Oct 192012
 

 

Y sé que me quieres.Y sé que te gusto.
Y te gusto más, que un trozo de chocolate derrotándose en tu lengua.
Y tú sabes que te quiero.Y sé que me gustas.
Y me gustas más que ese sabor a canela, de las rosquillas que hace tú madre,  aparcado en la orilla de tus labios que me dice “cómeme”…atrévete y muérdele el labio”…
Y sé que me quieres.Y sé que te gusto.
Y tanto te quiero,y me gustas tanto como un huevo de pato,con perdón para los patos, y sus huevos ¡Mira si me gustas!
Y sé que me quieres.Y se que te gusto.
Y te gusto más que el flan Potax de las caderas de Shakira.
Y tú sabes que te quiero.Y sé que me gustas.
Y me gusta el tsunami de tu cuerpo que me busca,que me llena,que me arropa.Que me hace sentir mujer…amor.
Y me gusta cuando ríes y me miras con ese deseo amor que me pierde,me encocora,me alucina,me fascina,y me hace sentir…
que la vida es un terrón, de azúcar moreno amor.
Y me haces creer…
Que el Gran cañón del Colorado es la zanja de mi calle. Esa que lleva seis mese con un cartel de “desvío”.
Y me haces creer…
Que el Rio Muni es tan solo una acequia para patos con sus huevos,y algún pececillo amor, pasando por tiburón.
Y me haces creer…
que las estrellas del cielo son un marketing de “Gallo” para sus sopas,ya ves ¡Que cosas pienso! ¡Que loca estoy!
¡Y como te quiero amor!
Como la trucha al trucho.
Como la olla al cucharón.
Como el culo a la botella.
Como el niño a su chupete.
Como la lluvia a la tierra.
Como el mar a sus sirenas.
¡Y como te quiero amor!
Como la araña a sus huevos .
Como la hormiga a su miga.
Como el colibrí a la flor.
Como el frío a la hojarasca que alfombra mi calle amor.
Como el perro callejero a su mendigo sin Dios.
Como el viejo a su bastón.
¡Y como me gustas!
Como a un tonto una pelota.
Como a un bebé un sonajero.
Como a un enano una seta.
Como a mi labios los tuyos.
Como a mi cuerpo tus manos.
Como a tu aliento mi hueco.
Como a mis ojos tu luz.
Y se que me quieres…Y sé que te gusto…
Y tú sabes que te quiero…Y sé que me gustas…
¡Y tanto te quiero! ¡Mira si me gustas!
Que el Rio Muni es tan solo…
Y la vida es un terrón de azúcar moreno…
“Cómeme…Atrévete…y muérdele el labio…”
¡Y mira si me gustas!
Me encocoras…
Como a un tonto una pelota…
Como a la hormiga…
Y un marketing de “Gallo”
¡Que loca estoy!

Sep 052011
 

a la entrada del metro de Xin Beitou,..

 

En la jaula del retoño...

Uno de los muchos rincones encantadores del Spá...

La primera mañana en Taipei...

Y otro rincón...

¡Primera lección de como sujetar los palillos!

Llegando al Spá...

Guapisimo; nuestro retoño estaba como siempre como un queso de tetilla: como los otros retoños. No se me olvidará el abrazo que nos dimos: en el nuestro iba encerrado el de toda la tribu; en el suyo: todo el cariño que siente por su familia. Junto a él, un señor muy serio uniformado, que llevó las maletas hasta un coche de esos de película con todos los cristales ahumados, hasta el del parabrisas ¡Que cosas! Esto lo haces en España y te crujen. Nos subimos al coche y el señor del uniforme que resultó ser el chofer de la empresa, nos condujo al trote, y con música en ingles hasta el apartamento del retoño, luego  ángel nos explica que la música le importa un comino puesto que no entiende ni papa de inglés, pero que la conectan como deferencia, pensando que a nosotros nos “pirra” :
¿Quien canta?
– Ni puñetera idea, mater, no se que grupo es, ni reconozco la canción…
– Je, je, je… . Durante el tiempo que allí estuvimos nos dimos cuenta que cada vez que subíamos a un Taxi, o al microbús del hotel, siempre, aunque estuvieran escuchando otra cosa, nos ponían canciones en inglés ¡Que corteses! Una vez que llegamos al edificio, en donde  Ángel tenía su apartamento, un muy ceremonioso portero, que parecía salido de un recortable, salió disparado hasta el ascensor pasando una tarjeta que llevaba colgada al cuello, por los botones del idem : – thank you very much, a lo que el contestó algo que no se parecía ni de lejos al: “no gracias, no gracias”, pero en “inglis”
Y el apartamento era una replica del que tenían los “pini pon” :no diré que la bañera tenía mas metros cuadrados que la casa, pero… vamos a dejarlo ahí. En la parte de arriba, , estaba el dormitorio:
-descalzaros si subís a verlo…
– Se me ha vuelto loco – pienso-.
– Al final lo entiendes: el colchón en el suelo, y del suelo al techo no llegaba a mi altura <1´54> . El número era para haberlo grabado: caminando a gatas Manolo y yo, sin posibilidad de ponernos de pie… ¡ja, ja, ja!
– ¿Por qué tienes esa pequeña herida en la cabeza? –Ángel me mira como diciendo. ¿Qué, te estas quedando conmigo? ¡Andando al hotel!
– Bueno al menos te pondrás agua oxigenada? Je, je, je… el pobre cada vez que se olvidaba del techo se daba en el mismo sitio con un saliente, al que aun no le ha descubierto su finalidad.- Bueno y eso que es… ¿la tabla de planchar de los “pini- pon”? – una mini, mini, tabla de planchar, que mas que una tabla de ídem, parecía una tabla de wind surf de parvulitos.
– Observar, pero cachondeos pocos…- nos dice con cara de pitorreo, mientras se sienta en la tarima a lo “moro muza” , y tira de una de las camisetas que tenía colgada en un mini tendedero plegable al lado de “la cama”. La tabla no levanta mas de un palmo des suelo y así… nos muestra como plancha su corto fondo de armario: – ¡Andando al hotel!
El trayecto hasta el hotel es corto. Lo hacemos en taxi por las maletas. El taxista, ya se sabe: amenizando el trayecto con canciones en inglés, y sin entender el buen hombre nada de ese idioma. : Ángel le habla en una jerga que luego me entero que es mandarín.
– Que no se chino.
lo estudia en una academia, y digo yo que aunque diga que no sabe el conductor le ha comprendido, perfectamente…
Navidad, navidad, blanca navidad… menudo galimatías tiene esta gente. toda la ciudad está iluminada con guirnaldas, luces rodeando los árboles. En el hotel Lotus Spá de Xin Beitou, , las luces que rodean las paredes del exterior, te dan la bienvenida, mientras suena “Blanca Navidad” o, “Noche de Paz”. Un hotel precioso rodeado de una vegetación maravillosa. Huele a ozono; a tierra mojada, un olor que desde mi niñez no había vuelto a experimentar… Huele a tierra mojada. Ahora está lloviendo, caen unas gotas gruesas como monedas de dos euros, y seguro que en un momento cesará, y así una y otra vez… La atmósfera está limpia, y las plantas también; es el paraíso de los alérgicos a los ácaros del polvo . Nos reciben con la ya estudiada ceremonia; es gente amable que nos mira con curiosidad: somos los únicos occidentales del hotel ¡será por eso? La habitación es de impresión, pero más aun el cuarto de baño, en donde una enorme bañera de esa de chorros, nos espera, , pero yo le digo mirándola de frente: – espera, espera, que yo ahí no memento que soy capaz de ahogarme… me quedo con la ducha de al lado.
Nuestro, ya, amigo Domingo”, el conductor del microbús, nos devuelve a los tres, al edificio en donde vive Ángel. Es un hombre encantador, que demuestra tener una gran simpatía por los “sibaña”, es como suena “españoles” en mandarín. Se afana el hombre en hablarnos en nuestra lengua, cosa que hace fatal, pero pone tanto empeño, que no somos capaces de desanimarlo, así que entre la necesidad de comprenderle, el ingles que chapurrea, y los gestos, va tirando la conversación.
– Para junto a ese “Seven eleven”, -le dice pequeño Ángel, en el idioma de la reina madre –
Los Seven Eleven, son una especie de drugstore americano, que funciona las veinticuatro horas del día. Durante el tiempo que allí estuvimos pude comprobar que son muy socorridos, pues en ellos encuentras un poco de todo, por encontrar encuentras hasta unas ollas, llenas de té, en la que un montón de huevos, cuyas cáscaras tintadas a causa de la infusión, presentan un aspecto poco apetecible, esperan día tras día a que los taiwuanese se los vayan engullendo: se mueren por ellos. Yo en cambio le eché el ojo a la nevera en donde los Hagen däsh esperan pacientes el momento desesperado de comer “algo decente”.

Ago 222011
 

Tú......Yo.......¡Y que se pare el mundo!

 

 

 

Y sus ojos del color de la miel....

 

 

 

Y solo tenía trece años.....

 

 

Me ha venido a la memoria aquel 19 de septiembre de 1971… Cuando llegué, lo primero que vi fueron sus ojos color miel, iluminados por la rara esencia de la plena felicidad, algo dificil de alcanzar si no se tiene el alma dispuesta, y el corazón en la palma de la mano como muestra de ofrenda a la persona que te importa, tal y como hacían los jefes de las antiguas tribus africanas de la tierra donde nací: ellos ofrecían un “huevo de pato”que venía a significar algo así como: eres bienvenido, puedes cruzar el umbral de mi hogar. Ahora que te marchas toma el huevo en señal de respeto y fidelidad… a falta de un “huevo de pato”, él me ofrecío su mano a la que he estado aferrada durante 38 años, y espero estar unos cuantos más, si El que manda sobre todas las cosas así lo permite.He llegado a la conclusión de que cuando nací, al filo de la media noche,salí con el alma tintada por la indeleble marca de un tampón que decía: solo para aquel que lleve un “huevo de pato”, o en su defecto, “el corazón en la palma de la mano”: no ha habido “huevo de pato” pero si,”mucho corazón”.
Me ha venido a la memoria aquel 19 de septiembre, yo solo tenía dieciocho años, “de los de ayer”…
Me ha venido a la memoría, aquel 16 de septiembre cuando apenas contaba trece años y mis ojos se encontraron con los suyos…color miel.
¿Que cual es el secreto? ¡La comunicación! habla, rie, llora, grita, chilla…todo vale, pero no permitas que el silencio se adueñe de los dos. Antes de que eso ocurra, mejor ofrécele la mano con un “huevo de pato”, o ya sabes…en su defecto:¡EL CORAZÓN!