May 142011
 

las notas de un piano llegan hasta mi. Las arranca un adolescente que no quiere tocar el piano. A él lo que le gusta es la guitarra eléctrica. Lo se, me lo ha dicho alguna vez durante esos metros que recorre el ascensor a veces tan corto y otras tan tremendamente largo. La sensación, ya lo sabéis, la lleva el “filing” que un@ tenga con su compañero de trayecto. El quiere una guitarra y que le entreguen las llaves de casa para volver sin control. Y supongo, aunque esto no me lo ha contado,que quiere que su madre le compre alguna pomada para borrar las marcas de esa adolescencia que lleva en la piel de la cara. Te lo cuenta con naturalidad aunque no tenemos mucha relación, es decir la que se puede tener en el tiempo que tarda el cajón en llegar al destino que un@ ha marcado apretando un botón de su pechera de metal. Él te cuenta desde esos ojos tímidos de adolescente de alas recortadas. Tal vez demasiado, diría yo,que los libros no le flipan y que a él lo que le gusta es irse de “finde” a Estepona con la mochila y los amigos.
Hacia tiempo que no coincidíamos en el cajón, tal vez un par de meses, pero hoy hemos vuelto a nuestra escueta pero intensa charla al encontrarnos los dos. Lo he visto más contento. Con otro brillo en la mirada y menos granos en la cara aunque sigue recordándome a ese “patito feo”, que luego acabó transformándose en un bello cisne ¿Era así el cuento? Así era, y así será con el chavalote de larga estatura, tan larga que el me mira desde arriba y yo le sigo desde abajo. Entre los cortos silencios y las pocas palabras, el tintineo de unas llaves en la mano.Mi cabeza hace un gesto de aprobación mientras dirijo la vista hacia el manojo de llaves, que el muchacho levanta con aire triunfal, Y sonrío con él.
-Has avanzado mucho con el piano…-le miento para inflar su ego.
-pufff…-resopla sin dejar de “bailar el símbolo de su libertad”-,Es que a mi cada vez me gusta menos. Si es cosa de mi madre…Pues es lo que yo digo, que si tanto le gusta ¡que aprenda ella! Aunque…le eché un pulso y gane ¡ja, ja, ja!
-ja, ja, ja! -me río de su salida, tan espontánea, tan sincera.
El ascensor llegó al punto de destino del chaval que me dice un “bueno, adiós” cruzándose con su padre y el perro de la familia en el rellano.
– ¡Estoy de perro y de adolescencias, hasta las narices!
El comentario lo hace apretando el botón de bajada sin preguntar que a donde voy yo.
– ¡Ay! estos padres de hoy en día, pero si el chaval es un encanto.Solo tenéis que dejarle un pelín más de libertad…ya sabes tan malo es una cosa como la otra…. le digo a sabiendas de que no debo meterme en si lo tienen demasido controlado o no.
-Cuando cumplió seis años se empeñó en tener un perro y hubo perro…
Dice mirando al pobre “Golfo” un cocker de pelo negro bastante entrado en carnes por la falta de ejercicio, al que le encanta babearme la mano cada vez que nos cruzamos en el ascensor.
-¿Y?
– Pues… que al perro quien lo lleva al veterinario, quien lo pasea, quien lo lleva al peluquero es el menda.
-Bueno…pasear, pasear…mira que yo te veo desde mi ventana y no vas mucho más allá de la palmera. -mi cara es todo un poema, la suya más.
– Bueno, pues eso; primero perro y ahora guitarra.
– Por cierto que el chaval ha mejorado mucho con el piano.”pero que” gili”soy-pienso observando como se le ilumina la cara.
-¿De verdad? Mira que “Pepita” está pensando en ampliarle la clase a dos horas, pero no se decidía …Pero se oye mucho.Igual molesta…
“”gili, gili, gili””-pienso yo “Y mil veces gili””
-Noooo….Que va….si casi no se siente -Y pienso que soy una””gilipo……….””
-Pues nada, le diré a mi mujer que a los vecinos les parece que avanza y que no molesta
¿Los vecinos? Si la que lo sufre soy yo que tengo el ordenata pegado al piano ¡ja!-pienso con unas irresistibles ganas de soltar lo que bulle en mi cabeza.
El ascensor ha llegado a la planta cero y el padre de la criatura sale tirando de “Golfo”al que debe gustarle la colonia de baño que llevo puesta porque me ha dejado la mano llena de babas, y yo aprieto el botón de subida a mi piso,pensando en que “de casta le viene al galgo”, y que el chaval es casi tan bueno como su padre a la hora de echar un pulso ¡Me ha llevado al huerto! Si señor:”pero mira que eres tonta, tonta y tonta”.
Un sol donde debía sonar un mi. Un fa donde debía sonar un re…Yo sigo en mi ventana junto al ordenador pidiéndole a los hados que se rompa una cuerda del piano, que se salte una tecla del teclado…Yo le pido a los hados…:¡Que pulso te han echado! panoli, que eres una panoli.

  4 Responses to “Confidencias de ascensor.”

  1. Habría sido mucho peor que tocara la batería, digo yo.

  2. Pues…no se que decirle, usted no sabe como le da al "re"re..re…¡¡¡¡reeeeeeeeeeeee!!!!!!
    Abrazotes.

    La Ratita Presumida con lazo amarillo

  3. Aysss!….que bonita es la música…(a veces)

  4. No, si yo lo único que digo señora Malanga es que a la madre le podía haber dado por las castañuelas; vamos…digo yo…
    Abrazote.

    Nina Gaviota

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