Mar 282011
 


De dos en dos y de tres en tres, con algún porrazo que otro, salvó la distancia de la terraza de blanca balaustrada torneada, a la verja que daba a la calle. Frente a la casa, el campamento de la Guardia Colonial lucia encima del gran arco de entrada el :”Todo por la Patria”,cuyas estrellas, a ambos lados de la leyenda centelleaban al sol del atardecer. La niña cruzó,y al pasar junto al Cuerpo de Guardia un par de hombres que hablaban animadamente en “pamue”,esa lengua a la que tanto apego tenia y de la que su madre decía que era una perdida de tiempo , la saludaron con una sonrisa de dientes amplios y blancos , que a la nena le recordó las teclas del piano en donde su hermana Tatín, dejaba volar las manos de dedos largos y finos como los brotes verdes del bambú.Uno de los guardias, que pelaba una caña de azúcar, le dijo sin desdibujar la sonrisa:”guaquebé” y ella muy segura de si misma le contestó que:”makandá”. a lo que los dos hombres estallaron en una estruendosa risotada preguntándole a la pequeña que.si venia de casa como decía que”voy a casa”:

– “Makandá”, niña blanca, quiere decir”voy a casa” Le dijo el mayor de los guardias intentando dar a sus palabras un cierto aire de solemnidad, y evitando mirar a su compañero para no romper a reír.
– Toma – el guardia más joven, le ofreció un pedazo de caña de azucar junto a una sonrisa.y la nena,aunque dolida en su orgullo, cogió lo que le ofrecia soltando de sopetón el:”yeua,yema, coban fang”que había aprendido de tanto oirlo a Pantaleón el “boy”que servía en el hogar, y girando sobre sus talones, se alejó chupando con glotonería el pedazo de caña de azúcar con el que, el particular maestro la había premiado por el jaque mate conque había salvado su dignidad de niña. Y es que ese trabalenguas que no quería decir otra cosa que”si tú hablas fang”, en la lengua de una niña de siete años era algo parecido a “el cielo está enladrillado quien lo desenladrillará, el desenladrillador que lo desenladrille….”
Y chupaba y chupaba el pedazo de caña, batiendo con la lengua la saliva azucarada para luego tragarla, con la voracidad de las hormigas rojas engullendo un desafortunado escarabajo negro de pesada armadura que al caer, de su infinita escalada, queda panza arriba.Y chupaba y chupaba la niña bajando la cuesta con su vestido de algodón a cuadros verdes y blancos que el lavandero había planchado con aquella pesada plancha de hierro a carbón. Y la pequeña no lo sabia; no sabia de las gruesas gotas de sudor que día a día perlaban la frente del hombre,ni de los dedos de yemas quemadas de tanto comprobar el calor del hierro al carbón. Y bajaba la cuesta de asfalto irregular,batalla ganada por el paso del tiempo y el trasiego de guaguas, de jeeps, y de autos que en “España”,solo se soñaban. Pasito a pasito, salto y tropezón que dejaba su firma en los bordes de las blancas sandalias de “suela de tocino” que el “boy” mantenía tan limpias como losas del altar de la iglesia de San Carlos, la pequeña llegó hasta el hogar del buen doctor, en donde las voces de chicos y grandes cantaban”feliz…cumpleaños feliz”. Y saltito a saltito y entre abrazos y besos con sabor a chocolate,a” medianoche de salchichón”, y sorbete de”Mirinda”, la nena olvidó la lección que en el Cuerpo de Guardia le dieron de “Fang”, y el sabor de la caña de azúcar fundida en su boca.
-Guaquebé- dijo el doctor
makandá- contestó la nena, ufana.
Y de dos, en dos, y de tres en tres…
Mar 272011
 

¿Hace doce años?

Ya pronto serán trece desde el dia
en que cumplí cincuenta.No parece
posible.
El cielo es más y más azul,
y vos más y más linda.
¿No son acaso pruebas
de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean
por mi cuarto, les gusta
estar conmigo. Sin embargo
es increíble pensar que hace doce años
cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo
sé que busca las canas, vagamente
asombrada. Hay diez o doce,
tendrás un premio si las encontrás.
Voy a empezar a leer todos los clásicos
que me perdí de viejo. Hay que apurarse,
esto no te lo dan de arriba, falta poco
para cumplir trece años desde
que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso
que voy a tener miedo,
catorce es una cifra
que no me gusta nada
para decirte la verdad.


Julio Cortázar
Mar 272011
 


Si te hundiera en una tina, vería el volumen que desplazas. Si te colgara de un pie, hasta qué punto eres un bulto. Estoy perplejo porque eres. Porque eres eso, eso y más que eso. ¿Acabaré de entenderte? Te muerdo y sólo te desprendo un grito. Te aprieto y vuelas en una carcajada. ¿Dónde está el alma, dicen los cirujanos? ¿Quién eres tú, digo yo? Me fui de bruces en tus ojos. No tenían fondo.

Gabriel Zaid

Mar 242011
 

Era de corta estatura, delgada y con cara de niña. Vamos… lo que se dice un”llaverin de mujer”. Sus grandes ojos oscuros guardaban el misterio de las mil y una noches que corría por sus venas traslucidas,bajo la piel de porcelana con la que Allah quiso forjarla.Trabajaba en una cafetería a jornada partida y entre taza y taza de café y vaso de té con pastas, las horas y los sueños se daban la mano para escapar de ese mundo en el que todos los días parecían iguales, y en el que el tiempo había dejado de pasar por quedarse dormido en la cuerda de un viejo reloj de pared cagado de moscas.Era un “llaverín de mujer” que bebía los vientos por un joven “gauri” de la ley y el orden, que no perdonaba un solo día de gimnasio, y le sentaba el uniforme que ni “los hombres de Harrinson”. Y ella bebía los vientos por esas gafas de espejo, por esa colonia de yerbas, por ese uniforme que cambiaria su vida; esa que ahora llevaba de fregadero y bandeja que tanto odiaba. Era la pura ensoñación, ese “llaverín de mujer” con todas esas ilusiones de coger pinceles y lienzos, de marcar estilo en el interiorismo…de hacer, de hacer, de hacer, esto y lo otro y lo de más allá. Sus manos se rozaron al darle el cambio, y ella creyó morir. El ni se enteró. Tan solo una sonrisa de cortesía y la colonia de yerbas flotando en el aire de la teteria.
Sus manos dejaron lo que estaba haciendo al percibir su aroma. Sus ojos se clavaron en las gafas de espejo y en la rubia que llevaba del brazo. Su corazón chiquito como ella, borboteó como una olla de lentejas. Y en su alma la desilusión y la resignación se dieron la mano.

Tenia uniforme, eso si, rozando el de “la ley y el orden”, eso también.No tenia porte, ni estilo, ni colonia de yerbas, y menos aún gafas de espejo. Su cara llevaba la firma de una viruela recuerdo de la infancia y una nariz que habría sido musa de inspiración, si el señor Quevedo hubiera tropezado con ella.Una nariz soberbia, explendida, grandiosa;la reina de las narices, que campaba a sus anchas entre dos” puñalás”de ojos negros. La piel oscura con la que Allah lo había forjado,contrastaba con la del “llaverín de mujer”que había pasado a sus manos por acuerdos y convenios familiares.

-Es un buen hombre- se dijo, sin mucho afán, quitandose los vaqueros agujereados a la altura de los muslos, y vistiéndose la chilaba.- Es un buen hombre- se dijo cubriendo la abundante melena con un pañuelo de flores.
El “gauri” servidor de la ley y el orden pasó por su lado al cruzar el paso cebra que lleva al mercado.Su colonia de yerbas, sus gafas de espejo, su sonrisa, y todos los sueños soñados en aquel tiempo de teteria, los dejó olvidados junto a los vaqueros ,aquel día de compromiso. El “gauri” arrancó la moto y con él se llevó las ganas de hacer, de ser, de pinceles y lienzos. Las ganas de todo.
Y era un “llaverin de mujer” preñada de hijos.
Mar 232011
 



Él jugaba ajeno a a todo aquello que no fuera su mundo de sueños infantiles. Jugaba en un bancal frente a la casa familiar, en donde las tomateras de hojas verdes y frutos hermosos, redondos y rojos como lunares de un traje de faralaes, crecían a la par que aquel niño rubio de mirada tímida, que cansado de soñar mil historias de policías y ladrones y otras tantas de carreras sobre ruedas por esas carreteras imaginadas entre los bancales, se sentó en el borde de la acequia observando el camión de madera que, por segunda vez, le habían dejado los Magos de Oriente. Una gota de sudor se escapó de su frente resbalando por la mejilla y él la apartó con el dorso de la mano al mismo tiempo que fijaba los ojos en un clavo clavado de mala manera entre las ruedas delanteras. Escuchó la voz de su abuela que lo llamaba por su nombre,pero él no estaba por la labor de regresar a la casa hasta no resolver el dilema que tenia entre manos en forma de camión de madera pintada. Observó el rojo de la pintura y la numeración de la matrícula y aunque eran diferentes, se dijo convencido que era el mismo que le dejaron los reyes el año anterior. Un aroma dulce y penetrante llegó hasta él movido por la brisa del atardecer y su estómago protestó sin miramientos, así que arrancó sin más de una de las matas un tomate y tras limpiarlo con las manos sucias de tierra le dio un bocado tras otro a la par que la voz de su abuela gritaba su nombre. Una bandada de aves en formación cruzaba el cielo tintado de una pizca de naranja y otra de añil al tiempo que el chiquillo se dirigía a la casa de mala gana, arrastrando el camión. Sus sandalias gastadas en las punteras pateaban una lata de conservas oxidada por el tiempo a la vez que el sol se escondía tras la sierra de Mariola en el instante en que, en el corazón del niño se cerraba una puerta: la de la ilusión, para dar paso a la desilusión al descubrir que la magia duraba lo que una pompa de jabón, o un clavo mal clavado para enganchar una cuerda en un camión regalo de los reyes del año anterior. Con el ceño fruncido entró en la casa de sempiternas persianas bajadas en donde la luz del día entraba solo por el patio trasero,y en donde una hermosa higuera ocupaba el patio central. Con el camión de madera entre las manos cruzó el salón y atravesó el patio hasta llegar a un pequeño trastero lugar donde su tía, una mujer amable de cara redonda, ojos pequeños, y pelo inquieto, guardaba todo lo imaginable y lo inimaginable “por si acaso”. Y allí entre los mil trastos inanimados y polvorientos dejó el camión que un año fue azul y al otro rojo, pero que siempre conservó ese clavo hendido en la madera por manos inexpertas de niño.
Cayó la noche y en el silencio los gritos incoherentes del pobre diablo que ocupaba la habitación del centro ahogaban los ruegos de la madre porque ese Dios que existía acabara con los delirios que el alcohol provocaba en el cerebro de su hijo. Y rogaba para que algún día volvieran a sucederse las noches en que con pulso firme y mente despejada observaba el firmamento con su luna y sus estrellas.
En la más que pequeña habitación situada bajo la escalera que conducía a un hogar atestado de muebles y vacío de almas, el llanto del niño por la ilusión perdida entre tomateras quedaba ahogado por los gritos y desatinos de su tío, el hombre que una vez le habló de las estrellas.
Y pensando en esto se durmió y soñó con tomateras y con un balón al que esta vez vigilaria para que no lo pintaran al año siguiente. Entre sueños una sonrisa se dibujó en los labios de niño pensando que tal vez los reyes no recibieron su carta o no la entendieron por eso de que él aún no lo hacia demasiado bien. Y en casa, a excepción de su tio Paco, ese que sabia tantas cosas de las estrellas y más allá de ellas,nadie tenia ni idea.

Mar 172011
 


Una última cosa más….más…más….y más…….a su familia en la mochila del corazón.

Acababa de llegar, y ella ya contaba los días de su partida.
Sobre el mantel de la mesa de la cocina. Una bandeja de plástico roja, deslucida de tanto uso y algo desportillada por ese trasiego. Pero a él le gustaba; se sentía cómodo con esa compañera de escarceos nocturnos de neveras y alacenas. Un vaso de leche con cacao junto a una montaña de galletas viajaban en ella hasta el punto de destino que no era otro que el sofá del salón frente al televisor.Haciendo a un lado el portátil, herramienta vital para su trabajo, descansó la bandeja sobre la mesa de recia madera que permanecia en pie tras muchas heridas en su estructura. Él no se acuerda.Ni siquiera lo ha visto porque nunca nadie le contó que a la edad de dos años le arreó un buen bocado a una equina de la mesa en donde ahora descansa la vieja bandeja. Pero todo aquel que sabe la historia, que son pocos, aciertan a ver los rasguños de eso dientes de leche que aún conservó tras el mordisco.Bueno por morder, mordió también con esa edad una hermosa y lustrosa bombilla de cristal, de las de antes, no de las de ahora de bajo consumo, insulsas y de horrible diseño.Y como era de esperar la hizo añicos entre los dientes llenando esa boca de niño, de pequeños cristales finos y cortantes, que aún no se entiende como no le hizo ni un rasguño la bella bombilla de lineas suaves y redondas que alumbraba cualquier rincón del hogar. No se quejó. al contrario buscó nuevas aventuras para su adrenalina de niño, por ser un niño inquieto y aburrido del aburrimiento, y decidió escalar esa cocinilla “de toda la vida”; esa blanca de metal con tapa para los fogones, a la que se aferró sin pensarlo dos veces emulando a Kon en el Empire State. La escalada duró menos que el suspiro de un gusano en un día sin lluvia, pero como el instinto de conservación es grande e innato en los humanos, se agarró como pudo, y no se como pudo porque yo no estaba allí, a la cocinilla con tan mala suerte que se le vino encima y la tapa se lo tragó hasta medio cuerpo ¡Horror!escuché, y salí corriendo todo lo que las zapatillas me permitían,hasta la cocina y allí estaba el niño aventurero haciendo sus pinitos para un futuro certero. Pataleaba como el rabo de una lagartija cuando se da cuenta que ya ha dejado de ser parte de la lagartija de su vida.Pataleaba y pataleaba pero salió indemne como siempre.
Por no tener, no tuvo ni un dolor de tripa, ni una cagalera, ni un vómito, ni tampoco hipo. Y eso que se comía todos los gusanos que veía reptar por las paredes del exterior de la casa que no era otra que la terminal de un aeropuerto inhabilitado para las funciones de los vuelos de Ícaro. Un aeropuerto viejo en donde la hierba y unas cuantas cabras y ovejas de Audelina, la vecina asilvestrada y campechana, dejaba pastar por “nuestro jardín”.
Y comía y se comió todo lo que un humano adulto o niño no debe comer, y aún con esa alimentación extra,fue creciendo y se hizo fuerte de huesos y de espíritu, aunque esta ultima fortaleza no fue obra de gusanos, ni bombillas, ni experiencias “adrenaliticas”con tapaderas de cocinillas. No; eso fue obra del Hacedor que decidió dotar al niño con la fe en el Ángel de la Guarda, que hoy por hoy y con el trasiego que se trae su protegido, debe estar pidiendo la jubilación anticipada a sabiendas de que nadie por las alturas está por la labor.Pero mira tú por donde un día el Guardián debía tener un día tonto y despistado, todo el mundo lo tenemos y él porque sea celestial no esta libre de eso, así que el infante se le escurrió ir a escalar, siempre creí que acabaría siendo un escalador de pro, la mesa de la cocina de un railite blanco con unas terribles esquinas en pico afilado,resbaló dándose un golpe a unos pocos milímetros del ojo.El infante no lloró del susto, pero si del ¡plas plas! de mi zapatilla, que tras el sofocón, no pude evitar soltarla en su sonrosado trasero de niño.Y no lloró, ni se agobió, ni reculó.
Y ella dejo de contar los días de su partida, porque hace casi tres meses que se fue ligero de equipaje. Tan solo se llevó el ipad, el portátil, una bolsa de viaje, y unas fotos en el móvil. Y algo más. Una ultima cosa más: ……………………………………………………………..más……………………………más…………………………………………….Y más…..y más….a su familia en la mochila del corazón..

Mar 162011
 

Pompas de jabón que se prenden en la ropa que dormita en el perchero…

Óleo de Jesús Ruiz Fuentes,publicado en Artelista.

Pompas de jabón flotando en el aire, ingrávidas, sutiles, diáfanas. Pompas de jabón esparcidas por toda la habitación. Hipo de ángel, cáscaras de cristal que encierran el” bois de violette”de tu jabón. De ese jabón que se escapa de la esponja para pegarse a tu cuerpo y resbalar…resbalar sin prisas, resbalar. resbalar muy, muy despacio, a paso de caracol por el laso cristal de un espejo. Pompas de jabón que se prenden en la ropa que dormita en el perchero. Pompas de jabón que vuelan por la ventana dispersándose en la brisa de una mañana de abril. De un abril con lluvia de regadera que arrastra el “bois de viollette” hasta el banano enano que hay detrás del cenador. Espejuelos de jabón que reflejan en sus formas mil colores tan suaves…tan brillantes…Pompas de jabón coquetas, bellas y efimeras, que se quedan en tu pelo y en el hueco de tu espalda. Que navegan por tus piernas y se estrellan en la goma de la alfombra de tu ducha.
Hoy me colé por la ventana de tu cuarto y me dio un vuelco el corazón al aspirar el aroma del jabón “bois de violette” .
Hoy mi corazón dio un vuelco al encontrarse una pompa de jabón en la alfombra de tu ducha. Seguramente pensó que, como yo, volverías algún día a ese baño, a esa esponja y a esas pompas de jabón.
De tu jabón, de su perfume…
A esas pompas de jabón….

Mar 142011
 

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La foto es diminuta, y se encuentra en muy malas condiciones, pero aún así puede verse a “la Escopetilla” con la sombrilla y sus “ojos de china”…

Ella echó a correr sin pararse si quiera a a recoger la sombrilla caída en la hierba, corta y rala, de la explanada del campamento. Él se quedó con las palabras a medio hilván y el cuerpo a horcajadas del otro amor de su vida. Esa Harley que lo embaucaba con el plácido ronroneo de su escape que a esa hora del atardecer centelleaba por obra y milagro de un rayo dorado del sol de las cinco.Afianzó el maldito pasador y levantó la vista a las copas de las palmeras que bordeaban la tapia del recinto. El barullo era colosal porque cientos de golondrinas de pecho amarillo regresaban a sus nidos de barro, anclados en lo más alto de cada tronco para descansar hasta el nuevo día. Echó un vistazo al Cuerpo de Guardia, en donde al verlo entrar los hombre tiraron el tablero del “mangala”, al ponerse en posición,esparciéndose las semillas por el suelo. Con un gesto de la mano a modo de “descansen”y un “recoger todas las piezas del suelo que alguien se puede partir la cabeza”, enfiló las oficinas con el pensamiento puesto en “la Escopetilla”. Se les había hecho un poco tarde por culpa del pasador. ella le había dicho”si nos retrasamos me van a matar”. Pero no podía regresar sin él. Al subir la marea lo habría perdido para siempre, y menudo jaleo. Ahora se sentía incómodo con la situación así que tendria que ir a casa de su compañero a dar una explicación por la tardanza. Claro que si no la hubiera abrazado tanto y tan fuerte… Si hubiera llevado el pelo recogido como a él le gustaba, tal vez no se habría enredado…o tal vez la aguja del pasador simplemente estaba mal sujeta…Tal vez…No llegó a entrar a la oficina. El pensamiento de que si no daba una explicación al viejo Camaró llevaba las de perder por partida doble, le hizo apresurar el paso. Conocía bien a “masa gasolina”, que haciendo honor al mote con el que los negros le habían bautizado,explotaba con facilidad aunque después no fuera nadie, pero hasta que se le pasaba el arrebato… Y es que se esfumaría la la confianza que su compañero había puesto en él dándole el consentimiento para casarse con su hija.Lo divisó sentado en el porche en uno de los incómodos sillones de estilo colonial con los que habían amueblado todas las viviendas de los campamentos de Guinea. Y no pudo menos de sonreír pensando en el cerebro del lumbreras que lo decidió….
No pudo contar lo sucedido. La mano de su padre le cruzo la cara sin darle tiempo a reaccionar.
– No te da vergüenza. Una hija mía por ahí a estas horas con un hombre por muy novio que sea.
Las palabras de su padre rebotaron por la habitación. La cara le ardía y tenia unas tremendas ganas de llorar, aunque no sabia si por el bofetón, o por el orgullo herido que era mucho. Se tragó el llanto que pugnaba por salir de su garganta y lucho para que ni una lágrima resbalara por las mejillas rojas como los pétalos de una amapola de verano.
– No hemos hecho nada malo…- contestó intentando que su voz sonara lo menos insegura posible- Perdió el pasador y no quería regresar sin el, eso es todo…
– Te quedarás en tu cuarto hasta que yo te lo diga. Y ella se esfumó por el pasillo hasta su habitación.
-Dime Sarita¿le has dicho la verdad a tu padre?- Sara hablaba con la mirada fija en los ojos de su hija. Si le mentía ella lo sabría enseguida porque la niña no sabía mentir. Lo hacia muy mal. Sabia muy bien cuando esos ojos achinados no decían la verdad porque se agrandaban milagrosamente.
– He dicho la verdad. No ha pasado nada malo.
Y ella la creyó mirando esos ojos rasgados con los que Dios la habia dotado.
“Ojos de Gato” le explicó, y Salvador, el viejo Camaró, confió en su compañero de mirada limpia, y abrazó sincero. El padre dijo a la hija”perdoname, pero te quiero de vuelta a casa antes del atardecer. El padre dijo”perdoname” pero no quiero que vuelvas a subirte a esa Harley o te llevarás otro bofetón y alguna sorpresa más.El padre explotó haciendo honor al mote de “masa gasolinas”, para luego ser una balsa de aceite.
“Perdoname”, pero ¡ni se te ocurra subirte a esa Harley!

Mar 142011
 

Este templo japonés que se encuentra en Taipei fue destruido por un terremoto hace muchos años. Lo han preservado tal y como quedó en señal de respeto por todo lo que representa para el pueblo nipón.

Y siento pena…Y no puedo escuchar lo que cuentan. Y no puedo ver lo que en las noticias muestran sin que a mis ojos afloren las lágrimas, sin que a mi piel la cubra esa “carne de gallina” que asoma cuando un@ se emociona sin poder evitarlo. Y siento una inmensa pena; una infinita pena que me anuda el corazón a la garganta por ese pueblo que vive su desgracia con resignación:”lo que tenga que ser será”,dijo alguien con la desolación como fondo de paisaje.”Lo que tenga que ser será”. Y lo expresó al mundo entero con un dominio de las emociones como no he visto en mi vida, y he visto muchas reacciones ante las adversidades; más de las que quisiera.
Y siento una infinita pena porque este pueblo que no acaba de liberarse del sufrimiento. Me siento tan impotente…tan inútil para ellos…¿por qué la vida tiene que ser tan difícil? ¡por qué! Hay veces que no te entiendo Dios…hay veces…Y esta situación es una de ellas ¿Por qué la vida tiene que ser tan difícil para tanto inocente? Acaba con esto porque tú puedes, y permiteles volver a empezar, que lo harán si tú les das vía libre. Y lo harán desde la nada con ese tesón y esa resignación con los que ya están tan identificados. Y lo harán a sabiendas de que podría repetirse una vez más, al cabo de un tiempo,toda esta pesadilla que ahora viven.Aún así ¡dales otra oportunidad! acaba con esto porque tu puedes. No hagas que me enfade de nuevo contigo. No les vuelvas la espalda porque no se lo merecen.
Extiendeles tu mano Dios. No les vuelvas la espalda porque si tú quieres ¡PUEDES!

Mar 132011
 



Lecciones improvisadas de última hora…Atención pone el chiquillo.

Me pidieron que pusiera:”somos los más guapos de toda la banda…pues ¡hecho!

Para dar un bocado a pesar de la lluvia…

Cualquier rincón es bueno….

Porque aquí orgullosos de ser “caballa” la sardina no tiene nada que hacer…


Ella poso así de guapa. Por algo este año es:la “Ninfa” del entierro de la “caballa”…


Que no, que no Concha que llegamos las últimas, pero bueno…

Y yo grité desde la otra acera:¡¡¡¡foto!!!! Y el se puso firmes ¡ja, ja, ja! Gracias guapo.
Pero hay algo que no se….¿Que pintaba el carro de un supermercado en todo esto? Pues me vine sin saberlo.
Todo en cuarenta y ocho horas ¡si es que aquí somos así de chulos! el carnaval, la sardina y la marcha por una buena causa como es el cáncer de mama.Ya veis que ni la lluvia pudo acabar con nada.

Mar 132011
 


Y aquí os dejo como dicen los canarios, un “fisco” de alegría. Dibujemos una sonrisa a pesar de la tristeza que nos envuelve.
Esta pincelada de buen humor con un…¡Y a pesar de los pesares LA VIDA SIGUE SIENDO BELLA! Está dedicada a ese pueblo que nos está dando una lección de organización, serenidad y dominio de los sentimientos.
Que Dios y vuestros antepasados, os ayude ¡Va por Japón!

Mar 122011
 

Periodista Digital



Son un pueblo paciente con las desgracias, y lleno de voluntad para salir de ellas, con un civismo y una serenidad que ya quisiéramos muchos en los momentos de horror y en el tiempo de sufrimiento.Y digo “en los momentos”, porque el paso por la tierra de”Katsumoto el samurai”, del último tsunami no fue de visita larga, pero en cambio dejó un regusto de amargura y un dolor tan intenso en los corazones de los propios y ajenos que se tardará en olvidar ese devastador desastre de la naturaleza. Hoy entre tanta desgracia que he visto en las noticias de la T.V. me ha llamado la atención esa serenidad y civismo de los que hablaba.Los veías en las imágenes haciendo cola sin alborotos; sin exteriorizar el pánico. Sencillamente estaban allí esperando su turno para ser evacuados o reubicados. Guardando cola frente a las cabinas de teléfonos por no tener cobertura los móviles…. Claro que a golpe de terremoto ese pueblo ha ido aprendiendo a lidiar con las fuerzas de la naturaleza haciendo suyo eso de:”si no puedes contra el enemigo unete a él”. Y así lo hicieron desde el primer latigazo que recibieron. Aprendieron a vivir con ese temblor bajo sus pies preparando a las nuevas generaciones de nipones desde la infancia,y adaptando túneles y puentes conectados a las más de siete mil islas que conforman Japón,para esas visitas tan poco deseadas.Y adaptaron también los edificios antaño de un material flojo y liviano al “hormigón móvil” gracias a unos mecanismos harto complicados y caros que si ha mitigado en parte algo de la devastación, no ha podido solucionar el problema del todo. Ni podrá, porque en mi humilde entender a la fuerza de la naturaleza no se la puede doblegar. Ganaremos muchas batallas,pero jamás la venceremos. Es triste, es crudo, es desmoralizador, pero es cierto.Ellos lo saben bien y por ello no bajan la guardia. Ellos son un pueblo ejemplar del que debemos tomar nota a la hora de afrontar las adversidades.

Aquí dejo este granito de arena.
Mar 112011
 


Estoy preocupada…Se que no te gusta que tenga ese sentimiento, y menos aún que lo deje escapar de mis labios, o que lo trasmita a través de mis dedos sobre un teclado al mundo…Estoy preocupada, y me da igual que lo leas y que te agarres un berrinche descomunal, a tantos, y tantos kilómetros de distancia; Me importa un rábano. No puedes evitar, ni tú ni nadie,que mi mente se bloquee y el desasosiego se acurruque en este corazón cansado de pedirle al Cielo que te acerque un poco más; a ese Cielo que no parece, o no quiere escucharme. Tal vez sea porque tiene unos designios para ti que yo no alcanzó a descifrar, entre otras cosas porque el Cielo nunca se ha molestado en explicármelo, o sencillamente sabe de ante mano la ficha de la lógica humana, que por ser humana ,voy a mover y conociéndome, que para eso es el Cielo, prefiere que viva en la ignorancia de esos avatares que para ti tiene reservados.Y estoy preocupada porque hoy te encuentras muy cerca, quizá inmerso en ese terrible desastre natural que asola esa parte de la tierra tan cercana a ti.
Llevo unos días un poco, que digo, un mucho hecha polvo por una envidia sana que me corroe el alma, y aunque sana esa envidia porque es cierto que mi corazón “hace palmas con las orejas” por ellos,no puedo evitar pensar que podrías haber sido tú el que ahora estuviera “unos cuantos miles de kilómetros más cerca”.
Y estoy preocupada y como el Cielo no parece, o no quiere escucharme, y llevo unos días un MUCHO hecha polvo…Y como no soy de piedra y “te tengo un cariño”, si ahora pudiera hacer mi deseo realidad, no pediría:”Acercalo un poco más”.Pediría las mágicas botas de siete leguas que una vez calzó aquel niño del cuento infantil, que en un alarde de coraje y valentía se hizo con ellas dando jaque mate al gigante de la historia.Pero una solo tiene deseo, y le falta el coraje y la valentía de robárselas al Cielo…o quizá no sabe como…
Estoy preocupada…Se que no te gusta que tenga este sentimiento y lo deje escapar de mis labios, o que lo trasmita a través de mis dedos sobre un teclado al mundo…Pero…¡me importa un rábano!
Mar 102011
 

Y estoy contenta de tenerla por aquí señorita “Anpretty”, que por cierto no se por que “señorita ” y no “señora”, pero bueno si usted no me lo aclara seguiré refiriéndome a “Anpretty” como: señorita. Quizá sean esos zapatos que ha dejado en la ventana. Quizá…me estoy riendo porque usted no me conoce, o eso creo, y no sabe que a esta “neurona” mía le da por escabullirse por donde menos una se lo espera, y hasta que regresa al sitio…¡Pues eso! Que ya está aquí y a lo que iba: ¡¡¡¡¡BIENVENIDA!!!!!!!!!! a esta isla . Sientase como en su casa. Ahí sobre la mesa de la cocina verá una enorme y humeante tetera que está esperando a que la cate. confío en que le resulte delicioso al paladar el dulce y mágico sabor del té de Las Orquídeas.
Un abrazo.

Gudea de Lagash

Mar 092011
 

Amigoconfesorsicologocompañerodefatigas….Todo lo que representaba ese Tekel en su diminuta estampa….

La otra noche te vi pasar con una mano en el bolsillo de la cazadora, y el cuello sepultado entre los pliegues de la Burberry de lana que tu suegra te regaló por navidad. Ibas paseando al perro con cara de pocas ganas de andar con perro, y bolsa de plástico anudada a la correa. Porque en casa mucho perro, mucho perro… toda la familia quiso perro, y pasaron olimpicamente de tu “inexplicable oposición”. Y es que tu ya te veías venir el desenlace de la historia que no era otro que el de acabar tomando el testigo de la responsabilidad canina para que el animal no se transformara en una hermosa pieza de mortadela italiana.Un tirón de la correa te hizo parar en seco justo al limite de un gargajo, que alguien decidió lanzar al suelo olvidando que a los demás les molesta bastante los autógrafos que va dejando en las aceras, porque “Ambrosius”se había rendido, siguiendo su costumbre, en la primera palmera que hay justo al cruzar la calle. Y tras un olisqueo superficial, como queriendo decir:”Si tiene dueño yo hago como si nada”, vació su vejiga sobre el tronco; un tronco acostumbrado a las cosas de perros. Fue un chorro largo; de esos de horas de espera hasta que llega su tabla de salvación que no era otra que tu persona cansada y hastiada del rutinario curro de mierda que venias haciendo desde que ocupaste aquel puesto en la oficina. En esa en la que durante un tiempo creíste en un ascenso que nunca llegó, solo porque te abordó con una palmadita en la espalda aquella vez que coincidisteis en el bar de la esquina, y tu le respondiste con una cerveza y un chiste “gracioso”,piensas, con el ceño fruncido y la vista fija como un idiota en las gotas de las aguas menores de Ambrosius que salpican tus Dockers comprados al 50% en las rebajas, mientras que tu mano tira de la correa adenlantandose a las intenciones de tu “amigoconfesorsicologocompañerodefatigas”,que es para ti, todo lo que representa ese Tekel en su diminuta estampa. Y vuelves a tirar de la correa esta vez con más ímpetu mientras sueltas un taco al comprobar que el botón se atascó y no puedes”atar corto”a tu”amigoconfesorsicologocompañerodefatigas”que corre como si le hubiera robado el monopatín a Snoopy, y a ti no te queda otro remedio que emprender esa carrera a ninguna parte que no sean palmeras o esquinas.
La otra noche te vi volver con las manos en los bolsillos de la cazadora, sin correa, sin bolsa de plástico, sin ese “amigoconfesorsicologocompañerodefatigas: Ambrosius el perro de la familia.
La otra noche te vi junto a la palmera…
La otra noche te vi hablando solo y por un momento quise ser tu amiga, tu confesora, tu sicóloga, tu compañera de fatigas…
Aquella noche no quise ser Ambrosius:pretendí ser tu amante; solo lo pretendí…
Mar 082011
 

¡ Y acabó así! ¡Ay! Lelle, Lelle….


Por lo pronto se quitó las incómodas antenas…solo eso…

Y se fue disfrazada de abeja….


Es tremenda esta niña. Si, la niña de “Liate una manta a la cabeza, un turbante o un salacot”. Es tremenda esta niña. Si, la niña de ahora te muerdo y luego te abrazo. Y más tarde, si quieres, te pinto la mesa o el sofá, según me venga la isnpiración. Es tremenda esta niña. Si, la que como agarre un libro lo desmonta como haciendote un favor para que despiertes tu creatividad y lo montes a tu aire. Es tremenda esta niña. Si, la que te pide:nina yo quiero cuento de” Caperusita” y luego el de “Alisia en el ¿?¿?¿?¿¿Maravilla”… yo le explico a esta niña que la “Caperusita” del cuento que narro para ellas es su hermana Sandra, y ella me mira con esos ojos de porcelana de Limoges que no tienen nombre y yo le digo que “Alisia”tiene los ojos igualitos, igualitos que los suyos. Es tremenda esta niña. Si, es tremenda su dulzura, cuando quiere. Es tremenda su sonrisa cuando está de buenas. son tremendas su caricias y sus “picos” en mis labios envueltos en la mejor baba de “huevo Kinder”, o liados entre los esplendidos ” velones” de su nariz cuando anda resfriada, que es casi todo el tiempo de su corta vida.Es tremenda cuando empieza con el rito de: “un besito Nina a este” -Y “este”no es otro que uno de los dos niños Dios del tamaño de mi índice que un dia de adviento compré para ellas. Es tremenda esta Niña si. Es tremenda con eso de querer besar todo aquello que tenga ojos y boca. y es que si hacemos caso a los genes algo tenia que sacar de Nina a la que le gusta más un beso y un abrazo que a un niño un caramelo.
Es tremenda esta niña. Si, es tremendamente egoista y acaparadora porque ató mi corazón al suyo con un nudo a lo “Jak Sparrow” que ni la bruja Calipso con sus poderes sabria deshacer.
Es tremendo mi amor por ella, y siempre a de ser así.
Que no me falten nunca esos picos envueltos en babas de Kinder. Que no me quede nunca sin un “velón”. Que siempre me recuerdes como “Nina cuentacuentos”. Que al paso de los años y por siempre permanezca en tu memoria tu “nina cuentacuentos”.
Y es tremenda esta niña.
Un beso Lelle, Lelle.

Nina

Mar 082011
 

Y hoy veo un nuevo rostro asomado a una de las ventanas de la Isla de las Orquídeas. Una nueva cara con nombre y apellidos: José Hervás al que agradezco de corazón el detalle de quedarse en ese rincón, confío en que por mucho tiempo.
Gracias una vez más Señor José Hervás. Es un placer tomar con usted el té de la concordia.
Un abrazo.

Gudea de Lagash