Ene 312012
 

 

 

Rula el Cuentacuentos, es su destino,deambulando por Oriente y Occidente,circundando la tierra con sus mares; rozando con la punta de los pies las dunas del desierto…Aupado en un cuerno de la luna acaricia con sus manos las estrellas…El Cuentacuentos, que es narrador, fabulista, fantasioso, y algo burlesco, le hace cucamonas a la vida y se para en el borde del abismo, en el linde de lo bueno y de lo malo, embaucando con embustes a la muerte.Exhausto el cuerpo,precisa un descanso en el sendero que llega hasta el pasado…Hoy necesita – piensa-, sentarse en un recodo del camino y ver pasar la vida por delante.Él necesita, no mirar hacia atrás sino al presente…Hoy el cuento no muestra hojas amarillas,ni olor a viejo, ni pátina del tiempo,pero espera que te quedes a su lado. Siéntate junto a él y mira hacía adelante…
De un salto, se ha sacudido el tiempo dormido y con el corazón en vilo, asoma la cabeza esperando ver algún ser vivo.Su mente llena de historias;las manos inquietas, prestas a bailar sobre el teclado,anhelan la atención de algún humano.Su alma enamorada de la vida grita al viento:
– ¿A donde vas amigo tan aprisa?¡para un momento!porque tengo que contarte lo que siento…porque tengo que ganarte con mi cuento… Escucha al Cuentacuentos que asomado al balcón de tu mirada,espera que no sean rechazadas las fábulas, leyendas y vivencias, que guardó para ti con impaciencia.
Párate amigo, y escucha al Cuentacuentos;escucha al Cuentacuentos…
A ti, que ahora duermes para soñar…
A ti, que ves pasar la vida desde tu caleidoscopio de colores…
A ti, indómito amigo que gustas de llamar al pan, pan, y al vino, vino…
A ti, poeta soñador; curioso amigo que quieres que destape el cofre de la magia por saber de Babieca, de hordas y demás…
A ti, amigo impaciente que esperas como un niño ilusionado que llegue el Cuentacuentos a tu hogar,te pido que le siembres el camino con dulces palomitas y “chuches” de algodón…Y a todos los tocados por la magia…Chiiiissssss… Si queréis escuchar:el Cuentacuentos os invita a soñar…
El Cuentacuentos no sabe medir el tiempo.De poco le sirve la clepsidra que custodia en su alforja.La guarda, tal vez, para captar los dorados reflejos del sol que recogen las gotas de lluvia en su carcel de color…La conserva, quizá como un niño, creyendo que en ella hallará reflejada tu imagen…O quizás porque sueña en que un día,verá tu sonrisa brillar en el basto cristal…
El Cuentacuentos no sabe medir el tiempo…
Se pregunta el Cuentacuentos:
¿Sigues ahí vida humana?
¿aún estás al otro lado de la valla en un rincón de aquel jardín?
¿sigues ahí?
Porque tengo que contarte… ya sabes…
Porque aspiro a que me escuches… si tú quieres…
Porque quiero que tu quieras escucharme…
Porque… porque…
¿Aún estás al otro lado de la valla?
Ruge el mar, baten las olas, y en su refugio del acantilado,allí en aquel paraje agreste y
escarpado, remembra un pasaje muy, muy lejano,de un buque, de la mar, del océano…de un mortal que huyendo del pasado,se afana en desechar de la memoria episodios de guerra y de revancha.Del mortal, en su talega conserva los recuerdos,de esos…de los que hieren por dentro,que una noche cruzando el océano lanzó a sus aguas negras y profundas creyendo el infeliz, el pobre humano,librarse de este modo de cadenas;de esas que axfisian el alma penitente…
Ese ser extraño y solitario que gusta de narrarte aquello que recoge por el mundo,te ruega que le escuches como siempre…Lo estoy viendo ¿No lo ves tú?Te está haciendo señales con la mano…Te llama por tu nombre… No, no es el viento ni tampoco el murmullo de la mar.Te estas equivocando, torpe humano.Vuelve la vista hacia el acantilado ¿Lo ves ya?Es el Cuentacuentos, no le hagas esperar.Te aguarda en su refugio,allí en aquel paraje agreste y escarpado, donde no suele llevar a los humanos…
¡Corre! ¡Vuela! Te espera el Cuentacuentos…
Toc, toc, toc… ¿Hay alguien en casa? El Cuentacuentos, llama a las puertas.Sabe que unas las encontrará cerradas, con el pestillo echado y el candado con tres vueltas de llave… Algunas, con la cancela entreabierta, no sin cierto recelo, le invitarán a entrar. No importa, el Cuentacuentos sabe esperar… Otras, las más, abrirán no solo las puertas sino también balcones y ventanas:
– Es necesario – piensan – que no se acabe la magia en mi hogar…
– Necesito – dicen – que no se apague el candil de la ilusión…
Y ahora dime… ¿Como tienes la puerta tú?No importa, el Cuentacuentos sabe esperar…
Está cansado.Tal vez vapuleado por el tiempo.Quizá por lo vivido que le pesa en el alma,y le embota la mente…El polvo del camino pegado a su atavío.La pie curtida y seca,denuncian esos surcos trazados por el sol,el frío del invierno, y el viento azotador.Sabe bien que no puede acomodarse.Entiende bien que es su destino rular por los caminos para ir dejando día a día, año tras año¡Toda una vida!lo que quiere contar, sin volver la vista a tras
Dime Cuentacuentos quien marco tu sino…Quien tornó la vida que debías tener,por andar los senderos,por subir las cañadas…por bajar las laderasy llegar hasta el mar…
Cuentacuentos dime:¿cambiar si pudieras, tu destino harías?
El cuentacuentos dice:
-No puedo trocarlo…llevo el polvo del camino pegado a mi atavío y la mente hechizada por todo lo que he visto,por todo lo vivido…Ven humano y camina a mi lado mientras te cuento todo lo soñado,y te relato todo ¿lo vivido?Ven y camina a mi lado…
De la talega de su memoria ha sacado el Cuentacuentos una de tantas historias: la ha salvado del olvido…
Viajando por el mundo. de ciudad en ciudad,de pueblo en pueblo, y de aldea en aldea. Confundido con el humo del hogar, zambullido en el agua de las fuentes, de los pozos, de los ríos, y del mar.Transportado por la brisa de la noche, y embarullado en aromas de jazmines y azahar. Encantado de narrarte lo que otros han vivido: El Cuentacuentos espera, como siempre, que le quieras escuchar…
Hoy la luna no asoma entré las nubes…Es una noche oscura;sin estrellas…El mar, extrañamente inmóville ha prohibido a las olas que acaricien la arena,y le ha pedido al viento que pase como brisa,como un niño descalzo…como una pluma de ángel…como un beso robado…Y el viento le pregunta:
¿Por qué estas hoy tan triste?
¿Por qué no ruges mar?
Y el mar va y le contesta:
Me falta el Cuentacuentos…
Hoy no se donde está…..
El Cuentacuentos se encuentra lejos allende la mar.Está buscando a un humano, en otro tiempo y lugar…
– Estas buscando en vano, Cuentacuentos ¿Lo sabes? – le grita el mar.
– Estoy buscando en vano.Lo sé… ya lo sé.Estoy buscando en vano…Lo sé…¡Hoy no quiero contar!
La cabeza apuntando al cielo y en sus ojos el reflejo de la luna enamorada. De esa luna amante, amiga, talismán adorado; paciente escuchadora de sus cuitas…Todo eso encierra para él esa luna enamorada…
Un leve soniquete acompaña al Cuentacuentos con cada movimiento de sus pies; con cada alzada de cabeza hacia la bella enamorada, por mirarla del derecho y del revés. De los cascabeles que ciñen sus tobillos y le adornan la punta de los pies, apenas queda alguno; se han quedado en el camino.Uno lo perdió, según contó, en un día de lluvia bajo los soportales de una plaza cualquiera, de un pueblo olvidado allende las montañas donde los pastos son más verdes, y las mariposas parecen que tienen pétalos de rosas y no alas. Se le cayó en un adoquín del gastado empedrado pisado a lo largo de los siglos por tal cantidad de vida, que no parece piedra sino raro y bello ópalo negro.Allí en una exigua oquedad quedó perdido, eso creyó, más el cascabeleo amigo le obligó a mirar atrás, algo inusual en él:
-Merece la pena- dijo al ver que un pequeño desvalido lo encontró-. Alegrará tus dias y tu vida cambiará, porque habrá alguien que te acogerá”.
Otro se soltó cuando brincaba entre las flexibles ramas de un retamal. La culpa fue de las flores; de esas flores amarillas que tanto le alegran la vista cuando sus ojos cansados por la fatiga necesitan cerrarse. Es entonces cuando ellas, las que adornan la retama, iluminan su mirada: -¡No importa! su música servirá de abono; es necesario que salpiquen las laderas y los bordes del sendero…
No mires a la luna enamorada, sigue contando Cuentacuentos; sigue contando… Déjala que se oculte un momento, o algo más de tiempo, tras la nube que ha venido a visitarla…
– No me gusta esa nube – dice frunciendo el ceño-,porque en ella he perdido más de uno de esos cascabeles que han formado parte de mi vida,cuando al soltar mi mano de uno de los cuernos de la luna enamorada he ido a caer en su blando y húmedo regazo ¿Me los ha devuelto? No. No me gusta esa nube, que al igual que escondió en su interior lo que le daba alegria a mi vida, también puede que un día se quede para siempre con mi luna.No me gusta esa nube…otro día te cuento…
-Adiós Cuentacuentos…
– No digas adiós obtuso humano. El adiós es el final: con el adiós no hay marcha a tras. Dí hasta que nos encontremos en los pueblos, en los campos, en los ríos, o en los mares. O di si quieres, hasta que los hados, los duendes, o los trasgos inquietos y traviesos, nos vuelvan a juntar, pero no digas adiós…
Se aleja el Cuentacuentos, y con él, la imagen de la luna enamorada que ahora duerme tras la nube ladrona y casquivana. Sin mirar atrás camina dando saltos por escuchar el sonido de los cascabeles que ciñen sus tobillos y le adornan la punta de los pies. Una mano en la talega, porque de su interior ha de sacar un par de ellos que ha quitado de esa nube casquivana.
Brinca el Cuentacuentos, mientras dirige sus pasos a la amiga retama.
– Dime ¿regresarás algún día?
La vista alzada porque algo ha llamado su atención. Es una nube.Una única nube pintada en el azul que toma forma de niño, de delfín o de león,según la meza el viento, o le de forma la imaginación…
– Que has de emprender una marcha, eso ya lo se…Pero dime Cuentacuentos ¿vas a volver? que buscas Cuentacuentos.¿ Volverás algún día?
– No lo se. – contesta con la vista perdida en el cielo dormido- Busco una estrella pequeña…y es tal su pequeñez, que nunca ha llamado la atención de los humanos.
– Pero tú la necesitas ¿no es cierto?
Es el hogar de mis ancestros…Hoy necesito de su luz y su calor…me hace falta algo de valor porque tengo que enfrentarme a Morta, a Décima y a Nona…Me hace falta valor ¡Mira !allí está mi estrella ¿la ves torpe humano?-El Cuentacuentos señala un punto en el cielo cuajado de luz-.¿La ves torpe humano?
-No…no se donde está…
– ¡Hombre necio!te lo advertí: es la estrella que ilumina el corazón, que calienta el alma, que templa la razón, y eso pobre humano…
– ¿Regresarás algún día Cuentacuentos?
– Ahora deja que me enfrente a mi batalla, después:no lo sé…

…………….

Buenas noches tristeza…hola y adiós…
Te alejo de mi vida,hoy te quiero ahuyentar…
¡Da media vuelta y vete! No te soporto más.
Deja que el navegante atraviese la mar.
Quiebra el hilo de la desolación,
que también has sabido anudar al alma del trotamundos;
al maltrecho corazón del Cuentacuentos..
Buenas noches tristeza…
hoy te digo: ¡Hola y adiós! ¡hoy voy a contar!
Toc,toc,toc ¿Hay alguienen casa?
¿Sigues ahí vida humana?
Porque tengo que contarter…ya sabes…
Porque quiero que tú quieras escucharme…
¡Corre¡ ! vuela! Te espera el Cuentacuentos.
No importa:
El Cuentacuentos sabe esperar…
Gudea de Lagash