Jul 052011
 




Dos monjes zen iban a cruzar el río cuando se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que tambien queria cruzar,pero tenía miedo. Uno de los monjes la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía de rabia por dentro porque eso estaba prohibido:”un monje budista no debía tocar a una mujer y ese monje no solo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias legua en silencio, y al llegar al monasterio el monje enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

-Tendré que decirselo al maestro.Tendré que informarle a cerca de esto…está prohibido.

-¿De que estás hablando? ¿Que está prohibido?-le dijo el otro.

¿te has olvidado? llevaste a esa mujer hermosa sobre sobre los hombros…

El monje se rió y luego dijo:

-Si, yo la llevé,pero la dejé en el rio muchas leguas atrás,en cambio tú todavía la estás cargando.

Anónimo







  4 Responses to “El monje furioso”

  1. Muy bueno Gudeíta. Por fin llegó el verano y me dejan de usar el ordenador un poquito. Me alegro de estar de nuevo a la sombra de tu zaguán. Este té va por ti.

    Besote con retraso.

  2. Me alegra verle por aquí de nuevo. Todo un placer señor "Jonsu el portasandalias"…todo un placer.
    Otro. ¡muak!

    Gudeita

  3. ¿De qué vale rezongar? Adelante siempre.

  4. ¡¡¡Siempre adelante!!! ¡esta es mi chica!

    ¡Muuuaaakkk!

    La Ratita Presumida con lazo amarillo

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