Sep 092010
 


Museo Nacional de Cerámica de Valencia

Navegaba por la red, buscando páginas que hablaran sobre fuentes de jardín, necesitaba una desde hacia tiempo, que fuese buena, bonita,barata…y también tipo de “la señorita Pepis“, por eso del espacio reducido que una tiene en el patio de su casa, y tropecé con la bella cerámica de Manises. Ahí estaba él, y al verlo olvidé las fuentes, y vino a mi memoria aquel filtro de Sinai que acompañó mis días felices de infancia y ese despertar a la adolescencia. Y recuerdo ese filtro esmaltado de un amarillo canario, surcado de finisimas grietas, que a mi me encantaba, decorado con motivos de flores y frutas, y lo veo ahí, en ese rincón del comedor junto a la nevera con “llave”, vigilante; esperando la llegada del “aguador”, como “Ojos de Gato” decía, para vaciar sus entrañas de barro de ese agua pura que contenía:

– ¡Que ya viene el aguadoooooorrrrrrr! – canturreaba abriendo una puerta de ese aparador de estilo colonial, que había en cada casa de aquella Guinea. – ¡Ayudame! ¿podrás con la botella? – me dice con esa mirada burlona que también conocía.
– Si papá – Le contesto adoptando la expresión más seria que pude encontrar entre el amplio repertorio de “caras para la ocasión”, porque ayudar a mi padre en la tarea de llenar las botellas vacías de ginebra Gordons, con ese agua del Sinai, era algo que me hacia sentir importante; mayor, y no una mocosa esmirriada a la que nadie, salvo el “aguador”tenia tiempo para ella.
– Pues bien…Ya sabes cual es tu cometido -esa palabra me la sabia de memoria de tanto ir a por agua al Sinai con las botellas de Gordons-,debes poner los tapones a cada botella…¿tienes las manos limpias?- y yo asentía con la cabeza al tiempo que extendía las manos de dedos pequeños y uñas mordidas, a sabiendas de que acabaría en el cuarto de baño dándole a la pastilla de “Lux“.- Vamos a ver…-decía con un deje de paciencia que yo sabía, nunca iba a perder por ser la niña ignorada de la casa -, si sabes que al final acabas yendo a lavarte las manos ¿por que no lo haces y así nos saltamos todo este ritual?
Y le miro a los ojos y le digo…
– Porque así estás más tiempo conmigo…
– Siempre estoy contigo, aunque no me veas – me dice cogiéndome en brazos.
Y me agarro a su cuello como cuando “era pequeña”- pienso recordando “mi vida pasada” agarrada a ese cuello entrando en el mar.
Veo las botellas formando una fila perfecta; y hasta mi llega el cantarín sonido del chorro de agua que el Sinai deja escapara por ese grifo dorado de metal.
– Siempre te sientas en esa silla; es tan bajita…- le digo sin comprender la necesidad que tiene de colocarse a la altura del grifo, porque a mi me llegaba a la cabeza.
– Es que ya estoy mayor – me dice riendo- Anda tapa las botellas que si no pueden caerle bichos.
Y yo ante los “bichos”, me apresuro a poner los tapones de corcho a cada botella.
-¡Que ya viene el aguadooooorrrrrrrrrrrrrrrr!
Y se vuelve hacia mi sonriendo, a la vez que se lleva la mano hasta ese flequillo rebelde que le cae sobre la amplia frente. Y me mira , y me abraza, y me besa, mientras pone en mis manos pequeñas dos tapones de corcho de vino “de España”.
Y recuerdo ese filtro esmaltado de un amarillo canario…

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>