Jun 252016
 

No podían faltar las orquídeas...

 

         Nuestro encuentro fue un equívoco en un mar de confusiones. Me pedía el PDF de un libro que no hacía mucho acababa de publicar y yo se lo envié sin más, aunque no tenía claro para qué, porque esta neurona mía escucha y se centra cuando quiere, y no cuando yo se lo ordeno. El caso es que lo quería para presentarlo en este Dinosaurio de mi corazón, al que tanto cariño le he tomado sin pretenderlo, y en el que tan cómoda me siento entre la gente con encanto que semana tras semana le da vida.

Hoy quiero que sepáis que formáis parte de las cosas guapas que esa vida me ha dado.

Un beso Nuria, Charo Paco, Maki y Emilio Tomás.

Y… hoy no hay nada preparado para llegar hasta vosotros, porque mi neurona me dice que toca charla con el capitán de El Dinosaurio, ese barco cargado de ilusión y de saber, que recala cada semana en el puerto de vuestra fidelidad.

Tú dispara y él contesta– me ordena

Y yo cumplo órdenes…

¿Preparado Emilio?  ¡Te pillé!