Jul 042012
 

A través del cristal de mi ventana veo,filtrada por la mosquitera ,la ropa tendida en la azotea del pequeño bloque de apartamentos de la esquina.Como cometas de colores jugando con las nubes, ondean al sol de esta tarde de verano calurosa,bochornosa,implacable de calor.Una sábana,un mantel,un par de bragas, de la abuela deben ser por su recato y tamaño, y una toalla playera con dibujos que no puedo definir.Un pájaro,dos pájaros,tres,cuatro cinco y seis,son los que he contado a través del cristal de mi ventana. Una mosca y dos, pegadas por fuera de la mosquitera. Me duelen los ojos de tanto forzar la vista;de tanto entrever las cosas tergiversadas,trastocadas,tan fuera de la realidad real. Y gira el ventilador.Un ventilador cansado de tanta vuelta, de tanta aspa de vida insulsa,de tanto soplo de aire caliente,de tanto cable y de tanto buscar un  hueco en la regleta con tanto enchufe.
Y al cristal de mi ventana vuelvo la vista y veo, tras ese fino enmallado, una bicicleta distorsionada llevando a un hombre con gorra y chanclas.un vecino en su jardín,y un coche de policía que se salta a la torera la señal de “no torcer a la derecha”.
Tengo sed pero me aguanto, me da pereza bajar las escaleras y llegar a la nevera,así que vuelvo a mirar a través del enmallado.Una bandera española en el balcón de un vecino,como un geranio plantada,es lo que acabo de ver:< ¡Que cosas! – pienso – tal vez hoy…mañana ,o en un par de días,la guarden en un cajón,o la cuelguen en Ebay ¡Somos así! Arrancadas de caballo,paradas de borriquillo>.
Y miro por la ventana a través del enmallado.
Y veo todo difuso porque estuve un rato largo observando sin ser vista,a través de una rejilla,y me ha venido a la mente esa mujer y ese burka que cuesta el sueldo de un mes ¡Hay que ser agradecida!: -le dice él.
Hay que ser agradecida aunque pese en mi cabeza como tres kilos de piedras,de esas con las que apedrean a las preñadas de otros.
Y hay que ser agradecida,una no ve bien…¡No importa!
Hay que ser agradecida ¡Pobre hombre! le ha costado un mes de sueldo…
Y a través del cristal de mi ventana,miro por el enmallado,y he visto una cosa y otra…y hablando de esto y lo otro, mi neurona me ha llevado a una triste realidad que nada tiene que ver con ropa ondeando al viento,ni con pájaros al vuelo,ni con el ventilador;si acaso con esas moscas presas en en el enmallado…
Y esta tarde de verano miro por el enmallado y me acuerdo de Sahar…
Y esta tarde de verano…

May 182012
 

Una tarde parda y fría

de invierno los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

mil veces ciento, cien mil,

mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de la lluvia en los cristales.

(ANTONIO MACHADO)

May 312011
 

Es encantadora, campechana, inteligente y dada a cultivar el intelecto. Le gusta una buena charla con los amigos más que a un gato una raspa de sardinas o un rincón en cualquiera de las paredes que forman su hogar, porque tiene varios pintados en lienzos y hasta en la camiseta que llevaba la tarde en que nos recibió. Era un gato coqueto que si pudiera salirse del pedazo de tela seguro que también sería dado a eso del culto al cuerpo como su dueña.
Entre charla y charla, nos iba enseñando la preciosa casa en la que habita y a la que ha hecho más de una reforma, en donde los tonos marfiles y el rojo son sus favoritos.En la entrada las puertas de un armario empotrado se abren para dejar paso a una buena colección de zapatos tan fashions como la anfitriona. Y una tras echar un vistazo a la colección, acaba mirando la puntera de los suyos tan de todos los días y recuerda cuando aún se subía en los tacones de aguja. Porque aquí la que escribe también tuvo su “época fashion”.
Y entre canapés, sandwiches de Filadelfia,canónigos y piñones, y una deliciosa tarta de piña salida de las manos de la señora Varech, la conversación navega entre el ensueño de la pintura, las curiosidades de la historia y el escurridizo y peligroso filo que conlleva el opinar sobre política. de hecho “hay un dicho que dice”…: en la mesa nunca hables de religión política o fútbol porque son como el suflé:si no se tiene cuidado todo puede irse al traste en un segundo.No fue así en nuestro caso porque ella como buena anfitriona supo reunir a un mismo palo de la baraja.
Las orquídeas pegadas a la amplia cristalera. La tenue luz cambiante entre las plantas de un ángulo del salón. El trasgo juguetón que descoloca la pantalla de la lámpara situada junto a las orquídeas,azorando a Mari carmen, un ser tímido y observador que se niega a usar móvil, y a engrosar las filas de los internautas. Las finas ristras de cuentas de colores pensadas para ceñir el cuello de la copa de cada uno de los invitados. Los libros que se cruzaron entre las manos de cada uno de nosotros; el episodio de las aventuras y desventuras de la anfitriona y un señor de telefónica…y ¡La bella Marilyn! ¡oh! Marylín. La historia de su vida ejerce en ella la misma fascinación que en mi ¡oh ! Marylín…Marylín, volveré a leer tu biografía solo porque la dueña del gato coqueto dejó en mis manos otra novela que habla de tu aciaga vida;volveré a leer tu vida Marylín. El sancta sanctórum de su hogar: ese cordón umbilical que conecta su ser al facebook -caralibro-, en el que pasa largo tiempo, es un rincón ordenado y acogedor desde donde nos muestra todo aquello que cree, no sin acierto, que nos va a enganchar.
Todo fue perfecto, pero lo que no olvidaré jamás fue esa mañana de coche que solo yo pude “disfrutar” contigo ¡Que mañana! por esas calles de Madrid…
– ¡Cuidado!
– Tranquila, no ves que yo vivo aquí…
– Ya pero…
– No tengo mucho tiempo. A las cuatro me esperan en…
– No recuerdo en donde te esperaban para hacerte una “lipo”, pero si recuerdo que a la cabeza me vino eso de:¡Antes muerta que sencilla!Nadie como tú para abanderar esa frase. Nadie como tú amiga ¡ja, ja, ja!
– Tranquila…Dame la dirección de donde expone tu hijo…Toma un bolígrafo, era de los muchos que le regalaban a mi marido…
Y yo miro el boli, la calle, los coches, los semáforos, y aquel blog de notas tan unido a ti.El boli con los nervios lo olvidé en algún rincón de tu coche, pero lo que no olvidé llevar conmigo fue la nobleza de tus ojos y el toctoc de ese corazón que late en tu interior y dice: necesito amor…
como tod@s amiga.
Un beso Marisol.

Abr 042011
 





¡Que día llevo! ¡¡Que día! Las 10´20 me dieron en la cama esta mañana. Se me pegaron las sabanas,confieso, como tantas otras veces. je…je…je… Y es que no se puede” estar en misa y repicando”,o zascandileando a altas horas de la madrugada entre los cables de Internet. Porque ayer regresé tarde a Ceuta. Me parece que ya os lo he dicho algún a vez, que una sigue caracoleando por el mundo que le circunda, pero que no os digo.”hasta luego querid@s” porque ya tengo un portátil que llevarme a los dedos. Aún así, el té con pastas lo tenéis siempre a flor de labio y a golpe de diente, en esta isla vuestra. Pues eso, que ayer el barco nos trajo una vez más a este rincón de España, tras unos días danzando por esos andurriales de Dios.
Las maletas empantanadas sobre” la tierra de nadie”, es decir:la mesa del salón. Los cacharros de cocina haciendo unos largos al estilo “Hawái- Bom bay” de Mecano. la ropa de los mini tendederos plegables que una tiene en los balcones de la jaima, que en su momento no se secó y que ahora,mira tu por donde, seca, seca está, pero cargadita de polvo, que es lo que tiene, cuando se deja la ropa en el tendedero por no recogerla húmeda, porque hay que ver el olor tan nauseabundo que se queda en ella después ¡Ja, ja, ja! esto parece un anuncio de detergentes ¡Ja, ja, ja! Y toda esta vuelta para decir que lo peor del día, hasta ahora ha sido el maldito ordenador y su inseparable Norton,que me han tenido hasta las cuatro y media de la tarde frente a ellos, para ver si “Abel”, un muchacho muy avispado, que por cierto no se por qué imagino que es joven, podía solucionar el problema ¡Y pudo! Tomó los mandos de la nave internautica, que no intergalactica, pero al paso que vamos todo se andará, y lo solucionó sin más, claro que el hombre de cuando en cuando escribía: “señor, sigo aquí.”Y” la señora”sabia que así era porque veía moverse el cursor y saltar los programas sin tomar parte en esa orgía informática. Y mientras garabateaba en un folio olvidado sobre la mesa, en el que hay escrito tal galimatías de palabras y frases superpuestas, que ni la mismísima nena del exorcista podría arrojar por su boquita, desde su inquieto lecho al que se encontraba la muchachita amarrada,pensaba que si esa aventura con el informático invisible “Abel”,la hubiera vivido durante la noche con la pastilleja puesta. Al día siguiente habría creido que todo fue producto de esta imaginación desbordante con la que una le toca cargar desde su más tierna infancia. Porque una en su infancia, tierna y crujiente como un croissant recién salido del horno de la casa de la abuela de caperucita roja, esa que tenia que llevarle la cestita que su madre le preparó con un quesito, un pastel y una tarrina de miel, que de tanto darle a la tecla del ordenador en deshabillé, agarró un resfriado de no te menees, que ni el Frenadol, ni el Eferalgan, ni la Aspirina, ni el Ibuprofeno, y por supuesto el “gelocatil y mucha agua”, podían devolverle aquella dulzura que destilaban sus ojos, ahora enrojecidos y llorosos, aquella sonrisa, ahora transformada en un rictus de dolor y malestar…
Pues eso…eso..¡Que!El croissant…que me he dejado el croissant por ahí atrás ¿ Y de que estaba hablando yo? Creo que de un viaje, de desorden doméstico, de !Abel” el informático invisible de Norton…Tal vez de mi imaginación… De la infancia de una, de caperucita y su alocada abuela. De croissants, quizá porque con esta dieta de tomates, pomelos y poco más me comería una vaca con cencerro y todo. Y…de que…y ¿por qué os cuento esto? Se me olvidó comenzar con una advertencia: Leer esto puede causar un terrible dolor de cabeza, desasosiego, confusión mental, y un deseo irrefrenable de darle carpetazo a “la Isla de las Orquídeas” enviando este blog y a su autora a la papelera de reciclaje.
¡Que mal me sientan los viajes!
Feb 072011
 

El orgullo mascuIino.

Las esposas de los faraones siempre eran mantenidas en un nivel inferior al de estos pesar de que muchas de ellas eran más poderosas que sus cónyuges. Para que las diferencias quedaran claras, a los pies de las estatuas colosales de los monarcas se colocaba una pequeña Imagen de sus reinas, que así quedaban sometidas a ellos para siempre.

Avances agradables

Los besos en la boca no fueron una práctica común entre los egipcios hasta siglo VI a. de C.. cuando los pusieron de moda en el país del Nilo. Hasta entonces, los amantes juntaban sus narices para intercambiar el aire respirado, ya que creían que de esta manera tomaban una parte de la esencia del otro.

Una humillante falta de respeto _

Cuando el arqueólogo inglés Howard Carter y lord Carnarrlton encontraron intacta la tumba de Tutankhamón en 1922, ya estaban a punto de darse por vencidos. Carter y sus ayudantes ocasionaron numerosos desperfectos en la momia de Tutankhamón, por lo que muchos elementos que habrían permitido averiguar las circunstancias de su muerte se perdieron para siempre. El sarcófago donde descansaba el cuerpo momificado del faraón , fue hecho con madera cubierta de oro, lo que unido a la abundancia de los ungüentos y a que había sido vendado a toda prisa hizo que se descompusiera y quedara parcialmente soldado al fondo. Para despegar la momia, Carter utilizó un cincel pero en vista de las roturas que ocasionadas, decidió colocar hornillos bajo el sarcófago para reblandecer los restos y poder separarlos. Una vez despegada la momia fue desvendada sin miramientos y sometida a una autopsia que eliminó cualquier rastro que pudiera quedar de un posible asesinato.
El cuerpo quedó totalmente desmembrado y se perdieron trozos de la cabeza y el tórax.Con el paso del tiempo oreja izquierda y el pene también desaparecieron.

Mundo revista S.L. HV

Feb 022011
 


Las mujeres egipcias gozaron de más derechos y libertades que, por ejemplo, las griegas que estaban sometidas totalmente a sus maridos. En Egipto una mujer no solo podía dedicarse a actividades como la medicina, la escribanía, el pilotaje de barcos o la dirección de obras, sino que podía llegar a ser faraón o sumo sacerdote. Recibían el mismo salario que los varones por su trabajo y por tanto también la misma pena cuando cometían un delito. Solían casarse entre los doce y los catorce años, y establecían contratos para preservar su patrimonio en caso de divorcio. ¡Pero que adelantadas eran estas chicas! Si levantaran la cabeza y vieran lo que está asando hoy por hoy en su país.

Las pócimas para atraer a la persona amada eran comunes en Egipto. Uno de los papiros con formulas para filtros amorosos aconseja: «Coge un rizo de cabello de la cabeza de un hombre que haya muerto de manera violenta, siete granos de cebada plantada en la tumba de un hombre y un buen puñado de pepitas de manzana. Muelelo bien hasta que quede reducido casi a polvo. Añade la sangre de un gusano, la de un perro negro, unas gotas de sangre de tu dedo anular y de la palma de tu mano izquierda, unas gotas de tu propio semen y mézclalo todo muy bien. Vierte la mezcla en una copa y disuélvela en tres medidas del vino obtenido en la primera pisada de la uva.

Los funcionarios que trabajaban para el faraón Debian saber adaptarse e a las reglas establecidas para obtener más poder ,y enriquecerse sin despertar sospechas. Uno de los consejos básicos hacia referencia a como debía comportarse un buen funcionario:””solo inspira respeto el hombre reservado,y un hombre con carácter que al mismo tiempo sea rico, se hace un lugar en la administración como un cocodrilo en el sol.””Un faraón aconsejó a su hijo que enriqueciera a sus funcionarios para que no tuvieran que dejarse sobornar. Consejos pàra funcionarios.

Mundo revistas S.L. H.V. Historia y vida

Nov 192010
 



Y como sabían de mi buen hacer con ellas…las puertas se cerraban para mi ¡ja, ja, ja!


De esta tienda solo recuerdo que era un túnel…


Ya lo veis…

Fotos a la zona afectada por la epidemia de agujas y dedales
saqué….
Para que no se diga...
Esto si que “mola”…
Rollitos de primavera…
Esa tela la reconozco. Je..je..je…
En el templo sagrado de” la aguja y el dedal”

En un café cualquiera,la señora Varech, haciendo apología sobre las toallitas anti -gérmenes con la encantadora Chelo el alma mater de “Baile”

Y como dice la canción…”nos vemos en Madrid y sin remordimientos…¡ja,ja, ja! que no. A una todo le fue de maravilla hasta que a la señora Varech se le ocurrió “teletransportarla”mediante el Metro a los puntos de destino necesariamente necesarios”. Pero que mal lo pasa una que es muy, pero que muy de pueblo cuando va a la capital, tan grande ella, tan llena de carriles que a la hora de cruzarlos todos parece que una servidora se dispone a cruzar el rió Benito, ese enorme, profundo y caudaloso rió de la tierra que me vio nacer.Me estoy riendo “conmigo misma”al recordar aquella vez en que fuimos a cruzar Alberto Aguilera, es decir: el río Benito, cuando en mitad del recorrido me veo un coche con el guardabarros practicamente en el suelo. Mi vena samaritana despertó ante el terrible problema que se le avecinaba al conductor en cuanto el semáforo se abriera para él, y me paré sin pensarlo dos veces para indicarle lo que le ocurría ¡ja, ja, ja! la señora Varech, flipaba en colores, desde la otra punta del “rio de asfalto”, al verme parada en mitad de la calzada entre un montón de coches esperando que se abriera la veda. Y yo dale que dale, y el conductor que resultó ser un chico joven gesticulando sin bajar a ver lo que le decía. Tantas voces de advertencia me dio la sufrida señora Varech, que al final me puse en marcha sin dejar de mirar atrás y seguir con mi advertencia a base de gestos, llevando conmigo todas las papeletas para besar el suelo de la magnifica calle de A. Aguilera, pero como el que la sigue la consigue, el muchacho cuando vio que la extraterrestre se encontraba a una distancia prudencial bajo del coche y comprobó que lo que le indicaba era cierto, y que no tenia la menor intención de robarle el bocata de mortadela que tan celosamente guardaba en el asiento de al lado.Agradecido alzó ambos brazos y como si estuviera haciendo la ola,me dijo “hasta otra cocodrila”, haciendome el ser más feliz de toda la calle,a pesar del sermón de la señora varech, sobre eso de que nadie se baja del coche por mucho que le indiquen una cosa u otra…
– ¡Pues que lastima!
– Si es que no entiendo como se bajó del coche; nadie lo hace por si acaso…
– Si es que tenemos una pinta de delincuentes las dos…y en mitad de la calle con un mogollón de coches parados a ambos lados en espera del semáforo…¡Ja, ja, ja!
– Es que no sabe señora Gudea las cosas que pasan…
Ella hablaba y yo con cada paso que daba me preguntaba si la gente no tiene ojos en la cara para darse cuenta de lo en forma que estoy para echar a correr tras unas cuantas fechorias al más puro estilo de Alí-babá.Y tras este aventurero recuerdo, regreso al punto de partida : “un viaje en metro tras la señora Varech en busca de “la tierra perdida de aguja y dedal”. pánico ¡pánico! tenia yo a ese viajecito porque me acordaba de mi primera práctica de “metring” con ella también… hasta el guardia de seguridad salió tras de mi diciendo que me había colado¡vamos que no había pagado el billete! y todo el mundo mirándome y yo muerta de vergüenza…¡Ay Dios mio !lo que hace ser de pueblo, tanto me había pegado a la reina del asfalto que mi billete no llego a marcarse, es decir que pase con ella pegada como un chicle a la suela de un zapato, un moco a un pañuelo, o la miel a una tostada. Así con ese recuerdo tan vivo en mi memoria le hice saber mis temores, a lo que ella contestó con tranquilizadora sonrisa que era una exagerada…
Sube y baja, baja y sube por aquellas escaleras empinadas tras la señora en cuestión que iba tan pancha mientras yo resollaba como el jamelgo de Sancho Panza ¡Que bonito! ¡Que rápido! ¡Que descansado! Pero que caras más serias lleva todo el mundo en esos vagones ¡si van dormidos!
– Ahora ya nos toca…
Y una pensando en que podría hacer alguna “fotillo” de esas “infragantis”,que tanto me gustan:””la Puerta del Sol…Que bien, la de fotos…””
– El bolso bien agarrado que aquí si que puede haber tirón.
– ¡Pues si que estamos listas!
Y tras escalar la torre de esacalones: la humanidad en plena ebullición en torno a mi, pero una es muy obediente y agarró el bolso como si en el llevara una partida de fresas a la mismísima reina Sofia, que se que le pirran, y no aflojé hasta llegar al templo de las “diosas hacendosas”¡mamma mia! la de féminas que saben darle a la aguja y yo sin saber pegar un botón. Ya, ya, que se que más de un@ no se lo cree, pues es cierto, pero en mi descargo diré que esto vine de herencia. Que se sepa: Sara madre de la “bella Sara”, la “bella Sara” y una servidora. Tres generaciones y creo que vamos a por la cuarta por lo que observo en la madre de mis nietas y en la mayor ¡Así es la vida!
Cosa cosa señora Varech, siga usted haciendo esas manualidades tan preciosas, para paliar un poco la torpeza de otras como yo.
Fueron unas horas las que pasé con usted, en las que disfruté de lo lindo. Gracias por sus atenciones.
Un abrazo.

Gudea de Lagash

P.D. Por cierto que sigo sin ver “el calendario de adviento” ¿serán los duendes de mi ordenata?