May 112010
 





La cabeza apuntando al cielo y en sus ojos el reflejo de la luna enamorada. De esa luna amante, amiga, talismán adorado; paciente escuchadora de sus cuitas…Todo eso encierra para él esa luna enamorada…
Un leve soniquete acompaña al Cuentacuentos, con cada movimiento de sus pies; con cada alzada de cabeza hacia la bella enamorada,por mirarla del derecho y del revés. De los cascabeles que ciñen sus tobillos y le adornan la punta de los pies, apenas queda alguno; se han quedado en el camino.
Uno lo perdió, según contó, en un día de lluvia bajo los soportales de una plaza cualquiera, de un pueblo olvidado allende las montañas donde los pastos son más verdes, y las mariposas parecen que tienen pétalos de rosas y no alas. Se le cayó en un adoquín del gastado empedrado pisado a lo largo de los siglos, por tal cantidad de vida que no parece piedra sino raro y bello ópalo negro.Allí en una exigua oquedad quedó perdido; eso creyó pero el cascabeleo amigo, le obligó a mirar atrás, algo inusual en él: -merece la pena- dijo al ver que un pequeño desvalido lo encontró: “alegrará tus dias y tu vida cambiará, porque habrá alguien que te acogerá”.
Otro se soltó cuando brincaba entre las flexibles ramas de un retamal. La culpa fue de las flores; de esas flores amarillas que tanto le alegran la vista cuando sus ojos cansados por la fatiga necesitan cerrarse. Es entonces cuando ellas, las que adornan la retama, iluminan su mirada: -¡no importa! su música servirá de abono; es necesario que salpiquen las laderas y los bordes del sendero.
No mires a la luna enamorada, sigue contando Cuentacuentos; sigue contando… Déjala que se oculte un momento o algo más de tiempo, tras la nube que ha venido a visitarla…
– No me gusta esa nube – dice frunciendo el ceño-,porque en ella he perdido más de uno de esos cascabeles que han formado parte de mi vida,cuando al soltar mi mano de uno de los cuernos de la luna enamorada, he ido a caer en su blando y húmedo regazo ¿Me los ha devuelto? No. No me gusta esa nube, que al igual que escondió en su interior lo que le daba alegria a mi vida también puede que un día se quede para siempre con mi luna.No me gusta esa nube…otro día te cuento…
-Adiós Cuentacuentos…
– No digas adiós obtuso humano. El adiós es el final: con el adiós, no hay marcha a tras. Dí hasta que nos encontremos en los pueblos, en los campos, en los ríos, o en los mares. O di si quieres hasta que los hados, los duendes, o los trasgos inquietos y traviesos, nos vuelvan a juntar, pero no digas :adiós…
Se aleja el Cuentacuentos, y con él, la imagen de la luna enamorada que ahora duerme tras la nube ladrona y casquivana. Sin mirar atrás camina dando saltos por escuchar el sonido de los cascabeles que ciñen sus tobillos y le adornan la punta de los pies. Una mano en la talega, porque de su interior ha de sacar un par de ellos que ha quitado de esa nube casquivana. Brinca el Cuentacuentos, mientras dirige sus pasos a la amiga retama.


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