Jul 162014
 

DSC03021

Hace calor. Un calor pesado y pegajoso que me hace sentir sucia como si no me hubiera duchado en una semana aunque, como todos los dias, le haya dado vía libre al agua de la ducha para que resbale de la cabeza a los pies, y de los pies a la cabeza. Un agua templada como una taza de té a medio tomar. Da igual; una ducha es una ducha-pienso- mientras miro con envidia el homenaje de agua que le estoy dando a las plantas del pequeño patio del hogar. Una gota se desliza sin prisas por la hoja de un geranio rojo, y luego otra, y otra, y otra en los ciclámenenes, por las pequeñas flores del jazminero…Gotas, gotas y gotas escapadas del agua de regadera de la manguera, que como una serpiente fina y kilométrica, serpentea por el patio enredandose entre las sillas de hierro forjado y la colección de macetas  de barro que salpican el suelo enlosetado, y los tres escalones corridos que llevan al interior de la casa familiar. Siento un cosquilleo en uno de mis brazos y  observo a un insecto subiendo por él; es Dominila, una pequeña mantis que desde no hace mucho vive entre el boscaje de la adelfa y el Jazmín del Brasil. Se siente agusto la puñetera porque a pesar de que muevo el brazo, y le digo con toda la parsimonia del mundo que vuelva a su rincón, pasa olimpicamente de mi:-¡Que te marches! profiero con una voz tan aflautada que me cuesta reconocer como la mía, mientras observo sus ojillos saltones mirandome con atención y no puedo dejar de pensar, que si fuera de mi tamaño seguramente estaría pensando en su cena. Este pensamiento hace que la empatía que hasta ese momento me unía a ella, se  desinfle como un globo de “cumpleaños feliz”, colgado en la verja de hierro que rodea el patio. Ha debido sentir mi rechazo pues sin más, da un salto para posarse sobre una luciérnaga de luz, de esas tan de moda ahora ,a la que una tambien ha sucumbido por eso de que le encantan los monigotes de jardín clavado aquí y allá.La miro de reojo mientras sigo regando, ahora es la hortensia que mi buena amiga Marisol Ortega me regaló hace tiempo ya. Un chaval agitanado me distrae con el ensordecedor ruido de su motillo, al tiempo que el cascabeleo de un pony albino  consigue que levante la vista hacia la  cancela. Se que es un pony porque lo he visto muchas veces pasar por mi puerta tirando de una calesa; lo conduce un calé con sombrero de fieltro y niño rubio y de piel dorada a su lado, que deja en el aire su risa de niño. Los cascos de las patas del pony chapotean en el charco que el agua, escapada de las macetas, ha formado en  el asfalto al tiempo que las crines de un blanco roto, se enredan en el collar de cascabeles que rodea su cuello de pony. Los trinos de los pájaros que anidan entre las tejas de la entrada, y el jazmín del Brasil que trepa por ella, me devuelven al mundo real. Busco a Dominila y no la veo, en  su lugar un polluelo sin plumar se ha caido del nido, estrellandose entre las petunias y lo recojo sin comprender el motivo por el que siguen haciendo el nido en el mismo sitio,cuando no paran de caerse los pajarillos…
El sol está aflojando, y la brisa tan deseada le pide paso con timidez. La calle cobra vida lentamente. Recojo la manguera y sentada en un escalón contemplo el patio tan lleno de vida, en donde Dominila es la reina de ese pequeño mundo de luz y color.
Un sorbo de té frío, un ver caer la tarde, un recuerdo, una palabra, una sonrisa…el eco de tu voz.
Y hace calor. Un calor pesado y pegajoso…
Y el eco de tu voz…

Jun 292013
 

DSC_1569

Caminaba despacito Don Pánfilo Zenea bajo los rayos ardientes  del sol de agosto, con su sombrero  de fieltro cubriéndole la cabeza,y la chaqueta del traje  gris bajo el brazo. Asomando por el cuello de la camisa de un blanco impoluto,una pajarita roja con motas azules  se empeñaba en ir torcida a pesar de la dedicación de su dueño por enderezarla. Ni una gota de sudor resbalaba por su frente;ni un feo rodal  dibujado en las axilas…y es que en él no había nada que exprimir. Para el sol ese hombre bajito y enjuto, era como un coco sin agua , o una chufa sin leche. Tan pálido y traslúcido que cualquiera hubiese dicho que las venas que cruzaban sus sienes las llevaba,como dos imanes de nevera, pegadas por fuera a la piel. Iba calzado con los zapatos de las grandes ocasiones;unos zapatos de  piel de cabritilla acostumbrados a dormir sus largos dias de espera en el fondo de un armario, haciendo el amor eterno con un par de viejas  hormas de madera, que su dueño compró para ellos en la Cuba de los cuarenta, cuando Don Fulgencio Batista mandaba más que Dios. Tenía unos andares como de muñequito de cuerda; de esos que bailan dando vueltas, y que si lo haces danzar sobre una mesa acaba por estrellarse contra el suelo, si no lo devuelves al punto donde empezó a cobrar vida. Avanzó hasta la primera bocacalle sorteando con asombrosa presteza un fresco zurullo de can, que por su tamaño hubiera apostado,sin miedo a equivocarse,que era de un Gran Danés bien alimentado basándose en el brillante  color del desecho orgánico.  Soltó un : <¡Qué coño Panfilito! ¡No te  tires con la guagua andando! > cuando  ya había cruzado al otro lado de la calle sin mirar ,y el conductor de  la furgoneta hundía las ruedas en el asfalto ardiente, por no arrollar a Don Pánfilo que parado frente a la dulcería “La sabrosura del Merengón”,miraba indeciso el escaparate en donde las bandejas de yemitas empolvadas,y los platillos de dulce de mamey,jugaban al corro con las panetelas borrachas y el par de fuentes de coquitos quemados,al rededor de un enorme merengón :<No seas guanajo, y decidete ya por uno -se dijo a sabiendas de que pediría lo mismo de cada martes porque el único dulce que le hacía perder los cinco sentidos ,era el sabor del  ron añejo de su Cuba añorada. Bueno el ron y Dominila,la niña mulata que sentada tras el mostrador, seguia con atención las peripecias de los protagonistas en, “Los Ricos Tambien Lloran”,la telenovela que a esas horas de la tarde captaba la mayor concentración de marujas de España ante el televisor.
– Buenas tardes Dominila- acertó a decir,quitándose el sombrero,y adoptando un timbre de voz menos cascado.
Le costaba un esfuerzo disfrazar la voz quebrada por los años,los habanos y el ron, pero merecía la pena por la ilusión de que ella lo viera algo menos viejo;más seductor… Porque esa fue siempre su arma de seducción para enamorar a las mujeres; su timbre de voz. Una voz profunda,envolvente,varonil,que las atraía como a las hormigas al jugo del azúcar de caña.
– Buenas tardes Don Pánfilo- dijo tras explotar un globo de chicle, sin apartar los ojos del televisor.
– No hay nadie en las mesas…-comentó por hablar,a sabiendas de que a esas horas de la tarde de ese mes de agosto, ni las hormigas saldrían al exterior por mucha migaja de dulce que hubiese por el suelo del local- Claro con tanto calor…-continuó dejando con mimo la chaqueta en el respaldo de una silla,pensando que “el calor” había desaparecido de su lecho y de su vida hacía,no sabía cuanto.
La mulata linda no pudo evitar fruncir el ceño cuando se volvió hacía él,aprovechando el parón de los anuncio pero al momento, un ramalazo de ternura maternal brilló en los grandes ojos del color de la caña temprana,herencia segura de la sangre blanca que corría por sus venas,cosa que a Don Pánfilo no le hizo ni pizca de gracia porque echaba por tierra los últimos rescoldos del orgullo viril que le quedaba.
-¿Qué le pongo? – preguntó, también por preguntar,segura de lo que le iba a pedir;quería ver el final de la telenovela y si le daba palique no se lo quitaría de encima durante un buen rato.Sin esperar la contestación se dirigió al escaparate.
-¡Espera que salgo! Y ya te digo mi niña…-le dijo irguiéndose todo lo que pudo.
-Este hombre anda ya con la chochera…-murmuró al tiempo que se inclinaba sobre los dulces.
Con la nariz casi pegada al cristal,como un chiquillo goloso,le indicaba con un dedo tan traslúcido como un gusano de seda,el merengón plantado justo en el centro .
– Don Pánfilo ¿Es que no se acuerda usted que siempre me pide lo mismo? -le pregunta con ternura mientras se estira todo lo que puede para cogerlo. Pero Dón Pánfilo no la escucha;no está “pá boberias” porque sus cinco sentidos andan ocupados con el pequeño colgante en forma de corazón que bachatea en mitad del canalillo,que asoma por el generoso escote de la muchacha.- ¡Don Pánfilo! ¿Es que no me oye?-repite inclinandose más,dejando entrever un retazo del sujetador. y a él le da un vuelco el corazón,porque es azul como el mar de su Cuba querida.
Y el hombre pequeño camina despacito, bajo los rayos ardientes del sol de agosto llevando en una mano el merengón,que tirará en el contenedor al otro lado de la bocacalle. Se ha olvidado el sombrero,y de un bolsillo saca un pañuelo…¡Hace calor!

Jun 192012
 

 

Y tengo el corazón como  un sorbete de limón esperando a que quieras absorberlo poco a poco con cañita,a cucharadas,mojando el dedo en él.
Y tengo el corazón acelerado igual que la olla exprés de mi cocina.
Y tengo el corazón acelerado como una secadora en “extra seco”.
Y tengo el corazón acelerado,y escucho dar las tres en el reloj.El viento sopla y la lluvia ha llegado aplacando esta noche de calor.
Y esta noche ha llovido, y he dejado entrar por mi ventana esas gotas de lluvia,ese viento que ha batido con tal fuerza que seguro seguro se ha llevado las petunias,la flor de hibisco que conseguí salvar,y esas margaritas a pie de entrada que ayer mismo planté.El flexo a un lado para no molestar a mis ojos cansados de tanta letra,de tanta palabra escrita…”14761″ se ha chupado una hoy.Palabras,palabras,palabras y más palabras que dejo alguna vez pensadas, y otras a saco,según estén el ánimo o el alma;según esté mi pensamiento en ti o volando sin control por los recuerdos del pasado,de un ayer,de hace unas horas en que crucé cuatro palabras contigo,e imaginé como sonaba tu voz;de que forma eran tus manos,y la linea de tus labios…Se acelera el corazón;mi corazón.
Vuelve el viento,no he cerrado la ventana y se cuela sin reparos; siento frío pero no en el corazón.
Cuatro palabras contigo ,ahora que caigo no han sido “14761” porque hay que sumarle cuatro…”14765″.
Bebo un sorbo de esa infusión que me hice un par de horas atrás, y me he tragado la pastilla de los sueños para ver si engaña a mi neurona y se la lleva a dormir que ya es hora ¡Lo que me faltaba! la bruja de mi tejado se ha despertado y gira sobre su eje sin engrasar.No la veo, como es obvio, pero sé que marca el norte,el sur,este y oeste sin un orden ni concierto,protestando y con razón ¿Ella tiene corazón? No.No tiene corazón.
Y una quisiera,quiere ser la bruja de su tejado por no tener corazón…
Corazón acelerado por cruzar cuatro palabras contigo…
Por sumarlas a esas que hoy he dejado escritas…
Por imaginar tu voz…
Por dibujar esas manos con mi neurona amor…
Por perfilar, esa linea de tus labios con mis deseos amor…
Y hoy tengo; esta noche tengo el corazón como un sorbete de limón…
Cañita,cucharadas,el dedo mojado en él…
Olla exprés…
Y en “extra seco”…
Y tengo el corazón acelerado…