Ago 202011
 

Y…espero que la vida te vaya bien…


Tengo que decir que de esto ya hace un tiempo, y que hoy a D.G. este buen amigo se encuentra estupendamente, pero he querido recordar esos momentos; compartirlos con todo aquel ser humano que lo quiera leer.

No se como ni por qué, un día cualquiera de no se que mes del pasado año, eso si lo tengo claro, me llegó un correo de una persona querida, muy querida en este foro. He de confesar que me extrañó porque no había cruzado palabra con él, ni en la galería ni en este pequeño mundo, pleno de vida, luz y color. Poco a poco, pasito a pasito, se hizo un hueco en mi correo: hoy te escribo unas letras, mañana te mando un p.p.s…. y yo, con cuidado y despacito, tal como lo haría un niño, o un animal desamparado dejaba que se acercara; que se metiera en mi vida… Y hablamos, durante un tiempo de esto y de lo otro y yo le confesé y el me preguntó por “Gudea”., que si era rey o reina, que si por qué te marchaste, que si por qué no vuelves a “aquel rincón”… que si esto, que si lo otro… y así paso el tiempo, y un día le dije: – Voy dos días a Madrid ¿Nos vemos?- Y yo sabiendo de su estado de salud, le propuse ir a su encuentro: – dime donde nos vemos; yo voy a ti.

– No- dijo él – dime tú donde te quedas y yo llegaré hasta allí.

– En el hotel Conde Duque, plaza de Suchill, pero no te molestes que ya me acerco yo…

– No, – me interrumpió – no es molestia ninguna, para mí será un placer…

Y bromeamos con esa cita a ciegas, y nos dijimos: – ¡Yo llevaré un clavel! ¡Yo llevaré…! Tengo que decir que mi persona jugaba con ventaja, porque su foto se pasea por el foro con cada escrito, con cada comentario, que coloca en un lado y en otro… ¡Yo jugaba con ventaja!

Y llegó la tan esperada tarde. Yo había estado en el Prado toda la mañana , y algunas horas más, así que regresé “con la lengua fuera”, justito, justito para darme una ducha rápida y colocarme “las pinturas de guerra”, en un intento por disimular las marcas de la fatiga que a estas edades encantadoras afloran a la piel de las mujeres en cuanto salimos de la rutina. Acabando de darme un toque de”Un Bois Vanille” de Serge Lutens, suena el teléfono de recepción…

Las puertas del ascensor se abrieron y yo nerviosa como una colegiala dirigí la vista hacia el mostrador, y lo vi, entonces fue cuando lo vi, con su cazadora de piel marrón, su camisa de cuadro y sus pantalones vaqueros, él me miró y supongo que dedujo que era yo, entre otras cosas porque del ascensor no salía nadie más. No se quien de los dos llegó primero al otro, solo se que me encantó desde el primer segundo que sus ojos se posaron en los míos…

– ¿Te parece que nos sentemos en la cafetería?- Le dije a sabiendas de que aceptaría,

– Si, como no… Yo no tengo prisa, he venido a verte…-la ternura de su mirada se abría paso a través de unos ojos de un azul tan claro, como el cielo en una mañana de primavera. Los cristales de sus gafas no impedían que esa mirada dulce y bonachona me calara hasta los huesos…

Y entre cafés, cocas “lait”y platillos de frutos secos amontonados en la pequeña mesa del local, pasaban las horas sin darnos cuenta, al menos para mí. Y charlamos, opinamos, y no se si discrepamos, creo que no: si así fue, una ni se enteró. Como podéis figuraros el foro fue tema de nuestra conversación, al igual que nuestra querida Guinea con sus recuerdos infantiles y sus vivencias adolescentes…: – recuerdas a tal, o a cual persona… ¿Y esa familia que tenía aquella finca de café… Yo la verdad es que de lo que me preguntaba poco pude aclararle pues mis recuerdos se ciñen a un mundo pequeño, de niña feliz, hasta pasada la frontera de los dieciseis años, en cambio él por ser algo “mas maduro”, que no mayor, es más rico en recuerdos y conocimientos, de nuestra Guinea y sus gentes.

– Si lo sé traigo las memorias de mi padre y seguro que podría aclararte muchas cosas… – le digo, con los labios, mientras mí mente piensa…: es una pena que no nos hayamos conocido antes… es una pena no haber podido disfrutar de tu compañía hasta hoy, es una pena…

Y seguimos con nuestra conversación y en mitad de ella el móvil suena…: – si…si… vale, vale… no, no estoy sola, ha venido aquel amigo del foro, que te comenté… ¡Estupendo! Ahora se lo comento. Un beso. – le miro y le digo: que Manolo ha salido de la reunión; que ya viene para el hotel ¿Crees que tienes aún tiempo para que podáis veros?- Y “mi cita a ciegas”, responde a golpe de sorbo de café que estará encantado…….

– ¿Y sabes? Y esto y aquello…
Y al rato aparece Manolo, con “la soga al cuello” , llevando en una mano, un montón de papelotes y en la otra el maletín. Y se abrazan, en un abrazo fuerte, de amistad profunda, como si se conocieran de toda la vida… y pienso al verles que esa es la magia de “nuestra Guinea”, los seres que la habitan por encima de: discrepo yo, discrepas tú, tienen el denominador común de “la añoranza”…de “la solitud”… de la “morriña”…del “te echo de menos”… ayúdame a recordar… ¿Alguien conoce a…? Busco desesperadamente a… ¡Hay que volver!… Basakato… Paella en lancha… La guardia Colonial…………..

…………………. ¿Te ocurre algo? Su voz al otro lado del teléfono parecía cansada, muy cansada…Es que echo de menos tus p.p.s….- le digo preocupada por la falta de energía, que trasmitía desde el otro lado del teléfono.

– No te preocupes, es que ahora mismo no me coges en un buen momento…: tengo mi lucha particular con el aire… Hablamos en otro momento…Adiós bonita… Un beso.

– Adiós amigo. Cuídate mucho; te llamare…Y colgué el teléfono preocupada por ti… muy preocupada por ti, querido JOSE LUIS P. D.C.

¡GRACIAS POR CRUZARTE EN MI CAMINO! Por tus atenciones, por tu delicadeza, por esa mirada tuya, tan llena… ¡Por ser como eres! Por haber irrumpido en mi vida, sin avisar, por haberme metido en la tuya, sin pedirme permiso…AGRADECIDA POR TU AMISTAD.

Un abrazo y un beso


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