Jun 202010
 

Hoy a veintiocho de enero del año mil novecientos ochenta y ocho, a mis setenta y cinco años de edad.Quiero aquí,en la ciudad de Valencia, en donde resido con mi esposa Sarita Camaró Morell, tratar de narrar en estas cuartillas lo que fue de mi vida en el transcurso de tan prolongado tiempo.No trataré de hacer una exposición, pues de sobra se que no tengo aptitudes para ello.Mis estudios no pasaron de aquellos que se pueden esperar asistiendo a una escuela de pueblo; es decir: de lo más elemental que se puede pedir..Lo poco o mucho que luego pudiera aprender fue en la Universidad de la vida, que en algunos aspectos resulta más dura que esa en donde los libros te brindan tal fidelidad, que jamás te traicionan: solemos ser nosotros quienes los dejamos en la cuneta.Por suerte o por desgracia me tocó tener que vivir una larga guerra, junto con diversos destinos en mi vida militar, que me llevaron a pasar veinticinco años en lo que entonces era: Guinea Ecuatorial Española, como instructor de la Guardia Colonial. A parte de las peripecias que tuve que vivir en uno y otro lado, trataré, como no, de dejar en estos folios recuerdos de mi niñez, adolescencia, y de mi familia, en ese pueblo que me vio nacer. Personalmente presumo de tener muy buena memoria, y así en la computadora de mi mente conservo impresos mis recuerdos de cuando tenía tres o cuatro años…
Y después de contaros esto, me pondré manos a la obra, y veremos como resulta lo que me he propuesto. Como no he llevado un diario de mi vida, tal y como lo hacen otras personas mas precavidas que yo, no serán pues de mucha fiabilidad las fechas que en mi narración pueda citar, pero en conjunto tampoco creo que tenga la menor importancia, puesto que esto no pretende ser una narración con todo el rigor histórico que un escritor consagrado pondría en ello.
Pienso que mi relato no va atener nada de excepcional, y quizá pueda resultar un verdadero rollo, pero me queda la esperanza de que lo que aquí dejo resulte interesante para mis hijas, y nietos, a los que tanto he querido y quiero.Y así que tendré que decir como los toreros: ¡Va por ellos!
papalelo

Aclaración: a “Ojos de Gato” todos sus niet@s y bizniet@s le llamaban así:Papalelo

  2 Responses to “De las memorias de "Ojos de Gato": Prólogo”

  1. No me cabe la menor duda de que habéis recogido esa montera, dispuestos a escuchar o a leer la que al fin y al cabo es parte de vuestra historia.
    Abrazos

  2. Gracias señora Varech, por estar siempre al otro lado de este pequeño mundo virtual. Y ya sabe, no se pare mucho en ese mapa tan punteado, porque usted se o recorre en un visto y no visto, y luego se queja de que se le queda chico.
    un abrazo grande.
    La Ratita Presumida.

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