Oct 152017
 

DSC00346Los recuerdos son recuerdos, nada más. Recuerdos buenos, recuerdos malos que prefieres olvidar… Recuerdos de infancia y de adolescencia, con sus juegos de niños y las ganas de saber, de experimentar; de ir más allá.
Recuerdos dulces de un ayer con calcetines, de una mirada furtiva, de una sonrisa sincera, de unos besos de algodón.
Recuerdos buenos, recuerdos malos de un tiempo sin inocencia, pues se perdió en el camino de la vida con tanto baile de sentimientos; con tanto “si pero no”.
Recuerdos de un ayer no muy lejano, de un hoy, de ahora, de este momento…
Un platillo, una baqueta en el aire, la otra en el tambor grande. Un redoble, el zumbido del pedal al golpear en el bombo…Y la noche en mi ventana. Y la luz en las farolas. Y a la luna hoy le ha dado por dormir; ayer estuvo de marcha la cachonda. La vi desde mi ventana pintada como una puerta de amarillo… la luna llena.
Se han dormido las baquetas; no hay sonido.
Aún no ha salido la luna…
Y en el estante de enfrente un San Judas, unas fotos, una vela con aroma a una noche de pasión y una maceta de barro con un girasol de lata “made in Hong kong”, que está empeñado en vivir aún sabiendo, que no hay más mundo para él que esa lata y ese estante. Ni más luz, que la luz de mi ventana y la que proyecta el flexo que tengo junto al teclado.
Los recuerdos son recuerdos, nada más.
Hay recuerdos enlatados y recuerdos liberados…
Hay recuerdos que te llenan y otros que te dejan huec@.
Los recuerdos son el relleno del tiempo.
Y los recuerdos de ayer y los de hoy fundiéndose en el mañana; tu mañana, mi mañana, su mañana…
Y el redoble y el zumbido del pedal al golpear en el bombo.
Y una baqueta en el aire amor.