Feb 222011
 

Y al final de las tinieblas, encontrareis la luz para vivir en paz. Ese es mi deseo.

Sabia que estábamos locos, o al menos que desde hace tiempo, mucho tiempo, nos comportábamos como locos. Siempre con nuestros egoísmos, con nuestros “ideales”, con nuestras “convicciones”, con nuestro no querer “apearnos del burro”. Con nuestro yo, yo, yo y yo. Solo yo;solo lo mio y por mi como si te pilla un tren. Y el tren nos pilla a todos sin excepción, con tanto tira y afloja, con tanta puñalada por la espalda, con tanto querer mantenerme en el pode¡Bolsa, bolsa, bolsa! petróleo, pasta gansa que amasan los bancos. ¡Odio, odio, y mas odio! que solo genera desconfianza, violencia…violencia como la que estamos viendo en esa otra parte del mundo en la que los seres humanos alzan sus voces pidiendo ser ellos mismos los dueños de sus vidas. Los dueños del futuro; del “ya” de su país. Pero eso no parece ser tan fácil porque a la vista está. Estos días los medios de comunicación nos tienen con el alma en vilo, con el corazón en un puño, con el deseo sincero de que acaben esas masacres y ondeé el pendón de la libertad a los cuatro vientos. Yo no entiendo absolutamente nada de política, pero veo que los que se supone que saben,se lo están tomando con cierto relajo,para frenar esa sangre; ese derrame de vidas que van quedandose en el camino. Aunque tampoco tengo muy claro que se debe hacer, porque por poder se puede entrar a saco y cargarse al elemento, pero arrastrando a mucha gente inocente, porque sino como es posible. Supongo que llevar a cabo esta decisión debe pesar como cualquiera de las losas que conforman el piso de la catedral de Burgos, por poner un ejemplo. Pero la bestia que lleva dentro Gadafi no parece estar dispuesta a batirse en retirada. Una se pregunta, y se hace estas preguntas porque no tiene ni idea de las escaramuzas burocráticas, a puerta cerrada de altos despachos e inaccesibles salas de reuniones, que quien, o quienes surten a la bestia de “los caramelos” necesarios para ahogar a ese pueblo que no es el suyo, aunque el se empeñe en lo contrario, porque claro el mal hombre necesita trabucos y carcasas para matar y eso tiene que tener un punto de salida.¡Cuanta hipocresía Dios mio! aunque una para consolarse lo arregla diciendo que desde que el mundo es mundo:hoy estoy contra ti, y mañana contigo ¡Cuanta hipocresía!
Ahora me doy cuenta de que aquí estoy yo con mi verborrea de andar en zapatillas queriendo arreglar, o al menos parchear lo que otros parece que no pueden, o no quieren, desde estas cuatro paredes en las que, por el momento,no hablan de sangre. No corro desesperada por esas calles, ni llevo grabada en la cara mi horror;el horror del resto de la gente que muere en ese país. No me estoy atrapada en algún aeropuerto angustiada por volar a la libertad. Ni buscando día y noche a la gente que quiero y no encuentro. Ni siquiera me pregunto ¿Que esta pasando? Que nos ha llevado a esto. Ni tampoco me contesto: la libertad de expresión, de pensamiento y de acción. Ni llegó a la conclusión final de que merece la pena luchar, y morir por aquello en lo que crees, desde el convencimiento de que servirá para un mundo mejor.
No se como acabará esta historia tristemente real. Yo espero y deseo con toda la fuerza de mi corazón, que Gadafi y sus partidarios acaben como Sadam Husein. Pero también me pregunto que cual es el motivo por el que el pueblo ha tardado tanto en reaccionar. Que o quien, ha programado este efecto dominó que estamos viviendo con algunos de los países árabes.A ver si vamos a salir de guatemala y entrar en guatepeor: “Gadafi, por la Alqaeda yihaidista”. A ver, a ver… Confío en que cuando todo acabe la sangre derramada, haya valido la pena.Espero y deseo con todo mi corazón, que el pueblo Libio pueda vivir en paz. Acabad con el monstruo porque no sabe vivir sin matar, y cuando un perro muerde hay que apartarlo del camino.