feb 062011
 

Leí hace poco en “África Puente Cristo”, un blog de los muchos y buenos que contiene “Blog de Ceuta”,las cavilaciones de su dueña sobre una estatua de Hércules, que por aburrirse un h…. en el lugar en el que lo habían ubicado decidieron no hace mucho su reubicación. La dueña del blog ,como es natural, no pudo contener la curiosidad y se acercó a ver toda la fuerza bruta que de lejos transmite a los ojos de todos nosotros esa imponente escultura de bronce forjada para que dure más que las pilas del conejo de” duracell”. Y eso esperamos más de un@ porque con lo que ha costado…en fin, que mi neurona se ha ido por “Monte Hacho”… ya regresa;a lo que iba. Se acercó para admirar, o para satisfacer su curiosidad natural y humana, de si el artista había sido fiel a la realidad proporcional de peso, estatura y poderío muscular, a la hora de completar la anatomía de tan magno personaje de la mitología griega, fiel a los cánones de belleza que marcaron esa esplendida etapa creativa, o tal vez siguiendo las enseñanzas del bueno de Giorgio Vasari, contemporáneo y amigo del señor de los señores Miguel Ángel, que dijo:
El artista extrae lo superfluo y reduce la obra a la idea que guarda en su menete

El caso es que la señora blogera en cuestión se quedó como una servidora:”pasmá” porque ni clásico griego, ni cánones de Vasari, ni “ná de ná” . Y como a una le picó la curiosidad, agarré el bolso y a mi consorte, y me planté ante el enigma ¡ja! mis ojos se clavaron en la entrepierna del macho en cuestión sin poder creer lo que veia. Allí en aquel punto preciso y conciso en donde la virilidad de semejante coloso debía ser un explosión de vida, se encontraba un “algo” parecido a…¿un kleenex para narices grandes? ¿una bayeta para abrillantar las columnas maltratadas por el salitre? O quizá la mantita de Charlie Brown,panacea insustituible de todos los complejos y miedos que abordan a este entrañable personaje. No se, no se, quizá todo esto que he dejado aquí escrito solo son paranoias de mi neurona y sencillamente sea el acabado “fino” al que nos tiene acostumbrados el país asiático ¡ay! que hay que esmerarse más en los acabados, que luego pasa lo que pasa y a más de un@ nos corroe la duda de si será o no será.

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