Ago 202010
 

Y al salir nos encontramos con la prensa:”Canal Sur”: Gracias por la foto. Un besote Begoña

Se mantenía más o menos el humor…Pero tanto…Alguna cara lo dice todo…
Y vale que debía bajar lento…

Y entramos en él…
Paco de Inaer, nos esperaba para bajar en el ascensor…
El primer actor de reparto, aunque sea¿inanimado?
La sombra del helicóptero reflejada en el suelo.
la gente estaba encantada
Y en ese vuelo inaugural…

Fue toda una pequeña aventura; un contratiempo con final feliz, que le dio un toque vamos a dejarlo en “especial”. Tras un vuelo de unos seis o siete minutos, y con el buen humor que todos aportamos, unos más que otros, dependiendo lo trasnochada que hubiera sido la noche anterior, porque habían cuerpos jóvenes de esos que aguantan la marcha y después se zumban un vuelecito; no como otr@s que a fuerza de calzarse las pantuflas a “la hora de las gallinas”:nunca he comprendido la relación de esas aves de corral, con “la marcha y las pantuflas”. Anda callate Gudea que te estás desviando del camino, cosa muy tuya…Pues eso, que a fuerza de colocarme el pijama en cuanto llego a la jaima, una ya se olvidó hace tiempo, de como resiste el cuerpo cuando sale de copas ¿de copas? ¡madre mía! eso creo que lo viví en mi otra vida, je, je, je… Pero alguna ventaja tenia que tener esa vida casi monacal, que una “últimamente y desde hace años”¡menuda frase! practica, no por devoción:es porque no tengo más narices, ya que mi neurona se estressaaaaa si la llevas de marcha ¡si es que la pobre ya no está “paná” ¿Y todo esto para decir que los chavales tras pasárselo pipa, se iban al parque acuático de no se donde apasar el día ¡venga ya Gudea! que cortita eres hija mía.
Bueno pues eso, que llegamos, bajamos, aplaudimos, y nos fuimos con Paco de Inaer, hasta el ascensor; un ascensor muy especial, según explicaba mi consorte. El artilugio, debía subir y bajar, este era nuestro caso, más lento que uno convencional, por no se que de su revolucionaria tecnología…¿pero tanto? oye…que esto se ha “parao”…risas, bromas, y calor ¡mogollón de calor! y Paco siguiendo instrucciones sobre como hacer que el ascensor se pusiera en marcha de nuevo…pero el que nanas, y viendo la situación, a mi se me ocurrió hacer el ganso con el abanico: el ser humano es imprevisible, porque un@ cree saber cual seria su reacción en una determinado momento, algo tenso, al que no está acostumbrad@ y ya, ya…sales por peteneras, que eso fue lo que hice yo. Se ve que la susodicha neurona se dio cuenta de lo que podia ocurrir y tiró de la broma y la risa, cosa que dio resultado hasta conmigo.Al final un muchachote de los de la marcha, consiguió lo que toda la tecnología no podía ¡si es que no hay nada como abrir los ascensores a la vieja usanza! es decir forzando las puertas para un lado y para el otro, aunque para eso hay que tener fuerza, claro ¡ja, ja, ja! Y entonces fue cuando la vimos: la pared ¡estaba la pared!tras las puertas había una preciosa pared esperándonos;bueno, bueno, pero la diosa Fortuna nos dejó un metro , o metro y medio, no lo se con certeza porque no me llevé la cinta métrica y no pude tomar las medidas, pero vamos, que palmo arriba o palmo abajo…y mirando hacia tierra, porque ya digo que la diosa Fortuna se portó, y el ascensor se paró casi, casi, al final del camino ¡Visión bendita! pero que botas tan preciosas las que calzaban los bomberos ¡que gustazo alcanzar a ver las perneras de esos trajes tan especiales que visten en momentos “Ol brant”. No me preguntéis como¡por favor! no me lo preguntéis, pero salí “Pepita la primera”, y conforme caminaba por el pasillo me dió por hablar como un papagayo de la selva amazónica, y no pare hasta…¡olvide que la prensa estaba esperando a los pasajeros de ese vuelo inaugural! ¡horror! Se que hablé, y hablé como el papagayo, pero no recuerdo nada de lo que dije, claro que no debí soltar ninguna inconveniencia porque nada escuché ni leí al respecto…uuuf…Lo único que recuerdo de esa entrada en la terminal es esa foto que le hice a los de Canal Sur. Supongo que los pillé “infraganti” con mi entrada. Bueno en cualquier caso, tuve la suerte de captarlos para el recuerdo de ese día en que “el ascensor”, quiso tener su momento de gloria.


  One Response to “Historias de un ascensor”

  1. Si es que todo te pasa a tí. Por cierto, yo batí el record olímpico de subida de escalones de tres en tres (AHORA PESO TRES KILOS MENOS). Y lo del nombre de ascensor especial, sería porque lo estrenaste tú…vamos, digo yo.
    Besote especial para la chica del ascensor.

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