Feb 182011
 

Intenta imaginar el mundo en el que Colón nació en 1451. Supón que fueras europeo de cualquier país ¿Cómo verías el mundo? En primer lugar, no te parecería redondo. La idea matemática de un mundo redondo se remonta a la antigua Grecia, pero para la mayoría de la gente se trataba sólo de una abstracción. (Los marineros,que podían ver cómo un barco desaparecía tras el horizonte sabían al menos que el mundo no era plano.) Que la tierra es esférica no es una abstracción para nosotros.Estamos bastante seguros de que si decidiéramos viajar alrededor del mundo, en cualquier dirección (este, oeste, norte o sur), acabaríamos tarde o temprano regresando al lugar desde donde partimos”. si seguimos las rutas de viaje establecidas,la empresa no debería llevarnos , mucho tiempo, tres o cuatro días como máximo. Lo que es más, sabemos que dentro de los límites marcados por la estabilidad o el desorden político, estaremos en todas partes igual de seguros que en nuestro hogar.Justificar a ambos lados Es decir estamos seguros de que no hay monstruos ni barreras mitológicas de ningún otro tipo que nos impidan circunnavegar el orbe. En 1450, el mundo no te habría parecido redondo porque tu mente, a menos que fueras un genio como Colón, no podría concebirlo como una esfera, es decir, no podría concebirlo como lo concebimos actualmente. Colón cambió la imagen mental que todo ser humano tenía del mundo. Nadie más ha conseguido , algo similar. Esos exploradores y descubridores fueron todos ellos hombres “excepcionales. El príncipe Enrique el Navegante, Bartolomeu Días, Vasco da Gama, Fernando Magallanes y muchos otros. Todos . ellos se arriesgaron hasta un punto que hoy nos produciría vértigo. La mayoría de ellos no regresó a casa para disfrutar los frutos de sus grandes descubrimientos. De los doscientos setenta hombres que acompañaron a Magallanes en sus cinco barcos cuando abandonó España en 1519, sólo dieciocho regresaron dos años después. Unos cuantos desertaron durante el viaje, pero la mayoría murió de hambre o cayó pasto de enfermedades o víctima de heridas. Las posibilidades de sobrevivir a uno de esos primeros viajes, que eran empresas de un atrevimiento y una ambición asombrosas, eran mucho menores que los peligros a los que se enfrentó Neil Armstrong cuando fue a la Luna en 1969. Y, sin embargo, en los puertos de España y Portugal en los primeros años del siglo XVI, y más tarde también en los puertos ingleses, franceses y holandeses, nunca faltaban marineros para tripular ni capitanes para mandar los barcos que constantemente partían hacia lugares remotos y desconocidos. No eran hombres impulsivos. Igual que Neil Armstrong y los demás astronautas, estaban convencidos de que contaban con la mejor tecnología disponible en el mundo. En otras palabras, creían que tenían las máximas posibilidades de triunfo. Y partían en busca de lo desconocido, a menudo casándose y teniendo un hijo antes de partir de modo que su nombre sobreviviera si su cuerpo no lo hacía, y casi nunca dejaban de escribir su testamento antes de zarpar. Iban a aquellos Viajes a pesar de sus miedos, pues nada hubiera podido impedirles ir. ¿Por qué lo hacían? Para muchos la promesa de enormes riquezas reales o imaginarias era suficiente para hacerles salir de sus casas, y mandarlos al mar abordo de aquellos barcos.A los que fueron después de que se realizaran los primeros grandes descubrimientos geograficos les debió atraer, sobre todo la búsqueda de riquezas. Pero no creo que ese fuera el caso de los grandes descubridores y ciertamente ese no fue el caso de Colón.Por brillante que fuera, por loco que estuviera, Cristobal Colón fue uno de los hombres más notables que han existido. Nunca escondió su voluntad de enrriquecerse pero no era dinero lo que buscaba, no era por eso por lo que estaba dispuesto a jugarse la vida.Lo que quería era buscarse la fama eterna, pues sabía, quizá mejor que nadie de su época que el descubrimiento de un nuevo mundo se la proporcionaría. El arrollador deseo de honor y de gloria,fue calificado por el poeta John Milton como”esa última debilidad de las mentes nobles”. Es una frase que se malinterpreta a menudo. Milton quería decir que de todos los motivos que mueven a los hombres solo hay uno que sea mayor que el deseo de fama y honor:el deseo de la salvación, de la gloria eterna cristiana.El deseo de la fama es de una pureza tan alta que solo lo superan lo que los santos desean o conocen.Colón no era un santo, bien lo sabe Dios,era un pecador demasiado grande para pretenderlo. Pero si hay santos seculares, hombres y mujeres que poseen una pureza de corazón y una voluntad que está solo a un paso de la santidad, y de lo divino, sin duda Colón fue uno de ellos. Charles Van Doren Ed. Planta.


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