Ago 312011
 

 

 

¡Geo! ¡Geo! ¡Geo! Mantenerte a tu derecha es algo primordial si no quiere organizar un desaguisado...o eso dicen...

 

El metro de Xin Beitou: no bebas, no comas, no masques chicle ¡por eso está tan limpio!

 

 

Tomó la foto desde el metro. En ese edificio está la jaula de nuestro retoño...

Comenzamos la excursión por la ciudad, con nuestro  retoño, y la empezamos con un numerito que sin proponérmelo organicé en el metro de Xin Beitou…:
– No puede ser… dime que no es madre… – dice “el retoño” mirando alucinado el trasiego formado en la entrada de los lavabos de señoras.
– Es madre; lo que esté pasando ahí dentro, es cosa de madre. – le dice pater sin apartar los ojos de la entrada a los lavabos…
Este cruce de palabras lo tuvieron, según me contaron después, mientras yo vivía mi primera aventura con los lavabos de señoras taiwaneses. Entro en el recinto y me fijo en el dibujo que hay en cada puerta: algo parecido a un bidé sin pie… Eso me dio mala espina y no me equivocaba, porque al abrir una de las puertas me encuentro con un artilugio”igualico,igualico” que ese trasto inútil que se empeñan en colocar en todos los cuartos de baño y que luego, tras un tiempo acumulando rollos de papel higiénico acabas llamando al fontanero para que se lo lleve. Casi a ras del suelo los dichosos artefactos esperaban a que las féminas adoptaran la infantil postura de hacer “pipi”en cuclillas: – pobres huesos ¡hay mi osteoporosis! Como me agache no me levanto,- pienso – y en cima en un habitáculo tan diminuto. Y… ¡bendito tú entre todos los “pipi- bidés”: un dibujo, solo un dibujo en una de las puertas, de una maravillosa taza de w.c. apareció ante mí, y allí me metí. Cual fue mi sorpresa cuando quise que corriera el agua, pues no encontraba ni cadena ni botón que llevarme a las manos… bueno botón, lo que se dice botón, vi uno de color rojo justo al lado de mi oreja, y sin pensarlo dos veces lo apreté con fuerza, una y otra vez para que cayera el agua… y mientras me subía la cremallera de los piratas, dieron unos golpes en la puerta. La abrí y me encontré con un guardia de seguridad que desde su pintoresca gorra de plato me miraba con ojos de desaprobación, yo que no comprendía lo que estaba pasando sorteé al grupo de mujeres que junto al guardia habían puesto su atención en la excéntrica “osa panda”, que salía del habitáculo de los “sólidos”. : y yo sin inmutarme me lavé las manos y salí de los lavabos…
– ¿Por qué me miráis así? – los dos pares de ojos fijos en mi, y  Ángel diciendo: -“no puede ser, no puede ser”…
– lo que no haga madre… ¡Si ya te lo he dicho que era ella la que había hecho saltar la alarma en los lavabos de señoras. – dice descojonandose , de risa.
Y entonces comprendí todo lo que había organizado sin querer.
– ¡Dios! al apretar el maldito botón rojo se disparó la alarma y yo sin enterarme ; entonces… ¿Dónde estaba el dichoso botón del agua? ¿Dónde? ¿dondeeeeeee?
Más tarde pude comprobar que la posición de “en cuclillas”, resulta cómoda para la mujer taiwanesa.


  4 Responses to “Aprendiendo a usar los lavabos, o…¡Dime que no ha sido madre!”

  1. En su próximo viaje a China tenga mucho cuidado con lo que toca…je…je…veo que no falta el humor por aqui…Buen viaje y suerte en esta renovada isla de las orquideas.
    Un abrazo

    • Si es que no hace mucho que he llegado de recorrer algún kilómetro que otro por esas carreteras de Dios, y lancé este “anónimo! a sabiendas ¡uy! de que era usted.
      Abrazo.

      Nina Gaviota

      P.D. No se crea usted que la cosa va de rositas, porque aún no le he cogido el tranquillo a la nueva Isla de las Orquídeas…pero todo se andará.

  2. La anónima soy yo…alias Malanga

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