Feb 182011
 





El aroma; el aroma a café. Un intenso y penetrante aroma a café colándose por el pasillo, por la estancia grande y los cuartos de paredes blancas y pesados muebles de lineas sencillas y paños de ganchillo fino. El aroma; el aroma a café, filtrándose entre los visillos de tela suave y etérea que acuna una brisa revoltosa envuelta también,en aroma a café; ese café negro y amargo que se pega al paladar despejando la mente, avispando los ojos velados por el sueño. Aroma a café uhuuummm…ese aroma a café que se eleva de la taza besando unos labios, rozando una nariz. Ese café que atrae al terrón de azúcar como la miel a una abeja. El embrujo del aroma del café que le lleva a un irrefrenable deseo de perderse en la opacidad de sus entrañas, fundiéndose en la esencia de los granos de un cafeto,madurados y tostados al sol.Uhuuummm… ese aroma que desprende esa taza de café que ha marcado con su sello una parte de la mesa situada junto a la ventana, de visillos de tela suave que mece la brisa abrazada al dulce aroma del café.

Una abeja baila en torno a la mermeladera de vidrio pintado que hoy contiene compota de arándanos, mientras un azucarillo se hunde sin más en el negro, intenso y amargo café.
El aroma a café….el aroma del café…..ese aroma a café….el embrujo del aroma del café,filtrándose entre los visillos de tela suave…