Abr 172015
 

DSC02195

 

Besos para reciclar.

Besos de cama y chequera, con burbujas de champán y barra libre de coca.

Besos de papel, que trepan por las paredes del desamor y el olvido.
Que se funden en el aire con las volutas de humo, que escapan de algún pitillo.
Besos de papel maché, que te repliegan la piel a golpe de indiferencia.
Besos de catre y esquina de un mundo de papelinas, y “veinte euros un completo”.
Besos de Judas, traición, mentiras y doble vida.
Besos acres columpiados en el limbo de los deseos perdidos.
Besos, besos, besos, besos, besos, besos…
Besos en espera.
Besos dulces, inocentes, infantiles.
Besos buenos y sinceros, de esos que acunan el alma.
Besos de menta y limón.
De manzana y yerbabuena.
De deseos deseados, con el corazón jugando a la gallinita ciega.
Labios con sabor a fresa ¡Ay! Que te comería a besos, si fuese tiempo de fresas.
Bésame en la nuca.
Bésame en los lábios.
Pierdete en mi ombligo…
Y al despertar bésame.
Y al café de la mañana besame.
Y al volver de la oficina besame.
Bésame, cuando ya no tenga fuerzas, para seguir con los juegos del amor.
Cuando tenga la sonrisa ocupada, en derrotar a la pena de dejarte sin querer.
Y bésame.
Bajo la sombra del sicomoro.
Bajo la luz de la luna bella…
te besaré más allá de las estrellas…