Jun 162010
 

A fuera,el grave repiqueteo del agua de lluvia al pegar contra el cristal. Y en el interior,un cuarto en penumbra, de cortinas a medio descorrer, como abochornado por mostrar sus entretelas a “nadie”. Y es que esa farola que una vez alguien se empeñó en colocar junto a su ventana se la tenía jurada… A ella le daba igual las inclemencias del tiempo, porque siempre estaba allí husmeando todo lo que le venía en gana. Mejor le hubiese ido en alguna esquina de una gran avenida, o sirviendo de punto de apoyo para alguna prostituta en algún barrio perdido, no dice de Dios, porque Él está en todos los saraos,pero si retirado del suyo; o quizá a la puerta de un colegio, pero claro, allí no podría lucirse con la gente menuda, ya que de noche no queda un alma: las buenas almas se van a sus casas ,lejos de farolas indiscretas, buscando la calidez de las paredes del hogar, aunque a veces ese hogar no sea todo lo idílico que debiera. Repiquetea, repiquetea, y repiquetea una y otra vez sobre el cristal la lluvia,que cae de un cielo desnudo de estrellas mientras que la farola ilumina ese caer en el cristal, en la ventana ;en la pared que da a la calle de la vieja habitación, que observa impotente como desnuda su interior con esa luz amarilla de envidia por no tener un hogar donde caerse muerta. Un cosquilleo bajo su entablado, rompe el hilo de sus divagaciones para dar paso a un “crujir de gusto”, que a los oídos humanos sería algo así como:”ruidos extraños”. Algo se mueve bajo la alfombra más que raída y embotada de polvo, y con el corre que te corre, y ahora me paro, y luego husmeo, y me pongo en marcha de nuevo. El viejo ratón de bigotes despeluchados, y rabo con muescas que hablan de duras batallas en defensa de su territorio, o de un buen botín con sabor al mejor de los mejores manchegos, asoma las orejas y luego el resto, tras comprobar que solo está su viejo amigo y la sempiterna luz amarilla de esa farola impertinente , que si en su bombilla tuviera el poder de iluminar al sol…pero la muy truhán no se atreve; es que ni siquiera lo intenta, porque no le llega ni a la suela del zapato. Sus pensamientos y correrías, le han llevado hasta la parte del piso en donde la luz de la exasperante farola, juega con las gotas de lluvia al caer en el cristal dibujando caprichosas formas en la madera a través del gastado vidrio. El cuarto y el ratón se trasmiten el mismo pensamiento: “”es por lo único que merece la pena soportarla””… Y es que, no se sabe por qué, la bombilla de la farola se enternece cuando las nubes se abren. Quizá alguna vez formó parte de una luz de pescador, o del cuarto de un viejo farero:
-Vaya usted a saber señor cuarto…
– Vaya usted a saber señor ratón…..
Al cuarto cansado por el peso de los años. le cruje hasta la última astilla del tablado más profundo de todos los que conforman su armazón. Busca a su amigo el ratón y clava sus ojos del color del palo rojo, en el lugar en donde debería encontrarse la insoportable farola, pero no la encuentra…así que aguza el oído, al que el paso del tiempo ha endurecido como el corazón del ébano, y por un momento es consciente de la realidad: su vida había llegado a su fin: “”Es lo que cabía esperar de una casa desahuciada por derribo desde hacia años””- pensó atisbando por entre las cortinas a medio correr-
De sus ojos del color del palo rojo unas gotas de la última pintura que le dieron sesenta años atrás, cayeron en la madera: a fuera un gigante de fauces de metal, hincaba sus afilados dientes en la ventana.Todo fue muy rápido, con él se llevó la visión de un amasijo de hierros por el que asomaba una bombilla, y un par de orejas emergiendo por el borde de la alfombra:-hay que ver como somos- se dijo-, valoramos las cosas cuando ya no las tenemos…
Y su pensamiento hasta la última, y última astilla de su deslucida madera, deseó reencontrarse con la exasperante farola, el viejo ratón, y las gotas de lluvia en el cristal de la ventana. Hay que ver como somos…


  4 Responses to “De sus ojos del color del "palo rojo"…”

  1. Hay que ver!….como somos…y que bien explicado.

    Por cierto, hermosa ventana que me trae recuerdos de las islas, las suyas…y un poco mías, ya sabe, mi patria es el Atlántico…
    Besos

  2. Señora Malanga, echo de menos esos paseos por su blog, para disfrutar de tanto video bueno, pero ando bastante liada entre unas cosas y otras. Voy a ver si ahora puedo entrar, todo sea que mi consorte no me llame diciendo: nos vamos! je, je, je¡Esta es mi vida! que quiere usted que le haga…
    Un beso.
    Nina

    Desde un hotel cualquiera de Algeciras

  3. Yo creo que Marco Polo y tú regentáis un circo y andáis de un sitio a otro. Va a ser eso.
    Es una historia triste, pero la que más pena me da es la farola. Al menos, el ratón y el cuarto se tenían el uno al otro, pero la pobre farola……….no tuvo ni con quién comentar su triste fin.

  4. Ya, señora Varech…Es cierto que estaba más sola que la una, pero es que no se puede ser tan cotilla, je, je, je…Claro que entre la cotilla de mi vecina de Murcia, y la farola…pues me quedo con la farola, que al menos no me machacaria mi Jazmín del Brasil,que lleva tantos años subiendo por mi balcón… Je, je, je…Vale…Vale…¡Viva la farolaaaaaaaaaaa!
    Abrazotes.

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