Nov 202010
 


En la época de Mahoma había en La Meca una gran comunidad judía. Sin duda influyeron en Mahoma, que aprendió mucho de los historiadores y pensadores judíos. También estaba familiarizado con la tradición cristiana. Aceptaba a Abraham como el primer patriarca (de modo que Abraham es un hombre sagrado en las tres religiones) y creía que Cristo había sido el más grande de los profetas antes que él mismo. Pero no aceptaba la afirmación de Jesús de ser (o la afirmación de los seguidores de Jesús de que era) el hijo de Dios.
La visión que Mahoma tenía del judaísmo y el cristianismo fue, al menos al principio, básicamente positiva. Los judíos y los cristianos eran “pueblos del libro” y por tanto se les permitía mantener su autonomía religiosa; sin embargo, tenían que pagar un impuesto per capita por no ser musulmanes y eso, de hecho, llevó a muchos de ellos a convertirse al islam en el siglo posterior a la muerte del profeta. El estatus de judíos y cristianos era muy diferente del de los paganos, a los que se forzaba a escoger entre la conversión y la muerte. Desde el principio, el islam fue una fe agresiva y belicosa; su manifestación externa era la jihad o guerra santa. Esta fe estableció una frontera muy clara entre sus fieles y el resto del mundo y generó con ello una sensación de fraternal comunidad entre sus seguidores que condujo a rápidas y asombrosas victorias sobre sociedades y culturas que no estaban tan cohesionadas.
Cristo le dijo a san Pedro en relación con el dinero de los impuestos que existía una clara distinción entre «lo que es del César y lo que es de Dios», En otras palabras, hay dos reinos muy diferentes el religioso y el secular, que no necesariamente deben entrar en conflicto pero que de ningún modo deben confundirse. El judaísmo reconocía una distinción similar, pero el islam no. En sus inicios, el islam adquirió su “ethos” característico como una religión que unía tanto lo espiritual como lo terrenal en una sola comunidad y que buscaba controlar no sólo la relación del individuo con Dios sino también sus relaciones sociales y políticas con sus congéneres.
Así pues, se estableció no sólo una institución religiosa islámica, sino también una ley islámica y un estado islámico.Sólo en el siglo xx, e incluso entonces sólo en unos pocos países islámicos (como por ejemplo, Turquía), se ha instaurado alguna distinción entre lo religioso y lo secular. El enorme poder que el ayatolá Jomeini ejerció en Irán puede explicarse por el hecho de que combinaba en su persona, como Imán, el liderazgo político y religioso de la nación. Al hacerlo, actuó igual que habían hecho muchos líderes islámicos antes.
¿Tienen estas tres grandes religiones, emparentadas pero en conflicto, todavía un mensaje viable y vital para la humanidad? Miles de millones de personas en el mundo creen y dicen que sí. Aunque seis millones de judíos murieron en el Holocausto durante la segunda guerra mundial, y aunque el judaísmo fue prácticamente borrado de Europa, sobrevive como compromiso vital de millones de hombres y mujeres en Israel, Rusia, Estados Unidos y otros países. El cristianismo, en sus diversas manifestaciones, quizá cuenta con más seguidores que ninguna otra religión. y el islam ha gozado de un reciente renacimiento, conforme movimientos conservadores en varios países han reinstaurado las costumbres tradicionales, entre ellas la aplicación de la sharia, la subyugación de las mujeres y el control total de la educación por parte de los líderes religiosos La jihad ha cobrado nueva fuerza y parece · que se ha desarrollado entre los musulmanes de todo el mundo un renovado sentimiento de hermandad.

Charles Van Doren. Breve Historia del Saber. Editorial Planeta,S.A.


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