Tribunal de la raza

El Tribunal de la Raza

El melongo restallaba sin descanso, bailado por un indígena que sabía hacer bien su trabajo: uno… dos… hasta cien veces en la espalda del desdichado o la desdichada de turno que, unida por una gruesa[…]

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El silencio del silencio…

El era un hombre infiel por naturaleza y ella practicaba el deporte de la santa paciencia, alternado con el ejercicio de la resignación. El alardeaba entre los amigos más intimos “los siete polvos” echados aquella[…]

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