Abr 042015
 

Contigo aprendí que el amor puede anidar a mil kilómetros de ti. Que engancha tanto lo dejado en el teclado que no es preciso ni siquiera conocerse.
Contigo aprendí que la distancia no es un puente abandonado; que con la fuerza del deseo imaginas que ese ratón que sujetas con el hueco de tu mano, no es otra cosa que el hueco de la mía .
Con la fuerza del deseo… yo te siento susurrando las palabras que yo marco en el teclado.
Con la fuerza del deseo veo escritas, entre lineas, cada noche en la pantalla lo que tú quieres decirme sin que nadie se de cuenta. ¡Ay! de esos puntos, de esas comas , de esos puntos suspensivos diablillos de las letras que te cuentan… que me dicen, más que dejan a la vista de la gente.
Con el tiempo he aprendido a conocerte. He compartido contigo tus tristezas y tus risas; tus cambios de humor, amor.
Porque yo te quiero, porque tu me amas, porque te deseo y tu me devoras, en tus sueños claro, con ansia animal. Yo no quiero conocerte, tu a mi tampoco; eso espero. Solo quiero tus dedos en el teclado, tu mano en el ratón, tus ojos en la pantalla. Y el corazón…tú corazón, a mil kilómetros de mi.
Porque yo te quiero, porque tu me amas, porque me deseas y yo te devoro con ansia animal.
Y como todo, el deseo del teclado algún día pasará. Y lo sabré y lo sabrás por un punto o una coma, por los puntos suspensivos… porque no sigues el ritmo de lo que dejo colgado en mi blog, o el dichoso”caralibro” tan de hoy.
Yo te atraigo tú me atraes a través de la distancia y entre ratón y ratón. Es mejor no conocernos para así seguir soñando con tus ojos con mis manos, con tu boca, con mis ansias y las tuyas en la cama…
Contigo aprendí que la distancia no es un puente abandonado, y que los sueños es mejor no despertarlos.
Contigo aprendí a conocerme y a sentirme una mujer llena de vida; la más bella entre las bellas, pues los sueños es mejor no despertarlos…
Contigo aprendí a dar un salto en el tiempo ya vivido y a mirarme en los espejos, y ver la niña de ayer…
Contigo aprendí, que los problemas no lo son si estás conmigo en la distancia…
Contigo aprendí a verlo todo, envuelto en la primavera.
Contigo aprendí a ver la vida del color de un brote nuevo.
Contigo aprendí que las estrellas son candelas que ilumina nuestras noches y que la luna se las come a bocaditos.
Contigo aprendí a estar siempre enamorada…