Jul 292016
 

 

95cenicero

Con la carta de mi padre Ojos de Gato desde la isla de Annobón, aquí os dejo lo último  de El Sillón de los Relatos, hasta la próxima temporada.

¡Un besote,gente guapa!

carta 04 08 1956

 

 

Jul 102016
 

Insignia orden dragon

No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra…

 Nicolaus Modrussa.

 

         Esta es la única descripción conocida, de Vlad III Tepes (el empalador), hijo del príncipe de Valaquía Vlad II, más  conocido como Drácula a raíz de la novela de Bram Stoker. No fue un personaje de ficción sino de carne y hueso, al que a lo largo de los siglos se le ha presentado como un “muerto viviente con aires de Don Juán”. De carácter explosivo e  imprevisible,fue el más duro de todos los gobernantes de la Europa Oriental del S.XV. Los historiadores que definen a Vlad III el empalador como un héroe nacional destacan que, en aquel tiempo y lugar, el ejercicio del terror total, era la única manera de mantener a raya a las fuerzas abrumadoramente superiores como eran las de los turcos y los húngaros,que batallaban por la egemonía de las puertas de Asia y Europa, así que “cómo el fin justificaba los medios”, solía utilizar las tácticas de la guerrilla para acabar con ellos: incendiaba las tierras, envenenaba los pozos, y diezmaba los campamentos turcos con enfermos de tuberculosis…  Desde esta perspectiva, habría sido simplemente un hombre de su tiempo  con un sentido de la justicia muy particular y un patriotismo nada corriente para esa época tan convulsa. Así que desde este punto de vista, el príncipe de Valaquía, hizo lo estrictamente necesario para acobardar a los masivos ejércitos extranjeros y a los enemigos internos.

         Vlad III Tepes, mostró ya desde niño un gusto por lo morboso fuera de lo común. Disfrutaba recorriendo las mazmorras del castillo de su padre, igual que un niño cualquiera correteando por el desván de su abuela. Le encantaba almorzar en un bosque de empalados y mojaba el pan, según he leído, en la sangre de esos infelices. Hay mil leyendas sobre este, cuanto menos, enigmático personaje de la historia de Rumanía, pero como ninguna de ellas hablan de un día de campo, una montaña nevada, o una charla con los amigos, mejor lo dejo aquí…

         Tuvo una infancia traumática a causa de su condición de rehén de los turcos. Su vida estuvo llena de odios y venganzas y aunque no haya sido el personaje que Stoker nos describe, nada tiene que envidiarle, pues la sangre y el sufrimiento le acompañaron siempre, (en el siglo XX, durante el gobierno del partido comunista, Nicolac Ceausescu “Chauchescu” lo nombró Héroe Nacional). Cosa que me cuesta digerir, pero vamos que si esa era la tónica general para la defensa “del terruño”…

Lo cierto es que tenía una forma muy peculiar del sentido de acabar con la pobreza, la enfermedad, los indeseables y los gitanos que habitaban en Moldavia: ¡los mató a todos!

Murió en el campo de batalla combatiendo contra los turcos en 1476.

Tradicionalmente se ha considerado el monasterio (“la isla”) de Snagov como el lugar de enterramiento de Drácula, y ciertamente se encuentra allí, junto al altar, una tumba con su nombre, aunque en su interior sólo se han hallado restos de animales

  En Nápoles también se ha descubierto otra con su nombre y ciertos signos esculpidos en ella, que lo relacionan con el linaje de su familia. La cuestión es que no se sabe a ciencia cierta dónde fueron a parar sus restos, aunque yo me inclino por el campo de batalla… ¿Se perdieron? Yo no es por nada, pero hubiera preferido leer que estaban enterrados y bien enterraditos.

         Soy consciente de que Vlad III Tepes forma parte importante de la identidad cultural de Rumanía, pero voy a “romper una pica en Flandes” por las otras muchas cosas que lo identifican y por las que debe ser conocido como: la cultura Hamangia del Neolítico con su “Pensador”, Los Cárpatos, el Mar Negro, el Delta del Danubio, los monasterios del norte de Moldavia, sus vinos, sus tradiciones y sus gentes. Y como no ¡George Enescu! el gran compositor y director de orquesta Rumano.

 

 

Jul 072016
 

 

DSC04922

         Me ha venido a la memoria aquellos juegos infantiles de mi infancia, y seguro que más de un@ los recordaréis. Jugábamos a las muñecas las niñas, por eso del instinto maternal, y a las cocinitas, liando al compañero de juegos para que hiciera de papá y observara como te las apañabas guisando y cambiando pañales de mentira. El papel del niño al que le había tocado seguirte en el juego,era muy simple: se suponía que se iba a trabajar y que traía el dinero a casa… algo desfasado hoy en día a Dios gracias, pero al menos ¡Jugábamos! Recuerdo el afán de embadurnarme la cara con las pinturas de mi madre, como un indio Navajo, y coger de su cómoda los abalorios que pillaba y que sabía que no sería causa de una fuerte reprimenda por no ser de gran valor… Sentía una indescriptible emoción cuando me calzaba, sin quitarme los míos, sus zapatos de tacón, cosa difícil para una niña pequeña, puesto que más de una vez se me doblaron los tobillos a riesgo de que me dislocara alguno, ¡pero que estupendo jugar a ser mayor! Disfrutaba con los recortableslas mariquitinas, les llamábamos las niñas de entonces, nunca supe porqué. Coleccionaba estampas, que guardaba en una caja de metal con forma de guardia de la casa real inglesa, que en su interior una vez contuvo unas diminutas galletas decoradas con un baño de azúcar, de las que todavía conservo su sabor en mi cerebro… Me encantaba sentarme en el porche de casa a zamparme las galletas poquito a poco, dejando que se deshicieran entre la lengua y el paladar, mientras repasaba una y otra vez las estampas con las dedicatorias de las amigas, que pensaba conservaría toda la vida y que hoy a penas recuerdas alguna ¡Y los cromos! ¡Ay! aquellos cromos que colocábamos en el suelo y soplando en tú mano la impulsabas contra ellos confiando que se quedaran pegado en el hueco, que importante te sentías cuando de un golpe te llevabas unos cuantos, dejando a tus amigos jorobadisimos por la perdida de alguno, que para ellos era irreemplazables: claro que eso también me ocurría a mi, así que se muy bien la rabia que daba perderlos en el juego. A muy corta edad era una devoradora de cuentos de hadas, me encantaban y los leía sin parar, en realidad leía todo lo que caía en mis manos, en eso tengo que reconocer que era una niña un poco rara, pues no recuerdo que nadie de mi entorno tuviera esa obsesión por la lectura. Pero bueno ¡nadie es perfecto! je, je, je. Disfrutaba como un marranillo en una charca, contando cuentos e historias salidas de mi cabeza de niña, y conforme iba captando el interés de mis amigos, no podía dejar de sentir una punzada de vanidad en mi corazón. Aquello era una flipada, con los niños sentados a mi alrededor con los ojos y las orejas bien abiertos,escuchando toda clase de historias peregrinas que bullían en mi cerebro infantil, y acompañando el cuento, una buena dosis de expresividad… Inventaba, e inventaba mil historias y lo hacía de modo tan convincente que se lo creían. Bueno aquí habría que hacer un inciso y echar mano de esa frase tan socorrida como que: el fin justifica los medios  y en mi caso, se trataba de pasar un rato divertido con mis amigos y hacerlos reír, o que cuando llegara la noche quisieran dormir en la cama de sus padres por alguna historieta no precisamente divertida… Y luego llegaron el escondite y también el escondite inglés:-!una, dos, y tres, al escondite inglés¡ y pasito a pasito avanzábamos procurando que al que le tocaba jugar no viera nuestros movimientos, y así hasta llegar a su lado y tocar la pared…: ¡salvada! ¡Y por todos mis compañeros!… Que importante te sentías por haber ganado la partida para todos tus amigos. ¡Y el juego de las chapas! esas chapas, que aunque era un juego de niños, a mi me encantaba. Recuerdo que le pegábamos a cada chapa de refresco o cerveza la cara de nuestros personajes preferidos como Goliat, Fideus, o El Capitán Trueno… Saltar a la comba, jugar a las gomas, a las piedras, andar en bici, bailar el “Hula Hop“mientras  merendabas un plátano, o el pan con chocolate, entonces no habían yogures y ni falta que nos hacían . Y los disparates ¿Quien no ha jugado a los disparates? Nos colocábamos un montón de niños, en una fila muy larga, o en corro, y alguien decía al oído del niño que tenía mas cerca una palabra y cuando llegaba al último no era ni parecida… Tiempos de muñecas, de cocinitas, de coches en la calle haciendo para ellos carreteras en la tierra, mientras los vecinos charlaban de cosas amables, a la puerta de sus casas… Iglesias abiertas a cualquier hora por si alguien quería charlar de “lo divino”, y no de lo humano; la ciudad de los “no olvidados”,, abiertos, sin vigilancia, porque a nadie se le ocurría molestar a los que dormían el sueño eterno… como tampoco a nadie se le ocurría gestionar el castigo de un maestro; el reglazo en la palma de la mano, o escribir cien veces: no hablaré en clase, de esto se yo mucho, y de pasarme la clase fuera del aula también, je, je, je… En definitiva que eramos unos niños felices sin más. A mi me tuvieron que decir lo de la cigüeña ¿lo recodáis?:los niños venían de París; los traía la cigüeña envueltos en un pañuelo azul, o rosa, según el sexo del bebé… Recuerdo a una niña que decía: mi madre me ha dicho que a mi me trajo dentro de una caja de champánA nadie se nos ocurrió pensar que el pico del animalito debía ser del mismo material conque se hizo el coche de Batman ¡Y los Reyes Magos! Tengo que confesar que tenía casi once años años y aún creía en ellos, ya se, ya se, que me pasé un poco, pero estaba aferrada al mundo de la fantasía y no creía lo que los otros me contaban. Al final, supongo que mis padres, hartos de esperar a que su hija se cayera del guindo, me lo tuvieron que decir…

         Bueno, y ya he compartido con vosotros ese pan y chocolate, la comba con las amigas; las carreteras de tierra con sus coches y camiones de juguete… ¡Ya he revivido esa infancia feliz!, esa infancia que los niños de hoy en día no conocen y nunca conocerán, con tanta maquinita que lo hace todo, y que no necesita más que de un jugador: un niño autómata que se emboba con teclas y botones, marcianitos y come cocos; un niño que pierde el seso por jugar con un ser inanimado de nombre POKEMON , que traerá cola,os lo digo yo, y al que colocan un televisor en su cuarto, amen de los que ya hay repartidos entre la cocina, el salón y el dormitorio de sus progenitores. Ese niño al que después del colegio sus padres le endiñan trabajos extra escolares, que si ingles, música, taikuondo ¿está bien escrito?, y los más pudientes tenis, y equitación. Y luego llega el fin de semana y ¿Que hacemos con el niño?, resulta que es casi un extraño para los padres y viceversa. Estoy harta de ver como tras un rato de aguantar al niño comienzan los gritos, y acaba la batalla haciendo el infante lo que le da la real gana ¿Cual es la cosecha de lo que hemos sembrado? Pues un niño impresentable, nervioso y mal educado, que a pesar de los pesares, no es culpable de ser así, porque la gloria es nuestra: los preparamos para una adolescencia aún más dura. Una adolescencia en donde la vida no tiene valor:¡a…..j……! que para eso está la pastilla del día después ¿los padres? ¡venga ya!¿A quien le importa la opinión de los padres? ¿La familia? ¿Y eso que es?
         Tengo un hijo que es profesor de instituto, sus alumnos van de los doce a los diecisiete años ¡casi nada! y dice: al paso que vamos tendremos que llevar casco, y más que por los chicos, por los padres ¡Manda Güevos! En fín… ¿Por qué los niños y adolescentes de hoy son tan distintos a los de ayer? Tal vez porque se sienten solos…
Y me han venido a la memoria aquellos juegos infantiles de mi infancia…
Jun 252016
 

No podían faltar las orquídeas...

 

         Nuestro encuentro fue un equívoco en un mar de confusiones. Me pedía el PDF de un libro que no hacía mucho acababa de publicar y yo se lo envié sin más, aunque no tenía claro para qué, porque esta neurona mía escucha y se centra cuando quiere, y no cuando yo se lo ordeno. El caso es que lo quería para presentarlo en este Dinosaurio de mi corazón, al que tanto cariño le he tomado sin pretenderlo, y en el que tan cómoda me siento entre la gente con encanto que semana tras semana le da vida.

Hoy quiero que sepáis que formáis parte de las cosas guapas que esa vida me ha dado.

Un beso Nuria, Charo Paco, Maki y Emilio Tomás.

Y… hoy no hay nada preparado para llegar hasta vosotros, porque mi neurona me dice que toca charla con el capitán de El Dinosaurio, ese barco cargado de ilusión y de saber, que recala cada semana en el puerto de vuestra fidelidad.

Tú dispara y él contesta– me ordena

Y yo cumplo órdenes…

¿Preparado Emilio?  ¡Te pillé!

May 252016
 

Ojos de Gato 001

  La semana que pasó en la isla, no fue suficiente para saborear el encanto de sus gentes y la belleza de sus paisajes. Se había enamorado de la pequeña ciudad de calles rectas y cuidadas, salpicadas de casas de un bello estilo colonial con galerías cubiertas y jardines entorno a cada una de ellas… Era consciente de que tendría que transcurrir un tiempo hasta llegar a la asimilación total de todo cuanto quedaba grabado en su retina, como las diferentes etnias que habitaban el barrio conocido como Campo Yaundé: Hausas, Calabares, Ibos, Pamues, Corisqueños, Annobonenses… Y otras muchas cuyos nombres escapaban a su memoria. Pero de lo que sí se había percatado, era de que esas dos razas: una blanca y la otra negra, intentaban convivir en un pequeño territorio de África. La primera con el corazón lleno de esperanza de un mundo mejor que el que hasta ahora había tenido. La segunda, con la esperanza de que esos hombres blancos venidos de lejos no acabaran con las costumbres y tradiciones de sus ancestros.

 Uno de los rincones que más le impactó, fue el mercado. Tan lleno de vida; con sus gentes vestidas de mil colores y hablando mil galimatías que él sabía que nunca llegaría a entender… Deambulando entre el gentío, su compañero Zarzosa, le hablaba de las diferentes etnias que llenaban el lugar. Hombres y mujeres vendiendo, comprando o valiéndose del trueque para conseguir lo que necesitaban. Por todas partes pululaban pequeños puestos con sus mercaderías expuestas al comprador: pulseras de pelo de elefante, con un diminuto elefante de marfil como colgante; pulseras de piel de cebú, decoradas con cuentas de vivos colores o bordadas con hilo; telas de colores a las que llamaban “popós” y con las que cubrían su cuerpo las mujeres, a modo de clothes. Aquí y allá. Salpicando el mercado, como hermosas flores de primavera, unas mujeres grandes y gordas conocidas, según le dijeron, como “las mamás”, tal vez porque sus figuras evocaban a las amas de cría, lucían los clothes y adornaban sus cabezas con grandes pedazos de tela, con la gracia y el estilo de la más noble dama veneciana. Permanecían sentadas en el suelo de tierra, al lado de unos toscos cuencos de madera rebosantes de humeantes y aromáticos cacahuetes tostados, que hacían la boca agua. Las mamás esperaban al comprador, en actitud perezosa, espantando las desagradables moscas que se posaban en su brillante y grasienta piel, a golpe de un curioso matamoscas confeccionado con pelos de elefante: ¡plas!, ¡plas!, ¡plas,plas!, restallaba el latiguillo aplastando los insectos contra la carne… ¡plas!, ¡plas!, restallaba, una y otra vez…

 

Abr 042016
 

el trastero

Una mañana de mayo, al filo de las siete campanadas del reloj de la iglesia, Enriqueta corria de un lado a otro de la pequeña cocina del hogar preparando el desayuno de los suyos, al tiempo que los llamaba asomándose al pasillo: “Todos los dias la misma rutina”pensó, mientras escuchaba  una maldición de los labios de Antonio su marido, señal inequívoca de que se había cortado al afeitarse. El chup,chup de la cafetera esparció el aroma del café por toda la casa, aunque no se necesitaba mucho para inundarla porque era pequeña. Miró distraida por la ventana que daba a la calle sin dejar de envolver los bocadillos de las dos razones de su más que estresada vida, que no eran otras que sus hijos de ocho y diez años, Enrique y Braulio. Entraron los tres a la vez,casi atropellándose porque el tiempo se les echaba encima. Se acercó a su marido y mientras apremiaba a los niños para que desayunaran, le arregó el nudo de la corbata por que a pesar de llevar un porrón de años trabajando en la planta de caballeros de unos grandes almacenes,seguía sin tener ni idea. Con un beso rápido envuelto en un “hasta luego”, desapareció por la puerta dejándola con una casa revuelta, dos hijos a los que tenía que llevar al colegio y ocho horas de curro en la cocina de El Grano de Café, el bareto situado en la glorieta de La Golondrina Azul… Agarrando el bolso del perchero se restregó los ojos para ahuyentar alguna legaña dormida que pudiera quedar en esos ojos color avellana  que una vez tanto enamoraron al padre de sus hijos; al hombre que tiempo atrás sabía como transportarla al séptimo cielo…
El Corsa de color rojo desvaído,seguía aparcado al otro lado calle,es lo que tenía ser dueña de un coche por el que han pasado unas cuantas manos;nadie se lo quiere llevar: “¡Que suerte la suya!”- murmuró sonriendo a la vez que escaneaba a sus hijos en busca de algún olvido importante. Con un suspiro arrancó el Corsa,rezando para pillar los cuatros semáforos que los separaba del colegio, en verde. Miró de reojo el reloj de pulsera por no ver la hora real.Cada mañana sucedia lo mismo. Como cuando era niña y se tapaba los ojos, entreabriendo los dedos de la mano, para “medio ver” la peli de miedo, solo que ahora,lejos de la niñez,la pelicula de su vida era repetitiva,cansina y agobiante…

………………………….

En El Grano de Café de la glorieta de la Golondrina Azul, el personal se agolpaba en la barra. Todos querían café y tostadas al mismo tiempo. Todos tenían prisa.
En El Grano de Café de La Golondrina Azul, una mujer; Enriqueta se calzaba los zuecos de descanso, se ataba el delantal, y con un gesto de coqueteria recogia bajo aquel horrible gorro de trabajo su preciosa melena castaña, para empezar la batalla, un dia más entre fogones.
Y en El Grano de Café de La Glorieta de La Golondrina Azul…

 

 

Abr 042016
 




DSC05848

Con la mochila a la espalda ella dijo que se iba, y se fue a pasar la tarde entre libros, ordenata y unas tazas de café. Él dijo que se marchaba a un concierto de Rock -Metal y se fue dando un portazo, con” la chupa” y la alforja de piel negra tachonada. En el bolsillo una caja de cerillas y unas “chinas en “Albal”, en el alma un desaliento y en el corazón… su nombre.Y se alejó soltando gas, tras dos patadas al pedal, sin mirar atrás; sin importarle un comino esa voz que le llamaba, se alejó. Ella le pidió a su amiga: “miente por mi; cúbreme”. Y al otro lado del móvil una voz le dijo “si”.
Rodeó su cintura con los brazos y se pegó a su espalda cuanto pudo,  mientras rozaban sus cascos a modo de:”yo te quiero”. “Yo también”. Ni el suspiro del viento, ni el aliento de un ángel, ni una mínima partícula del polvo en suspensión podría atravesar esa pared de deseo, de ansias de libertad; de vivir la vida junto a él y a esa chupa de cuero, porque era todo lo que quería vivir. Él levantó un pulgar y ella, ajustándose la mentonera, levantó el suyo. El motor rugió tres veces, luego un tirón y las ruedas no dejaron de rodar dirección al “Viña Rock”. A través de la ahumada visera miró al cielo. Era un cielo de verano como cualquier otro cielo de verano, pero a ella le pareció el más claro, el más limpio, el más bello de los cielos. Cerró los ojos y apoyó la cabeza en su hombro hasta donde le dejaba el casco. Luego todo fue muy rápido: la curva,la estabilidad… el equilibrio; el no dominar la moto y el maldito “quita miedos” en el borde del arcén…
A través del ahumado, vislumbró su cuerpo inerte bajo el cruel metal del “quita miedos” y apartando la vista miró al cielo. A ese cielo de verano, como cualquier otro cielo, pero a ella le pareció el más triste, el mas negro, el mas amargo de los cielos…
Con la mochila a la espalda ella dijo que se iba y se fue… Y el dijo que se marchaba a un concierto de Rock-Metal, y se fue dando un portazo y no volvió.
Y era un cielo de verano,como cualquier otro cielo de verano, pero a ella le pareció, el más triste, el más negro, el más amargo de los cielos…
Y las ruedas no dejaron de rodar…

 

 

Abr 032016
 

IMG_1414

https://www.dropbox.com/s/q4jei3nx4b8f7mi/EL%20SILLON%20DE%20LOS%20RELATOS%20VI%C3%91AROCK.mp3?dl=0

Gente guapa, si quereis escuchar, a la neuróna de una servidora,solo teneis que pinchar en el enlace. Relatos desde el sillón es “mi espacio”,dentro de un programa de radio “EL DINOSAURIO”, en el que de la mano de Emilio Tomás García, una parlotea de lo que se le ocurre…
¡Gente guapa! Aqui os iré dejando los enlaces conforme se vayan emitiendo los programas ¡Hoy va de moteros y rockeros! Hay algo seguro: la voz de Charo Baños, leyendo este relato,NO os dejará indiferentes.
¡MUAK!

Abr 042015
 

Contigo aprendí que el amor puede anidar a mil kilómetros de ti. Que engancha tanto lo dejado en el teclado que no es preciso ni siquiera conocerse.
Contigo aprendí que la distancia no es un puente abandonado; que con la fuerza del deseo imaginas que ese ratón que sujetas con el hueco de tu mano, no es otra cosa que el hueco de la mía .
Con la fuerza del deseo… yo te siento susurrando las palabras que yo marco en el teclado.
Con la fuerza del deseo veo escritas, entre lineas, cada noche en la pantalla lo que tú quieres decirme sin que nadie se de cuenta. ¡Ay! de esos puntos, de esas comas , de esos puntos suspensivos diablillos de las letras que te cuentan… que me dicen, más que dejan a la vista de la gente.
Con el tiempo he aprendido a conocerte. He compartido contigo tus tristezas y tus risas; tus cambios de humor, amor.
Porque yo te quiero, porque tu me amas, porque te deseo y tu me devoras, en tus sueños claro, con ansia animal. Yo no quiero conocerte, tu a mi tampoco; eso espero. Solo quiero tus dedos en el teclado, tu mano en el ratón, tus ojos en la pantalla. Y el corazón…tú corazón, a mil kilómetros de mi.
Porque yo te quiero, porque tu me amas, porque me deseas y yo te devoro con ansia animal.
Y como todo, el deseo del teclado algún día pasará. Y lo sabré y lo sabrás por un punto o una coma, por los puntos suspensivos… porque no sigues el ritmo de lo que dejo colgado en mi blog, o el dichoso”caralibro” tan de hoy.
Yo te atraigo tú me atraes a través de la distancia y entre ratón y ratón. Es mejor no conocernos para así seguir soñando con tus ojos con mis manos, con tu boca, con mis ansias y las tuyas en la cama…
Contigo aprendí que la distancia no es un puente abandonado, y que los sueños es mejor no despertarlos.
Contigo aprendí a conocerme y a sentirme una mujer llena de vida; la más bella entre las bellas, pues los sueños es mejor no despertarlos…
Contigo aprendí a dar un salto en el tiempo ya vivido y a mirarme en los espejos, y ver la niña de ayer…
Contigo aprendí, que los problemas no lo son si estás conmigo en la distancia…
Contigo aprendí a verlo todo, envuelto en la primavera.
Contigo aprendí a ver la vida del color de un brote nuevo.
Contigo aprendí que las estrellas son candelas que ilumina nuestras noches y que la luna se las come a bocaditos.
Contigo aprendí a estar siempre enamorada…

Feb 222010
 

 

No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra…
Nicolaus Modrussa

 

 Vlad Ţepeş (pintura al óleo, Austria, 1560 d.C.).

Esta es la descripción de Vlad III Tepes, hijo del príncipe de Valaquía Vlad II. Más conocido como Drácula a raíz de la novela de Bram Stoker. No fue un personaje de ficción sino de carne y hueso, al que a lo largo de los siglos se le ha presentado como un “no muerto don juanesco”. Pero Vlad III gobernante de carácter explosivo e imprevisible, fue el más duro de todos los gobernantes de la Europa Oriental del S.XV. Los historiadores que definen a Vlad III el Empalador como un héroe nacional destacan que, en aquel tiempo y lugar, el ejercicio del terror total era la única manera de mantener a raya a las fuerzas abrumadoramente superiores que, desde un lado y otro ( turcos y Hungaros), se disputaban las puertas de Europa y de Asia. Casi siempre su ejército era ,en número, muy inferior al del enemigo así que solía utilizar las tácticas de la guerrilla para acabar con ellos: incendiaba las tierras, infectaba los campamentos turcos con enfermos  de tuberculósis y envenenaba los pozos de agua. Desde esta perspectiva, Vlad Tepes habría sido simplemente un hombre de ese tiempo, en donde “el fin justificaba los medios”, a lo que habría que añadir el sentido de la justicia y el patriotismo poco usual para una época tan convulsa, quien hizo estrictamente lo necesario para acobardar a los masivos ejércitos extranjeros y a los desestabilizadores del interior, a mi me parecen un poco drásticos sus métodos, pero vamos… Tuvo una infancia traumática a causa de su condición de rehén entre los turcos, aunque el sultán Murat II parece ser que lo trató como a un hijo… Su vida estuvo llena de odios y venganzas y aunque no haya sido el personaje que Stoker nos describe, nada tiene que envidiarle, pues la sangre y el sufrimiento le acompañaron siempre, (en el siglo XX, durante el gobierno del partido comunista, Nicolac Ceausescu “Chauchescu” lo nombró Heroe Nacional). Cosa que me cuesta digerir, pero vamos que si esa era la tónica general para la defensa “del terruño”… Lo cierto es que tenía una forma muy peculiar del sentido de acabar con la pobreza, la enfermedad, indeseables y los gitanos que habitaban en Moldavia : ¡los mató a todos!
Vlad III Tepes – el empalador-, mostró ya desde niño un gusto por lo morboso fuera de lo común. Disfrutaba recorriendo las mazmorras del castillo de su padre, igual que un niño cualquiera correteando por el desván de su abuela. Le encantaba almorzar en un bosque de empalados y mojaba el pan, según he leído, en la sangre de esos infelices. Hay mil leyendas sobre este, cuanto menos, enigmático personaje de la historia de Rumanía, pero como ninguna de ellas hablan de un día de campo, una montaña nevada, o una charla con los amigos, mejor lo dejo aquí.
Casi siempre contó con un ejército reducido y muchas veces utilizó las tácticas de la guerrilla (utilizaba la táctica de tierra quemada, infectaba los pozos de agua, mandaba enfermos de tuberculosis a los campamentos) para luchar contra sus enemigos. Murió en el campo de batalla combatiendo contra los turcos en 1476.
Tradicionalmente se ha considerado el monasterio (“la isla”) de Snagov como el lugar de enterramiento de Drácula, y ciertamente se encuentra allí, junto al altar, una tumba con su nombre, aunque en su interior sólo se han hallado restos de animales.  En el 2014  en una iglesia de Nápoles tambien se ha descubierto otra con su nombre y otros signos esculpidos en ella, que lo relacionan con el linaje de su familia. La cuestión es que no se sabe a ciencia cierta donde fueron a parar sus restos, aunque yo me inclino por el campo de batalla…
¿Se perdieron? Yo no es por nada, pero hubiera preferido leer que estaban enterrados y bien enterraditos.
Soy consciente de que Vlad III Tepes forma parte importante de la identidad cultural de Rumanía, pero voy a “romper una pica en Flandes” por las otras muchas cosas que lo identifican y por las que debe ser conocido como: la cultura Hamangia del Neolítico con su “pensador”, Los Carpatos, el Mar Negro, el Delta del Danuvio, los monasterios del norte de Moldavia, sus vinos, sus tradiciones y sus gentes. Y como no ¡George Enescu! el gran compositor y director de orquesta Rumano.