Ene 292017
 

 

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Esperaba ver llover con fuerza. Las nubes como alas de cuervo suspendidas sobre los tejados de las casas con buhardilla y diminuto jardín, que conforman las calles de mi urbanización,  planean sobre ellas. No se ve un alma,por no ver no veo pasar ni un coche. El cielo sigue tronando y ni una gota en el cristal de mi ventana. Ahora un relámpago y luego un rayo, y otro y otro ¡Uy! Que cacho de pedazo de trozo, de relámpago acabo de ver.
Me han llamado de la editorial esta tarde preguntandome por el libro de autor. Se han extrañado de que aún no lo tuviera entre las manos…:”Es cosa de brujas”! -pienso-, igual ha pasado algo parecido como en aquella película, en el que el avión de servicio de mensajeria se estrella y el mensajero se tira tropecientos años en una isla, teniendo como compañero de fatigas a un personaje inventado, con forma de pelota de rugby para afrontar la soledad, mientras la esperanza de entregar el paquete a su destinatario le da fuerzas para vivir ¿Como se llamaba la película? No me acuerdo, pero puedo contaros que al final entrega el paquete, aunque se queda sin novia porque la muy pécora, cansada de esperar, se acaba casando con su mejor amigo.Es lo que tienen las esperas, que como no seas de naturaleza paciente,te acabas cansando de esperar…
Esperar un puesto de trabajo, el autobus, la novia que no llega, el novio que no aparece, la cola del banco, el premio de la loteria, la del supermercado, la del cine;el lugar del ranking que ocupo en tus pensamientos…
Un relámpago y ahora un trueno.
Y el lugar de la cola que ocupo en tus pensamientos.
Y esperaba ver llover con fuerza y estaba encantada, como una niña con zapatos nuevos, por esas gotas resbalando por el cristal de la ventana. Encantada de esos rayos y esos truenos, que me impulsan a correr hasta la cama sin tic tac en el reloj.
Y esperaba ver llover con fuerza desde la cama, arrebozada entre el nórdico y tu cuerpo.
Y esperaba ver las gotas de esta tarde de tormenta, sin tormenta ,cayendo por los cristales de las puertas del balcón, que tantos amaneceres nos regaló.
Y esperaba ver llover…
pero solo pude ver unas gotas resbalando en el cristal de la ventana y la luz de una farola titilando, y las casas con jardín difuminadas…
Y una lluvia que no acaba de llegar,
y una lágrima que pide su libertad…
¿Y en que lugar de tu pensamiento?
Y la lluvia sin llegar,
Y arrebujada en tu cuerpo,
Sin nórdico, sin tic tac.
Tu pensamiento…

Ene 242017
 

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Y tantas cosas me han venido a la memoria…
Y tantas cosas he borrado de mi vida.
Y tanto y tanto he recordado y añorado,
que los recuerdos son ahora solo pompas de jabón,
y los deseos caramelo de algodón.
Y tantas cosas me han venido a la memoria…
Tantas sonrisas navegando por el mar de la alegria,
y tanta lágrima rodando hacia el pozo de las penas,
que una confunde el ayer con el mañana,
y el hoy con hace una hora.
Te recuerdo en mis recuerdos
y te veo en los cristales sin cortinas,
en el espejo del baño…
Tu sonrisa en los espejos,
en el estanque del parque,
en la tapa de metal de la encimera.
Y tantas cosas he dejado en la cuneta,
y otras tantas he guardado en la mochila de lo amado,
y no olvidado.
Tu sonrisa en los espejos…
Y esas ansias de tenerte;
de colarme por los poros de tu piel.
De buscar la luz de luna en tu mirada.
De columpiar mi cordura en tu sonrisa.
Y… estoy cansada,
de vivir largo tiempo encorsetada,
jugando a ser señora y no mujer.
De sentir que en el tablero de la vida,
la mia es una ficha de ajedrez.
Hoy no hay luna ni hay estrellas,
por no haber,
no hay ni luz en las farolas de mi calle;
esa que da a mi ventana.
¿Y eso importa?
Luz de luna en tu mirada…
La cordura se columpia en tu sonrisa…
Ven…vamos a romper con todo lo que se espera de ti;
lo que se espera de mi.
Sentados en el jardín bajo la lluvia de abril.
Las manos entrelazadas pringadas de caramelo.
Bailando bajo la luna descalza sobre tus pies,
I will always love you…
¡y yo siempre te amaré!

 

Ene 242017
 

Hoy llueve en mi ventana. Las gotas de lluvia resbalan por el cristal embadurnado de polvo y tierra, que el tiempo y mis ganas de escaparme del mundo que vive el vecino de enfrente, ha hecho que dejara adrede. Sin premeditación y en su momento, solo me frenaba la aburrida perspectiva de pasar el paño, por esa abertura a la realidad del mundo que me rodea. Y está lloviendo, con una lluvia cansina que cae sobre todo y sobre la gente que pasa, que no es mucha porque el día invita a no salir de la burbuja de cristal, que cada uno tiene en tal calle, en tal piso, o en tal soportal elegido al azar cuando no hay ni calle, ni piso de un@; cuando no hay burbuja de cristal.
Y la lluvia pega en el cristal haciéndose notar. Se desliza gota a gota por ese mapa desigual que el paso del tiempo ha dejado impreso, a falta de bayeta en ese boquete al mundo real. Y entre esas gotas veo, aun sin querer, la luz encendida en un cuarto del piso de enfrente. Un hombre de una cierta edad, se asoma a la calle por una ventana y parece que mira hacia mí, y no me gusta porque siento que ha ocupado mi espacio vital: que tontería– pienso –si a la tenue luz de mi viejo ordenador nada puede ver. Mi viejo ordenador y esta habitación pequeña, en donde tantas horas de mi vida he pasado. El caos que en ella hay lleva mi firma. Los libros arrumbados en un desordenado orden, al que solo yo puedo acceder, por eso de que: ”ahí no hay quien encuentre nada”, como me ha dicho algún que otro ser humano, pocos, dicho sea de paso, pues es mi refugio; el búnker acorazado que guarda los pensamientos y desvaríos de este cerebro cansado de tanto imaginar, suponer, analizar… de tanto pensar lo impensable; de tanto soñar… Un momento, porque estoy algo acatarrada y siento la necesidad de sonarme la nariz: – ¡que asco de mocos que me impiden respirar! – me digo en voz alta, mientras abro el primer cajón de esta mesa diminuta, que más que una mesa parece el cuadro de mandos de una nave espacial, con tanto cable enchufado a la regleta. Mi mano acierta a encontrar ese rollo de papel higiénico compañero de catarros y de alguna que otra lágrima furtiva. Y me sueno la nariz con un trozo de papel, que envió a esa papelera de plástico barato, que no es otra cosa que una bolsa del Supermercado: la tengo que cambiar– me digo, apretujando su interior – pero ya lo haré mañana… Dirijo la vista a la pantalla que brilla entre las sombras de esta tarde tediosa y mojada, y releo lo escrito una vez más y ahora me parece lo que he dejado aquí un rollo de los guapos, que a nadie puede interesar ¡ja! En mi cara ha dibujado la cordura una irónica sonrisa, y mi neurona me dice:
– No serás capaz… Mira que es un bodrio de los buenos…
Ya lo se compañera de camino, pero como tantas veces no te voy a escuchar, así que,  cierrate en banda si quieres, pero aquí se queda mi desvarío.
Hoy las gotas de lluvia resbalan por las ventanas. Por la suya, limpia y transparente… Por la mía, separada del mundo por ese mapa que el tiempo, a falta de bayeta, ha dejado en el cristal.
Hoy me amotiné contra mi neurona.
Hoy llueve en mi ventana…

Ene 202017
 

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Me alegro de verte; de verte en la casa, aunque solo sea recogiendo cosas. Me alegro de verte: – ¡ toma esto también!
Me alegro de verte, aunque vengas con prisas y te cueste mirarme a la cara. No te olvides a Eric Clapton y su Groaning The blues… Que no se te quede aquí porque se que es importante para ti, o al menos lo era cuando cada noche llegabas cansado y venias a mi…
Cuanto me alegro de verte, aunque se que te ha costado mucho regresar, aunque se que hubieras preferido no encontrarme. Casi se te olvida esto… toma: quedate el marco de plata de aquel viaje a Cancún. Yo me quedo con la foto, es divertida, los dos en la misma hamaca con un mojito en la mano y una sonrisa como la luna de agosto, en tus labios y en los mios.
Me alegro de verte. Ya ves… me alegro tanto de verte, que olvidé por un momento y si tú quieres para siempre, esas manos dormidas, esa mirada esquiva, ese colchón de dos cuerpos que solo acunaba a uno y ese mar de aniversarios desganados. Tanto y tanto mimo, tanto beso, tanto abrazo robado para otra.
Como me alegro de verte:- ¡toma esto y esto, y esto otro también. Mete en la maleta las zapatillas de” Homer” y aquel pijama de rayas que nunca llegaste a usar.
Yo me quedo con tu almohada y el olor de tu colonia aprisionada en el latex.
Yo me quedo … Me quedo con el aroma del Mac Baren de tu pipa.
Yo me quedo… Me quedo con los recuerdos, con los buenos y los malos, porque al cabo, son recuerdos de tus días y los mios.
Yo me quedo… con tus promesas, tus besos, los de verdad, tus bóxer con el “cómeme” pintado en el trasero…
Yo me quedo con tu sombra y algún hilo de tu voz flotando en la habitación.
Yo me quedo con tu amor; ese que solo puedo encontrar de noche en mi soledad.
Y me alegro de verte… es cierto ¡Cuanto me alegro de verte! Cuanto me alegro.