Ene 042011
 

Y queriendo escuchar a ese ser aventurero al que tanto echo de menos y siendo esclava por ello de un maldito Skype del que no puedo esperar demasiado por ser una máquina sin sentimientos humanos, y con un corazón descorazonado. abandoné la gratificante empresa de darle al raspador que dejaría a ese fogón, tan lejano del que usaban nuestras abuelas,limpio cual marmol del palacio de Salomón,abandonado como un colchón junto a un cubo de basura, o un sofá de muelles asomando por las entretelas de tanto usarlo. Y sin pensarlo dos veces presioné y presioné una y otra vez, y otra también con la esperanza de escuchar el sonido de: “estoy aquí, a doce mil kilómetros de casa, pero estoy aquí”, pero no he tenido suerte: “suerte” ¡ja! en estas fechas todo el mundo asocia la palabra”suerte” al maldito dinero, pero a una, aunque no le sobra precisamente, le importa un comino, porque la suerte hoy por hoy es poder conectar con ese ser que tanto quiero, mediante ese maldito Skype. Pero como ya sabéis que soy alguien que ve la botella medio llena, ha servido para acercarme hasta otros seres a los que tanto quiero también que sois: VOSOTROS. Y porque sois vosotros os cuento mis “paranoias”, esas que una necesita volcar de cuando en cuando sobre los corazones y la paciencia de aquellos que sabe están dispuestos a escuchar…
Bueno y como ya ha regresado al redil del alma “mi paz interior”, regreso a la cocina dejando Shanghai y a los amigos en este estuche mágico, en el que tantas horas suelo pasar y del que ahora, por circunstancias, las teclas permanecen frías, mudas, celosas de que mis dedos acaricien otras cosas que no sean ellas.
Y a medio camino entre la cocina y Sanghai…Vosotros me escucháis.

  3 Responses to “A medio camino entre la cocina y Shanghai”

  1. Si amiga Gudea, que más quisiera Yo Mismo que esa comunicación se produjera, posiblemente los Reyes Magos intervendrán para que eso sea posible, no obstante como tu bien dices, por aqui andamos Nosotros Mismos para hacerte compañia.
    Besos

  2. Lo se,amigo. Un besote para los dos

  3. Creo que te conviene asomarte más por aquí. No podemos suplir tus amores lejanos, pero podemos devolverte algo del cariño que tú nos das en cada entrada del blog.
    Seguro que no anda lejano el día en que el cerdito aventurero se pase otra vez por este zaguán.
    Mientras, para distraerte, podrías hacer unos roscones para las niñas, esos tres soles que tienes a muy pocos kilómetros de distancia y que por tanto deberías aprovechar.
    Yo mismo y mismamente yo, queremos que dejes el estropajo y nos cuentes cosas.
    Un abrazo.

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