Dic 302012
 

 

Veni,vidi,vici..llego,y se fue.
Se quedó el tiempo que tarda en empapar la tierra, una tarde de lluvia de verano.
Cómo el que emplea un niño en rasgar el envoltorio de un regalo…
Cómo un sueño de diez horas
cómo el dormitar en una mecedora bajo el árbol del jardín del hogar de los abuelos
cómo el correr de un pañuelo corriente abajo entre castaños,helechos, y el liquen de las piedras lamidas por el agua del riachuelo, que pasa acariciando mi piel a duras penas.
Como el aire que respiras,que respiro.
Como el polvo del camino y el que dibuja los muebles ,los rincones,y los libros de esta estancia.
Como el ciclo de una lavadora, en caliente y con centrifugado, por eso de que vino programado para amar,para abrazar,y soñar a toda prisa,pues tenía que guardar el corazón en la mochila bien seco de sentimientos antes de partir;no es bueno llevarlo húmedo pues te puede agarrar el mal de la nostalgia,y eso no conviene para trotar por esos mundos de Dios.
Me quedé…
con sus tortitas,
con su sonrisa,
con su voz,
con el calor de su abrazo,
con la luz de su mirada,
con ¡que guapa estás! mientras compartíamos cuarto de baño,el afeitándose y una reparando la fatiga de horas de estar por los demás.
Con nuestra disparidad de opiniones,que las ha habido
Con eso de “eres el espíritu de la Navidad”.Déjame que te diga que ese has sido tú.
Con ese Santa Claus al que le echó tantas ganas por la gente menuda de la casa.
Con ese baile a lo” nueve semanas y media”,con el que recogió el regalo de su amigo invisible, en La Noche Buena.
Con su alergia a los ácaros del polvo,que haber hubo mucho por todos los rincones  con tanto salir y entrar,subir y bajar de todo el personal.
Con su gorra viajera,y su chaqueta de cuero.
Con el pegar de baquetas marcando el ritmo por toda la casa.
Con el termo del agua caliente a bajo mínimos.
Con esa buhardilla hecha un desastre que algún dia que me sienta con ganas,y con  desgana,ordenaré.
– Necesito una mirada que me dure todo el año,y un abrazo que me caliente el alma los 365 dias que aún nos quedan para vernos.
– Nos vemos pronto…nos vemos pronto…
Y me abrazas,y me mirar a los ojos.
Se quedó;de alguna manera se quedó.
Y yo me quedo.

 

 

Dic 192012
 

 

 

-No llores¡No quiero que llores!
– No lloro.Yo no quiero llorar…llora mi corazón. No puedo dominarlo…
– No llores;no me gusta verte así.
– Es que tú no lo comprendes. Me siento…lo siento dentro de mi como una esponja de baño,presionado,estrujado; sacando todo lo que lleva dentro, que no puede contener, porque le pesa.le ahoga.le cansa hasta lo impensable.
– ¡Que no llores! No quiero que llores.Ven,deja que te abrace;espera un poco más aquí,junto a mí; ahora estoy rezando.
Y le dieron la una,la y media y las dos,mirando la hora reflejada en el techo de la habitación,con su aliento varado en la cara y un abrazo arrullando su espalda.
Y le dieron la una,y la y media,y las dos…
Y no llores.
Si no lloro;es mi corazón disfrazado de esponja de baño…
Y no llores.

Dic 192012
 

Y dicen que el viernes día veintiuno se acaba el mundo ¡Que cosas! Y yo con estos pelos.Vamos, que me ha pillado en mantillas;si lo sé me habría ido a la peluquería,aunque aún tengo tiempo pero ¡Uuufff! es que no me apetece nada “pintarme el ojo” ,calzarme los tacones y agarrar el bolso para que luego en un pispás me deje hecha un asquito el “findel”,que por cierto si viene disfrazado de meteorito espero que no caiga en mi casa porque la tengo a medio pagar y además creo que el seguro de hogar ya no cubre los desastres naturales por tantos desastres como nos visitan últimamente. Me estoy acordando de un documental que vi hará un par de noches a colación del inminente acontecimiento, y es que como están las cabezas ¡Ay! como están, venga búnker por aquí,y por allá.Que si hay un aeropuerto en Denver -USA-. como tapadera de un más que preparado espacio para guarecer  del zambombazo a unos miles de elegidos. Que si hay gente haciendo causa común para la fortaleza que llevan preparando desde hace años, a no se cuantos metros bajo tierra¡Hasta simulacros hacen con sus criaturitas!que a saber como estarán del coco con tanto trajín. Y digo yo que para qué quiero  meterme en una topera durante un tiempo, para luego asomar la nariz  a un mundo descontrolado por terremotos,inundaciones, y el calor de “Lorenzo” brillando por su ausencia. Ni un alma,oye ¡Ni un alma! más que las nuestras errando por el mundo perdidos en la oscuridad bajo una lluvia ácida que acabará churruscandonos como al pollo dominguero familiar ¡Que cosas se le ocurre a la gente! ¡Lo que una tiene que oir! Y después ¿qué? para que querré yo alargar mi vida un tiempo más en medio de toda esa desolación ¡Y sin peluquería! ¡Dios! Y si rebajas ¡Dios! y sin hipoteca ¿Sin hipoteca? Uuummm…Je…je…je… Bueno…ejem…ejem…tal vez…
Para que quiere una vivir sin el sol que alumbra las mañanas;
sin la luna y las estrellas que iluminan el firmamento;
sin La Cruz del Sur compañera de mi infancia.
Sin el mar,sin su murmullo y su bravura,
sin la lluvia que florece mis macetas,
sin el viento que remueve la loca bruja de mi tejado.
Sin el aire que respiro,sin el canto de los pájaros,sin la risa de los niños,
sin las huelgas, y revueltas;
sin las penurias del hombre,
sin la loca razón de la sin razón,de nuestro Alonso Quijano;
sin su amor por doña Aldonza…
Sin la gente a la que amo,
Sin una mano que estrechar,ni un cuerpo al que abrazar.
Para qué quiere una vivir si la vida es todo eso, y algo más.
Y dicen que…¿se acaba el mundo?
NO me busques en un búnker por favor; buscame por las estrellas,y en un cuerno de la luna.
Y dicen qué… ¿se acaba el mundo?
No me busques en un búnker por favor;buscame en el sol,en su llama,en su corona,en su fuente de calor.
Y dicen qué… ¿se acaba el sol?
Buscame en tu pensamiento…en tus recuerdos…en tu corazón…
Y dicen que se acaba el sol.
Y buscame si me quieres;buscame…

Dic 072012
 

 

 

Ya queda poco para llegar al final del camino; el manuscrito está casi acabado,pero como ocupa todo mi tiempo y no quiero que olvideis el camino de vuelta a “la Isla de las Orquídeas” por falta de historias nuevas,aquí os iré dejando algun bocadito de nata como es este precioso cuento de Handersen ¡Que lo disfruteis!

Érase una vez, una ratita que era muy presumida. Un día la ratita estaba barriendo su casita, cuando de repente en el suelo ve algo que brilla… una moneda de oro.
La ratita la recogió del suelo y se puso a pensar qué se compraría con la moneda.
“Ya sé me compraré caramelos… uy no que me dolerán los dientes. Pues me comprare pasteles… uy no que me dolerá la barriguita. Ya lo sé me compraré un lacito de color rojo para mi rabito.”
La ratita se guardó su moneda en el bolsillo y se fue al mercado. Una vez en el mercado le pidió al tendero un trozo de su mejor cinta roja. La compró y volvió a su casita.
Al día siguiente cuando la ratita presumida se levantó se puso su lacito en la colita y salió al balcón de su casa. En eso que aparece un gallo y le dice:
“Ratita, ratita tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?”.
Y la ratita le respondió: “No sé, no sé, ¿tú por las noches qué ruido haces?”
Y el gallo le dice: “quiquiriquí”. “Ay no, contigo no me casaré que no me gusta el ruido que haces”.
Se fue el gallo y apareció un perro. “Ratita, ratita tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le dijo: “No sé, no sé, ¿tú por las noches qué ruido haces?”. “Guau, guau”. “Ay no, contigo no me casaré que ese ruido me asusta”.
Se fue el perro y apareció un cerdo. “Ratita, ratita tú que eres tan bonita, ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le dijo: “No sé, no sé, ¿y tú por las noches qué ruido haces?”. “Oink, oink”. “Ay no, contigo no me casaré que ese ruido es muy ordinario”.
El cerdo desaparece por donde vino y llega un gato blanco, y le dice a la ratita: “Ratita, ratita tú que eres tan bonita ¿te quieres casar conmigo?”. Y la ratita le dijo: “No sé, no sé, ¿y tú qué ruido haces por las noches?”. Y el gatito con voz suave y dulce le dice: “Miau, miau”. “Ay sí contigo me casaré que tu voz es muy dulce.”
Y así se casaron la ratita presumida y el gato blanco de dulce voz. Los dos juntos fueron felices y comieron perdices y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Christian Andersen