Feb 222010
 

 

No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra…
Nicolaus Modrussa

 

 Vlad Ţepeş (pintura al óleo, Austria, 1560 d.C.).

Esta es la descripción de Vlad III Tepes, hijo del príncipe de Valaquía Vlad II. Más conocido como Drácula a raíz de la novela de Bram Stoker. No fue un personaje de ficción sino de carne y hueso, al que a lo largo de los siglos se le ha presentado como un “no muerto don juanesco”. Pero Vlad III gobernante de carácter explosivo e imprevisible, fue el más duro de todos los gobernantes de la Europa Oriental del S.XV. Los historiadores que definen a Vlad III el Empalador como un héroe nacional destacan que, en aquel tiempo y lugar, el ejercicio del terror total era la única manera de mantener a raya a las fuerzas abrumadoramente superiores que, desde un lado y otro ( turcos y Hungaros), se disputaban las puertas de Europa y de Asia. Casi siempre su ejército era ,en número, muy inferior al del enemigo así que solía utilizar las tácticas de la guerrilla para acabar con ellos: incendiaba las tierras, infectaba los campamentos turcos con enfermos  de tuberculósis y envenenaba los pozos de agua. Desde esta perspectiva, Vlad Tepes habría sido simplemente un hombre de ese tiempo, en donde “el fin justificaba los medios”, a lo que habría que añadir el sentido de la justicia y el patriotismo poco usual para una época tan convulsa, quien hizo estrictamente lo necesario para acobardar a los masivos ejércitos extranjeros y a los desestabilizadores del interior, a mi me parecen un poco drásticos sus métodos, pero vamos… Tuvo una infancia traumática a causa de su condición de rehén entre los turcos, aunque el sultán Murat II parece ser que lo trató como a un hijo… Su vida estuvo llena de odios y venganzas y aunque no haya sido el personaje que Stoker nos describe, nada tiene que envidiarle, pues la sangre y el sufrimiento le acompañaron siempre, (en el siglo XX, durante el gobierno del partido comunista, Nicolac Ceausescu “Chauchescu” lo nombró Heroe Nacional). Cosa que me cuesta digerir, pero vamos que si esa era la tónica general para la defensa “del terruño”… Lo cierto es que tenía una forma muy peculiar del sentido de acabar con la pobreza, la enfermedad, indeseables y los gitanos que habitaban en Moldavia : ¡los mató a todos!
Vlad III Tepes – el empalador-, mostró ya desde niño un gusto por lo morboso fuera de lo común. Disfrutaba recorriendo las mazmorras del castillo de su padre, igual que un niño cualquiera correteando por el desván de su abuela. Le encantaba almorzar en un bosque de empalados y mojaba el pan, según he leído, en la sangre de esos infelices. Hay mil leyendas sobre este, cuanto menos, enigmático personaje de la historia de Rumanía, pero como ninguna de ellas hablan de un día de campo, una montaña nevada, o una charla con los amigos, mejor lo dejo aquí.
Casi siempre contó con un ejército reducido y muchas veces utilizó las tácticas de la guerrilla (utilizaba la táctica de tierra quemada, infectaba los pozos de agua, mandaba enfermos de tuberculosis a los campamentos) para luchar contra sus enemigos. Murió en el campo de batalla combatiendo contra los turcos en 1476.
Tradicionalmente se ha considerado el monasterio (“la isla”) de Snagov como el lugar de enterramiento de Drácula, y ciertamente se encuentra allí, junto al altar, una tumba con su nombre, aunque en su interior sólo se han hallado restos de animales.  En el 2014  en una iglesia de Nápoles tambien se ha descubierto otra con su nombre y otros signos esculpidos en ella, que lo relacionan con el linaje de su familia. La cuestión es que no se sabe a ciencia cierta donde fueron a parar sus restos, aunque yo me inclino por el campo de batalla…
¿Se perdieron? Yo no es por nada, pero hubiera preferido leer que estaban enterrados y bien enterraditos.
Soy consciente de que Vlad III Tepes forma parte importante de la identidad cultural de Rumanía, pero voy a “romper una pica en Flandes” por las otras muchas cosas que lo identifican y por las que debe ser conocido como: la cultura Hamangia del Neolítico con su “pensador”, Los Carpatos, el Mar Negro, el Delta del Danuvio, los monasterios del norte de Moldavia, sus vinos, sus tradiciones y sus gentes. Y como no ¡George Enescu! el gran compositor y director de orquesta Rumano.