Ene 032016
 

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Hoy, 30 – junio – 1945

Inolvidable y querida Sarita:

Ayer por la tarde te había escrito una carta, cuando llegó al campamento Barreal y me entregó la tuya con la foto. Que me llevé una alegría, huelga decirlo. Cuando miro la foto, me parece un poco menos lejana la distancia que hay entre los dos. Cuando te miro y te veo tan inmóvil, me hace gracia pensar en lo difícil que habrá sido para ti el estar tan quietecita mientras te la sacaban. Viéndote, nadie podría pensar lo nerviosilla que eres.
No sabes cómo he sentido la pérdida de mi álbum en el que tenía tantas fotos tuyas… y las cartas; tus cartas… Lo siento tanto “Escopetilla”…
El capitán ya bajó a Niefang ayer por la mañana con Juan Rodríguez. Su familia se ha quedado en esta y Amalia también. Creo que bajarán pronto. Barreal bajará mañana a Bata con el caucho y, como estamos todos ocupados, Alejandro lleva uno de los camiones. Esta carta junto con la otra te la entregará él. Yo por mi parte tengo que quedarme a fin de terminar un sin número de cosas que me ha encargado. Aparte del traslado de todo el material del garaje, me “recomendó” terminar los detalles que quedaran sueltos. Hacer las almenas y techarlas con chapas de zinc. Luego desmontar el motor de la luz y todas las instalaciones, además de otras muchas cosas que quiere haga con toda rapidez para seguidamente trasladarme a Niefang. Quiere que me encuentre allí mañana por la noche, así que puedes hacerte una idea de cómo ando, máxime teniendo a mis compañeros desperdigados, pero te prometo que en cuanto se despeje un poco el trabajo iré a verte;por cierto que, el gobernador viene el día veinticinco y para esa fecha hay que tenerlo todo preparado.
De Evinayong te puedo decir que como consecuencia de la llegada del gobernador las señoras “no se entienden”: la de Rodríguez se ha metido en la cama, la del teniente dice que tiene la barriga muy gorda y la del capitán tiene pocas ganas de “saber”. Con ello te quiero decir que el jaleo de las comidas de los días que esté todo el séquito por allí no sé cómo lo van a solucionar. Comprendo que Amalia haya cortado por lo sano en vista de lo que se le venía encima; pues ya sabes que al final, con estas cosas, quienes se ven libres de estos líos son “las damas de la alta sociedad”. En fin, tengo que confesarte que a mí, cuando he visto la situación, me ha venido a la cabeza una riña entre comadres.
Según me contó Salgado, la verbena de la otra noche en Bata estuvo muy animada. Ese día estuve pensando en lo bien que lo hubiéramos pasado los dos juntos; habríamos bailado y nos habríamos divertido mucho. No obstante, como no estuviste allí, poco me importó la fiesta.
Dices que en todo momento te acuerdas de mí y que tienes muchísimas ganas de volver a verme. A mí me sucede lo mismo. Estoy muy ilusionado con el día del bautizo de la nena de Trapero, pues así estaríamos los dos juntos en la fiesta y, como es natural, también daríamos un paseo por la playa, en donde estaríamos los dos solos y así podría decirte lo mucho que te quiero mientras te doy un millón de besos…
¡Oye! ¿Ya te vas enterando de cómo se guisan las patatas y como se zurcen los calcetines? Digo esto porque como recordarás te hice esta advertencia cuando estuve la última vez contigo. Quiero que cuando seas mi mujercita vea en ti las habilidades propias de la mujer casada <Inciso de la que escribe: esa batalla la tenía perdida de antemano>, pues debes de pensar que no siempre vamos a vivir en Guinea y que, por lo tanto, cuando estemos en España no podrás contar con boys y cocineros.
Creo que esta vez, cuando baje, lo haré sin tanta prisa como en la anterior y como ya no trabajas tendremos mucho tiempo para estar juntos. Con ello podremos hablar de todo y formar nuestros proyectos para el porvenir. Estoy convencido de que hemos de ser muy felices. Como me gustaría que ahora estuvieses a mi lado, pues así las horas serían menos horas…. Menos lentas…. Aún así me consuelo pensando en que llegará el día en que no nos separemos jamás.
Con esto doy fin a la presente y ahora miraré si sube alguien que te la pueda entregar.
Adiós cariñín, que lo pases muy bien. Recibe un millón de besos de mi parte. Que sepas que te quiero muchísimo y que no te olvido, es lo único que me queda por decirte, por ahora…
Ángel – “Ojos de Gato”-