Jul 212015
 

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A primera hora de la mañana,en la glorieta de La Golondrina Azul, era difícil aspirar el perfume de los arcos de jazmineros, ni la fragancia de las rosas de primavera porque de “El Grano de Café”, se escapaba un penetrante aroma a café !El mejor el de Colombia! como decía Arnoldo haciendo patria, fuera de la patria que lo vió nacer. Y es que tuvo que abandonar la playa caribeña de Santa Marta, por un jaleo de pantalones que casi le cuesta la misma vida. Porque Arnoldo era único para enamorarse de quien no debía ,y así vivía en un perpetuo mal de amores, como el que estaba sufriendo desde hacía un tiempo a causa de un muchacho joven al que doblaba la edad. De natural verborrea,tenía una pasmosa facilidad para encandilar a la sección femenina del pleistoceno, que se hubiesen dejado cortar la cabeza, si él lo hubiera pedido. Por el contrario, tenía una cierta animadversión al sector más joven de las feminas, a las que ,tras soltarle cualquier frase desacertada, las miraba como si les perdonara la vida, pero ellas se lo pasaban todo porque su sonrisa era de las que quitaban el sentido. Le gustaba sentarse al hombre, con ojos de gacela o demonio de Tasmania según pintara, en un rincón de la terraza a desayunar mientras ojeaba el periódico. Hombre de buen comer, aficionado al vil metal, y con la mala costumbre de amar los libros, de la misma manera que había amado y amaba ,a quien se dejaba querer…
Y Arnoldo soñaba con su Colombia natal;
esa de la que salió sin ganas y con urgencia.
y Arnoldo soñaba con los atardeceres en la playa de Santa Marta.
Con sus noches estrelladas, y las mañanas pintadas de azul.
Y el arrullo de las olas al morir en esa arena de esa playa,
que sabía de sus noches de pasión con aquel mulato joven,
que conoció en un bareto junto a la plaza Mayor.
Y Arnoldo soñaba que soñaba…
¿Con qué sueñas Arnoldo?
¡Dimelo tú!

 

Abr 222014
 
 
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“Lo que es tristisimo es tener que morir, para que todo el mundo te quiera asquerosamente tanto”  Esta frase no es mia;la acabo de extraer del último post de un ser muy allegado a mi con el que, por regla general, coincido en sus opiniones,y no por viculación sino por afinidad de ideas.Y como toda regla tiene su excepción,esta vez no estoy con él.Esta vez tengo que decir que hay seres terrenales que por ser patrimonio de la humanidad se les valora,ama,y admira en este mundo y en el otro,por los siglos de los siglos amén,como es el caso de Don Gabriel al que se quiso,se quiere y se querrá ,por los siglos de los siglos amén,por ese legado cultural y humano que latió,late y laterá bajo la sempiterna guayabera,denominación de origen de su Colombia natal.
Hoy,a los que veneramos su pluma y amamos cada punto y cada coma de su legado,nos acompaña el desolador sentimiento de la horfandad.
Hoy para much@s comienza la cuenta atrás sin solución, de los cien años de soledad sin Don Gabriel.
Hasta siempre Don Gabriel,es usted culpable de mi adicción a la pluma.
 

Gudea de Lagash