Mar 092010
 

Ruge el mar, baten las olas, y en su refugio del acantilado,
allí en aquel paraje agreste y escarpado,
remembra un pasaje, muy, muy lejano,de un buque, de la mar, del océano…
de un mortal que huyendo del pasado,
se afana en desechar de la memoria, episodios de guerra y de revancha
Del mortal, en su talega conserva los recuerdos,de esos…de los que hieren por dentro,
que una noche cruzando el océano, lanzó a sus aguas negras y profundas,
creyendo, el infeliz, el pobre humano,
librarse de este modo de cadenas;
de esas que axfisian el alma penitente…
Ese ser extraño y solitario,
que gusta de narrarte, aquello que recoge por el mundo
te ruega que le escuches como siempre…
Lo estoy viendo ¿No lo ves tú?
Te está haciendo señales con la mano…
Te llama por tu nombre… No, no es el viento ni tampoco el murmullo de la mar
Te estas equivocando, torpe humano…
Vuelve la vista hacia el acantilado ¿Lo ves ya?
Es el Cuentacuentos, no le hagas esperar
Te aguarda en su refugio
Allí en aquel paraje agreste y escarpado, donde no suele llevar a los humanos…
¡Corre! ¡Vuela! Te espera el Cuentacuentos…


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