Feb 242013
 

Nunca saben con certeza si llegarán a su destino...

Esclavas de la frontera,porteadoras,muleras… se las llama a estas mujeres a las que el hambre las empuja a cruzar diariamente, haga frio o calor,de Marruecos a España .No saben de las diplomáticas relaciones entre los dos paises vecinos, ni de aranceles, ni de la inflación que nos salpica a todos. Lo único que saben es cargar como burras hasta más allá de la vida, una mercancía comprada en las ciudades españolas para el comerciante de turno marroquí que sabe se ha de ahorrar el impuesto aduanero, porque las leyes españolas permiten sacar del país una determinada cantidad de articulos para la persona que los estás comprando.Y así se lia la madeja entre lo lícito, lo no lícito y la cuerda floja de lo legal y la ética humana. Y entre una cosa y otra cientos de ellas pasan diariamente, llevando sobre sus espaldas, unos fardos que muchas veces alcanzan más de sesenta kilos de peso, movidas por la desesperación y la angustia por hacer el máximo de viajes posibles, que al final llegan a ser unos tres o cuatro viajes, por  treinta o cincuenta  dirhams -diez o quince euros- de los que tienen que restar diez dirhams -cinco euros- para untarle la manteca al mehani de guardia, que guarda la frontera de su país, y eso teniendo suerte de que no se encapriche el señor de los yogures, o de cualquier otro articulo con el que cargan: Alguien me dijo, que las veteranas saben de que pie cojea cada uno de los policías marroquíes y que procuran pasar cuando los buenos están de guardia… No se si eso será cierto o no, lo único que sé es que he estado muy cerca de esas mujeres y a mi cabeza solo vinieron dos palabras: VERGÜENZA Y PENA.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sep 172011
 

 

Lo mejor de esa habitación:TU SONRISA

Con motivo del centenario de su fundación en 1911, se expuso en el Museo del Revellín de Ceuta  una pequeña muestra de la  historia  este glorioso ejército.Aquí os dejo una pincelada de:”Los Regulares”

Y no podia faltar ese  himno de Regulares

Soy soldado Regular

nacido en tierra española

orgulloso de servirla

con bravura y sin igual.

Formaré la vanguardia al luchar

y al morir marcharé sin temor

porque así me cubriré de honor

que es la gloria mayor a esperar.

Luchar, vencer y resistir

saber morir y padecer

tal consigna ha de tener

el que me quiera seguir.

A luchar y a sufrir

nadie nos podrá igualar

porque sabemos morir.

ES IMPOSIBLE SEGUIR AL SOLDADO REGULAR.

¡A LUCHAR, A VENCER, A MORIR!

Cuando me mandan luchar

soy ejemplo de leales

Soldado de Regulares

victorias a conquistar.

La Bandera española ha de ser

defendida por mí al combatir,

su presencia nos hará vencer

si juramos por ella morir.

Con paz, justicia y con amor

la paz al mundo llevaré

porque en mi pecho está el valor

unido a Dios por la Fe.

A luchar y a sufrir

nadie nos podrá igualar

porque sabemos morir.

ES IMPOSIBLE SEGUIR AL SOLDADO REGULAR.

¡ A LUCHAR, A VENCER, A MORIR!.

Ago 182011
 

Este es mi amigo Hussaín, y su señora.

El mejor frutero del mundo, un hombre encantador que valora, al igual que yo, a la familia por encima de todo.

– No se cae una sola hoja de los árboles sin que Dios quiera…

– No; no se caen…

– Y el que crea lo contrario se equivoca…

– Si, se equivoca…

– Hasta mañana si Dios quiere…

– Hasta mañana Hussaín…

 

 

 

La sonrisa de Abdalí…

– ¿Todo bien señora Linda? ¿la familia bien?

– Todo bien, gracias. Anda ponme un melón…

– Eso, Hussaín… Yo otra cosa…

– Bueno pues tú otra cosa…

Aún no me he enterado el porqué me dice siempre eso… pero bueno es algo divertido a lo que ya estamos acostumbrados

 

– Maleikúm Salam, hija! – y los pares de ojos de las cabezas pensantes, en el avituallamiento cotidiano, se vuelven hacia mi persona escudriñándome sin piedad. Yo pongo mi sonrisa de conejo, esa que me saca de apuros cuando siento el escaneo marujeril, y sigo como si nada…

– Maleikumsalam, Hussain…-Una bolsa de plástico verde, llenita de pomelos, pasa como si volara peligrosamente a pocos centímetros de mi cara y pienso que: Allah es grande, porque ha vuelto mi rostro hacía un brazo regordete de mujer, con una axila macerada en desodorante y sudor de solera…- Yo solo quiero una lechuga, dos pepinos y un kilo de fresas… Hussain asiente con la cabeza a la vez que coge de su portalápices particular: la oreja, un diminuto, sucio y gastado lapicero y un trozo de papel más sucio aún, si cabe, que su original Montblanc.

–Cuatro… sinco… ciesiocho…. Suma, resta, divide y multiplica de un tirón, ajeno al bullicio del mercado y a los estridentes trinos de un canario que vive en el puesto de al lado, sin saber que existe el día con su sol y con su luna, pero a él no le importa porque tiene a su tubo de neón, que se enciende y se apaga, según funcione el “Halili”.

– ¡Rubioooooooo! La mujer de la axila macerada apretuja su voluminoso pectoral contra una hermosa caja de aromáticas y dulces fresas de Marruecos y pienso que cuando aparte sus carnes de la mercancía, la deliciosa fruta habrá pasado, por arte de “birlibirloque”, a ser algo amorfo, baboso y con un toque de eau de sudor de solera y me doy cuenta de que ya no me apetecen… uuummm… mejor un trozo de las almibaradas sandias marroquíes.

– ¡Rubioooooo!- Un hombre joven, de sonrisa amable y ojillos vivarachos, que estaba lidiando una sandia de unos veintitantos kilos, vuelve la vista hacia ella y le dedica una sonrisa archiestudiada a fuerza de años de torear día tras día con esa fauna marujeril, “cinta de oro”. Me quedo mirando el pelo castaño oscuro de mi amigo Abdali-lá y sigo sin comprender ese empeño en llamarle rubio; ese volver la cabeza de Abdali-lá, cuando escucha: ¡rubiooooooo!- Vamo a vé. Dejame el lapi y la libreta que te apunto lo que nesesito, y no me vaya a tardá como ayé, que no tuvimo que comé loxocos sin papa.
– Yo solo quiero una lechuga, dos pepinos y un trozo de sandía Huassain…- extiendo tímidamente el indice en dirección a la sandia, que partía Abdali-lá.
– No, niña, tú hoy llevar plátanos, tomates muy güenos ¡te juro! Y melón ¡uuummm! ¡Caramelo!
– Vale, vale, ana-manáharaf…
Y cruzo la calle sorteando los coches, que se pasan por el arco de triunfo el paso de cebra llenito llenito de viandantes…

Mañana será otro día…

 

Ago 182011
 

 

 

Se que cuesta crerlo,pero le estaba contando el cuento de caperucita.

Lo más gracioso era que yo no entendia nada de su lengua y ella,pues…

creo que tampoco de la mía ¡Madre mía, si nos llegamos a entender!

… –Laarbi ¡Eres la pera! ¿Por qué te da por pintar diablos? – le digo con un ojo en el folio que me había plantado delante de la pantalla del ordenador portátil y el otro en el teclado. Si no fuera porque tengo al “artista” de pie, junto a mi, hubiera dicho que el dibujo a lápiz, de trazos infantiles que tenia delante era obra de un adolescente. Levanto la cabeza y como siempre, los ojos se me van a esa piel cetrina de la cara en donde la viruela ha dejado su firma, pero es una firma que casi pasa inadvertida por la sonrisa de dientes blanquísimos, que la adorna.

– Tu que ves; anda explícame que es lo que ves…- dice mirándome con sus ojos oscuros, desde unos parpados, tan entornados que hacen difícil eso de: asomate al balcón de sus ojos y leerás su alma. Contemplo el dibujo, que por cierto me parece sumamente desagradable, e intento descifrar lo que pasaba por su cabeza cuando lo dibujaba: en un gigantesco árbol aparece una manzana y de pie, en la tierra, un demonio al que una serpiente le está lamiendo la garra.

– Uuummm…- la mente en blanco, me digo,- pues no sé… el árbol… la manzana… ¡El árbol de la ciencia del bien y del mal! ¡El Paraíso Terrenal! Y le suelto todo el rollo de adán, Eva, la manzana y el diablo – ¡”Bordao”, me ha salido” bordao”!, y los ojos se me van a la escena del reptil, babeando garra, y me quedo sin saber que decir, seguramente con una cara de idiota del diez… y pasando de mi curiosidad por la escena del reptil babeando garra, empieza a narrarme el capitulo del Paraíso Terrenal en versión Islám. Y me cuenta que Dios llamó a los ángeles para enseñarles su mayor y mejor obra, realizada con humilde barro terrenal: la creación del hombre, instándoles a postrarse ante Adán y Eva, a lo que Luzbel, el mas bello de los espíritus celestiales creados por Él, se negó, diciendo que eran simple barro  y ellos en cambio, espíritus divinos…- Vale… vale… esa versión no la había escuchado nunca…- comento haciendo esfuerzos por seguir con la novela y mantener el hilo de la conversación trascendental, de andar en zapatillas, que nos traíamos. Y yo tecleo algo sin sentido; un frase sin pies ni cabeza… ¡Cabeza! ¡Mi cabeza! Los latidos de las venas que surcan mis sienes, me indican que voy a tener un dolor de coco impresionante porque mi pobre cerebro no es capaz de escribir una frase coherente, y disertar sobre teología casera. – Ya…- digo estrujándome las sienes, que a estas alturas ya parecían caballos desbocados- pero y lo de la serpiente… ¿la mascota, tal vez? – le digo con cara de guasa

– No, la serpiente no está lamiendo la mano del demonio, es éste el que “agradecido”, está acariciando a la serpiente.

– Yo diría que el bichejo está lamiendo la garra, pero en fin… Bueno y como es eso,- le digo distraída, volviendo a la pantalla.

– Está agradecido porque la serpiente le va aprestar su cuerpo para engañar a Adán y a Eva…- Y aprovechando mi silencio pasa a contarme que en el Islám existe la creencia de que hay animales buenos y malos, según hayan sido fieles a Suleimán, rey de los Junun; porque Suleimán, mandaba a las bestias por el mundo para que observaran lo que los hombres hacían, y que luego se lo contaran para actuar en consecuencia…- Y yo intentando darle al teclado- pero hubo animales como el búho, o la serpiente, que no le decían la verdad, así que pasaron a formar parte de los animales del diablo… Por cierto ¿ Y por qué, tenéis un montón de vírgenes y decís que todas son la madre del profeta?…- por un momento perdí el rumbo de la conversación, pero solo por un momento, porque comprendí lo que quería decir.

– No, no, solo hay una Madre de Dios hecho hombre – cara de escepticismo total –, la Virgen Maria, lo que ocurre…- y entonces le explico lo de las advocaciones, leyendas, creencias y fervores marianos varios, aún a sabiendas de que ni lo comprende ni quiere comprenderlo, pero, no importa, esta charla nuestra tan peculiar se ha convertido en una costumbre: él viene, pregunta, escucho, contesto, lo mejor que sé y puedo y el rebate a su manera, y yo a la mía, y así va pasando el tiempo y yo sin darle a la tecla. Repaso los colores del uniforme que lleva: me recuerda a un hombre anuncio, con tanta etiqueta anunciadora de la empresa de seguridad para la que trabaja – Pues… no se…- intento ganar tiempo para saber de que puñetas me estaba hablando, y de repente lo recuerdo. Era sobre la virginidad de Mariam, y lo referente a la importancia de la figura de Jesucristo como profeta, en el Islam…

– Es el único que Dios subió al Paraíso en cuerpo y alma…- dice, poniendo tal énfasis en la frase que me viene al cerebro, a mi pobre cerebro estresado, el bombardeo de la campaña electoral que estábamos sufriendo. – Tenía poder para resucitar a los muertos y devolver la vista a los ciegos…

– Entonces – le interrumpo –, no creéis en su crucifixión, ni en su muerte y resurrección, pero si creéis en la virginidad de su madre, Mariam, y en que resucitaba muertos y sanaba enfermos… ¡Pues no entiendo como creyendo en todas esas cosas, lo tengáis como un simple profeta!

– No, no, como un simple profeta no ¡Isa* es muy importante en el Islam!-, me dice empezando a impacientarse, ante, a su modo de ver, mi obstinación.

– Vale, vale, – a estas alturas mi cabeza me dice, que si “hubiera tenido cabeza”, hace rato que me habría tomado un par de Gelocatiles – ¿No tendrás un Gelocatil?- se queda en silencio mirándome como si fuera una lunática; como diciendo… ¿te estas quedando conmigo? Así que busco en “mi saco”, y encuentro uno con las letras de la plata del envoltorio desgastadas, de tanto ir de aquí para allá; ni siquiera se la caducidad… – sigue… sigue, le digo haciendo gala de esa cortesía que dicen, me caracteriza, mientras me trago la pastilla con un buche de agua de mi sempiterno botellín. Y tras no se cuantas exposiciones más, sobre el mismo punto, sin posibilidad de acuerdo alguno, vuelve a la carga con el tema demonios, diablos, “yunun”*, o algo así ¡Laarbi por favor, no me dibujes más demonios! – le digo devolviéndole el folio con la maravilla de las maravillas.

– Nunca nos pondremos de acuerdo ¿Verdad? – me dice con una sonrisa y algo de, me parece percibir, tristeza en sus palabras.

– Creo que nunca Laarbi, pero eso no importa, tu y yo, seguiremos teniendo estas charlas, como siempre, bajo la benévola mirada de tu Dios: Alah el Todo Poderoso; el Compasivo, y la de mi Dios: Señor, de luz y bondad. Es más estoy pensando en recoger en un libro, todas estas conversaciones que nos traemos los dos, hasta creo que ya se como lo voy a titular: “Conversaciones entre una cristiana y un musulmán, en clave de humor” ¿Qué te parece?

– Que cosas tienes… si quieres te enseño otro dibujo…- y yo que veo asomar en otro folio el cuerpo de un esperpéntico animalejo, exclamo con ojos de suplica:

– ¡Por favor, no me enseñes más diablos!

Isa: Jesucristo
“yunun”*: parece ser, que eran extraños seres con apariencia humana, que ya existían antes de que el hombre fuese creado por Dios…

En Ceuta 14/03/08

Ago 182011
 

 

Al pie de la “mujer dormida”, os dejo un fragmento de unos bellisimos versos del Noble Corán.

 

 

 

* “Al-basmalah”:

 

En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.

 

 

¡Por el sol y su claridad matinal!

¡Por la luna cuando lo sigue!

¡Por el día cuando lo descubre!

¡Por la noche cuando lo cubre!

¡Por el cielo y como fue edificado!

¡Por la tierra y cómo fue extendida!

¡Por un alma y quien la modeló!…

Ago 182011
 

 

 

Una mesa con arte. Lo mejor: el florero. De pie, Pepe, el arqueólogo. Sentado a mi compañero de fatigas Carmelo, luego yo con los acetatos en la mano, y Mimi, una compañera.

 

 

Un frente abierto muy gratificante…

 

Parte de uno restos;en este caso de varón

 

 

 

………..Todo parecía haber vuelto a la normalidad: el bocata y los donetes, en la tripa de Fran; el cascarrabias de Nordik, con la carretilla escombros a arriba, el chaval de la cresta y los pendientes llenando otro capazo para Eder; Carlos midiendo la profundidad del sondeo B; Carmelo dándole a la Fontvella; Fernando y Pepe, cámara en ristre, subidos en el montón de tierra que tan solo dejaba al descubierto el precioso arco de herradura y parte de las jambas de la Puerta Califal… y la olla, que acunada por el capazo, permanecía a buen recaudo bajo mi “mesa”.

– Clavo de hierro… malaco…fauna… cristal…carbón…cacharrería: ataifor vidriado…candil de cuello alto… tapadera…parte de un anafre… inventariaba, e inventariaba, para luego guardar las piezas en las bolsas, minuciosamente etiquetadas por mi rotulador. Mis ojos cansados me piden que los libere de las gafas durante uno minutos. Mis manos necesitan cerciorarse de que los pequeños botes en donde he guardado los anillos de los individuos y las cadenitas con las medallas de los niños se encuentran en su sitio: todo está en su sitio ¿todo? Me agacho y miro hacia donde deberían encontrarse las bolsas de los restos infantiles: la olla sigue en su cesto, pero los niños no… y me agobio, y me entra un calor que no es normal, y me pongo a cuatro patas a buscar lo que no encuentro…

– ¿Que te pasa? Estás muy pálida… Es Carmelo, que se agacha y me levanta la cabeza. Su mano me roza la frente ¿Me quieres decir que te ocurre? Tienes un sudor frío que… ¡No será un bajón de azúcar!

-Me estoy empezando a agobiar – le digo volviendo a la posición de cuatro patas, y buscando como un sabueso por mi pequeño mundo.

– ¿Por qué? ¡Que has perdido? – Me pregunta. Ahora es el, el que está a cuatro patas, seguramente en una demostración de solidaridad con su compañera de fatigas. Y yo se lo agradezco con un: NADA PERO TENGO QUE ENCONTRARLO

– ¡Nada pero tengo que encontrarlo!

– ¿?¿?¿?¿?¿?

– ¡Está bien ¡ ¡Las bolsas de los niños! ¡han desaparecido! – Le digo apunto de llorar.

– ¡Ja, ja, ja! – Se sienta en el suelo apoyando la espalda en uno de los caballetes, que se balancea al notar el peso de Carmelo.- ¡Haberlo dicho antes! – dice quitándose las gafas con una mano y limpiándose el sudor con la bocamanga de su camisa de cuadros. Me mira y me guiña un ojo, como suele hacer cuando me ha hecho alguna…- ¡Fernando, que Eder ha perdido las bolsas de los críos!- me quedo helada y le fulmino con la mirada, pegándole uno de mis famosos pellizcos que tan bien el conoce: -¡aaaayyyy! – chilla mientra se incorpora

. – ¿Qué ocurre? – Fernando y Pepe me miran con cara de picoletos persiguiendo a “un gitano y su gallina prestada”. Yo cada vez más nerviosa, no se donde meterme, lo estoy pasando francamente mal…

– Es que los tenía junto a la olla…- Empiezo a decir, con la voz quebrada…

– ¡Venga Fran, no hagamos sufrir más a Eder, saca las bolsas! – Y veo como el niño del “bocata de todo”, echa a un lado los bártulos que habían dejado en mi feudo: mochilas y de más familia para sacar las bolsas de los bebes. Todos ríen, todos menos yo, que en ese momento me moría de ganas de darle a cada uno una patada en los testículos, diciendo…: ¡Si era solo una broma!………………………

………………La puerta se cerró, y el sonido que produjo me consta que dejó en cada uno de nosotros, una sensación de vacío. El último en salir, fue Fernando, del que casi hubo que tirar un poco… pero solo un poco…El yacimiento quedaba cerrado hasta Dios sabe cuando, por problemas burocráticos… La Puerta Califal, junto a unos huesos de madre y a unas piedras que rezumaban historia , habían vuelto a perderse en la oscuridad de la bóveda, del Parador de la Muralla, por la intransigencia de un mundo burocrático que no alcanza a entender que a veces las piedras: también tienen algo que decir…….

– ¿Nos tomamos un Clamoxil? . ¡Vale! Pero yo “virtual”…

– Ya se, ya se, ¡Marchando una de Coca! – Y miro a mi gente y me río con ellos… Y le planto un beso sonoro a Carmelo en la mejilla, y el me cuenta uno de sus chistes tan malos, tan malos… Y me río por eso, porque son malos… Y mañana será otro día… Y pasado lavaremos los huesos, la cerámica… Y luego empezaremos de nuevo…

Ago 172011
 

 

 

Todo el aire que respirabamos entraba por ese tragaluz…

 

La maravillosa Puerta Califal…Y un compañero que ¡a saber que está observando!

 

Sin ellos, el trabajo hubiera sido más duro…


 

Compañeros de “fatigas”.

 

 

 

…….Los operarios de mantenimiento trabajaban en esa habitación de la bóveda, que desde siempre había sido utilizada como almacén, en el Parador de La Muralla. El azar quiso que un golpe de pico en el punto exacto de una pared, abriera la puerta a una soberbia e impresionante obra arquitectónica, que durante siglos había soñado con volver a la vida: Una puerta califal del S.X. construida bajo el dominio de Ah – derraman III de la dinastía Omeya , esperaba paciente junto a una amalgama de vetustas piedras romanas, portuguesas y españolas, que custodiaban a unos restos humanos del S. XVII – XVIII. Perdidos en la noche de los tiempos…

 

…………..El frente estaba abierto. Era un yacimiento pequeño, estrecho y oscuro, en donde una tronera centenaria, muy centenaria, dejaba pasar con racanería el aire y la luz. En el recinto, a penas podíamos trabajar las siete personas que allí nos encontrábamos. Un viejo foco puesto de cualquier manera, hacía lo que podía para iluminar el lugar mientras el cable que alimentaba al viejo cachivache reptaba por el suelo, como una serpiente, hasta llegar más allá de la puerta que nos devolvía al mundo exterior…

– Sondeo A…. sondeo B….- Pepe, el arqueólogo, un incipiente cuarentón moreno y de mirada soñadora hablaba con Fernando su colega.

– Mide aquí…. Porque tal vez… porque esto y lo otro… Es extraño este recodo…- Fernando con su sempiterna pipa entre los dientes murmuraba, más que hablaba, con su compañero, que a fuerza de escucharle ya se había a acostumbrado a esos “bajo mínimos” decibelios que emitían sus cuerdas vocales.- Los sillares a soga y tizón… – dice bajando de un salto al sondeo B. Y yo lo observo y le envidio por la ligereza de sus movimientos, y me consuelo diciéndome:

– ¡Eder! – levanto la cabeza del inventario, para ver como irremisiblemente me llega otro capazo lleno de material

– ¡De que sondeo viene estooo! – pregunto desesperada porque lo que me han encomendado se me esta yendo de las manos… – terra sigillata…vajilla africana de cocina…ataifor…candil de piquera… – Las gotas de sudor me caen por la cara, la espalda y el cuello y no se si es por el calor, o por el agobio que siento… Nordik un joven musulmán de pequeña estatura empuja la carretilla rebosante de tierra, hasta la improvisada montaña de escombros que se ha formado con la excavación, mientras discute con un cristiano llamado Carlos, sobre problemas existenciales, razas, culturas, gobiernos y de más fruslerías que tan de moda están en la actualidad.

– Toma que ahora viene otro.- Me dice Jorge, un obrero con cresta en la cabeza y mogollón de pendientes en las orejas.  El material que llena el capazo de caucho, se balancea peligrosamente al chocar este contra la improvisada mesa hecha con un par de caballetes bailones y un tablón con mil batallas de andamios a su espalda. Una nube de un polvillo fino se adueña de mi pequeño feudo impregnándolo todo: hojas de inventario, rotuladores, acetatos…. Hasta el “Klines”que hace de paraguas a mi “Cocalahit”, se satura de polvillo… Las gafas, la ropa, el pelo, todo está envuelto en una fina película de tierra. Un clavo de hierro con el cardenillo “a flor de pátina”cae al suelo y yo me agacho con la misma rapidez que lo haría mi nieta Andrea lujo de perderle la pista>, pienso a la par que cierro mis dedos cual garra de tucán, alrededor del maldito clavo saltarín, apretándolo con fuerza contra la palma de mi mano. Al mismo tiempo echo un vistazo al grupo de bolsas de plástico que tengo debajo de mi maltrecha mesa. Son los restos de seis infantes muy pequeños, algunos apenas de unos pocos meses de edad, que dormían el “sueño eterno” al lado de los huesos de sus madres…Trozos de cráneos, tan finos casi como la cáscara de un huevo; pequeños fémures, vértebras, huesos de las extremidades superiores…Todo arrancado de ese mundo de silencio, en aras del saber… Me incorporo haciendo caso omiso a los huesos protestones que soportan “mi patito de goma”, y agarrando la hoja de inventario la jaleo a lo Lola flores, con la vana esperanza de que el papel vuelva a ser blanco, mientras me viene a la cabeza los anuncios de productos de limpieza que parecen todos ellos, dedicados a “los cerebros planos” del mundo mundial. Suspiro, y aspiro una buena bocanada de aire viciado, que invade mis pulmones, a la vez que “agarro la Coca” y me siento en una silla del año de Maricastaña, a la que prácticamente le falta una pata y bastante de anea, y entre sorbo y sorbo de refresco con polvo en suspensión, medito en como ha llegado hasta allí el maldito mueble que, entre otras cosas, me está moliendo las posaderas. Un flash de luz vuelve mi cerebro a la realidad: es Fernando el arqueólogo de la pipa, el de la piel morena, y barba espesa y negra; el de la mirada oscura y profunda como una noche sin luna; el que habla el árabe como los mismísimos beduinos del desierto: ya sabéis, el de “los decibelios bajo mínimos”… la persona a la que más de una vez le han besado la mano los seguidores de Mahoma, creyendo que era un “hombre santo”…

– ¡Mirar, mirar como curra “la Eder”! – El puñetero no para de machacarme con la cámara. Si en ese momento apareciera en escena alguien que no conociera realmente su carácter, pensaría que la caja de Pandora había tomado forma de señor con pipa: solo le he visto reír una vez, a carcajada limpia, y fue precisamente en ese yacimiento, con una “ocurrente broma” que me gastó, en relación a mis DESPISTES…… – ¡Y luego querrás que te pague la extra de Navidad! Esta la cuelgo en Internet ¡Que si la cuelgo! ¡En la revista de arqueología de…! – No digo nombre, no vaya a ser que realmente esté.- Y se acerca, y me enseña la foto en la pantalla de la “camarita” y allí estoy yo repanchingada, con la “Coca” en una mano y en la otra el inventario “haciendo me aire”a falta de un negro que me abanique. . Al fondo “mi magnifica mesa de trabajo llena de elementos variopintos, como: Una vapuleada caja de herramientas con “bolis”, gomas, un pie de rey, dos lupas, chinchetas a gogo, pegamento, cinta métrica, botes vacíos de rollos de película, con pequeñas muestras de tierra, las medallitas y cadenas que los bebes llevaban al cuello… Un montón de cosas más… al lado una escurridiza montaña de bolsas de plástico de diferentes tamaños, me recordaban la magnitud del inventario que me había tocado en suerte. Mientras le hago un gesto poco ortodoxo con la mano a Fernando, Fran que había subido no se como, de las profundidades del sondeo “B”atraviesa, con la agilidad que le dan sus jóvenes huesos, el tablón que enlaza un sondeo con otro, asaltando mi territorio, porque en el ¡Como no! Han dejado las mochilas, y el avituallamiento. El chaval saca del “mochilón” un pedazo de bocata arropado en “Albal”, y un paquete de “Donetes”…

-¿Quieres “Eder”?- Y me enseña la merendola.- Es de “todo”…

– aaaahhh… -acierto a decir al tiempo que me saco el chicle que me había metido en la boca hacía tres horas, y lo lanzo a la montaña de escombros. – No hijo, no… come…come para que te pongas grande… – Glup, glup, glup..- mi garganta traga con avidez los restos de Cocalight bien calentita, y vuelvo la vista hacia donde la luz, del flash de la digital del bueno de Fernando, ilumina. Ahora le toca el turno a mi compañero Carmelo, que le está dando a la pala con el mismo ahínco que un perro buscando un hueso olvidado en sabe Dios que agujero…Y foto por aquí, y foto por allá… ¡Y luego querréis que…! – no le dejamos terminar la frase: – ¡la extra de Navidad! – Y nos reímos porque Carmelo, Fran y yo somos “los sufridos voluntarios”, que hacemos más horas que un tonto, sin cobrar un duro, por algo tan sencillo como que no hay un fondo en la Concejalía de Cultura, asignado ni para los que hacemos trabajos de campo, ni de laboratorio.

– Fernando, esta se tendrá que quedar así, por el momento… – Pepe en cuclillas, entorna los ojos verde aceituna tras las gafas a lo “Ricardito Bofill”. El polvo fijado en el pelo de un negro azabache, hace que parezca mayor de lo que es. Los que nos encontramos cerca volvemos la vista hacía donde indica la “catalana” que lleva en la mano: en una unidad estratigráfica determinada, asomaba entre la tierra, parte de una columna vertebral y las dos cabezas de los fémures…- A ver si nos da tiempo a sacarla del todo… vamos contra reloj. Eder ¿Cuántos individuos llevamos? Cinco y….- me quedo mirando a “los restos de los restos”, y digo – once y medio: tres hombres, dos mujeres y seis niños.

– ¡Tres hombres dice! ¡Tres “peasos” de individuos! – Grita Carmelo desde lo más profundo del sondeo B. Desde donde estoy solo alcanzo a ver parte de su espalda y una pierna, estaba tratando de salvar en la medida de lo posible, una olla de barro que parecía estar en perfectas condiciones. – ¡Quien quiere ver esto! – Grita de nuevo-

– ¡Voy!- Sin dar tiempo a reaccionar a los que realmente saben, pongo un pie en la insegura escalera colocada de aquella manera a lo largo del gran agujero y comienzo a bajar hasta donde se encuentra mi compañero. Detrás Pepe: – abajo y ahora tiene que esperar a que mis “patitas” recorran todos los peldaños>…

– Es preciosa…- Pepe pasa la mano por la pieza de cerámica que aún permanece adherida al suelo. No queda mucho por limpiar; le da con la escobilla un par de veces y en un gesto mecánico, sopla para retirar las posibles partículas de tierra, que pudieran quedar. Con un movimiento seguro y experto, le arranca el cacharro de cocina, a la húmeda tierra. El ennegrecido culo de la olla indica que ha sido usada, y bromeamos en cuanto a si guisar un caldo con un par de huesos de individuo, o echarle dentro un buen pedazo de panza de nuestro joven compañero Fran. Alguien lanza un capazo agarrado a una cuerda y Carmelo mete la pieza, no sin antes encomendarle “por su padre” al que tira de la soga que tenga “cuidadin, cuidadin”: sabemos que es Nordik, porque escuchamos su interminable matraca sobre Alláh, Dios cristiano, racismo….etc, etc, etc…. ¡Nooodiiiik! Por lo que más quieras estate atento a lo que estás haciendo, la voz de Pepe suena con fuerza y yo me quedo sorprendida por el chorro de voz que sale de esa garganta: en cuatro años que llevaba junto a él, nunca le había escuchado… ¿Rugir? De pronto el foco decide jugarnos una mala pasada y nos deja a oscuras, y un rosario de improperios comienza a desgranarse de boca en boca: unos se acuerdan de la madre del foco, otros de los testículos del foco… ¡Todos contra el foco! Menos yo, que solo intento acordarme en donde está la escalera y en que punto del agujero ha dejado Carmelo el pico. El haz de luz de una linterna nos deslumbra para pasar luego a enfocar la bendita escalera. Es Fran, que impertérrito, sigue tragando bocata, mientras nos ilumina. Subo la escalera custodiada por los dos caballeros andantes que estaban junto a mí en el foso. Un rápido movimiento de linterna en la mano de Fran, dirige el haz de luz hacia el tramo en que me encontraba, y allí a la altura de mis hombros, estaban “los restos de los restos” de aquella que una vez fue mujer, esposa y madre…No sabía muy bien el porqué. Tal vez fuese porque le habíamos arrancado la criatura que dormía a su lado…el caso es que sentía una infinita pena por ella… La mano fuerte y velluda de Fernando dio el ultimo empujón a mi escalada, sacándome con fuerza hasta donde el se encontraba.

-¡Esta es mi Eder! Dijo, mandándome, si me descuido al interior del sondeo B.

– Gracias Fernando.- Acerté a decir.

………………¡Hágase la luz! y la luz se hizo!

 

 


Ago 172011
 



Y aquí:Sir
Ambrosius Demetrius Constantinus: Ambros para los amigos

 

 


El pienso de mi perro Ambros, también es muy socorrido. El toque de pasta es de la “nouvelle cousine”, y la pelota de tenis, es para practicar deporte tras el atracón de calorías.

 

 

Y a falta de burritos…

 

Hoy es sábado y son las dos. estamos pasando un agradable fin de semana en el Helipuerto: Manolo entre papeles y yo con mi libro…Los dos asuntos parecen no tener final… y yo harta de darle a las teclas, alzo la voz y digo con la suficiente fuerza para que me escuche desde su despacho. – ¿has acabadooooo?– …………… – Que digo… ¡Que si has acabadoooo! – ……………. Me levanto de la silla, y arrastro conmigo el cable del ratón de mi portátil, y para colmo tropiezo con la “Lanjarón” de dos litros que tengo justo al lado de mi pie izquierdo en el suelo; y sin quererlo, el “disco duro de mi coco” comienza a soltar improperios a diestro y siniestro, acordándose de todo lo acordable, que una por pudor y respeto a la humanidad no va a soltar aquí. – ¡Que si nos vamos! – Si… espera un momento, love… que acabo esto, y nos marchamos… – Lo veo sentado en su sillón, con la vista fija en los papeles y el ordenador en marcha, y pienso en que la única batalla que no pude ganar a su lado, en treinta y cinco años de casados ha sido precisamente esa: la batalla del trabajo, “dedicación hiperxeclusiva” para A.E.N.A. <él pensando en un buen solomillo; yo pensando en “el Mejicano”> Tras unas cuantas maniobras dialécticas me lo llevo a mi terreno y le convenzo para darnos un festín de “burritos”, “fajitas”, “carne con chile y fríjoles”, y otros manjares que él odia porque no es “santo de su devoción “, la cocina mejicana. El local de bote, en bote, y en Manolo un brillito de malicia en la mirada…Piensa: ¡pero no! mira tú por donde en un rincón una mesa enana, con tres banquetas diminutas nos esperaba con los brazos abiertos… – ¡Corre, corre. – yo empujando al espíritu de la resignación “in person”. de pronto siento que el enemigo nos viene por el flanco izquierdo, para arrebatarnos el tan preciado botín , y pego un tirón al brazo del “espíritu de la resignación”, tan fuerte que a punto estuvo de tragarse, sin haber hecho el pedido, las viandas que una sudorosa camarera musulmana , llevaba en una bandeja, vete tú a saber a que mesa del abarrotado “Mejicoceutí”. Tomo posesión del territorio con una rápida maniobra, digna del mejor estratega militar que haya tenido el mundo: pongamos por caso a Alejandro Magno. y le dedico mi mejor sonrisa de “angelote bueno” a la derrotada señora con modelito a lo “Marujita Diaz, poniéndose morá de cigalas, con el Dinio pegao a su carrillo”. Me fulmina con la mirada, pero yo hago como que no me he dado cuenta, y se va, arrastrando con ella a las dos amigas, que lucían idéntico estilo de: pasarela Gaudí. llega al final la camarera musulmana vestida de mejicana y como si leyera en un libro abierto nos dice con sonrisa irónica …: – – ¿Y para beber? – Yo una cerveza sin alcohol…- le digo con la vista fija en una horquilla de “piolín” que estaba a punto de desprenderse de su pelo… Mientras le decía lo de la cerveza, imagino la trayectoria de la horquilla si se desprendiera del todo: el cuenco de “ensalada Lupita”, que llevaba para otra mesa… Insisto sobre el “sin alcohol”- Pero que sea “0,0”… – me mira como diciendo: <¿esta tía es tonta ?> Yo insisto, y le cuento mi problema: – es que si tiene aunque sea un poquito, pero solo un poquito… – ¡No! ¡Digo si! ¡que tiene un pocoooo! – dice casi gritando para hacerse oír en el barullo. – Bueno, pues… una Coca Cola “ligth”, con hielo por favor… – Y yo una cerveza “con”- dice Manolo, que hasta entonces había estado como el convidado de piedra del Don Juán. – ¿hay san Miguel? – Coronita – bueno… – Manolo me miraba como diciendo: ¡Menuda m….. me voy a tragar! ¡Tú y tus ideas! Al rato, no se si corto, o largo porque allí una tenía la sensación de que hasta pensar en la hora era un lío, aparece con una lata de Coca con azúcar y sin hielo, y una botella de Coronita sin chapa y con un gajo de limón, en el orificio de la botella… nos miramos y al unísono, nuestros ojos se encontraron con los de la camarera musulmana vestida de mejicana, que nos estudiaba como diciendo: ¿es que siempre me tocan a mi los torpes? – Que hago con el limón… ¿El limón no es para el tequila? – No, ponga el dedo en el limón y húndalo en la botella… ¿Bueno y ya saben lo que van a comer? – Manolo absorto en el limón, el dedo y la botella, había perdido todo interés por el variado menú de la carta de color amarillo canario, con cactus y sombrero mejicano incorporado. así que tuve que tomar yo los cuernos del avión y aterrizar lo más suavemente posible sobre la escueta lista del menú. – huuuummmm…. Unos palitos de queso… ¡Lasaña! mira hay lasaña a la mejicana, eso te gustará, – hablaba observando en la cara de mi marido que grado de aceptación había tenido la Coronita con gajo de limón, y ritual incluido: nada; como una hoja en blanco…La musulmana vestida de mejicana se impacientaba y yo empecé a perder el control: -¿Piden o no piden? – Si, si… La lasaña… – ¿Y?- Parecía decir: – La lasaña, los palitos de queso,la “pajita”, y los ¡Cojones de Coyote! – La musulmana vestida de mejicana me miró y soltando una sonora carcajada, se sujetó el estomago con una mano, mientras que con la otra buscaba el taburete que hasta entonces había permanecido invisible a los ojos de los desesperados comensales que iban llegando. Manolo en una explosión de risa, expulsó por la nariz, la Coronita; las personas que estaban en las mesas cercanas a la nuestra, callaron y miraban extrañados la escena, mientras que un chiquillo de unos seis años daba vueltas a nuestro alrededor gritando: – ¡Los c… del coyote! ¡Los c… del coyote! ¡mira mamá! esa mujer ha dicho ¡Los c… del coyote! – ¿Querran postre? ¡Invita la casa! – dice la musulmana vestida de mejicana.- no me había reído tanto, desde hacía no se cuanto tiempo; es usted muy graciosa… – Ya. Gracias, pero no, traiga la cuenta por favor… – Yo no sabía si tomármelo como un cumplido, o como una tomadura de pelo…- ——————————————————— Caminando de vuelta a la “jaíma”…. – ¿Qué mañana más “c… de coyote? ¿”más pajitas”? – ¡¡¡¡NORRRRRRRRRR!!!!!!!!!! Mañana lentejas con chorizo que no presta a confusión- digo riendo. – ¿Estás segura? lo digo por lo del chorizo… – `¡Menos cachondeito, amor! que te veo cenando frutita un mes!

May 082011
 

La Cruz de Mayo junto a un sin fin de señas de identidad que llevan la firma de la sangre del sur tan caliente y viva…

Y el plato, y las tijeras, y el pero-la pera-¡Chitón! ni un pero tiene esta Cruz

¡Manolín! Mirar miraste a “la cámara de retratar”, pero con reservas ¡ja, ja, ja! Un beso guapisimo.

Lucen con orgullo su año de costaleros.

Una imagen muy del sur

Y encontró el trapo limpio y me abrió una Cocacola…


Los cofrades metidos a cocineros. Fue estupendo charlar con ellos.

El gato tan ocupado con la raspa de sardina, ni se inmutó…

La cantina nos llamó con su canto de sirena…

Ayer fui a ver “Agua para Elefantes”, una estupenda película basada en la famosa novela del mismo título de la escritora canadiense Sara Gruen. Me ha dejado huella y ahora forma parte de mis películas favoritas.
Hoy ha hecho una mañana preciosa de esas que te hace pensar que el mundo es algo maravilloso. Y porque es maravilloso,aunque solo sea porque hemos comenzado otro día sin que el mundo haya explotado por los aires, no debe un@ quedarse entre cuatro paredes, así que arrastré a mi consorte hasta el paseo que va hacia el Tarajal,previo desayuno en la tetería de abajo,con una mano en la suya y la otra en la cámara de” retratar”, como dice mi amigo “Yo Mismo”. Un día estupendo, con gente estupenda caminando al paso, nosotros eramos de estos,al trote o al galope según los bríos.Un día estupendo con la playa adornada de farolillos con forma de bañador.Mucho color, mucha luz, mucha alegría, mucho calor, y ¡voilá!frente a nosotros al otro lado de la carretera la vieja estación del ferrocarril que tiempo atrás iba de Ceuta a Tetuán, nos llamó con su canto de sirena:”La cantina 1939″. Cruzamos la carretera y tras sacarle un par de fotos a un gato tan entusiasmado con una raspa de sardina que pasó de nosotros olimpicamente, preguntamos a una gente amable con respuesta amable sobre “La cantina 1939”.
Nuestros pasos nos hicieron cruzar el umbral solo de medio cuerpo para arriba, a sabiendas de que no habíamos sido invitados a entrar, no porque nadie nos lo indicara, sino porque las personas que estaba en su interior se afanaban en los preparativos de una comida de hermandad.
– ¡Pasen! pasen si quieren ver La Cruz de Mayo de la Cofradía…
Un hombre de cara más que amable nos invita a entrar. Y nosotros así lo hicimos. Al fondo, junto a la barra, en una mesa otros dos hombres ensartan pedazos de carne adobada en largos pinchos de madera.Huuuum….”Pinchitos morunos”, rico, rico, rico.
-Buenos días
– Buenos días
Y sin dejar los pinchitos,nos observan satisfechos al ver los comentarios de aprobación que salen de nuestros labios frente a ese pedazo de exposición de la Santa Cruz, que han elaborado esos hermanos de La Encrucijada. Un bello trabajo hecho con todo el cariño del mundo, eso era algo de percibir al momento. Una preciosa cruz cuajada de flores junto a un sin fin de señas de identidad que lleva la firma de la sangre del sur, tan caliente y viva, que hace rebotar el corazón en el pecho de tanto amor como ponen en todo lo que les rasgue el alma como a las cuerdas de una guitarra: La Cofradía de la Encrucijada. Su hermandad. La que les hace un@, desde el primero hasta el último, como Manolín, ese precioso chiquillo que mira a la cámara de”retratar” con ojos de asombro.Ojos grandes, oscuros y profundos a los que les queda por ver mucho mundo bueno y malo en su largo caminar por esta vida.
-¡No me saque en la foto que salgo muy mal!
– No te saco niña pero es una pena, adornarías un poco este “post”.¿ Y eso que es?
Un plato con una manzana y unas tijeras clavadas en ella forma parte de la exposición. Una cree haberlo visto casi todo,de esta cultura popular tan de todos, pero no,porque siempre aprendes algo nuevo.
-Es por “los peros” ¿comprende?- me dice con gracia uno de los dos cofrades metidos a cocineros- la manzana…la pera…El pero…la tijera corta los” peros” que puedan surgir- comenta riendo.
-¡Ja, ja, ja! Me ha hecho una gracia tremenda semejante salida. Está muy bien eso de:para las objeciones:plato,tijeras y pera.
Y hablan y hablamos. Y el hombre de sonrisa amable, que nos invitó a entrar, busca y rebusca un trapo de cocina limpio a ese otro lado del mostrador.
Y hablan y hablamos de Granada, de Armilla y al hablar de la Base, salen los aviones que mi consorte voló.
Y hablan y hablamos de ese Helipuerto que tienen y que dice la muchachita, que no quería que la retratara con mi máquina de retrata, que ella no había subido jamás en su joven vida en ese helicóptero, y que a ella lo que le mola de verdad es pasearse por Cadiz,esa bella ciudad del sur, al sol de la mañana y a la luna de la noche.
Y hablan y hablamos, y hablamos y hablan, y estamos tan bien…tan agusto con ellos que nos cuesta arrancar y salir del local.
Y nos vamos, con un adiós no rotundo porque Ceuta es chiquita y tal vez una mañana… una tarde se crucen en nuestro camino.
Y nos vamos encantados de haber conocido aunque sea un poquito a esa Cofradía de La Encrucijada y su Cruz de Mayo.
Ayer fui a ver “Agua para elefantes”.
Hoy el sentimiento de La Encrucijada bordado de flores,me ha dejado huella.
¡Va por vosotros Encrucijada!

Abr 132011
 

La chica tiene dos hijos, uno rubio y otro moreno. No se si del mismo padre, eso da igual.
La chica es muy joven, por eso la llamo chica,no es agraciada ; mucho no es, aunque tiene una cara morena, y regordeta con dos ojos moros que si yo fuera hombre haría unos largos en ellos.
La chica es coqueta a pesar de ir vestida día si, y día también, con chandal, bomber y zapatillas de deporte,y una coleta de pelo crespo, tan de todos los días, que quizá si se quitara ese coletero tan de siempre, el pelo seguiría sujeto por eso de la costumbre de “no moverse ni un pelo”.
La chica es coqueta, digo, porque vió la cámara en alto y mis labios pidiendo paso, y se aturulló hasta el punto de hacer caer el puestecillo de los números de La Cruz Roja, que es “el pan nuestro de cada dia”. Ella dijo amablemente:”otro día que venga “pintada”. Y acto seguido sacó el móvil de uno de los bolsillos de la bomber, reminiscencias de principio del XX, y empezó a mostrarme lo guapa que estaba en un par de fotos tan maquillada, que si yo fuera hombre no me perdería en ellos por miedo a perecer por intoxicación acrílica.
La chica se entusiasmó tanto con la atención que le prestaba esta reportera de andar en zapatillas, que tras presentarme a toda la familia,vía móvil, me regaló un par de numeritos, aunque hacia un rato que había pasado el sorteo:
-“No te voy a engañar-dijo-El sorteo ya ha pasado…pero como no se el numero que ha salido…
-Gracias-le dije yo dispuesta continuar mi camino…
– Otro día cuando me pinte…es que ahora estoy muy fea…
Y yo sigo mirando esos ojos, profundos, oscuros, y vivos, tan llenos de vida..
Si yo fuera hombre me haría unos largos en ellos…
La chica de los ojos moros no quiere una foto sin pintura acrílica.
La chica de los ojos moros come golosinas.
la chica de los ojos moros me deja pasmada con su petición:”buscame un novio”¡Yo quiero un novio!”
La chica de los ojos moros me hace sentir como un mago sin chistera y con bolsillo, en donde le guardo un novio liofilizado, y envasado al vacío, de otro amor que no sea el suyo.
la chica de los ojos moros necesita un hombre que se asome al mirador de sus ojos, y se lance sin pensar para hacerse unos largos en ellos.
la chica de los ojos moros tiene su vida hecha un nido de patatas paja.
La chica de los ojos moros tiene una manzana por corazón, y un alma de gelatina de almendra amarga tan casquivana, que la lleva sujeta con una pinza,al sesenta y nueve del la lotería.
La chica de los ojos moros…

Mar 242011
 

Era de corta estatura, delgada y con cara de niña. Vamos… lo que se dice un”llaverin de mujer”. Sus grandes ojos oscuros guardaban el misterio de las mil y una noches que corría por sus venas traslucidas,bajo la piel de porcelana con la que Allah quiso forjarla.Trabajaba en una cafetería a jornada partida y entre taza y taza de café y vaso de té con pastas, las horas y los sueños se daban la mano para escapar de ese mundo en el que todos los días parecían iguales, y en el que el tiempo había dejado de pasar por quedarse dormido en la cuerda de un viejo reloj de pared cagado de moscas.Era un “llaverín de mujer” que bebía los vientos por un joven “gauri” de la ley y el orden, que no perdonaba un solo día de gimnasio, y le sentaba el uniforme que ni “los hombres de Harrinson”. Y ella bebía los vientos por esas gafas de espejo, por esa colonia de yerbas, por ese uniforme que cambiaria su vida; esa que ahora llevaba de fregadero y bandeja que tanto odiaba. Era la pura ensoñación, ese “llaverín de mujer” con todas esas ilusiones de coger pinceles y lienzos, de marcar estilo en el interiorismo…de hacer, de hacer, de hacer, esto y lo otro y lo de más allá. Sus manos se rozaron al darle el cambio, y ella creyó morir. El ni se enteró. Tan solo una sonrisa de cortesía y la colonia de yerbas flotando en el aire de la teteria.
Sus manos dejaron lo que estaba haciendo al percibir su aroma. Sus ojos se clavaron en las gafas de espejo y en la rubia que llevaba del brazo. Su corazón chiquito como ella, borboteó como una olla de lentejas. Y en su alma la desilusión y la resignación se dieron la mano.

Tenia uniforme, eso si, rozando el de “la ley y el orden”, eso también.No tenia porte, ni estilo, ni colonia de yerbas, y menos aún gafas de espejo. Su cara llevaba la firma de una viruela recuerdo de la infancia y una nariz que habría sido musa de inspiración, si el señor Quevedo hubiera tropezado con ella.Una nariz soberbia, explendida, grandiosa;la reina de las narices, que campaba a sus anchas entre dos” puñalás”de ojos negros. La piel oscura con la que Allah lo había forjado,contrastaba con la del “llaverín de mujer”que había pasado a sus manos por acuerdos y convenios familiares.

-Es un buen hombre- se dijo, sin mucho afán, quitandose los vaqueros agujereados a la altura de los muslos, y vistiéndose la chilaba.- Es un buen hombre- se dijo cubriendo la abundante melena con un pañuelo de flores.
El “gauri” servidor de la ley y el orden pasó por su lado al cruzar el paso cebra que lleva al mercado.Su colonia de yerbas, sus gafas de espejo, su sonrisa, y todos los sueños soñados en aquel tiempo de teteria, los dejó olvidados junto a los vaqueros ,aquel día de compromiso. El “gauri” arrancó la moto y con él se llevó las ganas de hacer, de ser, de pinceles y lienzos. Las ganas de todo.
Y era un “llaverin de mujer” preñada de hijos.
Mar 132011
 



Lecciones improvisadas de última hora…Atención pone el chiquillo.

Me pidieron que pusiera:”somos los más guapos de toda la banda…pues ¡hecho!

Para dar un bocado a pesar de la lluvia…

Cualquier rincón es bueno….

Porque aquí orgullosos de ser “caballa” la sardina no tiene nada que hacer…


Ella poso así de guapa. Por algo este año es:la “Ninfa” del entierro de la “caballa”…


Que no, que no Concha que llegamos las últimas, pero bueno…

Y yo grité desde la otra acera:¡¡¡¡foto!!!! Y el se puso firmes ¡ja, ja, ja! Gracias guapo.
Pero hay algo que no se….¿Que pintaba el carro de un supermercado en todo esto? Pues me vine sin saberlo.
Todo en cuarenta y ocho horas ¡si es que aquí somos así de chulos! el carnaval, la sardina y la marcha por una buena causa como es el cáncer de mama.Ya veis que ni la lluvia pudo acabar con nada.

Mar 132011
 


Y aquí os dejo como dicen los canarios, un “fisco” de alegría. Dibujemos una sonrisa a pesar de la tristeza que nos envuelve.
Esta pincelada de buen humor con un…¡Y a pesar de los pesares LA VIDA SIGUE SIENDO BELLA! Está dedicada a ese pueblo que nos está dando una lección de organización, serenidad y dominio de los sentimientos.
Que Dios y vuestros antepasados, os ayude ¡Va por Japón!

Mar 072011
 
Y con ese sombrero de ala ancha que le da un cierto aire de actor…

Nuestro buen amigo, quiso salir de “incógnito” y he respetado su deseo, aunque creo que con eso de que esto es tan pequeño ¡ja, ja, ja!


Y así de guapas pasaron por nuestro lado y no me pude resistir…






Alguien la dejó junto al portón de la iglesia de Los Remedios…


Una soleada mañana de sábado. Un paseo apetecible por esas calles de Ceuta “la bombonera”. Una máquina en la mano por si acaso, y en la suya una bolsa con pan por eso de “mañana me pongo a dieta”. Las manos entrelazadas,las que están libres, por poco tiempo. La gente pasa; pasamos, saludan; nos saludamos. Los padres con los carritos; Ceuta es como un nido lleno de polluelos.:niños,niños, niños por toda la ciudad. Son, de la paleta humana, la última pincelada; el toque de alborozo que confiere a este pedazo de” tierra-España”ya de por si alegre por circunstancias y naturaleza. Ahora una sonrisa y otra, y otra y otra. Un beso un abrazo; una mirada furtiva como diciendo: ¿ Y de qué lo conozco? me ha saludado… para luego unos metros más allá soltar: ¡Seré gili….! Si es fulanit@. Este es el encanto que encierra una ciudad pequeña como esta. La gente se conoce, aunque sea de vista, y ese calorcillo de “aunque sea de vista”, arropa el corazón y te da una sensación de “estar en casa” que no tienen las grandes ciudades; tan frías…tan impersonales y tan bellas, porque lo son. Y en esa soleada mañana de sábado sin propósito ni alevosía lo conocí.
Es tímido, o a mi me lo parece, y pintoresco. Con ese sombrero de ala ancha que le da un cierto aire de actor del cine negro americano y en el que unos ojos, como no podía ser de otra manera, con un don, capacidad, sexto sentido, acierto, gusto, “oportunos en su momento”, etiquetalos como quieras, saben captar como nadie la expresividad del rostro humano. Que ¿por qué lo se? Porque mi curiosidad era grande y al regresar a la jaima busqué su galería en Internet: y lo encontré. Todo un disfrute para la vista .
Todo un placer haberte conocido Juan c. Gil.

Gudea de Lagash

Mar 012011
 

¡Eres un encanto!


Y en esa terracita viendo pasar la gente con esas “Chicas de Oro”…

Es un espacio pequeño…pero tiene encanto.

“La cafetería de Quique” es pequeña, pero tiene duende. No se si será por esa muchacha de ojos claros,y mirada dulce que en ella está siempre al pie del cañón. Yo nunca la he visto enfadada, aunque seguro que lo habrá estado en más de una ocasión, es lo que tiene el estar cara al público y más en hostelería. Ella se llama Rosa y está llena de ilusiones, como debe ser. Ella te atiende con amabilidad, y es el colmo de la santa paciencia, porque lo ha demostrado y lo demuestra cada día con “mis chicas de oro” que son como un terremoto pero a cámara lenta obviamente por la edad. Cuando llega el veranito y en esta bella ciudad los baretos y cafeterías, que hay cantidad, sacan sus mesas y sillas al solecito de la mañana,la cafetería de Quique es una más ¡Y que bien se está en esa terraza! ¡Y Madre de Dios! que fatal el reloj que hay justo al lado enganchado a un “palitroque” de metal, porque una llega y aunque en el pensamiento está eso de; saludar, besar y volar…¡ja! te sientas junto a ellas con la promesa de “un cafelito rápido” y marchando a hacer todo lo que tienes que hacer…pero¡no! se te pasa el tiempo en esa cafetería entre esas “chicas de oro”, el gentío que viene y que va, y la atención de Rosa que yo creo debería Quique comprarle un monopatín ¡ja, ja, ja!
¡Pero que bien se está! en esa cafeteria en invierno en ese espacio chiquito y en verano ,en esa terraza encantadora viendo pasar la gente.
¡Pero que bien! que suerte que estés tú en ella Rosa.
Un beso.
Gudea de Lagash
Feb 132011
 














Esta mañana me calcé los zapatos de “trotar”; esos que se han chupado todas las excavaciones en las que he participado, y mas de una caminata por esos mundos de Dios ¡oye! y que no hay manera de romperlos, y yo encantada claro, porque mis pies les tienen querencia y ellos a mis pies. Se prometieron mutuo amor hace ya años. En fin que lo dicho. Me calcé los zapatos de “trotar”y salí con mi consorte a mover las carnes, porque el esqueleto con tanta ídem yo creo que ni se entera de que de cuando en cuando hacemos ejercicio. Y salimos dirección la frontera del Tarajal, en donde hay un paseo tan concurrido que parece que está una en Copacabana pero con chandals y sin tangas.Pero una como es como es, iba buscando “clareo humano”, la frase no es muy ortodoxa pero bueno…Y buscando buscando entre toda esa humanidad que prefería ir más “a su bola” me quedé con este pedacito de ella, no porque la otra no mereciera la pena “que tó er mundo e güeno”. Pero no se…para mi tienen algo.
y…¡me gusta la gente, me gusta, me gusta!
Feb 132011
 




Los encontré esta mañana en una de las teterías de mi calle. Y estaban así de guapos, por lo que no me pude resistir y tras calentar motores echando una foto al tendido, les dije:¿foto? El chico se llama Plácido “como el cantante pero sin Domingo”, me dijo riendo. Y ella con una sonrisa encantadora me aclaró que se llamaba Carmen.En realidad son vecinos mios pues viven muy cerca pero nunca había tenido la oportunidad de cruzar unas palabras con “ella”. A ti amigo, ya te conocía porque alguna que otra vez pasé por tú oficina.
Sois los dos un encanto. Todo un placer teneros en este blog.
Un abrazo.

Gudea de Lagash