Ago 282011
 

No… si esto se veía venir… es porque soy más bien pequeña y rellenita… el nene, me ha confundido con un guisante ¡Que solo era té! ¡Si es que no los puedo sacar de casa.

No... si esto se veía venir... es porque soy más bien pequeña y rellenita... el nene, me ha confundido con un guisante ¡Que solo era té! ¡Si es que no los puedo sacar de casa.

 

 

!Lo dicho¡Esta es mi pequeña venganza por la comida que me dieron:¡aquí se quedan para toda la eternidad!

 

Quer vergüenza...como sigan así... yo no los conozco...

Este no se ha enterado de que le falta un palillo...

¡Os lo juro que es té! Es que son así de gansos ¡Que lástima

 

Pero yo...¡Perseveré, y dejando a un lado el disfrute de mi consorte, saboreando la cervecita Taiwanesa, ¡Lo conseguíiiii!

 

La camarera era tímida, hasta el punto de que cuando me vio cámara en ristre, casi le faltó el tiempo para lanzarnos el condumio, como a las morsas las sardinas. No esto es una broma. Era encantadora, pero eso si, no quería fotos.

 

¡Sorry! se me ha metido una pizca de cacahuete entre los dientes, podría haber puesto una escusa más sofisticada, como que: <>, y realmente lo era, pero "el fisco", como dicen los canarios, se empeñaba en pasar un ratito entre el premolar y el molar, hasta que el termineitor del cepillo lo mandase a paseo ¿Que rollo estoy largando?Bueno ahora lo arreglo, dedicando esta parrafada a Arancha "mi dentista", que todo lo que tiene de cara lo tiene de "manitas".

 

 

Nos topamos con un restaurante al que llamaban:"Valencia", hasta el mapa de la comunidad tenia pintado, como podesi ver.

 

 

En mitad de Taipei, no por favor, que habrá que ver la paella...

 

 

Paseando por uno de los muchos mercados...LA cara de la niña lo dice todo...No está acostumbrada a ver occidentales...

 

 

Tiendas como eshay muchas piorque les encantan los complementos del pelo y todo lo que brille...

 

¡Medre mía! que gilipuertas son...

 

Puedo prometer, y prometo que no tengo ni puñetera idea de quien es este elemento. Nos lo cruzamos en el camino, pero vamos... yo como si no lo hubiera visto...

 

Paseando por uno de los muchos centros comerciales de la ciudad...

 

 

¿Pero no ibamos a comer?

 

Creo que ellos, a juzgar por toda la vitamina "C"que están tomando, no necesitan buscar un sitio para nutrirse por dentro...

!!!!!geo, geo, geo¡¡¡¡

 

Están contentas con la sorpresa¡se han cruzado con tres osos panda! ¡Y ellas sin bambú!

 

 

 

¿Y estas que miran?...creo que el precio del menú, je, je, je...

 

 

¡A donde vamos?¡Al "Macdonal"!

 

 

Y ya se zampó el pato, ahora le está dando al tomatito, pues como no ponen pan . en ningún sitio, la tripita no se llena lo suficiente, je, je, je..En casa ponle tú un tomate al horno, pónselo...pónselo, y verás...

 

Desde la ventana de nuestro rincón...

 

 

 

Aunque estos chicos no las lleven. Las gafas son el "complemento nacional". Un alto porcentaje entre niños y jóvenes las usan. Tengo en tendido que por un problema "del campo de visión", pero no os lo puedo asegurar. Lo que si es cierto es, que en general, niños y adultos van con gafas. ¿usarán lentillas? pues lo llevan claro porque cómodas, serán muy cómodas, pero...¡yo no veo ni torta!

 

Es el muchachito de antes. No está tomando vino, ni Coca Cola. Lo que tiene en el vaso es un té frío ¡la cultura del té, no lo olvidéis!

¡Cerveza taiwanesa! muy parecida a la Coronita de toda la vida...

Y en el principio... ¡hizo Dios los palillos! para que sus hijos pudieran llevarse el alimento a la boca... Bueno un par de granos no están mal para empezar ¡este es mi chico! No desesperes que ya te quedan dos granos menos en el cuenco.

Pidió pato al no se qué... tardaron una eternidad en traerlo, pero estaba muy bueno. No os lo creeréis, pero en ese restaurante cambiaban la botella de agua cada cinco o diez minutos, como no entendían ni torta de inglés, nunca supimos porqué lo hacían, supongo que porque se ¿calentaban?. Te lo mereces guapo ¡conseguiste coger no un grano de arros, si no a toda una familia, el único problema es que se escaparon todos ,menos el papá,je, je, je...¡muuuuuuuuuukkkkkk!

Ellos tambien disfrutaban del dia...

 

 

¡Pescaito rico! del Pacífico...

Pescaito rico del Pacífico, después de pasar por la sartén, eso si, enharinado en harina de arroz,porque no usan la de trigo. Y por lo que parece, en ese chiringuito tampoco tenían tijeras de pescado ¡anda que los pedazos de aletas conque los sirvieron!.

Camarones "hiper enanos"... ¡garbanzos?... lo único que se, es que estaba todo como los frutos secos.... ..

 

 

 

La cortan a trozos para luego conservarlos fresquitos, en hielo picado; también, como podéis ver, la venden el jugo embotellado, o en vasitos mezclado con el hielo...

 

La caña de azúcar...aunque luego nos cueste un dentista...¡Que rica está!

 

En un puestecillo en la playa... Una forma original de anunciar lo que vendes.Las uvas son moscatel... lo digo por el tamaño,je, je, je...

 

¡Será por cerezas! No se si lo he comentado en algún momento, pero algo extraño en ellos es la falta de costumbre que tienen a la hora de servir postres ¡nunca hay fruta ! Y eso que como podéis observar la tienen de todas las variedades, fresquisima y buenisimaaaa....

 

En este templete de las bodegas,Mammamía, platica con alguien ¡vete tú a saber lo que está contando! quizá les diga que hacia apenas un minuto había comprado un polo de "cacahuete" que tras dos catadas, lo envíe a la papelera de reciclaje,nunca mejor dicho, ya que allí lo reciclan todo, je, je,je... Lo cierto es que sea lo que sea les acompañaba una buena música de fondo: observar el contrabajo que hay a su lado ¿es un contrabajo? ¿o no? También de beber... El mural de cerámica te da la bienvenida a las bodegas taiwanesas...

 

 

Y no solo de comer vive el hombre...

 

¡Por fin!

 

en el centro de la foto un ilang-ilang, o "pájaro de fuego",muy joven...

 

Date prisa que no llegamos al "pato laqueado"...

 

Entrando en un bellisimo paraje en el que pudimos degustar una exquisita comida, al más puro estilo taiwanés

 

 

Cuando más pegaba el sol, en mitad de una calle del pueblo de la cerámica, buscando un sitio para manducar...

 

¿que si estuve en Taiwán, por qué hablo de polinesios? Porque según parece los aborígenes de la isla eran de origen polinesio

 

 

En el interior de un restaurante polinesio...

 

 

 

 

Catamos la comida china , la taiwanesa, tailandesa, coreana, y acabamos en un “japo”, en donde no imaginé que me comería unos tallarines sobre hielo picado…: todo un placer para el paladar cuando los combinas con exquisitas salsas y deliciosas y crujientes frituras de vegetales y gambas. :
– ¡`Para la mamma! – dijo el maitre dejando al lado de mi plato una cestita con dos croquetas de arroz y cacahuete. Aprendimos a usar los palillos con tal arte que ahora somos capaces de coger un cacahuete y sostenerlo en el aire; se aprende, vaya si se aprende cuando ves que no hay cubiertos convencionales; os aseguro que el ingenio se agudiza: sujetamos un cacahuete y lo mantenemos entre los palillos el tiempo que haga falta ¡Quien nos lo iba a decir!
La cultura del te; fríos y calientes, todos deliciosos: de coco con sésamo y gelatina, de flores, de frutas; algunos muy calientes y suaves al paladar, y de un olor fuerte como a pescado. La cultura de las toallitas húmedas, que a modo de servilletas te colocaban junto al plato; la del agua que siempre precedía a la comida, y también la de la leche de soja en el desayuno, acompañada de los “nudels” , especie de albóndigas forradas de una pasta escurridiza para los palillos, y una tortilla en una masa aceitosa que hacía las veces de bocadillo. ¡aaaayyyy! los desayunos. Ellos y nosotros nunca nos llevamos bien. Nos moríamos por un café con leche, un zumo de naranja y un sándwich, y a lo más que llegábamos era a unas tazas enormes con una leche aguada y algo parecido al café, que tomábamos con resignación en los “Star buks” que salpicaban la ciudad, en donde, si no pasaba de las once de la mañana, podías catar algo parecido a un sándwich de ¿jamón y queso?: vamos a dejarlo así… Cuando la desesperación alcanzaba nuestros estómagos, visitábamos los socorridos Mac donals en donde nos esperaban las entrañables hamburguesas, que te hacían sentir casi como en casa. Pero a pesar de todos esos desastrosos desayunos: ¡TAIWÁN TE QUIERO!