Jul 292016
 

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         Cuatro gotas de barro de chocolate, diría una si hubiera vuelto a la infancia. Cuatro gotas mal contadas que han dejado las losetas de mi patio revestidas de lo que la imaginación quiera ver. Estoy oyendo una voz que tiene dueño, mi pequeño vecino, Álvaro se llama. Un crio despierto, inquieto y parlanchín, que contrasta con la forma de ser de su hermana, tan callada y tímida ella… Claro que es un a adolescente y ya se sabe, que no se comportan igual cuando están entre adultos y encima extraños,que cuando se mueven entre la alegre fauna de su generación. Es difícil ver lo que ocurre en el pedazo de calle que a la ventana de mi estudio le ha tocado en suerte, a causa de la rejilla de la mosquitera y la fina capa de agua, como de chocolate, que ha desdibujado los cristales.Una bandera española ondea  con modestia,tal vez por no molestar, casi al final de donde alcanza mi vista. Una vecina muy maruja y muy cotilla,ha salido a su balcón luciendo un modelo de bata al más puro estilo retro. Mira a un lado y luego al otro, brujuleando los patios de los vecinos colindantes, al más puro estilo Comando G ! Me encantan sus rulos tan vintage! Un coche acaba de pasar; bueno uno y otro y otro. En realidad no paran porque la playa está cerca y ya se sabe que los mortales en general se mueren por ella,cosa que una no comprende… la arena,la gente,el niño con la pelota,el que vende las chuches, el dichoso sol que me sienta como un tiro, y ese mar llenito de bañistas, patines, y niños llorando y riendo,según pinte el dia. Con lo que a una le gusta la montaña,los rios y los lagos,el frio,la lluvia,las tormentas y esa playita en invierno ¡Ay! esa playita en invierno,eso si que es canela fina. Si me tocara la lotería, a la que no juego nada más que por navidad, por no romper las tradiciones, me compro un faro, allá por la costa atlantica o el mar de los Sargazos, o en algún mar que tuviera mucho mal café,enfadado ¡Que gustazo!, con mi barquita para acercarme a tierra cuando tuviera que rellenar la neverita. Con mi cañita de pescar,que aunque no sabe pescar ya me las apañaría yo. Con mis libros, mis pinceles, mi música, mi ESPACIO VITAL, mi movíl,mi  ordenador…¿ Móvil? ¿ordenador? ¿y la luz? ¡Dios! ¡mejor me quedo donde estoy.

         ¡ Hay que ver! lo que han dado de si las cuatro gotas de barro de chocolate, que han pintado las losetas de mi pequeño patio y han vestido de chantilly los cristales de la ventana, que me asoma al mundo real aunque no quiera asomarme…

Y la lluvia jugando con la ilusión de ver llover.
Y la maruja rabiando por no saber.
Y está cayendo la noche, y yo sigo en mi ventana vestida de chantilly.
y en mis sueños hay un faró en un mar lleno de besos, de sonrisas y de llantos.
Píntame el cielo de añil y el mar de verde cinabrio,
y el triste gris del asfalto, del color del chocolate con pepitas de cacao.
En un bolsillo del delantal llevo un taper de cristal con un par de tus sonrisas,
sin aditivos,ni colorantes, sin malos rollos.
Sonrisas frescas,sinceras;
Sonrisas tuyas,amor…
Y hay que ver lo que han dado de si,
las cuatro gotas de barro de chocolate…
Sonrisas buenas…
sonrisas tuyas…
Amor.

 

Jul 292016
 

 

95cenicero

Con la carta de mi padre Ojos de Gato desde la isla de Annobón, aquí os dejo lo último  de El Sillón de los Relatos, hasta la próxima temporada.

¡Un besote,gente guapa!

carta 04 08 1956

 

 

Jul 102016
 

Insignia orden dragon

No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra…

 Nicolaus Modrussa.

 

         Esta es la única descripción conocida, de Vlad III Tepes (el empalador), hijo del príncipe de Valaquía Vlad II, más  conocido como Drácula a raíz de la novela de Bram Stoker. No fue un personaje de ficción sino de carne y hueso, al que a lo largo de los siglos se le ha presentado como un “muerto viviente con aires de Don Juán”. De carácter explosivo e  imprevisible,fue el más duro de todos los gobernantes de la Europa Oriental del S.XV. Los historiadores que definen a Vlad III el empalador como un héroe nacional destacan que, en aquel tiempo y lugar, el ejercicio del terror total, era la única manera de mantener a raya a las fuerzas abrumadoramente superiores como eran las de los turcos y los húngaros,que batallaban por la egemonía de las puertas de Asia y Europa, así que “cómo el fin justificaba los medios”, solía utilizar las tácticas de la guerrilla para acabar con ellos: incendiaba las tierras, envenenaba los pozos, y diezmaba los campamentos turcos con enfermos de tuberculosis…  Desde esta perspectiva, habría sido simplemente un hombre de su tiempo  con un sentido de la justicia muy particular y un patriotismo nada corriente para esa época tan convulsa. Así que desde este punto de vista, el príncipe de Valaquía, hizo lo estrictamente necesario para acobardar a los masivos ejércitos extranjeros y a los enemigos internos.

         Vlad III Tepes, mostró ya desde niño un gusto por lo morboso fuera de lo común. Disfrutaba recorriendo las mazmorras del castillo de su padre, igual que un niño cualquiera correteando por el desván de su abuela. Le encantaba almorzar en un bosque de empalados y mojaba el pan, según he leído, en la sangre de esos infelices. Hay mil leyendas sobre este, cuanto menos, enigmático personaje de la historia de Rumanía, pero como ninguna de ellas hablan de un día de campo, una montaña nevada, o una charla con los amigos, mejor lo dejo aquí…

         Tuvo una infancia traumática a causa de su condición de rehén de los turcos. Su vida estuvo llena de odios y venganzas y aunque no haya sido el personaje que Stoker nos describe, nada tiene que envidiarle, pues la sangre y el sufrimiento le acompañaron siempre, (en el siglo XX, durante el gobierno del partido comunista, Nicolac Ceausescu “Chauchescu” lo nombró Héroe Nacional). Cosa que me cuesta digerir, pero vamos que si esa era la tónica general para la defensa “del terruño”…

Lo cierto es que tenía una forma muy peculiar del sentido de acabar con la pobreza, la enfermedad, los indeseables y los gitanos que habitaban en Moldavia: ¡los mató a todos!

Murió en el campo de batalla combatiendo contra los turcos en 1476.

Tradicionalmente se ha considerado el monasterio (“la isla”) de Snagov como el lugar de enterramiento de Drácula, y ciertamente se encuentra allí, junto al altar, una tumba con su nombre, aunque en su interior sólo se han hallado restos de animales

  En Nápoles también se ha descubierto otra con su nombre y ciertos signos esculpidos en ella, que lo relacionan con el linaje de su familia. La cuestión es que no se sabe a ciencia cierta dónde fueron a parar sus restos, aunque yo me inclino por el campo de batalla… ¿Se perdieron? Yo no es por nada, pero hubiera preferido leer que estaban enterrados y bien enterraditos.

         Soy consciente de que Vlad III Tepes forma parte importante de la identidad cultural de Rumanía, pero voy a “romper una pica en Flandes” por las otras muchas cosas que lo identifican y por las que debe ser conocido como: la cultura Hamangia del Neolítico con su “Pensador”, Los Cárpatos, el Mar Negro, el Delta del Danubio, los monasterios del norte de Moldavia, sus vinos, sus tradiciones y sus gentes. Y como no ¡George Enescu! el gran compositor y director de orquesta Rumano.

 

 

Jul 072016
 

 

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         Me ha venido a la memoria aquellos juegos infantiles de mi infancia, y seguro que más de un@ los recordaréis. Jugábamos a las muñecas las niñas, por eso del instinto maternal, y a las cocinitas, liando al compañero de juegos para que hiciera de papá y observara como te las apañabas guisando y cambiando pañales de mentira. El papel del niño al que le había tocado seguirte en el juego,era muy simple: se suponía que se iba a trabajar y que traía el dinero a casa… algo desfasado hoy en día a Dios gracias, pero al menos ¡Jugábamos! Recuerdo el afán de embadurnarme la cara con las pinturas de mi madre, como un indio Navajo, y coger de su cómoda los abalorios que pillaba y que sabía que no sería causa de una fuerte reprimenda por no ser de gran valor… Sentía una indescriptible emoción cuando me calzaba, sin quitarme los míos, sus zapatos de tacón, cosa difícil para una niña pequeña, puesto que más de una vez se me doblaron los tobillos a riesgo de que me dislocara alguno, ¡pero que estupendo jugar a ser mayor! Disfrutaba con los recortableslas mariquitinas, les llamábamos las niñas de entonces, nunca supe porqué. Coleccionaba estampas, que guardaba en una caja de metal con forma de guardia de la casa real inglesa, que en su interior una vez contuvo unas diminutas galletas decoradas con un baño de azúcar, de las que todavía conservo su sabor en mi cerebro… Me encantaba sentarme en el porche de casa a zamparme las galletas poquito a poco, dejando que se deshicieran entre la lengua y el paladar, mientras repasaba una y otra vez las estampas con las dedicatorias de las amigas, que pensaba conservaría toda la vida y que hoy a penas recuerdas alguna ¡Y los cromos! ¡Ay! aquellos cromos que colocábamos en el suelo y soplando en tú mano la impulsabas contra ellos confiando que se quedaran pegado en el hueco, que importante te sentías cuando de un golpe te llevabas unos cuantos, dejando a tus amigos jorobadisimos por la perdida de alguno, que para ellos era irreemplazables: claro que eso también me ocurría a mi, así que se muy bien la rabia que daba perderlos en el juego. A muy corta edad era una devoradora de cuentos de hadas, me encantaban y los leía sin parar, en realidad leía todo lo que caía en mis manos, en eso tengo que reconocer que era una niña un poco rara, pues no recuerdo que nadie de mi entorno tuviera esa obsesión por la lectura. Pero bueno ¡nadie es perfecto! je, je, je. Disfrutaba como un marranillo en una charca, contando cuentos e historias salidas de mi cabeza de niña, y conforme iba captando el interés de mis amigos, no podía dejar de sentir una punzada de vanidad en mi corazón. Aquello era una flipada, con los niños sentados a mi alrededor con los ojos y las orejas bien abiertos,escuchando toda clase de historias peregrinas que bullían en mi cerebro infantil, y acompañando el cuento, una buena dosis de expresividad… Inventaba, e inventaba mil historias y lo hacía de modo tan convincente que se lo creían. Bueno aquí habría que hacer un inciso y echar mano de esa frase tan socorrida como que: el fin justifica los medios  y en mi caso, se trataba de pasar un rato divertido con mis amigos y hacerlos reír, o que cuando llegara la noche quisieran dormir en la cama de sus padres por alguna historieta no precisamente divertida… Y luego llegaron el escondite y también el escondite inglés:-!una, dos, y tres, al escondite inglés¡ y pasito a pasito avanzábamos procurando que al que le tocaba jugar no viera nuestros movimientos, y así hasta llegar a su lado y tocar la pared…: ¡salvada! ¡Y por todos mis compañeros!… Que importante te sentías por haber ganado la partida para todos tus amigos. ¡Y el juego de las chapas! esas chapas, que aunque era un juego de niños, a mi me encantaba. Recuerdo que le pegábamos a cada chapa de refresco o cerveza la cara de nuestros personajes preferidos como Goliat, Fideus, o El Capitán Trueno… Saltar a la comba, jugar a las gomas, a las piedras, andar en bici, bailar el “Hula Hop“mientras  merendabas un plátano, o el pan con chocolate, entonces no habían yogures y ni falta que nos hacían . Y los disparates ¿Quien no ha jugado a los disparates? Nos colocábamos un montón de niños, en una fila muy larga, o en corro, y alguien decía al oído del niño que tenía mas cerca una palabra y cuando llegaba al último no era ni parecida… Tiempos de muñecas, de cocinitas, de coches en la calle haciendo para ellos carreteras en la tierra, mientras los vecinos charlaban de cosas amables, a la puerta de sus casas… Iglesias abiertas a cualquier hora por si alguien quería charlar de “lo divino”, y no de lo humano; la ciudad de los “no olvidados”,, abiertos, sin vigilancia, porque a nadie se le ocurría molestar a los que dormían el sueño eterno… como tampoco a nadie se le ocurría gestionar el castigo de un maestro; el reglazo en la palma de la mano, o escribir cien veces: no hablaré en clase, de esto se yo mucho, y de pasarme la clase fuera del aula también, je, je, je… En definitiva que eramos unos niños felices sin más. A mi me tuvieron que decir lo de la cigüeña ¿lo recodáis?:los niños venían de París; los traía la cigüeña envueltos en un pañuelo azul, o rosa, según el sexo del bebé… Recuerdo a una niña que decía: mi madre me ha dicho que a mi me trajo dentro de una caja de champánA nadie se nos ocurrió pensar que el pico del animalito debía ser del mismo material conque se hizo el coche de Batman ¡Y los Reyes Magos! Tengo que confesar que tenía casi once años años y aún creía en ellos, ya se, ya se, que me pasé un poco, pero estaba aferrada al mundo de la fantasía y no creía lo que los otros me contaban. Al final, supongo que mis padres, hartos de esperar a que su hija se cayera del guindo, me lo tuvieron que decir…

         Bueno, y ya he compartido con vosotros ese pan y chocolate, la comba con las amigas; las carreteras de tierra con sus coches y camiones de juguete… ¡Ya he revivido esa infancia feliz!, esa infancia que los niños de hoy en día no conocen y nunca conocerán, con tanta maquinita que lo hace todo, y que no necesita más que de un jugador: un niño autómata que se emboba con teclas y botones, marcianitos y come cocos; un niño que pierde el seso por jugar con un ser inanimado de nombre POKEMON , que traerá cola,os lo digo yo, y al que colocan un televisor en su cuarto, amen de los que ya hay repartidos entre la cocina, el salón y el dormitorio de sus progenitores. Ese niño al que después del colegio sus padres le endiñan trabajos extra escolares, que si ingles, música, taikuondo ¿está bien escrito?, y los más pudientes tenis, y equitación. Y luego llega el fin de semana y ¿Que hacemos con el niño?, resulta que es casi un extraño para los padres y viceversa. Estoy harta de ver como tras un rato de aguantar al niño comienzan los gritos, y acaba la batalla haciendo el infante lo que le da la real gana ¿Cual es la cosecha de lo que hemos sembrado? Pues un niño impresentable, nervioso y mal educado, que a pesar de los pesares, no es culpable de ser así, porque la gloria es nuestra: los preparamos para una adolescencia aún más dura. Una adolescencia en donde la vida no tiene valor:¡a…..j……! que para eso está la pastilla del día después ¿los padres? ¡venga ya!¿A quien le importa la opinión de los padres? ¿La familia? ¿Y eso que es?
         Tengo un hijo que es profesor de instituto, sus alumnos van de los doce a los diecisiete años ¡casi nada! y dice: al paso que vamos tendremos que llevar casco, y más que por los chicos, por los padres ¡Manda Güevos! En fín… ¿Por qué los niños y adolescentes de hoy son tan distintos a los de ayer? Tal vez porque se sienten solos…
Y me han venido a la memoria aquellos juegos infantiles de mi infancia…
Jul 042016
 

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          Fueron unas horas de pura magia,de esas que guardaré en la trastienda de mi neuróna,y en un pliegue del corazón para toda la vida. Estoy hablando, much@s ya lo sabeis, de la llamada de “los elefantes blancos”, a tod@s l@s afectad@s por el “sindrome del mal de pluma”… Y tod@s l@s que pudimos,otros seguro que estuvieron con el pensamiento, acudimos en masa, llevando como carta de presentación,a nuestros retoños más preciados ¡nuestros libros! El punto de reunión ese Balneario de la Encarnación,donde al parecer los hados y los duendes del saber y el aprender,se sienten como peces en el agua en el mar de las letras. Todo salió perfecto;nos supo a poco… los besos,abrazos,apretones de manos… Sonrisas a flor de piel y la ilusión en el brillo de los ojos. El patio interior de La Encarnación tenía un no sé qué especial. Las voces de los lectores amigos y  las nuestras, se fundian en el aire como palomas al vuelo. Los poemarios desgranandose, la guitarra acompañando… las letras bellas de los cantautores, gateando entre el verdor de las enredaderas que adornan el patio. Luego la comida “de hermandá” entre escritores y amigos enamorados de nuestras locuras. Y no fue fácil, aunque lo pareciera, porque para que quedara todo tan perfectamente ensamblado tuvieron que currar lo suyo esos “elefantes blancos”, que llevan por nombre: Pilar,Emilio y José Antonio ¡Mi agradecimiento más sincero por ese dia tan bello que nos regalasteis!, pero no sería justa si no dejara aquí mis GRACIAS, de todo corazón,para tí Nuria, por esa sonrisa, esas miradas y esos momentos que con tanto acierto supiste captar con tu cámara, testigo mudo de tus pensamientos en cada ocasión. Ayer disfrutamos como los enanos de Blancanieves, con esas fotos del evento. Nos reimos, asombramos y hasta sentimos una punzada de vanidad al leer los comentarios, que la gente guapa dejaba en nuestros muros, sin pararnos a pensar, que toda esa borrachera de alegria y amistad, se la debíamos a la persona que captó “nuestros momentos de gloria”, y esa persona eres tú, querida Nuria. Así que dejame decirte, que cuando miro alguna foto de los muchos eventos del que ese todoterreno de Emilio, nos prepara con tanto acierto, siempre te veo a ti; a tu trabajo y la culpa la tienen tus fotos tan llenas de vida,tu musica tan “dando en el clavo; tu paciencia…

        Solo me queda decirte que es para mi una suerte tenerte entre mis amig@s; que la vida te haya cruzado en mi camino.

Solo me queda de cirte que tanto Emilio como tú formais parte de “mi gente guapa”.

Un beso.

Gudea de lagash