May 292012
 

 

 

Oigo a un perro ¡Guaú!.Un perro pequeñajo.Se que es un perro pequeñajo por ese ladrido agudo que tienen los perros que casi no levantan tres palmos del suelo.¡Guaú! vuelve a ladrar.Ahora una voz;es la de su dueño que batalla con él ordenándole que deje de mordisquear la manguera.Un juramento,y un ¡Que harto estoy de ti! se balancean en el aire como un par de calcetines en la cuerda de un tendedero:-¡que te he dicho que pares! ¡Y tú! No se puede cruzar la carretera si no vienes conmigo.¡Que te he dicho que NO!¿Has hecho los deberes?-Una voz infantil llega hasta mí a retazos.Es una voz tímida y algo trémula y por eso deduzco que, el niño en cuestión, NO ha hecho la labor propia de su edad que, junto con la de jugar, y lavarse las orejas,será decisión importante para que el día de mañana sea “un hombre de provecho”,le dice siempre que le ve su bisabuelo, porque el abuelo no está por la labor de aleccionar al nieto sino de jugar al pádel,y chupar carretera y manta a bordo de su Harley.
¡Guaú! Brrreee…Grrruuuuñññ…Gruñe el chucho,metiendo el morro tras las margaritas plantadas en una esquina del pequeño jardín.¡Guaú! ladra de nuevo faltándole el tiempo para escarbar al pie del parterre .Una lombriz de tierra huye por patas aunque no tenga patas,y en su huida se enrosca,coletea y se lanza a reptar por los pequeños montones de tierra,que para ella son los Pirineos pero sin los elefantes de Aníbal para atravesarlos:- ¿Has hecho los deberes o no has hecho los deberes?
– Me queda poco ya…-El niño se frota la palma de la mano en un intento de borrar la mezcla de mugre y rotulador que se ha quedado pegada a la piel con esfuerzo:un moco por aquí…tinta por allá…un churrete de sandía cuyo recorrido aún lleva marcado desde el codo hasta la mano,y un salivajo a fin de borrar todo el empastre.
Una moscarda grande y verde, se ha posado en el mantel sobre los restos de pulpa de la fruta, que ha quedado pegada a la hoja del cuchillo de cocina, de mango de mádera ya deslucido por el tiempo.Y en una esquina al otro lado de la mesa,un peródico doblado por la noticia del dia: latrocinio de Bankia, a quien el gobierno está inyectando miles de millones de euros mientras la población española se hunde en la miseria…¡Guaú! ¡Guaú!ladra y cabriolea, el perro peñajo en torno al cartel que hay plantado junto a las margaritas.¡Guaú! ¡Guaú! sigue ladrando el perro que ahora sentado frente al cartel.
Una mujer joven con pantalones cortos, y una camiseta en la que se lee: “Si la vida te da limones…¡pide sal y tequila!”,aparece con una bandeja con cafetera y tazas,y un sobre asomando por el bolsillo del pantalón. Un pitillo en los labios y unas manos de uñas descuidadas, a falta de señora de la limpieza que le curre en la casa.
– Toma, estaba en el buzón;es del banco…
¡Guaú! ¡Guaú!¡Guaú! ladra el perro pequeñajo al cartel asentado en el parterre,junto al macizo de margaritas.
-¡Papá! ¡Papá! las flores tienen bichos – dice el crío por desconocer la palabra pulgón.
Guaú! ¡Guaú! ¡Guaú! ladra el perro levantando la pata ante el cartel de “SE VENDE”.
y oigo a un perro ladrar…
¡Guaú! Brrreee…Grrrruuuñññ…