kilocalorias!
Y me miras como diciendo:””serás capaz””…Ya me estoy viendo con dos galletas en vez de cuatro.
Y me miras como pensando ¡que digo como”! que lo piensas, vamos: “serás capaz”…ya me estoy viendo con las acelgas ¡ay! las acelgas
– Pues yo me las comería para desayunar, comer, merendar y cenar ¡ja, ja, ja! Tu sabes que eso es verdad.
Y no acabas de salir del estrecho vestidor por eso que te he soltado, estás como cataléptico. Y me miras como diciendo:”” me va a matar de hambre”
– Y no vale ¡no valee! que me engañes con un “croissant”a media mañana, ni con un bocadillo cuando yo no te veo. Que las mentiras tienen las patas muy cortas, y tarde o temprano me enteraré que esto es muy chico ¡ja, ja, ja! -Y no consigo que salgas del vestidor, y yo sin abrir el cajón de los calcetines- ¿Ves como estamos muy gordos? llevamos cinco minutos con el tira y afloja de “acelgas si, bocata no”. Y aún no me has dicho que o.k.Que no, que no…que el abrazo de oso no me camela, que el beso con cosquilla de bigote, tampoco.Que ese roce de la yema de tu dedo en mi maltrecha nariz, menos aún. Anda dejame pasar, que me voy al balcón a coger “los calcetines”, pero antes…dame un beso con cosquilla de bigote y un abrazo de oso de las cavernas.
Cuando regresemos de esa aventura de camilla, algodones y goteros…Eso, si…cuando regresemos.
Y…………………..¡No me engañes con un croissant!
Un beso love.

Oct 062010
 



De todos es sabido, el ejemplo de tolerancia espiritual, que el pueblo hindú ha transmitido al mundo, y no me estoy refiriendo a ese fenómeno de la paz que fue, y sigue siendo por el legado que dejó entre nosotros: Mahatma Gandhi. No. Estoy hablando de los millones de seres que forman parte de la raza humana. Ellos son hoy por hoy, y desde siempre, los “casi”más humanos entre los humanos, por ese respeto que tienen a los entresijos del alma que tod@s llevamos como compañera de viaje, en esta aventura de la vida que nos toca vivir. Creo que si hay una comunidad de creyentes a quien Dios tiene que abrirle las puertas del cielo para que entren “a saco, haciendo la vista gorda” por eso del “casi”.Es precisamente a la comunidad hindú.Antes de seguir con mis reflexiones, decirte Dios, que no es que una quiera enmendarte la plana ni explicarte lo que debes o no hacer, puesto que tu de eso sabes más que para eso eres Dios. Yo solo doy ideas¿vale? como cualquier coleguilla. A mi me admira ese afán algo fatalista, por mejorar el Karma que llevan con ellos para llegar, tras un largo “sansara” -cadena de muerte y renacimiento, -a alcanzar la liberación final del Karma- mokhsa. Y es que alma que por fin llega al final del camino tras recorrer esa rueda de acciones y reacciones que tantas fatigas le ha hecho pasar, y de la que solo ella es responsable por las consecuencias de sus actos, solo busca la paz eterna, sin pararse a pensar si este Credo es mejor o peor que el suyo.
Sois digno ejemplo de lo que debe ser el respeto a las más profundas convicciones del ser humano, sintiéndoos parte integrante de ellas, hasta el punto de que no tenéis reparos en colocar en los lugares de oración la imagen de un Cristo crucificado, o la talla de una Virgen de África, porque todo es sagrado para vosotros, con lo cual: todos los caminos conducen a “Roma”. Y eso está muy bien pero faltaría a la verdad;a mi verdad,si no – y con toda humildad de la que puedo ser capaz-, os dijera que os queda ese “casi”para ser al cien por cien un solo Mahatma. Y es que no puedo comprender como un pueblo con esa capacidad de amar el alma humana, puede ser tan cruel con los últimos de la fila; estoy hablando de los “intocables”, de esa discriminación al pobre paria, que aunque algo ha mejorado su vida aún sigue siendo una cruz. E insisto,no entiendo como un pueblo que alcanzó la independencia, y por lo tanto su libertad, tan solo con la consigna de “brazos caídos”enarbolada por la figura de aquel pequeño gran hombre que fue Mahatma. Aprisione el alma de la casta más baja con el látigo de la discriminación.
Ya lo dijo Mahatma Gandi: …………….No es correcto que la religión justifique algo tan inhumano e incoherente con la no violencia, la convivencia pacífica, y la tolerancia.
Este es, si se me permite decirlo, el “casi “que os falta.
Ayer estuve en una misa de difuntos. Falleció tras una larga enfermedad, la madre de una buena amiga mía. Y falleció en la India, a donde quiso ir a terminar ese ciclo evolutivo en el que creyó toda su vida. Ayer en la Virgen de África abracé con toda mi “alma”a Minu, y recé ante Dios nuestro Señor por el “alma” de su madre, que espero y deseo firmemente que haya llegado al final de ese ciclo en el que creen.
Un beso Minu

Oct 052010
 

Mohamed Laarbi Mohamed, osea: “Larbi”, para los amigos y conocidos. Para el señor de la esquina que vende el cupón, para los taxistas y los compañeros de trabajo. Y también para l@s que como yo, nunca se aprenden su nombre por ser algo lioso.Así que…mi amigo Larbi y su preciosa niña, sale a Nora la madre, de la que, y esto si que es una vergüenza , nunca puedo recordar el nombre. Y es porque tiene uno extraño y bonito del que no se me quedó en la memoria ni vocal, ni consonante ¡Que se le va ha hacer! mira si podían haberle puesto algo facilito como “Meriam” -seguramente no se escribirá así, pero nos entendemos-, o Fatima, Ikram, o Nora, como su madre ¡pues no señor! Y yo no lo recuerdo, y aún así estoy escribiendo sobre ella, una preciosa niña, tan risueña como la madre, y de pelo rizado como su padre ¡ja, ja, ja! no te quejes Larbi que algo es algo. Se la ve feliz; yo la veo feliz, en esa foto que les tomé una tarde de invierno,véase por la ropa que llevan, en la sala de juntas del Helipuerto. Vino a enseñarme la niña,a la que le une a mi una curiosa coincidencia, pues mientras yo creía morir tras el taponamiento anterior y posterior de mi maltrecha nariz,en aquella habitación del Hospital de Ceuta: ¡ella empezaba a vivir!en un paritorio de esos en los que una se tumba a parir.
Vida y muerte se encontraron, y tras mucho tira de aquí, tiro de allá, la muerte dijo:-Puedo esperar
La vida le contestó:
– No esperaba menos de ti enemiga mía. Lo cierto es que si no te empeñaras en arrebatarme a todos los que amo, quizá nos llevaríamos bien…
– Tal vez-dijo la muerte. Recuerdame que cuando tengamos un hueco, subamos a que nos cambien los papeles.
– Nooo, querida. necesito esa sonrisa de los padres cuando nacen sus hijos, y ese anciano sentado junto la ventana tomando el sol de invierno tras el cristal, en una habitación inundada por los trinos de un jilguero. Nooo. querida. Necesito esa mirada enamorada del chaval que dice adiós antes de coger el coche y perderse entre la niebla de la noche. Nooo querida. Me hace falta ese abrazo de pareja que se dan en la mañana un hombre y una mujer. Nooo querida. Para mi son importantes las familias, las marujas, los amigos, y hasta los enemigos. Necesito al lotero, al charcutero, a la telefonista del Corte Inglés con esa voz dormida que te dice: ¿con que departamento?. Me duele si te los llevas, me estoy refiriendo a los indigentes,son los dueños de los bancos de los parques y jardines, de las escalinatas de las catedrales, , de los metros y aeropuertos, y hasta de la fortaleza del señor Botín. si te das cuenta los verás en más de una sucursal arropados con cartones…
– ¿que si me doy cuenta? ¡más de un@ me he llevado…
-Por eso…por eso no quiero el cambio. Quedate tú con lo tuyo, que yo lo haré con lo mio. Y esta vez: niña y mujer vivirán, porque yo las vi primero.
……….Yo la veo feliz, porque su madre es feliz, y su padre es feliz, por lo tanto es lo que se llama “un bebe feliz”. Recuerdo la noche en que fuimos a su hogar a cenar, querían compartir con nosotros de alguna manera esa nueva vida que empezaban con la pequeña. Nos subieron a verla a la habitación y me hicieron sentar en un sillón, entregándome al bebe, que dormía en su cuna. Fue un momento que nunca olvidaré por ser una deferencia hacia mi, “por mi edad” – dijo Larbi. Me la entregaron por ser algo así como “la matriarca”, y yo me sentí la mujer más feliz del mundo por haber sido elegida para mecer a su hija en mis brazos.
“Larbi” y Nora, gracias por abrirnos la puerta de vuestro hogar. Fue una velada con duende.
Que la vida os marche bien, y vuestro Dios os proteja.
Un beso grande.
Gudea de Lagash

P. D. Hoy me he acordado de su nombre. De ese precioso nombre que sus padres decidieron ponerle , y que le acompañará toda una vida, que espero sea muy larga para ti pequeña: SALMA

Oct 042010
 

Un grito, un portazo; papeles que vuelan sin control. Una mirada de furia, otra de odio. Un me acuerdo de tu madre y de la mía. Una alianza olvidada. Y así uno y otro día…
Una mirada furtiva, un palpito en el corazón; un no se que en el estómago y un no querer perder la razón. Mi razón. Tu razón:
– Es culpa tuya, no mía…
– No, has sido tú y tus manías.
Un roce, un beso, un mirame a los ojos. Un no quiero; tengo el alma herida… ¿el alma herida? ¿como empezó la pelea?
– Esto lo quiero yo aquí
– ¡Pues yo no!
– Vamos a este sitio ¡No, Vamos a este otro!
– Tienes que hacer esto así…
– ¡De eso nada! Lo haré como crea yo. Tengo cerebro ¿te enteras?
Y me miras, y te miro, y me ruegas y te juro que no quiero que me mires…que me toques. Y el deseo de colgarme la mochila y perderme en el camino,volvió a mi. Y las ansias de volar, esas ganas de perderme son más fuertes cuando emprendo; cuando empiezas la batalla.
– Fue culpa mía, no tuya…
– Ya ves. creo que fue cosa mía…
– Eres como el queroseno…
– Y tú como un alcornoque…
– ¿Vamos a empezar de nuevo?
– No. Esconde el hacha de guerra; yo ya lo he hecho…
– Dame un abrazo de boa constrictor…
– Si me das el beso de aquella primera vez…
¿Como empezó la pelea?

Oct 042010
 

-Escribidme una carta, señor cura.
-Ya sé para quien es.
-¿Sabéis quién es porque una noche oscura nos visteis juntos?

– Pues, perdonad, más…- No extraño ese tropiezo.
la noche…la ocasión…
Dadme pluma y papel.Gracias.Empiezo:

Mi querido Ramón
– ¿Querido?…Pero, en fin ya lo habeis puesto…
– Si no quereis…
– ¡Si, si!
¡Que triste estoy! ¿No es eso?
– Por supuesto.
¡Que triste estoy sin ti!
Una congoja al empezar me viene…
– ¿Como sabeis mi mal?…
– Para un viejo, una niña siempre tiene el pecho de cristal.
¿que es sin ti el múndo? Un valle de amargura ¿Y contigo? Un eden.
– Haced la letra clara, señor cura, que lo entienda eso bien.
– El beso aquel que de marchar a punto te di… – ¿Como sabeis?…
Cuando se va y se viene y se está junto,
siempre…no os afrenteis…
Y si volver tu afecto no procura, tanto me hará sufrir…
-¿Sugrir nada más? No, señor cura,
¡Que me voy a morir!
– ¿Morir? ¿Sabeis que es ofender al cielo?…
– Pues si, señor; ¡morir!
– Yo no pongo morir.
– Que hombre de hielo! ¡Quien supiera escribir!

Campoamor. M.Aguilar- Editor.

Oct 022010
 

Todo un ejemplo de superación, y fuerza de voluntad.

El honor de posar junto a ellos, y el placer de tomar esta foto.

El solo aprendió a leer, y hoy es un apasionado de los libros.

-¡Muerete yaaaaaaaaaaa!
Le gritaba la madre a la criatura famélica, que buscaba desesperada la leche materna en esos pechos resecos de tanto amamantar a los siete hijos paridos sin descanso. Y es que colocar las traviesas de tren no daba para mucho…Los llantos de la niña hicieron pegar un respingo a ese cuerpo prematuramente envejecido, por las penurias que cargaba desde siempre sobre sus huesos, y el alma que Dios equivocadamente había puesto en ella. Aunque dudaba de que el hálito que una vez le dio aún viviera en su interior ¿por qué sino ese deseo horrible de que la pequeña dejara de existir? La sintió tirando de los pezones arrugados como una uva pasa, que una vez fueron gruesos y redondos como dos apretadas y oscuras moras de la zarzamora que tenia junto al pequeño corral, en el que durante algún tiempo acogió media docena de ponedoras, y a un gallo viejo y escandaloso que perseguía a las gallinas sin mucho afán, seguramente por la edad, pero que como estaba en sus genes esa labor la llevó a cabo hasta el final de sus días que lo fue, como no podía ser de otra manera, en la olla familiar… pero de eso y del paso a mejor vida de las gallinas, también hacia ya no sabía cuanto tiempo y ahora solo quedaba en el corral junto a la zarzamora, el viejo borrico de la familia que sin otra cosa que hacer, porque por no tener no tenia ni una mala brizna de alfalfa, ni una miserable mata de hierbajos, solo quedaba… La niña lloró de nuevo, con un llanto tan desgarrador que ella volvió a gritar:
– ¡Muerete yaaaaaaaaaa! – al tiempo que se estrujaba los pechos con la esperanza de sacar alguna gota de mala leche – ¡Muerete yaaaaaaaaaa! le gritaba con la mirada fija en una podrida viga de madera que soportaba un techo lleno de goteras.
Las lágrimas que inundaban sus ojos distorsionaban la madera y las gotas de lluvia habrían parecido luceros, si no fuera por la triste realidad de la humedad que empapaba su ropa. Apretujo contra su cuerpo, el desgraciado de su pequeña y rogó a ese Dios en el que no había dejado de creer a pesar de lo duro que era con ella, que se la llevara a ese mundo mejor en donde esperaba que tuviera unos pechos henchidos de esa leche que ella era incapaz de darle por no tener ni gallo, ni gallina, ni alfalfa que llevarse a la boca.No había nada; solo seis pares más de ojos hundidos y grandes casi tan hambrientos como la niña chica. Y ese casi, era gracias al vetusto algarrobo que crecía junto al arroyo,que hacia que la prole no llegara a morirse de hambre.
El padre y Nolín, el hijo mayor, acompañaban a la niña chica mientras el cura de negra sotana salmodiaba las últimas plegarias al dios que había marcado su destino. Y es que él no creía en ese dios a pesar de haberle trazado ese tortuoso camino del que no podía salirse por mucho que lo intentara. La niña chica desapareció bajo la tierra del Campo Santo a golpe de pala que él mismo dio, por no querer que los últimos sonidos que su hija escuchara fueran producidos por las manos de otro:
– Adiós mi pequeña; fundete con la tierra ya que no hay más – murmuró a sabiendas de que si Francisca, su mujer, hubiera estado allí no habría sido capaz de pronunciar esas palabras sin sentirse turbado, porque sabía lo que pensaba respecto a eso: “”No se como aún puedes creer en tu dios…””- pensó volviendo la espalda al pequeño montículo de tierra formado en el suelo del cementerio. – Vamos Nolín…
Y se alejaron junto al cura,del “jardín de los dormidos”, tirando uno para un lado y ellos dos para la tierra yerma, donde esperaba el dolor y la desesperación en forma de ojos y bocas hambrientos.
Y llegó el octavo una boca más o menos según se mirara, si contaban o no con la niña chica que permanecía allá en mitad del cementerio fundida con la tierra sin más, pensaba él, y arropada entre los ángeles,según ella. Era un niño sano hasta donde se podía, porque esta vez si había leche en los pechos gracias al viejo borrico que alimentó a la familia durante el invierno, con esa carne dura y secada al sol que forraba sus viejos huesos. Lo había pasado mal cuando tomó la decisión de acabar con aquel, que había sido compañero abnegado durante tantos años, pero era la familia o él. Su viejo amigo acabó de disipar sus dudas cuando lo miró a los ojos; esos ojos viejos y cansados que todavía conservaban la nobleza del animal.
Y pasaron los años y tras la guerra, cambiaron de pueblo huyendo de más hambre: “” si se podía tener más en esa posguerra””-. Es lo que pensaba hasta que le dieron trabajo como guarda- agujas en aquel pueblo de la Mancha a donde habían ido a parar. Y ocuparon una pequeña y destartalada casa al borde de la vía del tren,sin goteras y con un diminuto huerto que el anterior guarda- agujas, había dejado con algunas matas de alubias, y cuatro tomateras al lado de un peral. Y José pensó que tal vez ese dios que se llevó a la niña chica, y en el que Francisca creía, pudiera habitar en alguna parte; pero solo lo pensó.
-¡ Nolín, Nolín!
El pequeño corría al encuentro del hermano mayor que regresaba de su trabajo como peón albañil. No es que hubiera mucho en el pueblo, pero de cuando en cuando ponía una paletada de argamasa aquí o allá y algo llevaba a casa, como ese chusco de pan negro que guardaba para el pequeño Vicente, y que este comía con fruición, mientras lo montaba a caballo sobre sus hombros por el último tramo del camino que llevaba al hogar.Le tenía un cariño especial, quizá porque con él llegaron tiempos mejores y eso le hacia entrever una pequeña luz en la dura vida de la familia.
– ¿Que has hecho hoy?- le dice a Vicente sabiendo lo que había hecho por ser lo mismo que el día anterior, y el otro y el otro, como también sabia que al día siguiente sería otra vez igual, y así hasta que acabara el verano.
– Si ya lo sabes; me he pasado toda la mañana y toda la tarde sentado en”la madera”sujetando la cuerda mientras la mula daba vueltas…
El hermano mayor sonrió por la infantil forma de explicarle que se pasaba mañana y tarde sentado en el trillo sujetando las riendas del animal para que no cambiara su trayectoria, algo demasiado complicado de expresar para un niño de tan solo cuatro años que por necesidades familiares hacia las veces de guia.
– Toma, como ahora ya no sales al camino te lo traigo aquí- le dice alargándole el chusco de pan guardado para el.
El chiquillo se agarró a su cuello haciendo que el animal se saliera del recorrido.
– Sueltate, y sigue con lo tuyo que si no madre se enfadará- Los ojos del hermano mayor sonreían al pequeño, al verle comer con ganas aquel pan duro.
– ¿Que dice aquí? – le pregunta a la madre enseñando el pedazo de periódico que había troceado.
– ¡Y yo que se! Anda dejate de bobadas y no pierdas más tiempo.
De cuando en cuando el viento arrastraba hojas de periódicos que los pasajeros de los trenes tiraban por la ventanilla. Eran con diferencia mejor que el canto de una piedra, por muy lisa que esta estuviera para limpiarse el trasero, así que además de recoger el tesoro del carbón que se quedaba entre las vías al paso de los trenes, las hojas de periódico formaron parte de sus vidas no para la necesidad de saber, sino por la necesidad de suavizar sus maltrechos culos.
– ¡Pues yo quiero saber que pone aquí! gritaba Vicente blandiendo en la nariz de su madre el pedazo de periódico.
-Calla y llama a padre que las gachas están ya a punto.
Se sentía el más feliz de los mortales cuando bajaba al pueblo con su hermano Nolín. Lo llevaba sobre su cuello y el se agarraba a la fuerte mata de pelo negro, como lo haría sobre un caballo alazán.
– No le cuentes nada a madre – le dice guiñando un ojo y soltando una perra gorda al buhonero.- Toma,¿no querías leer?
El chiquillo no podía creer lo que tenia entre las manos: un montón de papeles con dibujos que jamas había visto, en donde las letras campaban alegremente.Tras la sorpresa vino la cara de decepción.
– ¿Que te ocurre?
– es que no se quien me va a enseñar…
– Mira…yo se algunas letras, las he aprendido de unos y de otros en la obra. Yo te enseñare hasta donde sepa.
Y al chiquillo se le iluminó la cara.
Había pasado el tiempo, y el padre decidió que los cinco años del benjamín eran años suficientes para cuidar unas cuantas ovejas allá en el monte, así que ni corto ni perezoso, compró tres animales de buen ver con lo poco que habían guardado gracias al trabajo duro de toda la familia, porque el resto de los hijos trabajaban todos. Ellas en las casas de los señores, y ellos en el ladrillo: “”Vicente sabrá hacerlo bien, es un muchacho testarudo como una mula y si alguna se le desmanda, la traerá de nuevo al redil ¡Si lo sabré yo!””-pensó esbozando algo parecido a una sonrisa. Y es que hacia tanto tiempo que no reía, que ya se le había olvidado como se hacia.Recordaba como esa criatura había demostrado su orgullo de persona, a la edad de tres y cuatro años, cuando la señora del pueblo, una beata hipócrita y soberbia, se empeñaba en humillarle con dulces y bocadillos:””-¿Quieres pan? Pues pídemelo. di: señora deme pan…””, pero él nunca le dio ese gustazo; ese es mi chico.Y volvió a dibujar esa nueva torpe sonrisa que había estrenado por vivir tiempos mejores. Y por esos tiempos mejores,al pequeño había que darle su mérito, pues gracias a ese verano que pasó sentado en la trilla sin más compañia que la vieja mula y las moscas ¡trescientas pesetas! había aportado el chiquillo a la economía familiar, y por ese motivo estaba en disposición de empezar con las ovejas. Si. Ese era su chico…
Tres ovejas, un “cacho tocino”,junto a un mendrugo en el morral. Y entre el pecho y el viejo jersey de lana el cuento que su hermano Nolín aquel día de fiesta le compró.El viento soplaba y hacia frió allí arriba, a pesar de no haber llegado aún el invierno. El chiquillo buscó un árbol en donde refugiarse de la lluvia, si llegaba, y para descanso de sus huesos; esos huesos cansados antes de crecer. Le echó un vistazo a las ovejas, y miró al pastor que le observaba con ojos de: “”dime que hago que lo haré, como buen ovejero que soy””.Luego se sentó bajo la encina frondosa, soberbia, y firmemente arraigada a la tierra, que nada más llegar al monte le atrajo como el imán al metal.Y allí dia si, y dia también, aprendió a leer con el único apoyo del alfabeto que le enseño su hermano.
¡Este es mi amigo! si señor. Un hombre luchador donde los haya, con el que tengo el honor de compartir vecindad y lo más grande: una fuerte amistad.
Un beso para ti y para Tribu, la mujer que es la razón de tu vida desde”toda la vida”: mi amiga del alma; compañera de parchís, y de otras correrías.

Gudea