Feb 102010
 

Este etiope altivo, Está fuera de su entorno, eso es evidente…parece que está pensando…¿pero que c…hago yo aquí?

Y una negra vieja, sentada en su puesto, me miraba desde el fondo de unos ojos entornados…
A cualquier stand que se le ponga por delante…

es suficiente para darle color…

su artesanía…
Los stand, eras humildes, ya se sabe…
Una parte de la representación de los países africanos ¡llegamos a tiempo!

Pasamos por África con la emoción contenida, al menos yo, los pensamientos de mi consorte en esa corta travesía no se los derroteros que tomaron, aunque imagino que le trasnportaron a ese tiempo, no tan largo como el mío, que pasó en ese continente. Tiempos felices que no volverán; recuerdos dormidos en un rincón del corazón que a veces, salen para recordarte de donde vienes, y en donde se forjó tu carácter; tu forma de ser; de ver la vida¿no dijo alguien? ¿ fue Freud? si no es así que me disculpe el señor en cuestión. Insisto, no dijo alguien, que “la infancia y la adolescencia son las dos etapas de la vida que forman la personalidad del ser humano… La mía se formó en África; en esa África doliente y bella, a la que le ha tocado en el reparto de la tierra, ser “la cenicienta del mundo; la despensa de los demás. La que espera sin más a que alguien la escuche en serio.
– Oiga no; pobre no. Guarda una gran riqueza tanto en el suelo que pisan sus gentes, como en el subsuelo, que gran parte de ellos no sabe que tienen.
No voy a hacer demagogia barata hablando de algo que ya se ha dicho hasta la saciedad: Ríos de tinta han corrido sobre el tema sin solución, y…bla, bla, bla…y bla, bla, bla… solo quiero hablar de lo que me dicta el corazón, y dice mi corazón ¡cuanto te quiero África! mis recuerdos de niña, mis sueños de adolescente, mis complejos, mis vergüenzas, mi timidez… mi primer amor de adolescente, y el que llegó después hasta hoy. Todas y cada una de estas emociones, te las debo a ti. Te amaré siempre África, aunque no mueva un dedo por ti ¿que puedo decir algo en mi descargo? pues si, puedo decir que no tengo el poder en mis manos para mover el mundo, porque si así fuera no seríais la gran olvidada ¡eso lo juro! pero no soy nadie, absolutamente nadie capaz ,y con poder para cambiar el mundo. Algo hay en mi descargo, señor juez; algo hay…

¡Oh Fitur, Fitur!

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