Conoceme si quieres…

 

 

Si tu corazón pesa menos que la pluma de Maat eres bienvenido.Si por el contrario, se inclina en la balanza pasa de largo mi zaguán

      Siempre he dicho que “soy una niña de la posguerra pero sin posguerra”, por haber pasado mi infancia y adolescencia lejos de las penurias que conlleva ese “después”. Nací en Guinea Española( hoy Guinea Ecuatorial) en esas tierras de África en donde, por aquel entonces, nunca llegó el jinete del hambre. Hija, nieta y bisnieta de militar, aprendí a ser trashumante dejando a un lado mis raíces a cambio de una mente abierta y el titulo honorifico de “Ciudadana del Mundo” y así comencé mi singladura por esa parcela de Dios.
Dicen que “la infancia y la adolescencia son las que imprimen el caracter de la persona”, y yo creo que algo de verdad hay en esto, porque ese periodo de mi vida fue un cuento de hadas, lo que ha hecho que siempre haya visto la vida con optimismo. Lidio el toro de la fatalidad cuando me viene de frente y lo lidio como puedo, y tras la lucha saco siempre lo bueno, aunque tenga el tamaño de un grano de mostaza. Sin falsa modestia te diré que soy un ser generoso, amable, que engancha a la gente con lo que dice y como lo dice; tal vez esta sea mi arma de seducción. Me da igual el color de tú piel, ni en lo que creas siempre que respetes las mías. Amante de la familia hasta la muerte: daría la vida por cada uno de ellos sin dudarlo un segundo. Fiel amiga hasta lo imposible si me tiendes la mano de corazón pero no te equivoques, porque si me haces daño puedo ser colérica y darte la espalda para siempre. Odiarte no te odiaré porque no se hacerlo, pero si te habré borrado de mi vida. No soporto la mentira, ni la intolerancia, ni la prepotencia. Me repugna la doble moral. Me producen asco, hasta el vómito los pederastas, los traficantes de drogas, y los que trajinan con el negocio de las pateras. Confío en la gente que te mira a los ojos cuando habla y en aquel que te aprieta la mano al saludarte; lo contrario me hace desconfiar. Una sonrisa me relaja y un abrazo, o un beso me confortan.
Me apasiona leer y escribir; de hecho estoy escribiendo un libro al que yo llamo “mi ladrillo” y aunque tengo mucho que contar,es la saga de mi familia, he de confesar que no creo que pueda interesar a nadie las experiencias de una niña, nacida en el seno de una familia tradicional, que ve “el toro de la posguerra” desde una Colonia Española ¡Bueno, siempre lo puedo usar de sujeta puertas! je, je, je…Soy cinéfila hasta la médula, y me gusta la música: no rap, no tecno, ni nada que se le parezca. Disfruto juntando alrededor de una mesa a mi gente y buenos amigos, aunque no sea demasiado buena en la cocina, para mi es lo de menos, lo importante es “el estar”, la charla; el saber que los tienes a tu lado. Valoro el buen vino y una copa de champan. Me encanta el chocolate amargo y la Coca Cola; las plantas ,la pintura y la decoración. Odio la plancha y no se coser un botón.
¡En fín! creo que ya lo sabes todo o “casi todo” de mi, así que para terminar te diré, a ti que me estas leyendo, que estoy encantada de que hayas pasado por mi zaguán y ya sabes que eres bienvenid@ si vienes en son de paz. Pasa amig@, te ofrezco un té con menta y el cordón umbilical de este blog para mirarte a los ojos y estrecharte la mano con fuerza.

Gudea de Lagash