Mar 092011
 

Amigoconfesorsicologocompañerodefatigas….Todo lo que representaba ese Tekel en su diminuta estampa….

La otra noche te vi pasar con una mano en el bolsillo de la cazadora, y el cuello sepultado entre los pliegues de la Burberry de lana que tu suegra te regaló por navidad. Ibas paseando al perro con cara de pocas ganas de andar con perro, y bolsa de plástico anudada a la correa. Porque en casa mucho perro, mucho perro… toda la familia quiso perro, y pasaron olimpicamente de tu “inexplicable oposición”. Y es que tu ya te veías venir el desenlace de la historia que no era otro que el de acabar tomando el testigo de la responsabilidad canina para que el animal no se transformara en una hermosa pieza de mortadela italiana.Un tirón de la correa te hizo parar en seco justo al limite de un gargajo, que alguien decidió lanzar al suelo olvidando que a los demás les molesta bastante los autógrafos que va dejando en las aceras, porque “Ambrosius”se había rendido, siguiendo su costumbre, en la primera palmera que hay justo al cruzar la calle. Y tras un olisqueo superficial, como queriendo decir:”Si tiene dueño yo hago como si nada”, vació su vejiga sobre el tronco; un tronco acostumbrado a las cosas de perros. Fue un chorro largo; de esos de horas de espera hasta que llega su tabla de salvación que no era otra que tu persona cansada y hastiada del rutinario curro de mierda que venias haciendo desde que ocupaste aquel puesto en la oficina. En esa en la que durante un tiempo creíste en un ascenso que nunca llegó, solo porque te abordó con una palmadita en la espalda aquella vez que coincidisteis en el bar de la esquina, y tu le respondiste con una cerveza y un chiste “gracioso”,piensas, con el ceño fruncido y la vista fija como un idiota en las gotas de las aguas menores de Ambrosius que salpican tus Dockers comprados al 50% en las rebajas, mientras que tu mano tira de la correa adenlantandose a las intenciones de tu “amigoconfesorsicologocompañerodefatigas”,que es para ti, todo lo que representa ese Tekel en su diminuta estampa. Y vuelves a tirar de la correa esta vez con más ímpetu mientras sueltas un taco al comprobar que el botón se atascó y no puedes”atar corto”a tu”amigoconfesorsicologocompañerodefatigas”que corre como si le hubiera robado el monopatín a Snoopy, y a ti no te queda otro remedio que emprender esa carrera a ninguna parte que no sean palmeras o esquinas.
La otra noche te vi volver con las manos en los bolsillos de la cazadora, sin correa, sin bolsa de plástico, sin ese “amigoconfesorsicologocompañerodefatigas: Ambrosius el perro de la familia.
La otra noche te vi junto a la palmera…
La otra noche te vi hablando solo y por un momento quise ser tu amiga, tu confesora, tu sicóloga, tu compañera de fatigas…
Aquella noche no quise ser Ambrosius:pretendí ser tu amante; solo lo pretendí…


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