Dic 102009
 

Yo estoy estupenda…tú estás estupenda…

Vuelvete miope cuando te mires al espejo ,para contar las arrugas, y da gracias a Dios, o a la vida por dejar un nuevo día marcado en tu piel….

Has colocado un asa en la bañera y piensas: : – ¡ De eso nada compañera! es que la bañera no sabes como, pero se ha levantado unos centímetro -, y mientras tocas el asa, te quedas mirándo esas feas manchas que te han salido, sin saber como, en las manos: – ¡De feas nada, que son lunares! – De cuando, en cuando,sientes en la yema de los dedos unos pinchazos que cualquiera diría que has trasplantado un cactus agarrándolo con esas manitas cuajadita de lunares, y ¡Dios! que dolor en las rodillas, y en los codos: < ¡Me duele “”toito mi cuerpecito serrano! > : pues dale a la manta eléctrica y al “Calmatel ¡ Y alegra esa cara! porque estás decreciendo como “Alicia en el país de las Maravillas”y con un poco de suerte, cuando vayas al mercado, a la vuelta de la esquina, te encontrarás con el “señor Conejo”disfrazado de “vecino amable que” te cantará: ¡feliz, feliz, feliz, no cumpleaños! Y tú le miraras con una expresión bovina en la cara mientras piensas: “Este tío se está quedando conmigo”
Regresas del mercado y al torcer una esquina…
– ¡Pero que bien te conservas! ¡ Si parece que no pasan los años para ti! – Ahora es un antiguo vecino del barrio, al que no veías desde hacia tiempo, y piensas que: se ha forjado una confabulación judeomasonica, en contra tuya, y le dejas con la palabra en la boca para llegar cuanto antes a casa. Con la “depre” por bandera, dejas la compra tirada en el poyo de la cocina y te precipitas al armario , para verte en el espejo de cuerpo entero. Y te miras de frente y de lado y hasta de puntillas, y descubres con horror que tienes el cuerpecito serrano como un pan de hogaza a medio amasar… : – ¡de eso nada monada, que son un montón de graciosos hoyuelos que adornan ¡tu cuerpo serrano! pero tú erre que erre insistes, con esa vena masoca tan propia de ti, en seguir con la inspección y descubres un hermoso michelín, al que agarras con los dedos sin piedad y piensas: – No te agobies preciosa, y mirálo bien : es un flotador en forma de patito de goma, que está de ocupa, je, je, je… – Corres al baño y echas mano al maldito espejo de aumento que una vez compraste, para maquillarte, porque no veías tres en un burro en el espejo del lavabo – ¿Y esto? – dices en voz alta, al descubrir el “codigo de barras” que hay encima de tu labio superior – ¿ y esto otro?- murmuras, acercando más la cara, si cabe, al cruel espejo y escudriñas el fino “mapa de carreteras”, que surca la piel de tu rostro : – ¡Que vieja estoy! ¡Si parezco la momia de Nefertiti! .- exclamas desesperada…: ¡No hagas caso, preciosa! que el espejo es de la bruja de tu vecina, que la he visto yo como te daba el cambiazo, y este tiene truco.
Han pasado tantas horas que hasta la compra ha echado raíces en el poyo donde la dejaste, y tú sigues rumíando que vas a hacer con tu cuerpo serrano, y piensas en ponerte en las manos de algún cirujano plástico, para que te chupe bien la grasa y el bolsillo. Y te lanzas al movil como una posesa, para marcar ese número que ves en la tele de no se que clínica de no se que ciudad, que te dejará estupenda de la muerte, pero de pronto ese subidón de adrenalina se te viene a bajo, porque piensas en que te va a costar un h…… el despegarte del patito, y dejas el móvil, para volver al espejo, y la cosa ya no la ves tan mal…: – “¡Tira pa lante nena que estás estupenda!“, te dices plantándole un beso al espejo.
¡Tira pa lante, nena! que seguro que estás estupenda…