Jul 252012
 

Vengo de un viaje…De un viaje al mundo de la desolación y la tristeza,en donde  los corazones aparecen rotos,y las almas tan llenas de aflicción  que ya no tienen ni fuerzas para sufrir porque lo han sufrido todo en estos días.Vengo de un pequeño rincón del mundo en donde un hombre acaba de morir.Y lo ha hecho en la paz del hogar ,entre los suyos,con la ventana de la estancia abierta de par en par y la algarabía de los juegos infantiles de sus nietos: -¡Abuelo un besito,abuelo! y hasta él llegaban esos besos  ajenos a eso de “ahora y en la hora de nuestra muerte amen”.Besos recubiertos de  bendita inocencia, como el más dulce de los dulces.
Se marchó todo arregladito él,por unas manos expertas y compasivas que no dejó, ni por un momento, colarse ni un solo insecto en esa estancia de ventana abierta a la luz de esa mañana de verano.Fue un hombre generoso;tan generoso que hasta dejó a su alma compañera de su vida,que pasara la noche en su lecho.Un lecho en el que el frío de la muerte no pudo anidar porque ella lo templó en todo momento,y sin saberlo por quedarse dormida,con el calor de toda una vida junto a él con lo bueno y lo malo que da vivir la vida entera,siempre con la misma alma.
Vivió pisando fuerte, a caballo entre el “ordeno y mando” y un genio soportable solo por el alma de su vida.La amó hasta la extenuacíon con” ese amor que mata” de siempre conmigo,para mí y por mí y ella le correspondió con su vida entera para él y por él.
Fue un hombre inteligente y comprometido con el juramento que una vez hizo a la bandera,que acabó en una pequeña aldea de un rincón cualquiera,tocando la campana mañanera de la iglesia del lugar y ayudando al cura con los trasiegos de la Santa Misa.Fue un hombre de una vida intensa y de una muerte en paz.Tan en paz que pienso en él y siento que nuestras diferencias han ido a parar al cajón que hay detrás del arcoiris,ese que pone: “tirar aquí, por favor”: los malos modos,la cólera,los dardos que hieren,las malas interpretaciones,la osbtinación,el orgullo…
He dormido en una cama que no era la mía,y lo he hecho mirando a las estrellas por un ventanuco situado justo sobre mi cabeza.
He dormido sobre un tatami de alguien a quien quiero mucho…
Me he dormido mirando a las estrellas,más allá del cajón que hay detrás del arcoiris,pensando en tu vida y en la mía llegando a la conclusión de que: hoy tu alma y la mía se han abrazado en paz.

Un beso.