May 032011
 

Camina despacio sobre unas piernas comidas de celulitis. El pelo rubio oxigenado, peinado con recato por el peine de una peluquera acostumbrada a lacar las beatas cabezas de su clientela.Sobre la anémica piel del rostro, dos labios escandalosamente rojos se abren para mostrar unos dientes tan faltos de ortodoncia y de fregados, que tener una conversación con ella es algo así como ganarse el cielo. Doña María Luisa,porque así la bautizó el cura en el año de Nuestro Señor mil novecientos no se cuantos, se ha soltado la coleta cambiando el luto riguroso primero, de un padre al que apenas conoció y después de una madre con la que convivio y vivió su eterna soltería,no se sabe si voluntaria, o por hastío del prometido de tanto luto y tan poco beso.Y se ha soltado la coleta Doña Maria Luisa, plantándose un pañuelo del color de los polluelos de la clueca de la señora Ernestina, su vecina, sobre un vestido enlutado rebozado de confeti de colores…
-Cuenteme doña María Luisa…cuenteme…
Y doña María Luisa cuenta, y cuenta esa historia de su vida, de su padre; de ese amor que se marchó aún no sabe por qué ¡Santa ingenuidad! :””porque estaba hasta las narices de tanto vestido negro, tanta persiana bajada, y tanta mano perdida” sin chicha ni limoná”.
– Y es que a mi padre lo mataron jugando a la ruleta rusa…
Eso es lo que mamó.
– Y es que le tendieron una trampa, unos compañeros en la guerra…
Y eso fue lo que captó tras la última visita de don Ratón Perez
– Porque mi padre no es que no quisiera ir a luchar al frente… es que estaba enfermo, pero nadie le creyó…
Y con esta idea se sumergió en la adolescencia.
– Y es que una noche llegaron al pueblo, unos mozos del lugar que “servían en la guerra”, y le obligaron a jugar a la ruleta rusa…
Y las lágrimas se desbordan por encima de esos ojos llorosos de tanto llorar, no se sabe si la perdida del padre, de la madre o del novio que se fue “sin chicha ni limoná”.No se sabe.
Doña María Luisa, Doña María Luisa¿es que nunca le contaron el cuento de Blancanieves, o el de las siete cabritas? Que cosas le han contado a usted doña María Luisa. Que historia tan pavorosa para una niña¿Con que soñaba usted doña Maria Luisa? Con nubes de algodón seguro que no.
Y doña María Luisa da por terminada la conversación con el santo y seña de una estampa de Santa Rita que deja sobre la mesa del cafetín, agradecida por no ponerle ni un pero a ese relato adaptado, de la verdadera historia de un desertor que puso fin a su vida por carecer de valor.
Doña María Luisa no ha comido nunca ensaladilla rusa, ni jamás ha jugado a la ruleta rusa.
Doña María Luisa no sabe de Dostoyevki,ni de Lenin, ni de Tolstoy.
Doña María Luisa solo quiere recordar que tuvo un padre valiente, y un amor que se perdió el pobrecito una noche en que se fue a comprar tabaco al bar del tío Raimundo.
Doña María Luisa se ha soltado la coleta plantándose un pañuelo….tal vez con la esperanza de recobrar ese amor,ahora que es tan difícil fumar…

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