Ago 182011
 

 

 

Se que cuesta crerlo,pero le estaba contando el cuento de caperucita.

Lo más gracioso era que yo no entendia nada de su lengua y ella,pues…

creo que tampoco de la mía ¡Madre mía, si nos llegamos a entender!

… –Laarbi ¡Eres la pera! ¿Por qué te da por pintar diablos? – le digo con un ojo en el folio que me había plantado delante de la pantalla del ordenador portátil y el otro en el teclado. Si no fuera porque tengo al “artista” de pie, junto a mi, hubiera dicho que el dibujo a lápiz, de trazos infantiles que tenia delante era obra de un adolescente. Levanto la cabeza y como siempre, los ojos se me van a esa piel cetrina de la cara en donde la viruela ha dejado su firma, pero es una firma que casi pasa inadvertida por la sonrisa de dientes blanquísimos, que la adorna.

– Tu que ves; anda explícame que es lo que ves…- dice mirándome con sus ojos oscuros, desde unos parpados, tan entornados que hacen difícil eso de: asomate al balcón de sus ojos y leerás su alma. Contemplo el dibujo, que por cierto me parece sumamente desagradable, e intento descifrar lo que pasaba por su cabeza cuando lo dibujaba: en un gigantesco árbol aparece una manzana y de pie, en la tierra, un demonio al que una serpiente le está lamiendo la garra.

– Uuummm…- la mente en blanco, me digo,- pues no sé… el árbol… la manzana… ¡El árbol de la ciencia del bien y del mal! ¡El Paraíso Terrenal! Y le suelto todo el rollo de adán, Eva, la manzana y el diablo – ¡”Bordao”, me ha salido” bordao”!, y los ojos se me van a la escena del reptil, babeando garra, y me quedo sin saber que decir, seguramente con una cara de idiota del diez… y pasando de mi curiosidad por la escena del reptil babeando garra, empieza a narrarme el capitulo del Paraíso Terrenal en versión Islám. Y me cuenta que Dios llamó a los ángeles para enseñarles su mayor y mejor obra, realizada con humilde barro terrenal: la creación del hombre, instándoles a postrarse ante Adán y Eva, a lo que Luzbel, el mas bello de los espíritus celestiales creados por Él, se negó, diciendo que eran simple barro  y ellos en cambio, espíritus divinos…- Vale… vale… esa versión no la había escuchado nunca…- comento haciendo esfuerzos por seguir con la novela y mantener el hilo de la conversación trascendental, de andar en zapatillas, que nos traíamos. Y yo tecleo algo sin sentido; un frase sin pies ni cabeza… ¡Cabeza! ¡Mi cabeza! Los latidos de las venas que surcan mis sienes, me indican que voy a tener un dolor de coco impresionante porque mi pobre cerebro no es capaz de escribir una frase coherente, y disertar sobre teología casera. – Ya…- digo estrujándome las sienes, que a estas alturas ya parecían caballos desbocados- pero y lo de la serpiente… ¿la mascota, tal vez? – le digo con cara de guasa

– No, la serpiente no está lamiendo la mano del demonio, es éste el que “agradecido”, está acariciando a la serpiente.

– Yo diría que el bichejo está lamiendo la garra, pero en fin… Bueno y como es eso,- le digo distraída, volviendo a la pantalla.

– Está agradecido porque la serpiente le va aprestar su cuerpo para engañar a Adán y a Eva…- Y aprovechando mi silencio pasa a contarme que en el Islám existe la creencia de que hay animales buenos y malos, según hayan sido fieles a Suleimán, rey de los Junun; porque Suleimán, mandaba a las bestias por el mundo para que observaran lo que los hombres hacían, y que luego se lo contaran para actuar en consecuencia…- Y yo intentando darle al teclado- pero hubo animales como el búho, o la serpiente, que no le decían la verdad, así que pasaron a formar parte de los animales del diablo… Por cierto ¿ Y por qué, tenéis un montón de vírgenes y decís que todas son la madre del profeta?…- por un momento perdí el rumbo de la conversación, pero solo por un momento, porque comprendí lo que quería decir.

– No, no, solo hay una Madre de Dios hecho hombre – cara de escepticismo total –, la Virgen Maria, lo que ocurre…- y entonces le explico lo de las advocaciones, leyendas, creencias y fervores marianos varios, aún a sabiendas de que ni lo comprende ni quiere comprenderlo, pero, no importa, esta charla nuestra tan peculiar se ha convertido en una costumbre: él viene, pregunta, escucho, contesto, lo mejor que sé y puedo y el rebate a su manera, y yo a la mía, y así va pasando el tiempo y yo sin darle a la tecla. Repaso los colores del uniforme que lleva: me recuerda a un hombre anuncio, con tanta etiqueta anunciadora de la empresa de seguridad para la que trabaja – Pues… no se…- intento ganar tiempo para saber de que puñetas me estaba hablando, y de repente lo recuerdo. Era sobre la virginidad de Mariam, y lo referente a la importancia de la figura de Jesucristo como profeta, en el Islam…

– Es el único que Dios subió al Paraíso en cuerpo y alma…- dice, poniendo tal énfasis en la frase que me viene al cerebro, a mi pobre cerebro estresado, el bombardeo de la campaña electoral que estábamos sufriendo. – Tenía poder para resucitar a los muertos y devolver la vista a los ciegos…

– Entonces – le interrumpo –, no creéis en su crucifixión, ni en su muerte y resurrección, pero si creéis en la virginidad de su madre, Mariam, y en que resucitaba muertos y sanaba enfermos… ¡Pues no entiendo como creyendo en todas esas cosas, lo tengáis como un simple profeta!

– No, no, como un simple profeta no ¡Isa* es muy importante en el Islam!-, me dice empezando a impacientarse, ante, a su modo de ver, mi obstinación.

– Vale, vale, – a estas alturas mi cabeza me dice, que si “hubiera tenido cabeza”, hace rato que me habría tomado un par de Gelocatiles – ¿No tendrás un Gelocatil?- se queda en silencio mirándome como si fuera una lunática; como diciendo… ¿te estas quedando conmigo? Así que busco en “mi saco”, y encuentro uno con las letras de la plata del envoltorio desgastadas, de tanto ir de aquí para allá; ni siquiera se la caducidad… – sigue… sigue, le digo haciendo gala de esa cortesía que dicen, me caracteriza, mientras me trago la pastilla con un buche de agua de mi sempiterno botellín. Y tras no se cuantas exposiciones más, sobre el mismo punto, sin posibilidad de acuerdo alguno, vuelve a la carga con el tema demonios, diablos, “yunun”*, o algo así ¡Laarbi por favor, no me dibujes más demonios! – le digo devolviéndole el folio con la maravilla de las maravillas.

– Nunca nos pondremos de acuerdo ¿Verdad? – me dice con una sonrisa y algo de, me parece percibir, tristeza en sus palabras.

– Creo que nunca Laarbi, pero eso no importa, tu y yo, seguiremos teniendo estas charlas, como siempre, bajo la benévola mirada de tu Dios: Alah el Todo Poderoso; el Compasivo, y la de mi Dios: Señor, de luz y bondad. Es más estoy pensando en recoger en un libro, todas estas conversaciones que nos traemos los dos, hasta creo que ya se como lo voy a titular: “Conversaciones entre una cristiana y un musulmán, en clave de humor” ¿Qué te parece?

– Que cosas tienes… si quieres te enseño otro dibujo…- y yo que veo asomar en otro folio el cuerpo de un esperpéntico animalejo, exclamo con ojos de suplica:

– ¡Por favor, no me enseñes más diablos!

Isa: Jesucristo
“yunun”*: parece ser, que eran extraños seres con apariencia humana, que ya existían antes de que el hombre fuese creado por Dios…

En Ceuta 14/03/08

https://vimeo.com/122934557

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