Ago 252011
 

Esta pieza de Jade blanco y verde es tá fuertemente custodiada en el Museo Nacional del Palacio, por ser la más importante de la colección.Se trata de una única pieza de jade verde y blanco en el que el artista ha esculpido maravillosamente una col en la que hay posados un saltamontes y una langosta. esta composición tiene relación con la fertilidad. Formaba parte del ajuar de una princesa.

 

El museo

 

Aquí a la izquierda una pieza de jade blanco, en la que el artista talló una rama de lichi. A la derecha, el pedazo de carne de cerdo, magníficamente lograda por el artista, junto con la rama de lichi y la col que os he colgado un poco más arriba…: son las joyas del museo”

 

En la foto de la derecha, se puede ver la entrada al jardín chino, en donde hay un pabellón solo para las orquídeas ¡maaaaaaaaaravilloso!

 

Concierto de Palacio”. Anomimo.Dinastía T’ang. Es mi preferida.

“Con

 

Como es natural, lo que os cuelgo, es nada comparado con lo que se puede ver, pero es para dejaros un recuerdo. No permitían máquinas de fotos, así que de un pequeño, pero precioso libro explicativo, os he puesto algunas cosas. No se ven muy bien, pero menos es nada ¿cierto?

 

Y como ya sabéis que soy un desastre, aquí va la foto que debería salir la primera:¡zaguán del Museo!

 

Orar, pedir, meditar… Están en perfecta comunión, con la cara amable del corazón…cualquier lugar es bueno cuando uno abre el corazón.Que peso se quita un@ de encima cuando lo liberas a través de: “yo, y mis pensamientos…Yo, y mis sentimientos…yo, y mi corazón encadenado a ese lado mas o menos oscuro de mi vida: ¡yo en paz con mi interior!

O falta persona, o sobra “¿dragón-perro?” eso está claro…Por cierto, que aquí el “sol de justicia” había desaparecido… eso es lo que tiene el clima de Taiwán, que lo mismo te ahogas, que te achicharras… Y yo me pregunto que donde tenia yo en ese momento el paraguas del Seven Eleven…

 

Y aquí la prueba fehaciente de que existen esas papeleras maravillosas de las que os hablé. Mi consorte a la vera de una de ellas. Aclaración: ni los paraguas, ni el señor venían en el lote,je, je, je…

 

El Museo Nacional de Palacio, bajo un “estupendo sol de justicia”, je, je, je…

 

“Este es un museo instalado en una montaña, y aunque originalmente solo pensaba detenerse en esta isla por un corto periodo de tiempo, sin embargo quedarse permanentemente aquí, fue su destino…” De la película: “El Paso”

 

 Una pincelada de “historia seria”…

La dinastía Qing , acabó con la abdicación obligatoria de Pu yi, el 5 de noviembre de 1924. Expulsado de “La Ciudad Prohibida”, el último emperador, el gobierno nacional constituido, organizó un comité encargado de recoger y ordenar todos los objetos que se encontraban en dicha ciudad, estableciendo así el, Museo del Palacio. En el 33, tras tensiones militares con los japoneses, trasladaron las piezas a Sanghai, y después a Nankín, sacándolas de esta última ciudad, tras la guerra declarada con Japón, y así los objetos de la Ciudad Prohibida, fueron bailando de un escondite a otro hasta el final de la contienda, pero la diáspora del tesoro no acabó aquí, porque con la guerra civil ,entre el gobierno nacional y los comunistas, gran parte del tesoro, que ha ido en aumento con donaciones y compras, fue embarcado, en el 48, hacia Taiwán quedándose allí definitivamente.
La colección abarca desde la II mitad del Neolítico-6200-, hasta la ya renombrada dinastía Ch’ing d.c. -1644-Y es el museo del dibujo, más importante del mundo, en donde se puede admirar el arte de la caligrafía y la pintura, quizá las dos manifestaciones más sobresalientes del pueblo chino. La delicada belleza de cada letra, de cada pincelada que los artistas durante siglos fueron plasmando en sedas, satenes y papel de arroz; escenas de caza, de guerra, de la vida cotidiana de un pueblo; estampas de la corte imperial con delicadas cortesanas bajo sombrillas de papel pintado, como esa maravilla de pintura “Concierto de Palacio” , haciendo sonar los diferentes instrumentos musicales, en derredor de una gran mesa en la que hay reflejado un delicado paisaje. Paisajes “azules y verdes”, “verdes y dorados”, tan característicos para la posteridad. : una delicia para los sentidos.
Alberga también, una impresionante colede la romántica dinastía T´ang; estanques, nenúfares, bandadas de grullas, volando el cielo; ocas, gansos, y majestuosos cisnes negros, desplazándose con suavidad en un lago; un viejo sapo de ojos saltones sobre un nenúfar. Flores de loto, y de pitiminí… todo ello de trazos suaves, que el fino pelo de los pinceles y cañas de bambú mojados en tinta, guiados por la mano del autor, dejaba estampado cción de libros raros antiguos, en donde se puede admirar la técnica de imprimir en planchas de madera grabada y luego en planchas de arcilla. Se usaba el bambú, la seda y el papel para encuadernar los libros, tanto en rollos como en acordeón.
Y en ese mismo museo , puedes recrearte la vista y los sentidos con porcelanas como “las verdes del Sur, y las blancas del Norte”, que son los tipos de porcelanas producidas en esas dos partes del país. O con el resplandor del jade, en donde bellísimas piezas como la col de Jadeita de la dinastía ch´ing , en donde el artista, de una sola pieza de jade blanco y verde, esculpió el tallo en la parte blanca guardando la jadeita verde para las hojas, coronándolas con un saltamontes y una langosta, símbolos de la fecundidad. El resultado fue una bellísima col, que simboliza la pureza de la esposa, por lo que hay que pensar que formó parte de la dote de alguna de las jóvenes esposas de un emperador. Soy consciente de que con esta simple descripción no puedo haceros ver, ni sentir, la belleza real de la pieza, pero que conste que lo he intentado. La única solución a este problema es llegar hasta allí, bien sea en globo, a nado, en barco o en avión, y admirarla uno mismo; admirar esa y muchas más como el trozo de carne de cerdo esculpida en piedra, en donde el autor siguiendo las vetas de la piedra, la esculpió y tiñó para darle las tonalidades de un pedazo de carne: el realismo es total. O la pieza de jade blanco en forma de lichi… y así seguiría paseando con la mente, como si de un viaje astral se tratara, por cada una de las salas del museo que acoge tantas maravillas salida del hombre; me acercaría a los stands y me movería entre los visitantes para comprar, una vez más, alguna copia, o tal vez, según “tuviera la bolsa” una réplica. Y así seguiría…

…………
………¿Ángel, has visto el Museo Nacional del Palacio ?
– No he tenido tiempo……
– Pues es algo digno de ver. ¿Sabías que esta colección es solo una parte de…?
– ¿? ¿? ¿? –con cara de: “”ya está el libro gordo de Petete…””
– Su alma gemela se encuentra en la ciudad prohibida… se dividió tras la guerra civil china…
– ¡Hombre; Puyi! ¡Por fin me suena algo…: “la Ciudad Prohibida” ¿no fue un levantamiento que hubo al principio del siglo veinte contra la dinastía…
Yo con ojos de asombro ante su intrés por la historia contemporanea…
– Je, je, je… alucinas… je, je, je – me dice con mirada malévola – ¡anda no flipes conmigo! Que me estoy marcando un farol: no hay nada como ir al cine ¡el último emperador! ¿Te suena?
– ¡Pues tú te lo pierdes! Anda vamos a ver a tu amigo el “mariquita” del Mac donals.