Jun 242010
 


La he gritado. Hoy la he gritado más que de costumbre, y con ello hice alarde de mi inhumana humanidad, que tengo mucha, porque tras estas páginas de mi vida; esas que os presento con regularidad, y en la que muchos veis en ella:ternura, sensibilidad, dulzura… y no sé cuantos dones del Cielo más, también tiene esa:” mi vida”, su otra cara de la moneda…Y es que con este ir y venir de un lado del Estrecho a al otro, el puerto de Algeciras lo frecuentamos con más asiduidad de la que quisiéramos… La he visto mas de una vez en el puerto acercándose a los coches que como una larga fila de procesionarias esperan impacientes a que el barco llegue al muelle y se los trague, como una vez en un cuento cualquiera de los de siempre, se tragó una ballena al viejo carpintero que tras perder su trozo de madera insuflado de vida, salió en pos de ella porque la necesitaba para dar sentido a su vida; sentido a su vida…¿ A que vida? digo yo… La he visto mas de una vez en la cafetería del puerto, mientras esperaba a que el barco que me devolvería a Ceuta, llegara con un poco de suerte sin retraso. La observo, mientras va de mesa en mesa acercándose a la mía sin remedio. Es lo que queda de una mujer que en su día fue bella, muy bella, a juzgar por las facciones que aunque machacadas por esa vida maldita que le a tocado vivir, o tal vez, que ella eligió sin más. siguen relatando como un libro abierto, que hubo un tiempo en el que podía disfrutar de la frescura de los campos, y de un cielo azul. O tal vez fuera una “urbanita” incondicional. De cualquier modo, aún le queda estilo. Se dice, y yo creo que es cierto: que con la elegancia se nace, y por mucho que un@ se empeñe a lo largo de la vida, en serlo no hay nada que hacer: el traje “lo lleva a él”; el vestido ” a ella”, y ese es el caso de esta mujer de edad indefinida aunque a mi parecer no llega ni a los cuarenta, en la que el estilo no la ha abandonado del todo. La veo acercarse a las mesas musitando incoherencias, y extendiendo la mano desde ese brazo replegado como al amparo del cuerpo; como si aún le quedara algo de dignidad escondida bajo el ala agujereada por los pinchazos de la heroína. Se acerca hasta donde me encuentro, y me fijo en, aunque parezca increíble, sus preciosos ojos azules, hoy entornados más que otros días. Algo me dice desde ese cuerpo inestable y yo impaciente por apartarla de mi mesa le dedico un:NO, mientras que con un gesto de la mano le digo:LARGO DE AQUÍ.Pero ella insiste y yo me exaspero, me seria muchisimo más fácil sacar unas monedas y dejar que se alejara sin más, pero no lo hago, no lo hago nunca, y eso que con toda la sinceridad de mi alma, he de decir, que soy una persona dada a dar más de lo que que puedo; he sido toda la vida de esta manera y ya es tarde para cambiar. Así que esta actitud mía con esa infeliz, no va en acorde con mi forma de ser y pensar. Pero es que no puedo ver como se acerca junto a mi, rozando casi el borde de cualquier bebida o alimento que en ese momento esté sobre la mesa. Pienso: “”””me va a contagiar cualquier cosa…”” ¡crueldad, crueldad, crueldad! y la despacho con un:-¡¡¡DEJAME EN PAZ!!! VETE DE AQUÍ ¿QUIERES?, y ella entonces haciendo un esfuerzo abre esos precioso y castigadisimos ojos azules, como asombrada, no creo que por no darle unas monedas, si no más bien por esa actitud, tan dura que adopto con ella. Está acostumbrada seguro, a que le digan: “no”, o a que dejen en su mano unas monedas sin más, pero a ese enojo que mi voz le trasmite…a eso creo que no. – ¡María Jesús!- es la camarera amiga, de la cafetería de ese puesto de Algeciras-, anda dale de comer lo que quiera, como si se come tres menús- cosa que dudo por esa delgadez alimentada por la heroína, la coca, y todas esas sustancias que tanto bien causan al ser humano. – Si es que se lo pones y no lo quiere…- me dice desde la barra en la que está sirviendo un pedido de comida rápida. – Pues un bocata, pero dale algo… -Como quieras, pero luego no digas que no te lo advertí… Y la veo recoger el bocata, y alejarse hacia la puerta de embarque, no sin antes pasar por una u otra de las mesas ocupadas, en la que si le dan unas monedas, porque con ella tienen el corazón más blando que el de una. Me levanto y la sigo, observando el caminar vacilante en el que a pesar de los pesares, aún le queda algo del estilo que un día tuvo. -¿Que haces? – Le pregunto con enfado al ver que deja el bocadillo al pie de la escalera… Se levanta apoyando su brazo en el pasamanos, y me mira de frente, como a mi me gusta mirar a la gente, pero descubro que con ella no puedo, porque con ella no tengo el corazón limpio ni el alma serena: “”tendré que esconder esta mirada en en el revés de mi alma; quizá algún día pueda guardarla junto a las otras que me he cruzado en la vida, pero ahora tengo que esconderla en ese bolsillo que tanto me avergüenza. – Necesito “pá comé”… – Ni un euro, te doy que has tirado el bocadillo. Tú lo que quieres es que te ayude a pincharte, ¡PUES NI UN EURO! y la veo alejarse con esa elegancia que aún no ha perdido del todo, a pesar de tantos pesares. Y yo me siento fatal y me pregunto que cual es el motivo real que me impide darle esas monedas, cada vez que me la cruzo, si no se las niego a ningún Cristo viviente cuando se acercan a mi…Dime por qué. Hoy la he gritado más que de costumbre…Es la otra cara de la moneda de mi vida. Hoy he sido cruel, como muchos otros días con ese Cristo viviente. que no se realmente el por qué de mi rechazo; hoy he tenido que esconder en un rincón de mi alma esos ojos azules, en los que leo:”ten algo de pieda”.

Desde un hotel cualquiera de Algeciras


  4 Responses to “Por quitármela de encima…”

  1. A veces, piensas en ayudar a una persona de estas, pero luego ves que es inutil, porque en realidad ya no necesitan o no quieren ayuda, llega un momento en que están cómodos con esa vida, que ya no es vida, yo creo que ni siquiera saben que están así, intento ponerme en su lugar, pienso en qué cosa tan horrible les habrá pasado para terminar así, y me da pena, la mayoría tiene familia que no quieren saber nada de ellos o simplemente han tirado la toalla y ya no se interesan en ayudarlos, pero al menos calmamos nuestras almas intentando ofrecerle algo de alimento, porque yo también he caido en darle de comer, pero dinero nunca, me hace sentir más culpable porque piensas que le das los medios para conseguir eso que acabará con su vida. Esperemos que no acabemos extinguiendonos las personas que aún tenemos ganas de ayudar a los demás, aunque a mi ya se me están quitando las ganas.Un saludo.

  2. Veo que has decidido pasar por mi zaguán: Gracias por tu cortesía, y ya sabes que cuando no tengas nada mejor que hacer, aquí me encontrarás.
    Un abrazo cercano.

    Gudea de Lagash

  3. Ahora la puedes mandar a la Conchinchina en helicóptero.

  4. NO se pase señor Jonsu, el porta-sandalias. Que la culpa no es de ella sino MIA.

    Un abrazo.

    Gudeita.

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>