May 142011
 



La luz del flexo juega con las sombras de la habitación hoy vacía de ti, y del sonido que las teclas del ordenador esparcen por el aire al paso de esas” manos de oficina”tan parcas en caricias, tan doctas con los pactos y negocios… tan alejadas de mi.Las cortinas corridas; las persianas subidas y en la calle la luz de la farola de la esquina temblequea anunciando que aún le queda algo de vida.
Tu sillón conserva el hueco de tu cuerpo, y en el filo de la taza , aun sin recoger,los restos de la espuma del último café me hablan de unos labios que han besado. Me cuentan de unas manos que saben de ternura, me dicen de un aliento acariciando un cuello;de una lengua rozando el mapa inexplorado de otra piel.Busco en la papelera repleta de folios maquillados de números, de cuartillas tatuadas de letras, de sobres rasgados con urgencia. Busco un indicio, una señal. Algo que arroje una luz de quien es ella, como es. Busco, busco y busco en los cajones, entre las torres de libros que descansan en la mesa, por el suelo, en los estantes. Busco y rebusco con manos torpes, y con las prisas, empujo sin querer; dejo caer” la Túnica Azafrán” de Lobsang Rampa, que aquel verano del ochenta y nueve yo te regalé.Entre las hojas un sobre sin abrir lleva mi nombre escrito a mano, por tu mano que juega con los “rabos de las aes” sobre el caro papel con el membrete “Bufete de abogados tal y tal”.
He ocupado el hueco del sillón, y he pegado los labios al borde de la taza por ver si el contacto de la loza te devolvía a mi. Mis ojos se han posado en la farola, ahora sin vida, para luego volverse hacia la carta en donde “los rabos de las aes”,bailaban como colas de cometas al paso de las lágrimas rodando por mi piel:
Te he querido siempre y siempre te querré -me dicedes en la carta-. Mejor fue que creyeras que ya no me importabas a saber la verdad, de que he luchado mucho por la vida; por vivirla por ti. Ya ves que no he ganado la batalla. No llores por favor, aquí te dejo “el rabo de mis aes”,son solo para ti.
mejor fue que creyeras que ya no me importabas…
Y he luchado mucho por la vida, por vivirla por ti
ya ves que no he ganado la batalla…
Aquí te dejo “el rabo de mi aes”…
Al paso de las lágrimas…
Como colas de cometas…
El hueco del sillón…
verano del ochenta y nueve…
Al paso de esas “manos de oficina”, tan parcas en caricias…
“el rabo de tus aes”…

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