Feb 242013
 

Nunca saben con certeza si llegarán a su destino...

Esclavas de la frontera,porteadoras,muleras… se las llama a estas mujeres a las que el hambre las empuja a cruzar diariamente, haga frio o calor,de Marruecos a España .No saben de las diplomáticas relaciones entre los dos paises vecinos, ni de aranceles, ni de la inflación que nos salpica a todos. Lo único que saben es cargar como burras hasta más allá de la vida, una mercancía comprada en las ciudades españolas para el comerciante de turno marroquí que sabe se ha de ahorrar el impuesto aduanero, porque las leyes españolas permiten sacar del país una determinada cantidad de articulos para la persona que los estás comprando.Y así se lia la madeja entre lo lícito, lo no lícito y la cuerda floja de lo legal y la ética humana. Y entre una cosa y otra cientos de ellas pasan diariamente, llevando sobre sus espaldas, unos fardos que muchas veces alcanzan más de sesenta kilos de peso, movidas por la desesperación y la angustia por hacer el máximo de viajes posibles, que al final llegan a ser unos tres o cuatro viajes, por  treinta o cincuenta  dirhams -diez o quince euros- de los que tienen que restar diez dirhams -cinco euros- para untarle la manteca al mehani de guardia, que guarda la frontera de su país, y eso teniendo suerte de que no se encapriche el señor de los yogures, o de cualquier otro articulo con el que cargan: Alguien me dijo, que las veteranas saben de que pie cojea cada uno de los policías marroquíes y que procuran pasar cuando los buenos están de guardia… No se si eso será cierto o no, lo único que sé es que he estado muy cerca de esas mujeres y a mi cabeza solo vinieron dos palabras: VERGÜENZA Y PENA.