Nov 252011
 

Y en un campo de amapolas…

Se murió de pena, dicen. Nadie supo muy bien que le pasó, apareció un día sentada en su sillón; en el que ocupaba él. De todos los sillones, sillas y sofás desperdigados por la casa sin orden ni concierto,lo mismo que muebles arrumbados en la panza de un trastero viejo y con goteras,o entre las sombras de un garaje de bombilla pelada y fusibles quemados,ese era su preferido,aunque la huella del tiempo hubiera dejado su marca de tela deshilachada, y mugre con solera, a la altura de la cabeza y en los apoyabrazos. Nunca ella tuvo muy claro el porqué de su predilección sobre los otros “descansa posaderas”. Tal vez porque desde el ángulo donde se encontraba los rayos de sol, de las mañanas de primavera, jugaban a la gallina ciega con sus ojos; esos ojos color miel que ni el paso del tiempo, ni la fatiga de horas de papeles y ordenador, habían podido acabar con la ilusión de verla como la primera vez.

Se murió de pena, dicen, pero lo cierto es que nadie, ni si quiera el médico del “112” supo dar con la causa de su dejar de existir. Iba tan arregladita con sus zapatos nuevos, esos que le regaló por su último cumpleaños y que solo calzaba los días de fiesta y si hacía bueno,y aquel vestido azul con botones azules,porque era su color preferido, al que había tenido que sacarle las costuras y cambiar la cremallera por una más resistente a esos kilillos que arrastraba con ella desde hacía un porrón de años.
Se murió de pena, o eso dicen,pero daba gloria verla allí en aquel sillón tan peinada, tan puesta, tan oliendo a colonia de “Nenes”; tan aferrada a una foto vestida de novia, y corriendo por un campo de amapolas con él de la mano. El velo largo de tul jugando con el viento como una colada de ropa blanca tendida al sol,y el pelo revoloteando como la abeja Maya en busca de su Willy. Los pies descalzos ¡Que barbaridad! y aquel ramillete de capullos rojos¡Menos mal que entró en razón, y se dejó colar una rosa blanca! ¡Que idea ! ¡Que horror! Si es que mira que se lo decían. Que no…que una novia como Dios manda no puede casarse con rosas rojas…la gente dirá que no llegas al altar virgen como el aceite, porque hay que llegar virgen como el aceite puro de oliva, a ser posible como el del pueblo de la abuela.Y ella dejó que le colaran el gol de la rosa blanca con tal de no llegar tarde a la cita con él…Como estaba él ¡como un queso de tetilla del pueblo de la abuela! con aquel uniforme blanco “del arma de aviación”, y aquellos ojos tan brillantes y tiernos que no pudo dejar de pensar lo que se había perdido por llegar virgen a ese altar de cura impaciente y una pila de promesas por cumplir para toda la vida.para toda la vida…
Se murió de pena, me parece. Y es que creo, que andaba diciendo, que había llegado al final de las promesas que una vez juró cumplir entre rosas rojas y la “blanca oveja negra” , porque él ya se había marchado y:- ¡Contra! es que me aburro como una “ostra moruna”- toda su vida diciendo eso y nunca supo lo que era una “ostra moruna”- me aburro sin él…
Se murió de pena, eso pensaron al no encontrar la causa de su dejar de existir, porque nunca imaginaron que murió de aburrimiento al faltarle su compañero de juegos, de penas y alegrías, su confidente , su amante, su niño chico, su amor…
Se murió de pena…¿Y que otra cosa podía hacer si nadie le había dicho otra manera de llegar hasta él? :- “eso si”-se dijo- me muero de pena, pero arregladita y oliendo a de “Nenes”, en una mañana de primavera para que me vea bella.
Se murió de pena…Se murió de aburrimiento porque le faltó…
Su compañero de juegos…
De penas…
De alegrías…
Su confidente…
Su amante…
Su niño chico…
Su amor…

Ago 272011
 

 

 

Y la amable camarera taiwanesa miraba ,sin comprender ,la risa de "esos dos guiris" que con la ropa empapada de agua no dejaban de reir...

 

 

Y de pronto se puso a llover con ganas ¡es lo que tiene Taiwán! Y nos parapetamos , en un muro ¿como se puede uno proteger de la lluvia pegado a un muro? Con el paraguas del Seven Eleven no, porque el viento que soplaba lo rompió...¡con un besazo, humanidad! con un besazo al más puro estilo del cine negro americano ¡ja!

 

 

Y esta novia decidió ir de largo...

 

 

 

 

 

Subiendo hacia la universidad, noas encontramos con un par de reportajes de boda. PArece ser que es el lugar más solicitado por los jóvenes para sus fotos.

 

 

 

 

 

Dejamos el fuerte de San Domingo y nos encontramos con esta preciosa iglesia protestante...

 

 

 

 

 

 

 

Antes de la llegada de los chinos, portugueses, holandeses, españoles y japos, ya vivían allí unos señores que no les hizo ni mijita de gracia que invadieran su territorio, esos eran los aborígenes del lugar.


 

Guerra chino francesa. En medio del fragor de la batalla, se pueden contemplar los diferntes equipamentos de los dos paises

 

 

Y todo esto que sigue son mapas explicativos de la historia de Taiwán,la antigua Formosa...

Para que no haya dudas…

 

Al ver ondeando nuestra bandera entre la de los otros paises que una vez ocuparon Taiwán,una no se pudo resistir y lo que no daba en estatura para alcanzarla, lo suplia el deseo de sentirla entre mis manos

 

 

Junto al retrato de la anfitriona…

Dentro de los recintos del fuerte, el edificio de la embajada inglesa durante su dominio.

 

Cañones españoles…

Si aumentáis la foto, vereis el perfil de la cabeza de Buda. Eso dicen…

 

Una vista preciosa, de los jardines del fuerte San Domingo…

 

Comenzamos la subida…

 

En frente “la montaña de Buda”…

 

Camino del fuerte San Domingo…

 

 

 

 

 

Ya os cuento yo la historieta, pero no a colación de cada foto, porque tardaría un montón. Así que empecemos: ya no se si os he contado que el fuerte de San Domingo,está situado en ladesembocadura de Tamsum , teniendo las montañas de fondo y el mar a sus pies. Como es obvio esta situación resultaba ideal para brujulear lo que entraba y salía del lugar ¡vamos que era una portería con estilo!Resumiendo este galimatías, que los holandeses echaron a los españoles, y los chinos a los holandeses ¿ y los aborígenes?ni uno; no quedó ni uno ¡C’est la vie! Y ya no hablo de los cincuenta años que se tiraron los japoneses, porque esto se ha convertido en los anales de la guerra del Peloponeso.
Antes de la llegada de los chinos, portugueses, holandeses, españoles y japos, ya vivían allí unos señores que no les hizo ni mijita de gracia que invadieran su territorio, esos eran los aborígenes del lugar.

Gracias a la experiencia acumulada por Portugal durante el tiempo transcurrido dándole a los barquitos. A los gobernantes se les ocurrió, ir un poquito más lejos, y como el pueblo portugués era tan curioso aceptaron el reto, convirtiéndose en la vanguardia de la era de la navegación, al mando de vasco de Gama.Y así, tras explorar la costa oeste de África,durante un siglo, descubrieron ¡mira tú por donde! el cabo de Buena Esperanza : ¿lo pasamos, o no lo pasamos? ¿Mirar que esta os muy al sur? ¡Venga, pues lo pasamos!Y así en 1497, llega a Malaca, isla de las Especies, China y Japón ¡toma ya!
EL descubrimiento de Damshui,fue un logro de los  grandes navegantes europeos del s.xv,porque eran muy cotillas y no se conformaban con saber los trasiegos de su casa:tenían que meter las narices en las de los vecinos del mundo mundial y claro,como jugaban con ventaja porque ya se habían enterado de las idas y venidas de los griegos, y del dale que te pego del mundo islámico,por no hablar de los cotilleos que se traía Marco Polo; pues lo dicho que: cotilleando, cotilleando llegaron hasta Damsuhi, por cierto que los más “metemeentodo”:los portugueses y los españoles.
Los holandeses llegaron al este de Asia, siguiendo la ruta de portugueses y españoles, y decidieron instalarse en Macao, al sur de China,para acceder al mercado chino. En 1622, la flota holandesa, le pidió ayuda a la inglesa para mandar a paseo a los portuguese, porque querían para ellos solitos el pastel. Un ratito después,los holandeses ocupan la isla de Los Pescadores en 1624, cosa que hace cabrearse mucho al gobierno Ming. Menos mal que un comerciante chino llamado Li- dan,,se los lleva al huerto y aceptan la “invitación de los Ming, para irse a dar la lata a otro sitio: en Dayuán , pero mira tú por donde aparecen los españoles, en el momento en que se están atragantando con tanto requisar barquitos chinos, que se iban a vender sus abalorios desde Fujián a Manila, y los sacan rapidito del lugar…1628, creo…Despues llegaron los japos y más tarde, pero mucho más tarde Taiwán consiguió su liberted.

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Bajo un sol abrasador el estuario del danshui salicado de barcas. El paisaje es para recrearse durante un buen rato, pero no a esas horas, a no ser que quieras derretirte con el calor. Caminamos de prisa buscando en las calles del pueblo costero, las sombra de los árboles y la que proyectan los zaguanes de los comercios. Vamos buscando el fuerte de San Domingo, por su historia española. Una bella impronta arquitectónica que allí dejamos los españoles en 1626. Y al final de la larga calle principal divisamos el fuerte en un promontorio, cosa lógica por cierto, con la bandera de Taiwán ondeando al sol, prueba inequívoca de que tras ser ocupada durante cuatrocientos años por españoles, holandeses, ingleses y japoneses, se había ganado por derecho ese bastión. Nos miramos con desaliento ante la pendiente de la cuesta que nos llevaba hasta las puertas del fuerte. Ante nosotros las banderas de los países que una vez fueron dueños y señores de la isla, aparecían en fila en lo alto de un muro: no pudimos resistirnos a la tentación y nos hicimos un par de fotos con la nuestra, . Nos cruzamos con estudiantes que salían de ella y cosa curiosa, con tres reportajes de boda , que estaban haciendo en el recinto. Un fuerte aguacero, nos sorprendió al bajar, y el pequeño paraguas verde, se dobló con el empuje de una ráfaga de viento…
– ¡No lo fuerces más que lo vas a romper del todo! ¡Es que no ves que el viento no te lo deja abrir!
Me dice Manolo malhumorado, al verse apoyado contra una vieja pared de un solar, sin modo alguno de guarecernos de la lluvia
-¡No lo fuerces más, coño!
– ¡Quieres vivir el momento y olvidarte del puñetero paraguas! Estas sensaciones no las volveremos a tener en la vida… así que saborea este instante y déjate de sandeces; vívelo…: y nos besamos bajo la lluvia, siendo testigos de nuestro beso, una vieja pared de una calle de Damshui y un más que vapuleado paraguas, comprado en un Seven Eleven de Taipei.
Unos metros más allá, alguien nos hacía señas para que nos acercáramos, y sin pensarlo dos veces así lo hicimos, corriendo todo lo que pudimos, bajo la lluvia. Era una taiwuanesa de cara amable y edad sin definir . Nos pasó al restaurante , y muy cortésmente nos entregó sendas toallas, de un limpio inmaculado, guiándonos hasta unos mullidos sillones, junto a una enorme cristalera, desde donde se podía admirar el estuario azotado por la fuerza del viento y la lluvia, que en ese momento arreciaba con ganas. Nos tomamos unas “cocas” disfrutando del espectáculo, y sin importarnos nuestra ropa mojada…
Fue una tarde mágica, en la que una vez más quedo patente la extrema amabilidad del carácter taiwanés: a la muchacha no le importó que le empapáramos los sillones de agua; vio a dos “osos panda” desesperados bajo la lluvia”, y no dudo en guarecerlos: ¡Te quiero Taiwán!

Ago 222011
 

En el pasado…. En el África negra, junto a quien fue durante tantos años su marido:mi padre “Ojos de Gato”


 

En el presente... La cara de felicidad de "la bella Sara" lo dice todo. Ha pasado una eternidad, así lo siente ella, desde que se fue Ojos de Gato con "la pelirroja" se niega a decir que lo incineramos , y prefiere decir:la pelirroja ¡cosas de la bella Sara!

 

La bella Sara , a pesar de sus ochenta y cuatro años es "guerrera". Aquí esta sentada con otro de sus adorados nietos y dándole a la tecnología punta.


 ….- Cuéntame “bella Sara” como fue tu primera vez, en aquella habitación…
La escopetilla dejó el crucigrama que estaba haciendo , y se me quedó mirando con sus ojos de china, ahora mermados por la edad,
– ¡maravilloso! Fue algo maravill…. –
Mientras hablaba, sus ojos brillaban y a la piel de porcelana parecía subirle algo de lo que un tiempo fue “el color amapola”.
– Bueno… fue maravilloso. El me abrazó… yo le abracé; me besó…le besé… ¡Y luego a dormir hasta la mañana siguiente! – dijo haciendo aspavientos con las manos, mientras el crucigrama resbalaba de su regazo hasta el suelo.
– ¡huy! Casi me lo cuentas- le digo riendo.
– Solo te diré que al hotel llegamos a la hora en que mas castiga el sol, pero “pasamos la noche en la luna”.
Sigo la dirección de su mirada: la tiene puesta en la foto que se hicieron en recuerdo de su boda. La foto está tomada de medio cuerpo: ella radiante con su vestido estampado de flores azules, y el de uniforme. A ella le adorna un collar de marfil y un par de pulseras también de marfil. En la guerrera de “Ojos de Gato”la estrella azul de la Guardia Colonial me trae a la memoria a Rubén Darío, y su “Margarita de Baile”. Versos que me transportan a los sueños de mi infancia. Cuando era niña, entre Caperucita, Blancanieves y Pulgarcito, se colaba “Margarita de Baile” que mi padre recitaba con voz pausada hasta que me dormía…
Y…aquí se queda el resto de la conversación por respeto a esa intimidad de “La Bella Sara”, que contó lo que quiso y hasta donde quiso…